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viernes, 24 de marzo de 2017

LA LÓGICA DE LA JORNADA CONTINUA

Leo en un blog una entrada acerca de la “ciencia” que justifica que la jornada partida es mejor para la salud y el rendimiento escolar de los niños. En ese texto se enumeran una serie de “estudios” que supuestamente demuestran, que ese horario es más descansado para nuestros hijos, lo que hace que sus resultados académicos sean mejores.


Ocurre una cosa, y es que yo cada vez me fío menos de ese tipo de ciencia a la que alude el artículo ¿Por qué? Pues porque los estudios científicos son financiados por alguien que quiere demostrar que su idea, su teoría, su producto o su tratamiento son efectivos y lo mejor. Dudo de su seriedad, de los procedimientos utilizados para llevarlos a cabo y por tanto de la fiabilidad de sus resultados. Que no existan estudios sobre algo determinado, no significa que ese algo no tenga importancia, validez o justificación. Simplemente significa que no hay nadie con suficiente poder, o sea dinero, al que le interese conocer la verdad sobre ese algo, probablemente porque esa verdad le perjudicaría.

Como en este asunto no hay mucha “ciencia”, voy a abordarlo desde la lógica que da ver las cosas desde una perspectiva histórica y cultural más amplia

Vamos a ver. La jornada partida, tanto laboral como escolar es algo “typical spanish”. Es una herencia de nuestro pasado agrícola combinado con nuestra localización geográfica. En España no se pueden recoger uvas, fresas ni nada a las horas centrales del día porque hace mucho calor. O no se podía antaño cuando no existía maquinaria agrícola moderna que hiciese menos ardua esa tarea. Eso obligaba a realizar un descanso forzoso a mediodía.


Más recientemente cuando los que mandan se dieron cuenta de que, con estos horarios los curritos (ahora mayoritariamente del sector secundario y terciario) no podíamos consumir a gusto, en lugar de racionalizar la jornada en general, se pasó a esclavizar a los comerciantes, obligándoles, digo "permitiéndoles", cerrar más tarde entre semana y abrir los domingos y fiestas de guardar.

En los países de Europa con menos sol pero más modernos y razonables, no existe ese parón infumable de tres horas para comer. La gente trabaja del tirón y a las 5 ya están todos recogiditos en casa, haciendo vida familiar.

En otros países no hacen las comidas copiosas que aquí nos metemos entre pecho y espalda, y que nos hacen pedir a gritos una siesta. Siesta que sin embargo, no podemos permitirnos, porque el curro nos pilla lejos de casa y en la oficina no nos facilitan colchón y almohada.

Siempre suele decirse que para que la economía vaya mejor hay que ser más rentables, más eficientes. Para que eso sea posible hay que hacer lo mismo o más con menos, en menos tiempo

La jornada continua concentra el trabajo, no nos roba tiempo libre y posibilitaría la creación de más puestos de trabajo, en aquellos sectores en los que se puedan habilitar distintos turnos.


La jornada partida no es eficiente, lógica, ni razonable para nadie. Ni para niños ni para adultos. Solo es conveniente para las empresas de comedor escolar, que hacen su agosto todo el año gracias a la falta de conciliación familiar. 

Me parece increíble que alguien afirme, y realmente crea, que los niños se cansan más estando 5 horas en el cole, que 8 o 9 como algunos están por culpa de la jornada partida. 

Me parece totalmente injusto, acusar a los docentes de vagos y de perjudicar a los alumnos por querer irse antes a casa. Quien diga que no le gustaría poder salir antes de trabajar es que miente. Salvo que no quiera volver pronto a casa para escaquearse de realizar tareas domesticas y de cuidado, que también los hay, y por desgracia creo que muchos.

Me parece tristísimo que se siga poniendo a la producción y los intereses capitalistas por encima del cuidado, la salud y el bienestar de las familias y las personas en general.

Porque habría que trabajar para vivir, no vivir para trabajar.

Con esos horarios, ni se descansa, ni se disfruta de la vida, ni se atiende a la familia como es debido. Padres e hijos no pasan suficiente tiempo juntos y esto siempre termina pasando factura.

La jornada partida sigue existiendo porque somos un país lento, que se aferra a las costumbres y se resiste a los cambios. Porque a los poderes fácticos les conviene que todo siga como está, con una población aborregada, preocupada más por tener que por ser, secuestrada por la rueda del sistema productivo y alejada de lo que de verdad importa: sus seres queridos.

Es necesario darle la vuelta por completo al sistema y si para ello hay que empezar por implantar la jornada continua en los colegios, bienvenida sea.

domingo, 22 de enero de 2017

PREMIOS MADRESFERA: VOTA A LA MÁS "PROFESIONAL".

Buf, buf, buf,… llego un pelín tarde,
espero estar aún a tiempo de pedir tu voto para los Premios Madresfera


Estoy nominada en tres categorías: Educación, Embarazo y crianza y Personal. Puedes votarme en la categoría que quieras o en las tres.


Este año madresférico ha sido bastante exitoso para mi blog. He publicado menos entradas, pero han sido más escogidas y seguidas. Aprovecho la coyuntura de los premios para hacer un poco de balance de este tiempo.


En Educación (pincha aquí y búscame para votarme) me he centrado en tres temas fundamentalmente:



Compartir recursos sobre distintas temáticas, para ayudar a los niños a aprenderse por ejemplo las tablas de multiplicar o a estudiar geografía.

También he reseñado diversos cuentos y libros dirigidos al público infantil, entre los cuales está el reciente post sobre “La Bruja Pocha”, el más leído en toda la historia del blog.



En Embarazo y Crianza (pincha aquí y búscame para votarme) destacaría los siguientes post:


Recomendaciones sobre alimentación infantil: Hasta los 6 meses solo leche.





Por último, dentro de la categoría Personal (pincha aquí y búscame para votarme) destacaría dos tipos de post. 

Por un lado los puramente personales, como el de “Yo también soy Victoria Beckham” en el que hablo de mi costumbre de besar a mis niños en los labios.

