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sábado, 11 de febrero de 2017

VEGETTA777: UN INTRUSO EN MI CASA

Hoy voy a desempeñar mi papel como madre carcunda y esgrimir los típicos y socorridos: “los niños de hoy no saben divertirse”, “tiempo pasado siempre fue mejor” y “yo me entretenía con una piedra y un palo” para quejarme del tiempo que pasan mis hijos viendo vídeos de Vegetta777 y similares.



Yo nunca he jugado a videojuegos, salvo al Tetris antaño y más recientemente al Candy Crush. La verdad es que no se me da muy bien y tampoco me interesa. Siempre he sido más de escuchar música, los 40 en la radio o mis discos preferidos una y otra vez hasta casi rayarlos (madre mía que vieja soy!!!)

Así que no entiendo mucho de gamers y youtubers. No sé exactamente que hacen, bueno si, jugar y grabar las partidas supongo, y mostrar cómo se juega, trucos y demás… pero no sé donde radica exactamente el éxito de unos en comparación con otros, más allá de las modas de cada momento.

Yo solo sé que en mi casa se ha colado una voz ¿especial? que me taladra los oídos y que a mi particularmente no me gusta nada. Se trata de Vegetta777. No sé como mis hijos le conocieron, será porque ellos juegan a Minecraft y Vegetta tiene muchos vídeos de este juego.

A mí me pone enferma que en lugar de jugar ellos directamente, se dediquen a ver cómo juegan otros. Aunque claro, alguien podría decir que ver series de televisión es lo mismo: ves como otros viven en lugar de vivir tú…


Para hacer este post, me he documentado un poquito. Antes sólo sabía que se trata de un chico, español, ya talludito (28 años), con una voz peculiar y al que he oído en una ocasión decirles a los chicos que si viven con sus padres, deben respetar sus normas, cosa que le honra. También tenía entendido que ha escrito varios libros y todo. Me asombra que alguien pueda vivir de este tema, pero parece ser que es posible y él lo está consiguiendo.

Ahora he visto fotos suyas, y no es como me imaginaba la verdad. Me esperaba un friki flacucho y con gafas, -tengo que reconocer que tengo mis prejuicios-, sin embargo el chaval es majete y tiene buena planta (ahora ejerzo de vieja verde, jajaja). Parece que tiene estudios y que ahora vive fuera de España. (Vegetta: si me lees y no es cierto, corrígeme, y de paso saluda a mis chicos que seguro que les hace ilusión, jeje).

La cuestión es que yo preferiría que mis hijos hicieran un montón de otras cosas antes que ver los vídeos de este chico. Leer, dibujar o simplemente jugar entre ellos a cualquier cosa, a ser posible sin terminar pegándose. Pero estamos en invierno, hace frío, no hay niños en la calle con los que salir y las tardes son largas, por lo que al final un rato de Vegetta no se lo quita nadie. Total, se trata de vídeos de contenido inofensivo, al menos los que yo he llegado a ver. 

Pero como soy vieja y pelleja, les pedí muy acertadamente a los Reyes, unos cascos, para que disfruten de su pasatiempo en la intimidad y no me vuelvan a mí la cabeza loca.

¿Tus hijos también conocen a Vegetta?
¿Siguen a otros youtubers?

domingo, 15 de enero de 2017

DORADO Y ROJO, LOS COLORES DE LOS NIÑOS

Con el nuevo año estrenamos colaboración con Obstare, 

editorial que posibilitó la publicación de “Nace Eugenia”



Obstare cuenta con una colección de cuentos infantiles llamada “Letritas de amor” a la que pertenece mi cuento y otros muchos que hablan de maternidad en general, embarazo, parto y lactancia en particular, y otros procesos vitales desde una perspectiva respetuosa y natural.

Esta primera reseña es doble, pues hemos leído de forma paralela “El libro dorado de los niños” y “El libro rojo de las niñas” ambos de Francis Marín y Cristina Romero.



Conocí a Cristina Romero a través de su libro “Pintará los soles de su camino” hace muchos años. Es un libro con una visión de la educación que muchos podrían calificar de trasgresora, pues defiende la libertad y el respeto frente a la obediencia. 

Sabía de la existencia de El libro rojo, pero como tengo dos chicos, nunca me interesó adquirirlo. El libro rojo incide en el valor que tiene el poder creador y creativo de las mujeres y el carácter cíclico de la vida en todas sus expresiones. Las mujeres debemos escucharnos y querernos en cada una de ellas.

Por otra parte El libro dorado ha sido un gran descubrimiento. Nos explica que ser un niño-varón no es sinónimo de ser un bruto, que es normal tener y expresar sentimientos y que hay que respetar a todos los seres vivos empezando por uno mismo. “Obedécete” es un mantra que se repite a lo largo de las páginas.

Según mi hijo mayor, ambos giran en torno a la autoestima, y no se equivoca, pues recalcan que todos somos valiosos en cuanto que somos seres únicos, pero no tratan solo de eso. Ambos son libros muy interesantes para leer con los niños, que invitan a pararse cada poco para explicar y reflexionar sobre las ideas que el libro quiere transmitirnos. 

¡SORTEO DE 2 LOTES!


Queremos sortear dos lotes con los dos libros. Si quieres participar sólo tienes que seguir os siguientes pasos:

  1. Seguir a De Profesión Mami y a Obstare en sus respectivas páginas de Facebook.
  2. Invita a dos amigos o amigas a participar. Etiquétales en un comentario dentro de la foto que anuncia el sorteo en Facebook.
  3. Comparte el sorteo de manera pública en Facebook.
Más detalles del sorteo:
  • Es obligatorio cumplir los 3 requisitos anteriores para poder participar.
  • El sorteo tendrá lugar el 22 de Enero a las 23:59 horas y se realizará mediante la herramienta Sortea2.
  • Me pondré en contacto con los dos ganadores mediante un mensaje privado a través de Facebook para que me facilitéis vuestros datos para el envío. Si una vez remitido el mensaje no obtengo respuesta en un plazo de 48 horas (desde el envío del mensaje), volveré a celebrar el sorteo de ese regalo.
  • El envío lo realizará directamente la editorial a los ganadores.

¡No te lo pierdas! ¡Participa!

sábado, 10 de diciembre de 2016

COSAS QUE A LOS NIÑOS NO LES GUSTAN

No hay que pecar de cándidos. 

Los niños son tiernos y suaves pero tienen criterio propio
y unas ideas muy claras de lo que les gusta y lo que no. 


La primera gran sorpresa de la maternidad nos la llevamos cuando nos damos cuenta de que ese ser tan pequeño e indefenso tiene un fuerte carácter con el que defiende sus derechos e intereses. Son adorables, si, pero no son tontos. Hay cosas que no les gustan y nos lo hacen saber con contundencia.


Como en todo, habrá excepciones pero en líneas generales estas son las típicas cosas que disgustan o desagradan a los más pequeños.

