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jueves, 15 de octubre de 2015

LA LEY DEL METRO CUADRADO

Si bien la paternidad condiciona el vehículo que conducimos, no ocurre lo mismo con las características del lugar donde vivimos. La LEY DEL METRO CUADRADO hace que, cuando se tienen hijos, dé lo mismo vivir en una cabaña, un iglú o un castillo, da igual lo grande que sea nuestra casa, da igual el nº de habitaciones que tengamos: ellos estarán siempre en el mismo metro cuadrado donde estemos sus padres. Al menos eso es lo que nos pasa a nosotros.


Si vas al baño ellos vienen detrás, si estás en el salón ellos quieren jugar precisamente ahí y sobre todo, ya pueden tener una habitación de ensueño, llena de juguetes y decorada con imágenes y motivos de sus dibujos preferidos que querrán dormir contigo en tu cama, todos juntos y revueltos, y a ser posible poniéndote su culo o su pie en tu cara.

Melé familiar en una cama de 80 cm.
¿Me gustaría tener una casa más grande? Sí y no. Por un lado me echa para atrás pensar en más metros cuadrados para limpiar, por otro me gustaría tener un salón más amplio para que cuando vienen visitas a casa no estemos tan apiñados. Me gustaría disponer de un espacio amplio que sirviera exclusivamente de espacio de juegos, aunque no estoy segura de que los chicos lo utilizaran. Me gustaría tener un estudio donde poner una biblioteca chula y poder recluirme tranquila a leer, trabajar en el ordenador o escuchar música (eso sí cerrando por dentro con pestillo, jeje). 

Supongo que con el paso del tiempo llegará un momento en que los chicos reclamen su espacio personal, necesiten su propio rincón para estar tranquilos, estudiar y tener su intimidad. Quizá en ese momento si que nos venga bien tener una casa más grande pero hoy por hoy, a mí incluso me sobran metros.