Por otro los de carácter reivindicativo y de denuncia social como:





Además este año he estrenado un nuevo y precioso logo con el que estoy muy contenta. 


En definitiva este ha sido un año muy completo y satisfactorio. 

¿Me ayudas a cerrarlo por todo lo alto?


La guinda del pastel sería conseguir alguno de estos premios. Con tu ayuda, podría conseguirlo. Votar es fácil y rápido, sólo tienes que acordarte de verificar tu correo.




 Vota a la más “profesional”.

 Vota a De Profesión Mami. 

domingo, 15 de enero de 2017

DORADO Y ROJO, LOS COLORES DE LOS NIÑOS

Con el nuevo año estrenamos colaboración con Obstare, 

editorial que posibilitó la publicación de “Nace Eugenia”



Obstare cuenta con una colección de cuentos infantiles llamada “Letritas de amor” a la que pertenece mi cuento y otros muchos que hablan de maternidad en general, embarazo, parto y lactancia en particular, y otros procesos vitales desde una perspectiva respetuosa y natural.

Esta primera reseña es doble, pues hemos leído de forma paralela “El libro dorado de los niños” y “El libro rojo de las niñas” ambos de Francis Marín y Cristina Romero.



Conocí a Cristina Romero a través de su libro “Pintará los soles de su camino” hace muchos años. Es un libro con una visión de la educación que muchos podrían calificar de trasgresora, pues defiende la libertad y el respeto frente a la obediencia. 

Sabía de la existencia de El libro rojo, pero como tengo dos chicos, nunca me interesó adquirirlo. El libro rojo incide en el valor que tiene el poder creador y creativo de las mujeres y el carácter cíclico de la vida en todas sus expresiones. Las mujeres debemos escucharnos y querernos en cada una de ellas.

Por otra parte El libro dorado ha sido un gran descubrimiento. Nos explica que ser un niño-varón no es sinónimo de ser un bruto, que es normal tener y expresar sentimientos y que hay que respetar a todos los seres vivos empezando por uno mismo. “Obedécete” es un mantra que se repite a lo largo de las páginas.

Según mi hijo mayor, ambos giran en torno a la autoestima, y no se equivoca, pues recalcan que todos somos valiosos en cuanto que somos seres únicos, pero no tratan solo de eso. Ambos son libros muy interesantes para leer con los niños, que invitan a pararse cada poco para explicar y reflexionar sobre las ideas que el libro quiere transmitirnos. 

¡SORTEO DE 2 LOTES!


Queremos sortear dos lotes con los dos libros. Si quieres participar sólo tienes que seguir os siguientes pasos:

  1. Seguir a De Profesión Mami y a Obstare en sus respectivas páginas de Facebook.
  2. Invita a dos amigos o amigas a participar. Etiquétales en un comentario dentro de la foto que anuncia el sorteo en Facebook.
  3. Comparte el sorteo de manera pública en Facebook.
Más detalles del sorteo:
  • Es obligatorio cumplir los 3 requisitos anteriores para poder participar.
  • El sorteo tendrá lugar el 22 de Enero a las 23:59 horas y se realizará mediante la herramienta Sortea2.
  • Me pondré en contacto con los dos ganadores mediante un mensaje privado a través de Facebook para que me facilitéis vuestros datos para el envío. Si una vez remitido el mensaje no obtengo respuesta en un plazo de 48 horas (desde el envío del mensaje), volveré a celebrar el sorteo de ese regalo.
  • El envío lo realizará directamente la editorial a los ganadores.

¡No te lo pierdas! ¡Participa!

sábado, 10 de diciembre de 2016

COSAS QUE A LOS NIÑOS NO LES GUSTAN

No hay que pecar de cándidos. 

Los niños son tiernos y suaves pero tienen criterio propio
y unas ideas muy claras de lo que les gusta y lo que no. 


La primera gran sorpresa de la maternidad nos la llevamos cuando nos damos cuenta de que ese ser tan pequeño e indefenso tiene un fuerte carácter con el que defiende sus derechos e intereses. Son adorables, si, pero no son tontos. Hay cosas que no les gustan y nos lo hacen saber con contundencia.


Como en todo, habrá excepciones pero en líneas generales estas son las típicas cosas que disgustan o desagradan a los más pequeños.

En primer lugar, lo más importante es que a los niños no les gusta estar solos. No quieren estar aislados, necesitan contacto continuo con otros seres, a ser posible adultos y de su confianza. Su primera y principal figura de apego suele ser su madre y su instinto de supervivencia les lleva a no admitir estar separados de ella durante largos periodos de tiempo. Por eso, todos los instrumentos que traigan consigo esa separación les producirán rechazo. No les gustan las cunas, prefieren el colecho. No les gusta el carrito, prefieren el porteo. No les gustan los brazos de desconocidos, prefieren los de sus padres. Por eso llorarán con fuerza cuando intentemos soltarlos y se despertarán enseguida cuando noten que no estamos a su lado.

A los niños tampoco les gustan los chupetes… Diréis: “¡Mentira! Si ahora no consigo quitárselo y tiene ya x años”. El chupete es un sustituto del pezón materno. Los niños necesitan succionar, pero prefieren hacerlo del pecho de su madre. Porque el chupete imita al pezón pero no es ni mucho menos igual. Cuando ese pecho no está disponible por lo que sea, los niños terminan haciéndose al chupete y luego dependiendo de él. La primera reacción de cualquier bebé al sentir la tetina en la boca es de asco, ponen caras raras, la rechazan, la escupen, no saben qué hacer con ella. Luego a base de insistir, aprenden a gestionarla, y como les calma le cogen el gustillo. Yo siempre digo que es algo similar a la cerveza, el whisky o el tabaco. Al principio no gustan, porque objetivamente están malos, tienen un sabor fuerte y agrio, pero a base de tomarlos, la gente se hace a su sabor. Es habitual que los niños que toman lactancia materna a demanda no usen chupete porque no lo necesitan.