En primer lugar, lo más importante es que a los niños no les gusta estar solos. No quieren estar aislados, necesitan contacto continuo con otros seres, a ser posible adultos y de su confianza. Su primera y principal figura de apego suele ser su madre y su instinto de supervivencia les lleva a no admitir estar separados de ella durante largos periodos de tiempo. Por eso, todos los instrumentos que traigan consigo esa separación les producirán rechazo. No les gustan las cunas, prefieren el colecho. No les gusta el carrito, prefieren el porteo. No les gustan los brazos de desconocidos, prefieren los de sus padres. Por eso llorarán con fuerza cuando intentemos soltarlos y se despertarán enseguida cuando noten que no estamos a su lado.

A los niños tampoco les gustan los chupetes… Diréis: “¡Mentira! Si ahora no consigo quitárselo y tiene ya x años”. El chupete es un sustituto del pezón materno. Los niños necesitan succionar, pero prefieren hacerlo del pecho de su madre. Porque el chupete imita al pezón pero no es ni mucho menos igual. Cuando ese pecho no está disponible por lo que sea, los niños terminan haciéndose al chupete y luego dependiendo de él. La primera reacción de cualquier bebé al sentir la tetina en la boca es de asco, ponen caras raras, la rechazan, la escupen, no saben qué hacer con ella. Luego a base de insistir, aprenden a gestionarla, y como les calma le cogen el gustillo. Yo siempre digo que es algo similar a la cerveza, el whisky o el tabaco. Al principio no gustan, porque objetivamente están malos, tienen un sabor fuerte y agrio, pero a base de tomarlos, la gente se hace a su sabor. Es habitual que los niños que toman lactancia materna a demanda no usen chupete porque no lo necesitan.

A muchos niños no les gusta el agua y el momento baño es una tortura para ellos. Generalmente prefieren baño en lugar de ducha y lo que menos les gusta es que les mojen la cabeza, en particular la cara y los ojos. Montan espectáculos de horror y muerte como si les estuviesen rociando con ácido sulfúrico. Algunos suelen montar shows similares cuando toca cortarles las uñas o el pelo. Se revuelven cuales Sansones a los que las tijeras les van a arrebatar su fuerza vital. Esto no significa que les tengamos que dejar ir por la vida como unos Vikingos mugrosos, pero es bueno estar preparados psicológicamente para afrontar su reacción.

Rara avis de niño al que le encantaba el agua y no tenía miedo en la peluquería.






Respecto a la comida, como diría una abuela cualquiera, muchos “viven de manías”. La más conocida y curiosa de todas es aquella por la que una fuerza poderosa les impide comerse las galletas que están rotas. Para ellos las galletas rotas, aunque sea mínimamente en una esquina prácticamente invisible, son incomestibles, vete tú a saber porqué. “¡Tendrían que pasar hambre como en la posguerra, para que se les quite la tontería!” seguiría diciendo la misma abuela y no le falta nada de razón. Aunque siguiendo con los refranes: “¡Le dijo la sartén al cazo!”. Todos tenemos manías en mayor o menor grado, los adultos también, aunque no seamos conscientes de ello o no queramos reconocerlo. No pasa nada por tenerlas. No cuesta nada transigir con ellas si son inofensivas. Así nos ahorraremos muchos conflictos, aunque tengamos que comernos nosotros las galletas rotas.

A los niños, como a los adultos, no les gusta que les digan NO constantemente, por eso hay que tratar de decírselo lo menos posible. Eso no significa que vayamos a decirles que si a todo y dejarles hacer todo lo que quieran, si no que hay que elegir bien que cosas son innegociables y tratar de ser flexible con las demás. Utilizando un lenguaje positivo y dándoles alternativas, podemos conseguir que sean más colaborativos y que cambien de postura y opinión con más facilidad. Este post de Bebés y Más: Cómo decirles que no sin decir “no”, nos da un montón de ejemplos prácticos sobre cómo hablar a los niños para erradicar el No de nuestro vocabulario.


¿Se te ocurre alguna cosa más que suelan odiar los más pequeños? 
¿Qué cosas hacen que tu hijo se enfade?

lunes, 3 de octubre de 2016

SOLO MOLA SI…

Admitámoslo, las crías humanas son unas “destroyer”.
Vaaale, bueeeno, solo algunas crías humanas. Bastantes, diría yo.
¿Por qué digo esto? Cualquiera que tenga hijos o cuide niños reconocerá una o varias de estas situaciones:



Estás con el niño muy concentrada en enseñarle a hacer torres y construcciones variadas, cuando a él lo que realmente le mola es tirarlo todo a hacer puñetas por ahí. El proceso de creación es un coñazo, lo que mola es deshacerlo a lo bruto. Ahí tenemos a un King Kong a pequeña escala, haciendo trizas el Empire State que hemos hecho con tanto mimo con piezas de Duplo.

Solo les mola si se suben por delante...
El parque da para mucho, en esto de la tendencia transgresora y destructora de los infantes. Empezando por el tobogán, al que, al contrario de lo que podamos todos pensar, no se accede por las escaleras, sino por la parte delantera. Miles de dientes mellados y brechas en la frente y la barbilla así lo atestiguan.

La arena del parque mola mazo, sobre todo cuando se la espolvorean por la cabeza como azúcar glasé sobre un tierno bizcocho. Es que no nos enteramos de nada: “¡Hacer castillitos es cosa de viejos!”. Lo que se estila ahora es llenarse de arena hasta el carnet de identidad. Arena que luego meten ilegalmente en nuestra casa y que nos encontraremos en todos sitios.


¡Ah! Y si consiguen metérsela en sus ojos o en los de su compañero de juegos,- a pesar de gastar esas largas y frondosas pestañas de bebé a lo Bambi,- creo que les dan un diploma o certificado de manipulador arenero.

Los rotus… ¡ay los rotus! La religión de los niños pequeños les impide terminantemente pintar en una hoja preparada a tal efecto. El sofá, el suelo, las paredes, etc…, son lienzos mil veces más atractivos para desarrollar su creatividad pictórica. Y no nos olvidemos de su propio cuerpo. ¡Tienen una fijación por hacerse tatuajes que no es normal! Deja a un niño solo 5 minutos con un rotulador y tienes un drama asegurado.

Otra de las cosas que hacen las delicias de los más pequeños son las torres de cd´s y dvd´s. ¡Con el tiempo y esfuerzo que te llevó tenerlos todos clasificados por orden alfabético! Y llegan ellos y en menos de lo que canta un gallo, los sacan todos, los barajean y luego no hay Dios que pueda poner de nuevo orden en ese caos. Es pensarlo y se me caen las lágrimas.

Seguro que a poco que lo penséis se os ocurren otros muchos ejemplos como estos, donde los niños dejan a su paso una huella de destrucción, cual Atila con su caballo.

Pero, oye, ¡y lo bonitos que son!

miércoles, 7 de septiembre de 2016

¡NO QUIERO VOLVER AL COLE!

Este verano no he escrito mucho. Tanto los niños como yo hemos estado haciendo el vago, que es lo que toca en esta época. El año pasado dediqué mucho tiempo y energías en recopilar recursos didácticos para el verano, sin embargo este año no les he obligado a hacer nada. Solamente he perseguido un poco al pequeño para que lea, pues este sigue siendo nuestro principal caballo de batalla. Al principio del verano le revisé la vista para comprobar que no tuviera ningún problema en los ojos. Dos profesionales distintos nos verificaron que no tenía ninguna dificultad visual por lo que hemos terminado asumiendo que se trata simplemente de un problema de falta de interés: no le gusta leer y punto.

Pero este año empieza 3º de Primaria y la cosa se pone difícil. Va a tener que leer si o si, y mucho. Le tengo pavor a este curso, en el que es probable que además le manden tarea para casa, tarea que a diferencia de su hermano mayor, sé que voy a tener que supervisar con él, por lo menos hasta que se haga a la idea y coja la rutina. ¡Me da una pereza enorme! Y por eso no quiero que empiece el cole…

Este curso ya va a tener mochila y libros “de mayores” que seguro que va a tener que pasear de un lado a otro y que al final voy a tener que cargar yo. El mayor es muy rápido y eficiente, termina las tareas en clase y normalmente no suele llevarse a casa demasiado peso. Le tengo dicho que deje en la cajonera todo aquello que no necesite llevarse, incluido el estuche, porque en casa tenemos todos los materiales: pinturas, tijeras, lápices, gomas, etc., que puedan llegar a necesitar. No sé si esto va a ser factible con el pequeño, pues no sé si será capaz de terminarlo todo allí…¡¡¡ le veo taaaannnn pequeño!!!

Por eso estoy estresada y el calor de estos últimos días tampoco ayuda en nada, la verdad.

Este verano no les he obligado a repasar nada, porque he pensado que necesitaban descansar para la que se avecina. Probablemente no sea tan duro como lo imagino, pero he preferido darles un respiro y dejarles a su aire. 


Las vacaciones de verano son para ellos un oasis de libertad. Se lo pasan corriendo en bañador y chanclas por la urbanización, jugando con sus amigos a batallas nerf o bañándose en la piscina. Este año han hecho su primer “botellón” nocturno, con chuches y refrescos. Hemos visto toda la saga de Terminator con su amigo Álvaro cuando estuvo en casa de visita, han practicado infinidad de deportes en el Campus en Santander, y jugado un montón a videojuegos… En definitiva han sido unas estupendas vacaciones que espero les hayan recargado suficientemente las pilas para afrontar el nuevo curso

Ahora solo nos quedan los recuerdos, las fotos,
respirar hondo y madrugar. 


¡Verano te echaremos de menos!



¡SOBREVIVÍ AL VERANO!

Al principio del verano no sabía si iba a ser capaz de sobrevivir hasta septiembre, pues iba a tener a 5 niños a mi cargo: los dos míos (10 y 7 años), más otros tres a los que cuido (7, 4 y 1 años). En ocasiones han sido incluso más, cuando han venido a casa algunos amigos de mis hijos. La verdad, es que he de decir, que he superado la prueba con bastante nota. No ha sido tan estresante como me temía (los que me leéis asiduamente sabréis que tengo tendencias bastante negativas y catastrofistas, jeje).

Reunión de pastores...


¿Cómo he logrado sobrevivir a un verano con tanto niño alrededor?


Pues básicamente gracias a dos cosas: ayuda y organización.

Por una parte he tenido la ayuda de mi hijo mayor: Ángel, quien con 10 años se está volviendo más responsable y quien tras una conversación, entendió que necesitaba su colaboración en algunas pequeñas cosas, como ayudarme a bajar bártulos a la piscina, o subir a casa con sus flamantes nuevas llaves (de las que está muy orgulloso) a por algo que se nos hubiese olvidado y necesitásemos. Este verano se ha portado muy, muy bien, a lo que también ha contribuido que yo le he dejado a su aire y no me he empeñado en que jugase con los demás si no quería. Él se ponía a leer feliz y tranquilo mientras los otros hacían construcciones lego o jugaban a juegos de mesa.

Por otro lado, está mi marido, que durante sus vacaciones se ha comportado como un perfecto anfitrión y ha colaborado conmigo en todo, dándome lo más fundamental, que es su apoyo moral y compañía.

¡Muchas gracias chicos!


En segundo lugar, ha sido fundamental la organización. Para mí siempre lo es. 

Este año he incorporado unos cambios a nuestras rutinas que han resultado todo un éxito. Os las enumero por si alguna vez os encontráis en una situación similar y os pueden servir de ayuda:
  1. Compré un mini carro de la compra para bajar los bártulos piscineros que me ha resultado muy cómodo.
  2. No he usado la sombrilla sino que nos hemos apostado a la sombra en los soportales. Éramos muchos y la sombrilla no daba suficiente sombra para todos. Así nos hemos evitado insolaciones y quemaduras.
  3. He usado una manta de picnic de Decathlon como toalla para sentarnos. Es grande, resistente y no cala, por lo que es perfecta también para el césped.
  4. Todos hemos hecho lo mismo al mismo tiempo: desayunar, bañarnos, lavarnos los dientes etc… Puede sonar muy castrense pero creedme, es imposible controlar a tanta tropa si cada cual se empeña en ir a su bola.
  5. Hemos bajado pronto al parque cuando empezaba a apretar el calor en casa. Esto ha sido fundamental para no ponernos nerviosos y de mal humor. Nos bajábamos juegos y jugaban abajo fresquitos.

Gracias a estos truquitos todos hemos pasado un verano bastante tranquilo y agradable. Los chicos han disfrutado del aire libre, el sol y el agua fresquita, han jugado a mil cosas sacándole un montón de partido a todos los juegos de mesa que tengo en casa y tomado ricos aperitivos. Así que puedo decir con orgullo:

¡PRUEBA SUPERADA!

martes, 16 de agosto de 2016

MOTIVOS DE PELEA ENTRE HERMANOS

Que los niños lloran es un hecho, que los hermanos se pelean también.
En mayor o menor medida los hermanos suelen discutir.
En este post recopilo los motivos más frecuentes de pelea entre mis vástagos.


Resumiendo mucho, el motivo principal es la competencia. Me fastidia admitirlo pues nunca he querido, ni soy consciente de haberles educado para competir en general, ni entre ellos en particular. Pero la realidad es que compiten tanto por los recursos (de todo tipo) como para demostrar ser el más, el mejor. Algunos ejemplos de peleas competetitivas de mis hijos son:
  • Establecer el turno para jugar.
  • Ser el primero en apretar el timbre o el botón del ascensor.
  • Por el espacio en el lavabo cuando se cepillan los dientes.
  • Por los juguetes.
  • Por coger la última aceituna del plato o el último calippo del congelador.