A muchos niños no les gusta el agua y el momento baño es una tortura para ellos. Generalmente prefieren baño en lugar de ducha y lo que menos les gusta es que les mojen la cabeza, en particular la cara y los ojos. Montan espectáculos de horror y muerte como si les estuviesen rociando con ácido sulfúrico. Algunos suelen montar shows similares cuando toca cortarles las uñas o el pelo. Se revuelven cuales Sansones a los que las tijeras les van a arrebatar su fuerza vital. Esto no significa que les tengamos que dejar ir por la vida como unos Vikingos mugrosos, pero es bueno estar preparados psicológicamente para afrontar su reacción.

Rara avis de niño al que le encantaba el agua y no tenía miedo en la peluquería.






Respecto a la comida, como diría una abuela cualquiera, muchos “viven de manías”. La más conocida y curiosa de todas es aquella por la que una fuerza poderosa les impide comerse las galletas que están rotas. Para ellos las galletas rotas, aunque sea mínimamente en una esquina prácticamente invisible, son incomestibles, vete tú a saber porqué. “¡Tendrían que pasar hambre como en la posguerra, para que se les quite la tontería!” seguiría diciendo la misma abuela y no le falta nada de razón. Aunque siguiendo con los refranes: “¡Le dijo la sartén al cazo!”. Todos tenemos manías en mayor o menor grado, los adultos también, aunque no seamos conscientes de ello o no queramos reconocerlo. No pasa nada por tenerlas. No cuesta nada transigir con ellas si son inofensivas. Así nos ahorraremos muchos conflictos, aunque tengamos que comernos nosotros las galletas rotas.

A los niños, como a los adultos, no les gusta que les digan NO constantemente, por eso hay que tratar de decírselo lo menos posible. Eso no significa que vayamos a decirles que si a todo y dejarles hacer todo lo que quieran, si no que hay que elegir bien que cosas son innegociables y tratar de ser flexible con las demás. Utilizando un lenguaje positivo y dándoles alternativas, podemos conseguir que sean más colaborativos y que cambien de postura y opinión con más facilidad. Este post de Bebés y Más: Cómo decirles que no sin decir “no”, nos da un montón de ejemplos prácticos sobre cómo hablar a los niños para erradicar el No de nuestro vocabulario.


¿Se te ocurre alguna cosa más que suelan odiar los más pequeños? 
¿Qué cosas hacen que tu hijo se enfade?

miércoles, 23 de marzo de 2016

AYÚDALES CON LAS TABLAS DE MULTIPLICAR

¿A qué edad deben los niños saberse las tablas de multiplicar? 


No sé que dice la ley de educación al respecto, lo que sé es que no recuerdo que yo me las aprendiese tan pronto como están teniendo que aprenderlas ahora mis hijos.

También me pregunto por qué tanta prisa con este tema en nuestro colegio, cuando en otro de nuestro propio barrio, en este curso ni siquiera han empezado a verlas. Esto me recuerda un poco al tema de las inducciones al parto por bolsa rota ¿Por qué en algunos hospitales esperan 12 horas para inducir el parto, mientras que en otros esperan 18, o incluso uno o dos días? Criterio médico supongo, o docente en este caso. Pero ¿Qué es lo que dice la ciencia al respecto? ¿Qué es lo mejor objetivamente?

Pero quizá mi pregunta inicial está equivocada y sería mejor preguntarse: ¿Tienen los niños que aprenderse de memoria las tablas de multiplicar? Nuestra generación así lo hizo pero ¿es este el mejor método? ¿Es el único?

Cualquiera te dirá que lo importante, lo primero que deben hacer los niños es entender el concepto de multiplicación. Pero aún entendiéndolo, hay tablas y productos concretos que les cuesta mucho calcular y muchas veces retener. Mi hijo pequeño es capaz de hacer operaciones complicadas en su mente para acabar dando con el resultado correcto pero le cuesta horrores aprendérselas como un loro como hacíamos nosotros antiguamente.


¿Cómo podemos ayudarles si en el colegio les exigen que las manejen con soltura?

He tirado de Google y he encontrado los siguientes recursos:

En el mercadillo navideño del colegio me hice con una tabla de multiplicar de madera, que es muy chula pero a la que no le hemos sacado demasiado partido. Mis hijos son más aficionados al ordenador que a los juguetes, por lo que el mejor método para hacerles el aprendizaje entretenido, es hacer uso de aplicaciones y juegos interactivos. 



Estos son los que hemos utilizado nosotros:

Pero sin duda el que más nos gusta es el Juego de la Oca. Está muy bien diseñado, es original y entretenido.



El truco de los trucos que nos hubiese salvado la vida a todos de pequeños es el de los dedos de las manos. Como puede verse en el vídeo es facilísimo.



Me pregunto si los profesores en general conocen estos trucos u otros y los utilizan para facilitarles a los niños la comprensión y el manejo de las tablas. Acciones tan sencillas como la de poner las tablas en los escaleras del colegio serían realmente útiles y cuestan muy poco esfuerzo.


¿Cómo llevan tus niños el aprendizaje de las tablas?


¿Conocías estos recursos? ¿Te han sido útiles?

miércoles, 10 de febrero de 2016

NUESTRA EXPERIENCIA CON LAS ALTAS CAPACIDADES

Tengo dos hijos, los dos evaluados y catalogados como niños con altas capacidades. Hay quien dice que ahora se sobre-diagnostican las altas capacidades, que los métodos de evaluación no son acertados y los baremos bajos. Yo no soy una experta en este tema, sólo he leído algún que otro artículo y un libro, he acudido a unas charlas y he hablado con la orientadora del colegio que fue quien los evaluó y con otra madre que tiene también un niño con altas capacidades. Lo único que sé es que mis hijos son bastante listos y que por lo que parece las autoridades educativas están empezando a tomarse más en serio este tema, tanto a la hora de detectar los posibles casos, como en cuanto a llevar a cabo iniciativas para que el potencial de estos niños sea aprovechado y solucionar los posibles problemas de adaptación de los mismos al entorno escolar, tanto desde el punto de vista académico como social. Quizá por ello ahora se están diagnosticando más casos, porque en los colegios están más atentos a los posibles “síntomas” y se toman la molestia de estudiar a más chicos “por si las moscas” y terminan finalmente por “descubrirlos”.