Dice mi suegra que llegó a tener que contar los garbanzos de los platos de mi marido y sus dos hermanos, para que no cupiera la menor duda de que todos tenían exactamente la misma cantidad.

Una amiga me contó que sus hijos armaron una de cuidado en la biblioteca pública peleándose por el mismo libro, con el consiguiente sofoco para ella por el ruido que estaban armando ¡Con la de libros que hay para elegir! Daba igual que se lo fuesen a llevar a casa y pudieran usarlo ambos, el tema era competir por el libro de marras.

El segundo motivo de fricción son las diferencias de opinión y es normal, son muy diferentes por lo que no pueden estar siempre de acuerdo. Pero una cosa es no estar de acuerdo y otra enfadarse o pelearse por ello. A veces pienso que se empeñan en llevarse la contraria solo por fastidiar al otro. Esto ocurre por ejemplo cuando les pregunto qué película quieren ver en la sobremesa. Nunca, nunca, nunca eligen la misma. En ocasiones he terminado por no poner ninguna ante su imposibilidad de llegar a un acuerdo, pues ninguno quiere ceder y ver la que quiere el otro. Pero claro, estando al borde de unas terceras elecciones por falta de acuerdo entre nuestros políticos, los adultos no estamos en condiciones de exigirles a los niños que hagan algo que parece que nosotros mismos no somos capaces de hacer.

El tercer motivo sería la confianza, esa que dicen que da asco. Te levantas con el pie torcido y ¿a quién encuentras en tu camino para desahogarte? Pues a tu hermano que es el que te pilla más cerca. Es lógico que haya desencuentros entre dos personas que se ven todos los días durante muchas horas. El roce hace el cariño pero también puede producir urticaria. Y ya que tenemos el día refranero, también dicen que “los amores más reñidos son los más queridos”, así que puede que después de todo, los hermanos se quieran más de lo que dan a entender con sus peleas.


¿Tus hijos se pelean mucho?
¿Por qué tipo de cosas discuten?

miércoles, 10 de agosto de 2016

10 COSAS QUE DEBES SABER SOBRE LOS NIÑOS Y LA MATERNIDAD

Es curioso como la mayoría de las personas nos convertimos en padres sin tener ni idea de nada relacionado con la maternidad y los niños.

Por eso he pensado plasmar aquí, unas leyes maternales/paternales que siempre se cumplen, con el objetivo de paliar en alguna medida esa ignorancia y contribuir a poner en situación a los padres primerizos. 

Ahí van:
  1. Tus hijos nunca, nunca se parecerán a ti, siempre serán clavaditos a tu pareja, y su familia se encargará de recordártelo 100 veces cada vez que os vean.
  2. Nunca llevarás encima todo lo que necesites. A pesar de ir cargado como una mula y haber tardado un siglo en prepararte para salir, cuando estés lejos de casa necesitarás algo que se te ha olvidado coger.
  3. Los niños siempre, siempre se portarán mejor con otras personas antes que contigo. Los abuelos son un ejemplo de ello y también se encargarán de repetírtelo 100 veces cuando vayas a recogerlos: “Se han portado fenomenal”. Lo mismo puede aplicarse a la comida. Los niños comerán mejor con cualquier compañía antes que con sus padres. En casa de un familiar, vecino, amigo, en el colegio,… probarán de todo y se terminarán siempre el plato.
  4. Es imposible estar tranquila a la vez que tienes la casa arreglada y a los niños felices. Solo puedes obtener dos de estas cosas a la vez. Tendrás que escoger.
  5. Los niños no saben andar, corren. Los niños no saben hablar, gritan.
  6. Los niños tienen un detector de enchufes sin protección y de colillas tiradas en el suelo. Siempre encontrarán algo peligroso que hacer a pesar de lo mucho que te hayas esmerado en acondicionar tu casa para evitar accidentes o en vigilarle mientras juega en el parque.
  7. Los niños prefieren jugar con cualquier cosa antes que con un juguete. 
  8. Los bebés adoran chupar las toallitas higiénicas y las ruedas de sus carritos (Puaj).
  9. Los niños de los demás siempre son más “buenos”, se “portan” y duermen mejor que los tuyos. Sobre todo, los de las ancianas con las que compartes asiento en el autobús o en la consulta del médico.
  10. Todo el mundo cree que sabe más de educar que tú misma, aunque no sea cierto e incluso aunque nunca hayan educado a nadie.


Leyes como estas debe haber cientos 
¿Compartes conmigo las que conoces?

miércoles, 25 de mayo de 2016

SE HACEN MAYORES

Estos son los 5 signos que indican que mis chicos están hechos ya unos hombrecitos:




1. Si se levantan temprano se ponen a jugar y no nos despiertan a nosotros, al menos, no a propósito. Se ponen la tele y ven dibujos o encienden el ordenador y juegan. Esto es todo un progreso en nuestra casa, pues llevamos 10 años madrugando sin parar, todos los días, fines de semana y festivos incluidos.


2. Se duchan solos, juntos o en solitario. Y habrá quien diga que deberían haber estado haciéndolo desde hace mucho, que sus hijos se lavan solos prácticamente desde que salieron del útero de su madre y cosas parecidas, pero en nuestro caso, ni ellos ni yo, hemos tenido nunca prisa porque se gestionaran solos. Quizá sea por falta de experiencia o vaguería mía o de todos, que siempre me he encargado de su aseo. Ahora es una gozada desentenderse, con la tranquilidad que da saber que ellos se las apañan bien.


3. Duermen sin nosotros. Como os comenté, hace poco dejé de colechar con mi hijo pequeño y ahora los dos hermanos duermen juntos en la misma habitación. De nuevo habrá quien diga que los suyos siempre han dormido divinamente, solos y del tirón. En nuestro caso han empezado a hacerlo cuando todos, ellos y nosotros, hemos llegado a la conclusión de que estaban preparados para hacerlo y ese momento ha sido recientemente. Es genial no tener que acostarse cuando ellos lo hacen y poder seguir levantados un rato cuando ellos se van a la cama.


4. Pueden recorrer grandes distancias sin cansarse. Creo haber leído a Carlos González decir que hasta los 7 años es normal que los niños pidan brazos, pues hasta ese momento no están preparados para recorrer grandes distancias a la misma velocidad que los adultos. Mis hijos dejaron de pedirnos que les aupáramos hace mucho, pero por ejemplo, yo no podía hacer algunas cosas, como participar en la Asociación de Padres porque la distancia al colegio era excesiva para que mi hijo pequeño la recorriera varias veces. Este año por fin ya he podido acudir pues puede dar los paseos sin cansarse demasiado.


5. Podemos salir e incluso irnos de viaje varios días sabiendo que aunque nos echaremos de menos, todos asumiremos la ausencia con normalidad y sin mucho trauma. Para quien haya dejado a sus bebés, a los dos días de nacidos, con los abuelos para ir de marcha, haber esperado 10 años para hacerlo puede ser considerado una exageración, pero nosotros siempre hemos pensado que con quien deben estar nuestros hijos y con quien mejor están es con nosotros, sus padres, sobre todo cuando eran más pequeños.


Sin duda dan muestras cada vez de una mayor independencia, aunque sin llegar a los extremos de la infografía que muestro a continuación. Yo no aplico el método Montessori con mis hijos, y no dudo de que dé buenos resultados, pero considero un poco exagerada la tabla. ¡Que parece que los niños tuvieran que freír huevos con dos años y hacer paellas valencianas con 4!

Digo yo, que todo tiene su tiempo y que todo tarde o temprano llegará. De momento, me conformo con estos pequeños avances, y con que cumplan en el cole por las mañanas y jueguen todo lo que puedan por las tardes.


¿Tus hijos se van haciendo mayores?

¿En que tipo de cosas lo notas?

lunes, 14 de marzo de 2016

LA PASIÓN DE LOS NIÑOS POR LOS DINOSAURIOS

Mis hijos son unos grandes aficionados al mundo de los dinosaurios, una afición compartida por muchos niños. No es de extrañar. Hablamos de unos animales enormes, muchos de ellos temibles, que además están extintos. No podemos verlos con vida, conocemos muchas cosas de ellos pero no todas y eso da alas a nuestra creatividad para que nos los imaginemos como queramos.






He de reconocer que a mí también me fascinan. Siempre recordaré cuando fui al cine a ver “Jurassic Park” ¡fue una pasada! (ya hace 23 años de eso…) Mis hijos se han visto todas las películas en dvd y la última, “Jurassic World”, fuimos a verla al cine. Su estreno fue todo un acontecimiento en nuestra familia.

Años atrás estuvimos en una exposición de Dinosaurios que nos gustó mucho y que está de nuevo en Madrid por lo que esta semana santa repetiremos. Se trata de la Dino Expo XXL, la exposición de Dinosaurios más grande de Europa con 80 dinos y animales de la Era de Hielo, algunos de ellos animatrónicos, es decir robotizados a escala real, que respiran y se mueven. ¡Seguro que lo pasamos genial!


He recopilado todas las cosas sobre dinosaurios que a lo largo de los años hemos ido coleccionando y ¡son un montón! Libros de todo tipo, puzzles, mosaicos, muñecos de plástico, figuras montables de madera e incluso un juego de Paleontología para niños, que contiene bloque de yeso, cincel y pincel para desenterrar un esqueleto de dinosaurio que luego tienes que montar ensamblando tú los huesos.






Si a tus hijos les gustan los Dinosaurios, en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid hacen muchos talleres relacionados con ellos:
Cuando mi hijo mayor iba a primero de infantil, regaló a sus compañeros de clase por su cumpleaños, una manualidad sacada de un libro, para que cada uno se pintase su propia careta de dinosaurio.

Para los mayores fans existe también una web llamada Todo Dinosaurios, donde podéis encontrar desde todo lo necesario para hacer una fiesta temática: vasos, platos, decoración, ... hasta ropa e incluso disfraces.

En mi casa lo último es hacer dinosaurios con Hama Beads y hasta el gato muestra interés por este tema.





¿Son tus hijos fans de los dinosaurios?

¿Tenéis en casa miles de juguetes y juegos relacionados con ellos?

sábado, 2 de enero de 2016

DISFRUTANDO LA NAVIDAD

Dar un paseo por el centro de Madrid para ver las luces, comer castañas asadas y comprar algo en el Mercadillo de la Plaza Mayor es una tradición navideña más. Nosotros mismos hemos sucumbido a esa tradición año tras año hasta este en el que, si bien hemos ido al centro, no hemos pasado por Sol ni aledaños. El motivo es obvio: ¡esa zona es la guerra! (aunque en la foto de abajo la Plaza Mayor esté desierta... juro que no suele estar así, jeje).

Navidades 2012

La verdad es que siempre lo ha sido, pero yo sentía que si no hacíamos acto de presencia allí no estábamos de verdad en Navidad. Sin embargo con el tiempo estoy aprendiendo, por fin, a decir que no y a dejar de hacer cosas por “obligación”, aunque sea una obligación autoimpuesta. 


Navidades 2013

Las luces son bonitas sí, pero hay demasiada gente para disfrutar de ellas, e ir con niños y con el miedo a que se pierdan entre la multitud hace que el disfrute sea menor. En verdad, no sé cómo me he atrevido en otras ocasiones a ir yo sola con ellos, siendo como eran más pequeños.

Mis hijos nunca han sido demasiado amigos del espectáculo de Cortylandia. Cuando eran pequeños los muñecos moviéndose les daban yuyu y ahora que son “mayores” el espectáculo no les impresiona. Creo que actualmente en Cortylandia, más que los niños, disfrutamos los padres recordando nuestra propia infancia. 



Además Ir al centro desemboca irremediablemente en gastar dinero, bien sea en algo de comer o en cualquier chorrada, al final el paseo sale por un pico. Así que este año no tenemos foto con el árbol de la Puerta del Sol, ni en la Plaza Mayor como años anteriores, pero hemos disfrutado igualmente del ambiente navideño. 


Navidades 2015
Hemos saltado en el castillo hinchable gigante que ha puesto el Ayuntamiento madrileño, pedaleado para encender el árbol reciclado, montado en el barco solar del Retiro y huyendo de las multitudes hemos recalado en “La Ciudad de los Sueños” que organiza el Ayuntamiento Torrejón de Ardóz en su Plaza Mayor. 
Conocí su existencia a través del blog de Mamás Viajeras. La iluminación de la plaza es preciosa y al espectáculo de muñecos inspirados en cuentos (incluso había un Dragón que escupía humo por la nariz!) se une que echan pompas de jabón y espuma simulando nieve. El efecto es chulísimo y tanto niños como mayores disfrutamos un montón. No nos lo esperábamos por lo que nos llevamos una grata sorpresa. En la plaza también hay puestos de artesanía y varios trenecitos para montarse (previo pago, eso sí).



La experiencia ha sido muy bonita y si lo siguen montando me encantaría repetir. 
Os dejo un vídeo en el que se ve a mi hijo pequeño alucinando con la nieve artificial.


miércoles, 16 de diciembre de 2015

EL CANAL DE YOUTUBE DE MIS HIJOS: A & J Vídeos

A mis hijos les ha dado por grabar cosas, sobre todo vídeos de sustos y tutoriales de videojuegos como el Minecraft. Me pidieron que les creara un canal y están como “Mateo con su Guitarra” con él. Ahora se definen como “youtubers”. Ocupan todo su tiempo en planificar sus grabaciones, haciendo incluso storyboard muy chulos, y una vez hechos los suben a la plataforma.