Dignos rivales contra su abuelo en el Ajedrez.

Mis hijos tienen un coeficiente de inteligencia grande y están perfectamente adaptados al entorno. Su “alta capacidad” no les está suponiendo ningún inconveniente grave, ni en su escolarización, ni en su relación con otros niños, como le suele ocurrir con bastante frecuencia a niños de estas características. En nuestro caso, gracias a dios, la alta capacidad no ha venido asociada ni a fracaso escolar ni a problemas en su interacción con otras personas. Tienen gustos y aficiones compartidas con sus compañeros y son considerados uno más, independientemente de sus capacidades cognitivas.

No sé si simplemente hemos tenido suerte, si son un caso excepcional, o si en algo ha influido la manera de educarles en casa. Ellos, sobre todo el mayor, tienden al video juego y a la lectura, actividades solitarias y sedentarias. Yo se las permito pero las combino con salidas al parque y juegos con otros niños, porque considero fundamental que se socialicen. No les dejo ser presa de la pereza y dejarse llevar por lo fácil, les animo a practicar deporte, a que se muevan, a que cultiven el cuerpo además de la mente, pues dicen además que el ejercicio físico es vital para el desarrollo y mantenimiento de un cerebro sano y activo.

La verdad es que en el colegio no están haciendo nada particular con mis hijos. No hay casi adaptación. Quizá se aburren en clase, pero no es algo insoportable y aprovechan el tiempo que les sobra para hacer los deberes rápido y así no traer tarea a casa y poder disfrutar libremente de las tardes. Está claro que el “método educativo tradicional” no está pensado ni preparado para atender la diversidad, ningún tipo de diversidad, y menos aún si como ocurre en nuestro colegio faltan recursos, fundamentalmente personal. Pero como digo, mis niños no muestran signos de estar a disgusto, van bastante contentos y tranquilos al cole y yo confío en estar dándoles por las tardes aquello que puedan echar en falta en su formación por las mañanas. 

Os dejo un vídeo antiguo de cuando Jesús tenía dos años. Ya apuntaba maneras en esto de la informática y un talento precoz en el manejo del ratón, aunque a veces se le resistía un poco...


¿Tienes hijos con altas capacidades? ¿Qué tal tu experiencia?




lunes, 25 de enero de 2016

PROBLEMÁTICA DE LOS DEBERES EN LA COMUNIDAD DE MADRID

Si vives en la Comunidad de Madrid y tienes hijos en edad escolar a los que les mandan deberes, este post te interesa. Voy a intentar resumir brevemente cual es la situación a la que nos enfrentamos los padres a este respecto. 

Lo que los padres debemos saber es:

  1. La LEY GENERAL DE EDUCACIÓN (LOMCE), no dice nada sobre los deberes (al igual que no dice nada sobre los exámenes o los libros de texto). No especifica por tanto como deben los profesores impartir sus asignaturas, ni qué herramientas específicas deben usar para hacerlo y evaluar los conocimientos adquiridos por los alumnos. Por tanto el hecho de mandar deberes o no depende de cada profesor en particular y de la política de cada Centro Escolar en concreto.
  2. Sin embargo, el DECRETO 15/2007, de 19 de abril, por el que se establece el marco regulador de la convivencia en los centros docentes de la Comunidad de Madrid, en su Art. 3. Las Normas de Convivencia. Punto 4, apartado f, establece que en caso de mandarse deberes, su realización por parte del alumnado tiene carácter obligatorio y por tanto el hecho de no realizarlos puede ser considerado una falta y por tanto ser sancionada. Este decreto  desarrolla de forma exhaustiva las faltas, sanciones y procedimientos sancionadores. Al leerlo da la sensación de estar delante del Reglamento Interno de una cárcel, en lugar de estar refiriéndose a las normas de convivencia de un Centro Educativo donde conviven adultos y niños, libres y responsables.
  3. Cabe destacar que en ningún lugar de dicha ley autonómica, ni de la ley general se establece que se pueda o deba bajar la nota de los alumnos por no hacer los deberes. Ninguna de las sanciones por faltas de ningún tipo hacen referencia a penalizar a los alumnos en sus calificaciones. De nuevo esta manera de actuar es algo que se hace en los centros de forma tradicional y protocolaria sin estar respaldados por ninguna ley educativa. De hecho la ley actual (LOMCE) en su Artículo 5. Las competencias clave en el currículo. Apartado 5 sobre los criterios de evaluación, especifica que solamente pueden calificarse pruebas "observables, medibles y evaluables", requisitos que los deberes domésticos jamás podrán cumplir, puesto que ocurren fuera de la vista del profesorado, de manera que según la ley actual, los deberes de mandarse, en la C. Madrid los alumnos estarían obligados a realizarlos pero no podrán contar para la nota, ni positiva ni negativamente.
  4. Por otro lado la LOMCE establece textualmente en su artículo 121.5 que «los centros promoverán compromisos educativos entre las familias o tutores legales y el propio centro en los que se consignen las actividades que padres, profesores y alumnos se comprometen a desarrollar para mejorar el rendimiento académico del alumnado». De manera que los padres a través de las Asociaciones de Padres y Madres “supuestamente” podríamos influir en las Políticas de Centro, promoviendo a través del Consejo Escolar cambios en los Reglamentos Internos con el fin de, entre otras cosas, erradicar los deberes.
  5. Y aquí llegamos a la trampa. Si bien la LOMCE puede parecer liberal al no legislar demasiado y dejar libertad de decisión a los profesores a la hora de ejercer su profesión, no ocurre lo mismo con la capacidad participativa de los demás integrantes de la Comunidad Educativa, esto es, padres y alumnos. Con sus artículos sobre la Participación en el Funcionamiento del Centro y las Competencias del Consejo Escolar, la ley ha otorgado toda la capacidad de gobierno a la Junta Directiva, dejando a los padres sin la posibilidad de aprobar o rechazar las Políticas del Centro. Los padres podemos evaluar y proponer pero nuestro voto no cuenta, se hará siempre lo que crea oportuno la dirección, aunque el resto de la comunidad educativa no estemos de acuerdo.

De manera que si los profesores del colegio de tus hijos, son de la “vieja escuela” y fans acérrimos de los deberes, hoy por hoy, los padres no tenemos herramientas para librar a nuestros hijos de ellos. Sólo nos queda quejarnos, cambiarlos a otro centro, declararnos directamente insumisos y no hacerlos, o bien meternos, si es que podemos, en denuncias complicadas y costosas para demostrar el derecho de nuestros hijos a hacer lo que les dé la gana con su tiempo fuera del horario escolar.

Esto es lo que nos ha pasado a nosotros en nuestro colegio. A través del AMPA hicimos llegar una propuesta al Consejo Escolar para incluir en el Reglamento de Régimen Interno una serie de directrices generales sobre los deberes. Queríamos evitar tener que estar a merced de la inclinación personal del profesor de turno hacía este tema cada curso. Redactamos un documento muy completo en el que analizábamos el tema desde diversas perspectivas: educativa, social, legal, de derechos humanos, etc. Era una propuesta bastante “light”, que no pretendía erradicarlos todos de golpe, si no racionalizarlos y hacerlos más llevaderos. Sin embargo, la propuesta no tuvo éxito y fue rechazada. La respuesta que dieron los profesores fue la siguiente:

  • Que consideraban que los deberes eran necesarios.
  • Que hay que crear hábitos de estudio.
  • Que en determinadas asignaturas los deberes son trabajos, resúmenes, esquemas...siempre útiles.
  • Que incluso consideran útil los ejercicios repetitivos.

Lo único que conseguimos es que se comprometieran a mandar menos cantidad y a coordinarse para que en un mismo día no coincidan deberes de 3 o 4 asignaturas.



En el fondo todos los padres intuíamos que nos iban a mandar a paseo pero aún así sentíamos que era nuestro deber intentarlo No consideramos que nuestra iniciativa haya sido un fracaso total porque por lo menos se ha empezado a hablar del tema. Los profesores ahora conocen nuestra opinión al respecto, se han visto obligados a considerar otros puntos de vista, les hemos obligando a reflexionar sobre algo que daban por supuesto como algo intocable e incuestionable.

Esta experiencia ha hecho que me reafirme en mi creencia de lo importante que es hacer “pedagogía” sobre el tema de los deberes. Porque salvo que se promulgue de una vez por todas una ley que nos respalde, que sea clara e inmutable, es decir que no dependa de quien esté en cada momento en el gobierno y que sea conocida por todos los docentes, los deberes no van a desaparecer, fundamentalmente porque los profesores los siguen considerando imprescindibles y muchos padres les dan la razón demandándolos para sus hijos.

lunes, 3 de agosto de 2015

TÚ NO SABES

Tú no sabes si ese niño era o no deseado. 

Es duro si quiera plantearlo, pero no seamos cándidos, esas cosas ocurren, quizá más de lo que pensamos. Ese niño puede ser fruto de una imprudencia o del deseo de otros, no de su madre. A veces se tienen hijos porque es lo que toca, porque es la mayor ilusión en la vida de nuestra pareja, como medio para salvar una relación, o en un último intento de que esa relación se torne de una vez por todas en algo “serio”.
Si, no son los mejores motivos para tener hijos, pero estas situaciones existen, y tú, tú no sabes.

Tú no sabes las circunstancias que rodearon el nacimiento de ese niño. 

No sabes cómo vivió esa mujer su embarazo, si tuvo alguna dificultad que hizo que lo viviera con miedo o con estrés. No sabes cómo fue su parto, si fue o no víctima de violencia obstétrica durante el mismo. No sabes si la separaron de su criatura al nacer, si quiso y/o pudo darle el pecho, ni durante cuánto tiempo. No sabes cómo fue su posparto y su puerperio, si se sintió sola y llena de dudas sin nadie a su lado que pudiera/quisiera ayudarla como necesitaba. No sabes si quiso/pudo criarlo personalmente o tuvo que dejarlo en manos de terceros. No sabes qué tipo de vínculo tienen ni por qué. Todas estas circunstancias influyen en el niño, en su madre y en la relación que mantienen y creo firmemente que a mayor apego mayor paciencia y viceversa.

Tú no sabes cómo es la vida de esa mujer. 

No sabes qué problemas tiene: si tiene problemas laborales, económicos o con su pareja. No sabes si llega o no a fin de mes. No sabes si está sufriendo mobbing en su trabajo o si su pareja la engaña o la maltrata. Tú no sabes si está preocupada o directamente enferma, o cansada porque trabaja dentro y fuera de casa y cuida además a un familiar de avanzada edad. No sabes si ese día ha dormido, o lleva sin hacerlo bien desde hace una larga temporada. No, tú no sabes nada.


Tú no sabes cómo fue criada y educada esa mujer. 

No sabes si tiene padre, madre o es huérfana y se ha criado en centros de acogida. No sabes si recibió amor o malos tratos. Quizá chille porque la chillaban a ella, quizá dé un azote porque a ella se los dieron y no ha tenido tiempo, curiosidad o la suerte de poder encontrar en su camino a quien le muestre otra manera mejor de hacer las cosas. O quizá lo intenta y probablemente lo consiga la mayor parte del tiempo, pero hoy, precisamente hoy, no ha tenido paciencia. Hoy, precisamente hoy, ha perdido las formas y tú, tú lo has visto todo, pero ¿sabes? Tú, no sabes nada.


Tú no sabes cómo es ese niño, qué siente, qué piensa, qué hace.

A lo mejor crees que lo sabes, dices que lo intuyes, pero no, no lo sabes. No conoces su carácter, ni el de sus hermanos, no sabes qué relaciones se dan entre los miembros de esa familia. Sólo has visto una instantánea de sus vidas, una foto no muy agradable tomada fuera de contexto. No sabes cómo ha transcurrido el día en esa casa, cuantas veces esa madre ha repetido lo mismo en un tono de voz bajo, hasta que a fuerza de sentirse ignorada ha terminado levantando la voz. Tú, aunque presumas de que lo sabes todo, no, no lo sabes.