Siempre digo que yo hubiera flipado, si cuando era pequeña, hubiera tenido a mi alcance todos los medios audiovisuales de que disfrutan ahora mis hijos. No habría hecho otra cosa que ver videos en youtube, escuchar canciones en spotify, crearme mis listas de reproducción y porque no, crear obras maestras como las de mis pequeños.


Os animo a echar un vistazo al canal. Se llama A & J Vídeos. Tienen poquitas cosas colgadas porque están empezando, pero hay algunas muy chulas. Tienen mucho mérito, sobre todo debido a lo pequeños que son.



No os olvidéis darle a “Me gusta” y si os suscribís mejor. Graciasssss!!!

viernes, 5 de junio de 2015

FUERA DE LA LEY

Los niños molestan, es un hecho. Bueno, mejor dicho, hay a quién le molestan los niños. Parece ser que a bastante gente. De ahí que surjan iniciativas como la de #stopniñofobia por parte de padres que están hartos de miradas y comentarios recriminatorios de gente a la que le irrita la mera presencia de infantes a su alrededor. Madresfera realizó un carnaval de posts sobre este tema. Puedes ver todas las entradas pinchado aquí. Personalmente yo ya había hablado de esto también hace tiempo en mi entrada: “Los niños ferales molestan”.

Recientemente, Diana Oliver publicó en Marujismo un post hablando de sus vecinos intolerantes ante los despertares nocturnos de su hija. Yo entiendo lo fastidioso que es que no te dejen dormir o te despierten, pero me indigna el poco conocimiento que tiene la sociedad en general de lo que es un niño y de lo que podemos esperar o no de su comportamiento. Los niños se despiertan, los niños lloran y no se puede hacer mucho para evitarlo. Quien no lo entienda o no pueda soportarlo, haría mejor en irse a vivir sólo al medio del campo, porque es evidente que las madres no estamos por la labor de amordazar a nuestras criaturas para evitarles molestias a gente poco comprensiva.

Como digo los niños hacen ruido, muchas veces es inevitable y los niños también necesitan jugar. Por eso nuestra familia ha decidido mostrarse insumisa ante la nueva “norma” que prohíbe jugar al balón en nuestra urbanización. Entiendo que tenemos que cuidar entre todos las instalaciones, evidentemente acepto que si alguno de mis hijos causa por accidente algún desperfecto he de correr con los gastos de la reparación, etc. Pero, si por algo decidimos vivir aquí es porque nos permite/permitía la tranquilidad de que mis hijos pudieran bajar a jugar libremente a la urbanización. Años anteriores los chicos más mayores jugaban al fútbol en una parte del césped. Eran bigardos de 13, 14 y 15 años que se cargaban todo el césped, lo que era una verdadera pena. Entiendo que eso no esté permitido, pero fuera de ahí hay un montón de espacio en el que los niños pueden jugar sin molestar a nadie ni causar ningún perjuicio. Por eso y aún a riesgo de que nos llamen la atención, yo voy a permitirles que usen el balón haciendo caso omiso al cartelito de marras, aunque eso nos convierta en forajidos fuera de la ley.


Lo dicho, que los niños son niños y no se les puede enjaular. 
A quienes les molesten que se vayan con sus quejas a otra parte.

miércoles, 27 de mayo de 2015

LAS LEYES DE "MIS MURPHYS"

Yo soy una mujer controladora. Me gusta el orden y el concierto. Así que como podréis intuir la maternidad me supera en ocasiones. Con niños alrededor nunca sabes lo que va a pasar u ocurre muchas veces lo contrario de lo que nos gustaría.

Estas son algunas cosas que pasan indefectiblemente en mi casa:

1. Los niños se ponen malos en fin de semana o fiestas de guardar. ¡No falla! Se acerca un puente de esos que esperamos todos como agua de mayo y se ponen malos. Nada grave por supuesto. Un catarro o un virus que durará lo justo para estropear los planes que tuviéramos y que les abandonará a tiempo para que se recuperen y puedan volver el lunes al cole y a la normalidad de siempre.

2. ¿Que les llamas a comer porque ya está la mesa puesta? Pues ellos que llevaban un rato largo jugando tan tranquilos de repente sienten unas ganas irrefrenables de ir al cuarto de baño. Y allí se quedan los platos llenos de comida compuestos y esperando a que los comensales vuelvan y se encuentren las viandas tiesas y frías como los pies de Cristo.

3. Entre semana cuesta Dios y ayuda que se levanten de la cama para ir al cole y eso que duermen relativamente bien, bastante tiempo y no les despertamos excesivamente temprano. Pero luego llega el fin de semana y sin mediación de nadie se despiertan solitos prácticamente a la misma hora que el resto de los días, frescos como lechugas y nos espabilan a los demás frustrando nuestros deseos de permanecer un ratito más en la cama.

Recuerdo algunas otras leyes que se cumplían siempre cuando eran bebés como por ejemplo que siempre me olvidaba alguna cosa importante cuando salía con ellos de paseo y que al final acababa necesitando, o como se ensuciaban hasta arriba precisamente el día en que no llevaba ropa de recambio.

¿Te pasan a ti también estas cosas? ¿Cuales son las Leyes de Murphy de tu hogar?

lunes, 18 de mayo de 2015

EL MOMENTO BAÑO

Me gusta mucho hacer fotos, verlas y hacer chuminadas con ellas. Y eso que ni sé de fotografía, ni tengo una buena cámara, ni mucha idea de retoque fotográfico, que si supiera me pasaría el día foto arriba foto abajo. Antes de tener niños, viajaba mucho y me dedicaba a fotografiar paisajes y monumentos. Ahora, como toda madre que se precie, me dedico a fotografiar a mis vástagos en todo momento y ocasión. El baño es sin duda uno de estos momentos especiales.

Organizando mis carpetas de fotos empecé a encontrarme instantáneas de mis chicos en la bañera y me puse a recopilarlas. Es genial ver su evolución a lo largo de los años en un mismo escenario. Ver como eran de pequeñitos y como han crecido y cambiado. Es algo parecido a lo que ocurre con sus fotos de chulapos. No puedo evitar sentir nostalgía al recordar como eran hace unos pocos años. Al final no he podido resistirme y he hecho un collage con las mejores imágenes y lo he puesto en la pared del cuarto de baño.