El mundo no es perfecto, las personas no somos perfectas, las madres no somos perfectas (aunque algunas si crean que lo son), y por eso podemos ver a madres (padres también, por supuesto) perdiendo los nervios con sus criaturas en público. Que no está bien insultar, chillar o pegar a un niño nadie lo pone en duda, pero antes de lapidar a esos padres quizá podríamos intentar comprenderlos y ver que siempre hay un motivo, que no justificación. Que si bien los niños tienen derecho a ser niños, a equivocarse, a defender su postura y su libertad de elección persistiendo en sus actitudes, los padres también tenemos derecho a no poder más y estallar en un momento dado. Porque aunque la energía infantil parece infinita, la paciencia paterna no lo es.

Esto NO ES UN ALEGATO A FAVOR DEL MALTRATO INFANTIL. Tampoco es mi intención tratar de victimizar a los padres y demonizar a los hijos. Lo que me gustaría transmitir es que la crianza/paternidad no es fácil, que los padres no lo sabemos todo, pues nadie te enseña a ser padre, por lo que no siempre acertamos, que nos encontramos muy solos, y la sociedad actual no nos facilita nada nuestra tarea. Quizá muchos no deberíamos habernos convertido nunca en padres, pues no estábamos preparados para ello, pero por suerte o por desgracia no existe una autoridad competente que otorgue o deniegue los carnets de paternidad. Uno deviene padre, le dan el título y puede que algún día, a base de prueba y error, de leer e investigar y contar con ayuda y buenos ejemplos logre aprender a serlo. Mientras tanto vamos haciendo lo que podemos.

Así que, cuando seas testigo de una escena entre una madre y su hijo que te parezca inapropiada, antes de juzgarla severamente piensa que TÚ NO SABES. Y sobre todo, si esa mujer se acerca a ti, arrepentida buscando consejo porque es consciente de que no ha actuado bien, si las conoces, dale herramientas para mejorar, no insultos ni sermones.

viernes, 10 de abril de 2015

LA LUCHA CON LOS DEBERES

Ángel está en 3º de Primaria y este año han empezado a mandarle deberes en serio. Todos lo días tiene algo que hacer, hasta el punto de que por primera vez tenemos que estar pendientes del horario para ver que le toca cada día, tenemos que andar con los libros mochila arriba y mochila abajo y tuve que despejar su escritorio para que pudiera utilizarlo para su verdadera función distinta de la que había asumido hasta ese momento, esto es, albergar encima juguetes varios desperdigados.

El choque con los cursos anteriores ha sido brutal. Yo no me acuerdo de tener deberes, o al menos no tantos con esa edad y mucho menos tener exámenes como lleva teniendo desde el año pasado. Creo que a quienes se encargan de diseñar los programas educativos se les ha ido la olla. Este año con la nueva ley, el contenido del curso no es solo más extenso si no que han adelantando temas que antes se daban en cursos posteriores. La idea parece ser hacerles currar mucho y forzar que aprendan cuanto antes las cosas, no sé exactamente para que.

Al principio tuvimos problemas porque además él estaba acostumbrado a escribir seguido sin levantar el lápiz y eso le hacía tardar mucho pues tienen que copiar los enunciados de los problemas... Como pude le enseñé a escribir levantando el lápiz y ahora aunque sigue teniendo una letra infame por lo menos escribe más rápido y fácilmente.

Fuimos a hablar con el profe sobre los deberes y nos dijo lo siguiente:
  1. Que una parte de la nota depende de los deberes, no me acuerdo exactamente que porcentaje.
  2. Que lo importante no es que los hagan bien si no que por lo menos lo intenten.
  3. Que como él les daba muchas asignaturas iba a tratar de organizarse y si mandaba deberes de una no mandar de otra.
  4. Que como mucho le tenían que dedicar tres cuartos de hora cada tarde.
  5. Que si veíamos que un día se había pasado de la cuenta pues que se lo dijéramos y no los terminara o que los hiciera sin copiar el enunciado.
  6. Que si algún día por lo que fuera no podía hacerlos que le pusiéramos una nota.
Todo bastante razonable, pero los deberes en el fondo son irrenunciables (no sabemos porque y tampoco incidimos en ello en la reunión) y los deberes son para todos igual, mi niño no podía ser una excepción.

Una vez que ya nos hemos “acostumbrado” a la nueva situación, no es tan terrible, fundamentalmente porque Ángel es súper responsable y no pone demasiadas pegas para hacerlos, no le cuesta demasiado y en media hora ya ha terminado. Ese rato de deberes no le quita de hacer otras muchas cosas: jugar en casa o en la calle, ir a la piscina, ver la tele, jugar al ordenador o la tablet, etc. quizá porque tiene un horario escolar, desde mi punto de vista razonable, sale a las dos y por tanto le queda mucha tarde por delante para hacer cosas. Otro gallo nos cantaría si saliera a las 5, 5 y media, las 6 o más tarde... tener que llegar a casa y ponerse, aunque sea media hora, a hacer deberes me parecería criminal.

Así que así estamos, no creemos en los deberes, en su utilidad e idoneidad, comparto punto por punto lo que se dice de los deberes en este post de la Pedagogía Blanca, pertenezco al grupo de facebook “Basta de deberes” y nos gustaría que no se los pusieran, pero nos los estamos tragando como podemos y así seguiremos siempre que no afecten demasiado a nuestras vidas y rutinas fuera del cole. Si la cosa se pone fea, no sé lo que haremos pero está claro que por lo menos protestaremos aunque no sirva para nada. Miedo me da cuando Jesús llegue a 3º, pues no le veo a él con tan buena disposición hacia los deberes. Ahí si que pueden empezar de verdad los problemas. 



Cada vez más padres están alzando su voz en contra de este sistema obsoleto y absurdo que carga a nuestros hijos con tareas aburridas y repetitivas tras la larga jornada escolar. Este movimiento tiene su reflejo en las redes sociales con numerosas manifestaciones como las de los blogs de Maternidad Continuum , de Bea, Mama de dos o Killer Mother.

Si tú también piensas que la carga de deberes es excesiva y que el estudio de nuestros hijos debería plantearse de otra manera puedes firmar esta Petición al Ministro WERT para LA RACIONALIZACION DE LOS DEBERES ESCOLARES. Yo ya la he firmado.

viernes, 27 de febrero de 2015

EL FUTURO DE LA MATERNIDAD: DE LAS MADRES DE DIA A LOS VIENTRES DE ALQUILER

Si por algo escribo aquí, a parte de porque me gusta y me entretiene, es para dar el contrapunto a artículos como éste, en el que una maestra critica la labor de las Madres de Día y defiende que: "Los poderes públicos deben garantizar el derecho del niño a la educación desde que nace hasta los 3 años". Me gustaría contribuir con mis reflexiones a romper con el pensamiento único y uniformador que desde las instituciones y los colectivos poderosos nos quieren imponer a los ciudadanos. Porque hay mucho más allá de lo que vemos a nuestro alrededor, porque lo que hace todo el mundo no es siempre lo mejor, porque es sano cuestionar y salirse de lo establecido, buscar y escoger otras maneras de hacer las cosas, aunque haya quien nos critique por salirnos del redil y trate de meternos de nuevo dentro manipulando la realidad, usando para ello la estrategia del miedo.

El mundo de la maternidad y la crianza en el que me muevo tiene muchas escuelas, tendencias y controversias. Ya lo he dicho muchas veces: sobre lo que deben hacer los padres (en especial las madres) y sobre como hay que tratar y lo que hay que hacer con los niños hay múltiples teorías, todo el mundo opina y todo el mundo trata de sentar cátedra. Incluso yo misma, con este blog y mis reflexiones quizá esté pecando de lo mismo, consciente o inconscientemente. Pero soy incapaz de no revolverme al leer textos como este que trata de quitarnos a los padres todos los derechos y libertades respecto a nuestros hijos en favor de terceros desconocidos.

Al igual que ocurre en el caso de las matronas en su lucha contra las doulas, que no persiguen el interés de las mujeres y sus bebés si no el suyo propio, conservar su parcela de poder, la señora que firma este artículo no persigue el bienestar de los niños si no proteger su puesto de trabajo y el de sus compañeros, así de simple, no en vano quien firma el artículo es  Presidenta de l'Associació de Mestres. Pero al igual que ha habído miles de oficios que han ido desapareciendo a lo largo del tiempo, el suyo puede hacerlo también y si eso ocurriera le tocaría reciclarse o directamente jubilarse, y aquí paz y después gloria. Y ojalá ocurriese esto y los “jardines de infancia” “guarderías” o como quieran llamarlos desapareciesen o por lo menos dejasen de ser considerados por todos los padres como una necesidad teniendo casi la obligación de recurrir a este tipo de servicios, porque eso significaría que por fin existirían políticas de conciliación reales y se ayudaría a la maternidad/paternidad, valorándose su importante contribución a la sociedad.

Empecemos por aclarar conceptos, pues criar, educar y enseñar no son lo mismo y esta mujer como profesional que se supone que es debería saberlo pero parece que no lo tiene claro.

CRIAR supone cuidar del bebé hasta que deja de serlo, esto es hasta que sabe: desplazarse y comer por si mismo y hablar de manera que pueda entender casi todo lo que le digan y a si mismo hacerse entender. Un niño está criado cuando es capaz entre otras cosas de, si tiene sed, servirse él solo un vaso de agua sin derramarlo. Un niño no está criado hasta que no empiezan a caersele los dientes de leche, alrededor de los 6 años. Curiosamente esta es la misma edad a la que se refieren los estudios antropológicos para situar el momento en el que más o menos terminarían de destetarse definitivamente las crías humanas si les dieramos la oportunidad de poder mamar hasta entonces. No es hasta este momento en el que en sitios como en Finlandia, que tiene año tras año los mejores resultados del Informe Pisa, cuando los niños son escolarizados y empiezan a tener contacto con la lectoescritura. En España, sin embargo, con 6 años se espera que los niños ya sepan leer...

Yo lo tengo claro, la CRIANZA es o debería ser labor de los padres, en un principio sobre todo de la madre que es quien tiene los pechos para amamantar al crío, sostenida por su pareja y el resto de su familia cercana y amigos que estén por la labor. Las instituciones públicas deberían facilitar que los padres pudieramos criar a nuestros hijos, pero el sistema social y económico nos fuerza a delegar esta labor en terceros, siendo las “guarderías” el recurso más extendido y fuertemente arraigado actualmente en nuestra sociedad. Que lo hagamos así porque no nos queda más remedio, porque no tengamos o conozcamos otras posibilidades (como las denostadas por esta señora MADRES DE DÍA) no significa que esa sea la única ni mejor opción, como puse de manifiesto en esta otra entrada de mi blog.

EDUCAR consiste en mostrar al niño el mundo, enseñarle a relacionarse con él y con los seres que lo habitan, incluidas las demás personas. La mejor manera de hacer esto es mediante el ejemplo y aquí de nuevo el punto de referencia principal debe ser siempre la familia, con sus costumbres y particularidades. Esta es la grandeza y riqueza del ser humano, lo que verdaderamente nos diferencia del resto de los animales: la diversidad dentro de nuestra propia especie, la existencia de diferentes culturas y formas de pensar y actuar. Como el ser humano es un ser social que convive con muchas personas, en la educación influye también el entorno más o menos cercano: familia extensa, amigos, vecinos, compañeros de colegio, profesores, etc. La escuela debe contribuir a la educación de los niños pero respetando siempre la autoridad de los padres y las peculiaridades de cada familia siempre que éstas no supongan un problema para la convivencia en el aula. Las normas y convenciones sociales de cada cultura influyen también en la educación pero no deben ser un obstáculo a la libertad personal de los individuos. Sabremos que hemos educado correctamente a nuestros hijos si llegado el momento, son capaces de pensar por ellos mismos y rebelarse contra esas convenciones si las consideran injustas y sienten que menoscaban sus posibilidades de realización personal y de obtención de la felicidad.