Tengo muchos recuerdos asociados al “momento baño”. Echándo la vista atrás, recuerdo como los primeros meses a pesar de que a Ángel no le gustaba nada, le bañábamos todos los días religiosa y dicho sea de paso innecesariamente. Probablemente estaríamos haciendo algo mal que causaba ese rechazo al agua. Quizá elegíamos un mal momento para asearle en que estaba cansado y con sueño o tenía hambre. Con Jesús sin embargo, nos volvimos más flexibles, empezando porque nació en casa y no tuvimos prisa ninguna por darle su primer baño que postergamos varios días. Luego no le bañábamos todos los días y cuando lo hacíamos era junto a su hermano sujetándolo bien. Por eso conservo tantas fotos de ellos juntos en la bañera. Ahora prácticamente no caben en ella. A pesar de ello nuestro gato Poly insiste en intentar meterse con ellos en el agua. ¿Lo conseguirá?

miércoles, 15 de abril de 2015

CADA HIJO ES DIFERENTE

Ángel jugando al ajedrez

¿Que es lo que hace a cada hijo diferente y distinto a sus hermanos? Si sus padres son los mismos y el ambiente también, deberían parecerse, pero no siempre es así. Las diferencias no son sólo físicas si no también y sobre todo de carácter y personalidad. Entonces: ¿Que nos hace ser como somos?

Ángel es grande y fuerte, tiene la piel muy suave y blanca, la cabeza redonda y el pelo pinchudo. Jesús es más delgado y fibroso, tiene la piel más oscura, el pelo más fino y suave y la cabeza más alargada.

Ángel es competitivo, tiene mal perder, mucha curiosidad por todo, es un ávido lector y un estudiante muy responsable. Jesús es más cooperativo, le encantan los animales y los bebés, no le gusta jugar a guerras y le aburre bastante leer.

Ángel es precavido y temeroso y no se le dan especialmente bien los deportes. Jesús por el contrario es muy ágil y aventurero, capaz de trepar al árbol más alto.

¿Estas diferencias a que se deben? Reflexionando he encontrado los siguientes factores determinantes:

Jesús con Poly comiéndose un helado.
Su orden de aparición en la familia: no es lo mismo ser el mayor que el pequeño o el mediano. Hay estudios que ahondan en este asunto y que dicen por ejemplo que los mayores son más competitivos y los pequeños más dados a trabajar en temas artísticos o relacionados con la solidaridad social. Influye en esto la experiencia o falta de ella de los padres al enfrentarnos con la paternidad. Con el primer hijo somos unos y con el segundo hijo somos otros diferentes, hemos aprendido y nuestras prioridades han cambiado, no damos importancia a las mismas cosas y eso sin duda influye en la manera de criar/educar a nuestros hijos.

La forma de crianza: fundamentalmente si es una crianza con apego o por el contrario trata de poner distancia física y emocional con el bebé. La forma en que tratamos a nuestros hijos determina en buena parte el concepto que tienen de si mismos y su manera de relacionarse con el mundo. Los niños reproducen los comportamientos que ven. Si estamos presentes y somos empáticos y cariñosos con nuestros hijos, ellos lo serán con los demás.

Las influencias externas: me refiero a de adultos diferentes de los padres, bien sean otros familiares, cuidadores o educadores. Los contactos que tengan los niños durante los primeros años de vida inciden en su manera de ser y sus valores, por eso es importante saber como son y como piensan las personas a las que confiamos el cuidado de nuestros hijos, pues influirán tanto positiva como negativamente en ellos.

¿Se os ocurren otros motivos que expliquen las diferentes maneras de ser de vuestros hijos?

miércoles, 8 de abril de 2015

VISITA AL DENTISTA

No conozco a nadie al que le guste ir al dentista. Podrán ser majos y buenos profesionales, pero cuanto menos tengamos que verles mejor. Que hurguen en tu boca es cuanto menos incómodo y además como la consulta odontológica sigue sin estar cubierta por la seguridad social, la visita puede salirnos por un riñón. Por eso en casa aunque no somos tiquismiquis con lo que comemos si que insistimos en que todos tenemos que lavarnos los dientes y vamos a revisión cada 6 meses por eso de que mas vale prevenir que curar, pues es mejor coger las caries a tiempo antes de que destrocen mucho los dientes.

Ángel tiene un problema dental llamado hipomineralización, que consiste en un defecto en la formación de los dientes cuyos minerales no se han constituido uniformemente, que pueden tener formas raras, son más frágiles y tienen a acumular más la suciedad que se les queda pegada, por lo que tienen más probabilidades de desarrollar caries y terminar rompiéndose. Este tipo de dientes se caracterizan por tener partes de un color oscuro amarronado. Además, le están saliendo unos dientes definitivos muy grandes para el tamaño de su encía y aunque hay que esperar un tiempo a ver si se recolocan, es bastante probable que tenga que usar corrector dental para posicionarlos bien.

De manera, que la visita al odontólogo es obligada para nosotros y todos en la familia hemos pasado en alguna ocasión por el “sillón de la tortura”. A Ángel le han empastado ya un par de muelas y ahora le ha tocado el turno a Jesús. Los dos tenían cierto reparo, pero Manolo nuestro dentista les explica todo lo que va a hacerles, va despacito y tiene bastante paciencia. Ángel hubo un día que se revolvió un poco, porque sintió algo de dolor, pero no quería usar anestesia. A Ángel siempre le han dado mucho mas miedo los médicos que a Jesús, éste último es además, por decirlo de alguna manera, un poco más “echado pa'lante” que su hermano. Por suerte esta última vez Ángel está perfecto asi que no le tienen que hacer nada. Mientras esperábamos en la sala de espera a que terminase su hermano, Ángel se entretuvo leyendo este tebeo. ¡No podía venir más a cuento!

miércoles, 11 de marzo de 2015

LAS ABUELAS Y LA COLONIA

Esta entrada la escribí hace mucho tiempo pero no llegué a publicarla porque la consideré muy ácida. La rescato ahora esta semana en la que estoy tratando del tema de la maternidad y sus olores.

A todas nos ha ocurrido en alguna ocasión, que hemos dejado a nuestros hijos a cargo de  alguna de sus abuelas por cualquier motivo y al volver, nos los hemos encontrado apestando a colonia. Colonia de esa de garrafón, de la que huele fuerte y que se compra al por mayor en las típicas y antiguas droguerías de barrio, esas que están al borde de la extinción, por culpa de Mariannaud, Bodybell y demás franquicias. Colonia aplicada directamente en la cabeza, costumbre que viene de antaño, y que gracias a dios tiende a desaparecer, pues no creo que sea nada bueno para el pelo, ni para el cuero cabelludo, recibir esa dosis directa de alcohol, aunque sea perfumado.
Y nos preguntamos ¿era necesario? ¡Con lo bien que huelen mis niños, así al natural!

El mío mayor de lunes a viernes huele a “cole”; esa mezcla de baby, goma de borrar y sudor tras correr por el patio durante el recreo. Su ropa huele a él, aunque no usa colonia alguna. El pequeño huele a “natillitas”. Tiene un aliento muy especial y dulce, creemos que a consecuencia de la leche materna, que aún hoy sigue tomando.

Si ellos huelen divinamente: ¿qué es entonces lo que las motiva para hacer semejante cosa? A mí sólo se me ocurre que debe ser algo similar a lo que hacen los perros con sus orines: marcar su territorio. Es su manera de dejar su “marca de la casa” en los pequeños, de hacerlos suyos aunque sólo sea de manera transitoria, haciendo que huelan de una manera que a ellas les resulta familiar. Y es que como somos animales, usamos el olfato de infinitas maneras aunque no seamos conscientes de ello. Mediante el olfato reconocemos a los “nuestros”, e identificamos quienes son compatibles con nosotros.
Las gatas, por ejemplo, rechazan a sus crías recién nacidas, si han sido tocadas por algún humano que les ha dejado impregnado su olor, pues esto provoca que no puedan reconocerlas como suyas.

Nosotras, las humanas, evidentemente no llegamos a repudiar a nuestros hijos, pero a pesar de que ellos estén más contentos que unas castañuelas con la novedad, no podemos evitar desear volver corriendo a nuestra casa para meterlos debajo de la ducha y poder quitarles cuánto antes ese pestazo.


Con un cariñoso abrazo a todas las abuelas a las queremos a pesar de sus manías (y de las nuestras).

martes, 24 de febrero de 2015

¿POR QUÉ TENEMOS HIJOS?

Nos han hecho creer que cuando decidimos tener hijos es siempre “por amor”. Mario Sebastiani pone en duda este lugar común y asegura que, detrás de esa frase repetida hasta el cansancio, se esconden realidades diferentes: “se me pasa el cuarto de hora”, “fue un accidente”, “hasta no tener el varón mi marido no para”, “pierdo a mi pareja”, “me corre el reloj biológico”, “no quiero quedarme sola”… ¿Por qué tenemos hijos? propone un recorrido por la historia, los prejuicios y mandatos sociales que nos permite reflexionar y resignificar nuestras decisiones para que la paternidad y la maternidad, lejos de una imposición, sean algo deseado y elegido. 
Esta es la reseña del libro ¿Por qué tenemos hijos? de la editorial Paidós. Juro que cuando escribí esta entrada no tenía ni idea de que este libro existía. No me lo he leído todavía pero siento mucha curiosidad por hacerlo.

La realidad es que muchas veces nos encontramos con un hijo en brazos y nos preguntamos (más aún cuando lleva un par de horas llorando sin parar sin saber porque) ¿Quién me mandó a mi tener un hijo? Y resulta que no encontramos una respuesta o la respuesta que encontramos no es muy ortodoxa. El acto de convertirnos en padres es en muchas ocasiones irreflexivo y quizá sea mejor así, porque puede que de habernos parado a pensar habríamos decidido prescindir de la descendencia.

Esto es lo que escribí hace tiempo sobre este asunto, quizá tú que estás leyendo esto te sientas identificado con alguno de estos casos:

La reproducción busca la perpetuación de la especie, que los genes no se extingan. Esto es así en todos los seres vivos. Pero la cosa se complica en el caso de los seres humanos. En los demás mamíferos, este instinto de supervivencia, les suele llevar a tener crías de manera automática y compulsiva a lo largo de toda su vida reproductiva. Nosotros sin embargo, llevados por nuestra racionalidad, intentamos controlar el cuanto y el cuando, e incluso a veces, elegimos no contribuir con nuestra aportación al relevo generacional.
Pero aunque queramos tener descendencia, el motivo para ello no es (al menos de manera consciente), el garantizar que el ser humano no desaparezca de la faz de la tierra. Son otros muchos, variados y a veces bizarros, los motivos que nos impulsan a tener bebés, y en cada familia, cada niño, puede venir al mundo por uno distinto de ellos. Desgrano a continuación unos cuantos:

- Se te está pasando el arroz. “¿Que haces rozando la treintena, sin responsabilidades y disfrutando de la vida con tu pareja? Ya te toca quedarte embarazada, maja.” Futuras Abuelas dixit. La presión social, familiar y cultural, han forzado más de un embarazo.

- Quieres tener un bebé. ¿A quién no le gustan los bebés? Son adorables y están diseñados para que se nos caiga la baba con ellos. Pero los bebés crecen…

- Te gustan los niños. Aunque, es curioso, pues las personas más “niñeras” que conozco, suelen ser personas sin hijos, y sin intención alguna de tenerlos. Ya se sabe que “están bien para un rato, pero luego…”.

- Darle sentido a tu vida. Los niños nos cambian la vida, se convierten en nuestro motor, en lo más importante para nosotros, pero personalmente opino que nuestra vida ha de tener un sentido antes y después de ellos, pues no es sano ni justo, cargarles a ellos con esa responsabilidad.

- Salvar tu relación de pareja. Muchas veces se escucha eso de que los niños unen a las parejas… Yo si tuviese que votar por algo, lo haría justo por lo contrario. La crianza pone de manifiesto muchas desavenencias que quedaban ocultas en la plácida vida de la pareja antes del niño. Su llegada pone las cartas boca arriba y supone una dura prueba para la convivencia que muchos no logran superar.

- Tener la parejita. Sobre todo si ya se tiene un niño, pues es de todos sabido que para las niñas hay ropa más mona y variada.

- Tener familia numerosa. Tienes 7 hermanos y quieres tener 7 hijos y rememorar así las peleas por el papel de vater gastado y no repuesto, la ropa prestada que nunca se devuelve y los juguetes que misteriosamente aparecen rotos.

- Para dar amor y/o recibirlo.  Si la relación con nuestros hijos es estrecha e intima (no siempre es así), el cariño fluirá a raudales en nuestra casa. Y reconozcámoslo, no sólo nos gusta darlo, sino también recibirlo.

- Eres una parto-adicta. Tuviste un mal parto y quieres tener uno bueno. Disfrutaste de tu parto y quieres repetir la experiencia. Vives rodeada de embarazadas y cada parto que ocurre a tu alrededor lo vives como tuyo propio y te pica el gusanillo por volver a parir.

- Volver a dar pecho. Eres una oxytocin-yonkie, pues la teta engancha, y no sólo es un vicio para los bebés. Has dado el pecho y conoces sus beneficios sobre tu propio bienestar físico y emocional, por lo que quieres volver a disfrutar de la lactancia.

- Quieres que tu apellido y el legado de tu familia perviva en el tiempo. Estás podrido de dinero y eres muy pijo, puedes permitirte tener una camada grande, a quienes apenas ves pues dejas al cuidado de un ejército de nanies, pero a quienes dejarás tu enorme herencia.

- Para que te cuiden de vieja. En muchos países, la supervivencia de la familia depende en gran medida del tamaño de su descendencia. Pero no hay que irse tampoco muy lejos, ni en el espacio, ni el tiempo, para encontrarnos con niños que ya desde antes de nacer tienen una función predeterminada en su familia.

- Tú no querías, pero… Vamos, el famoso penalti, de toda la vida.


¿Tienes hijos? ¿Cuál fue tu caso?

Quizá esta sea una buena explicación de porque tenemos hijos...