Si todos los niños fuesen criados y educados por terceros a través de instituciones, se perdería lo que nos hace humanos, seríamos clones sin personalidad propia ni capacidad para la creatividad.. Conformaríamos una sociedad de pensamiento único, sin emoción ni espíritu crítico, como la que retrataba Aldous Huxley en su obra "Un mundo feliz".



Por último, la ENSEÑANZA, consiste en la transmisión de conocimientos científicos y artísticos que sirvan al niño para comprender el funcionamiento de las cosas, para explorar sus habilidades, descubrir cuales son sus intereses y a que les gustaría dedicar su tiempo y energía en la vida.
Esta faceta la asume a día de hoy “oficialmente” el Estado a través de la escolarización. Independientemente de lo que opine a cerca de la “forma de enseñar” imperante, que deja bastante que desear, está claro que no sólo en el aula se pueden aprender cosas. En casa los niños disponen de cientos de materiales para su formación, desde libros hasta internet, que es la enciclopedia de las enciclopedias. También hay muchos padres con una gran formación y cultura que pueden explicar cientos de cosas a los niños, complementando los temarios oficiales o supliendo sus carencias. Incluso hay quien opta por una educación más personalizada en casa, que permite al niños centrarse en aquello que mas le interesa, aprendiendo a su ritmo sin la presión de un temario y exámenes obligatorios.

Dicho todo esto, decir cosas como que:  "hoy es inadmisible que el derecho a la educación de los niños de 0 a 3 años siga vinculado a la mujer" refleja un profundo desconocimiento de la naturaleza humana y de las necesidades infantiles, cosa que me alarma viniendo además de alguien que se supone que ha estudiado para trabajar con niños. Señora Rosa Sensat, los niños de 0 a 3 años están en época de ser criados. Necesitan cuidados continuos y personalizados, de alguien que les conozca y les quiera. Estar con desconocidos que tienen que atender a la vez a varios bebés como ellos no es lo mejor para que puedan desarrollarse adecuadamente.  Hasta los dos años no interactúan apenas con sus iguales, lo que necesitan es una figura de apego adulta a su completa disposición, cosa muy difícil de conseguir en una institución. Existen infinidad de estudios que demuestran que estar separado de su figura de apego durante largos periodos de tiempo provoca en el bebé mucho estrés que termina afectándole a nivel cognitivo y emocional. Los avances en neurociencia consiguen demostrar los efectos en el cerebro del bebé de estas separaciones. Le recomiendo que lea el libro: "La mejor guardería, tu casa" que defiende exactamente lo contrario que usted.


Los ataques a la maternidad consciente y responsable son continuos; primero se maltrata a las mujeres durante el embarazo, sometiéndolas a miles de pruebas innecesarias que las estresan al preocuparlas por los posibles resultados, haciéndolas sentir enfermas en lugar de plenas de vida. Luego se ignoran nuestros derechos en el parto, no se nos permite decidir como ni con quien parir y ahora se pretende que una vez dado a luz, vayamos corriendo con las heridas recientes de nuestras cesáreas y episiotomías innecesarias a dejar a nuestros bebés recién nacidos a las puertas de los negocios de puericultura, para que señoritas o señoras como la citada críen a nuestros bebés como si no tuvieran padres, como si fueran huérfanos.

Me parece una falta de respeto hacía los padres, un menosprecio a su importancia y competencia para cuidar de sus propios hijos. Al igual que ocurre con la controversia entre doulas y matronas, los estudios oficiales y la titulación no garantizan una buena atención. Ni todas las puericultoras, maestras o cuidadoras tituladas saben lo que hacen, ni lo hacen bien, ni tienen sensibilidad ni las condiciones necesarias en su trabajo para atender adecuadamente a un bebé de 0 a 3 años. Ni mucho menos los padres somos unos incompetentes y los niños corren peligro por estar a nuestro cuidado, al de sus abuelos o una Madre de Día, si los padres, que somos quienes tenemos la potestad sobre nuestros hijos, lo consideramos adecuado y queremos pagar por sus servicios, pues es la opción que probablemente más se asemeje al cuidado parental.

Este tipo de declaraciones me aterran, porque de pensar todo el mundo como esta señora y llevarse a cabo políticas en este sentido como ella reclama, los padres y las madres nos veríamos reducidos a meros procreadores, sementales unos y vientres de alquiler otras que darían a luz no hijos si no niños para el sistema. ¿De verdad ese es el futuro que queremos para la humanidad?

lunes, 12 de enero de 2015

RABIETAS: ENTENDER RAZONES O ATENDER A RAZONES

Es fundamental hablar a los bebés para que aprendan a hablar ellos a su vez. Los bebés necesitan que les hablen para que puedan asignarle un nombre a cada cosa, un nombre que luego ellos aprenderán a pronunciar y usarán cuando quieran comunicarse con el mundo y contar a los demás lo que sienten o piensan. Pero la adquisición del lenguaje es lenta y gradual y no podemos dirigirnos de la misma manera a un niño de 2 años que a uno de 4 o a otro de 6. El vocabulario a utilizar varia y las expresiones también, lo que no quita que vayamos introduciendo poco a poco nuevos conceptos para que el niño los interiorice.

Con todo esto quiero decir que cuando un niño es muy pequeño puede no “entender” las razones, el porque y el porque no de lo que es conveniente o no hacer. Eso no quiere decir que no debamos intentar explicarle las cosas, pero tenemos que ser conscientes de que puede no hacernos caso porque no entiende lo que le queremos decir, así que debemos acomodar nuestras expectativas a sus capacidades y no al revés. Por todo esto puede decirse que hasta los dos años y medio o los tres, que es cuando generalmente los niños aprenden a hablar, los niños no entienden razones. ¿Y a partir de entonces qué?

Los bebés no ven más allá de ellos mismos y sus necesidades. Cuando por ejemplo quieren comer, quieren hacerlo y necesitan hacerlo en ese momento. No entienden de esperas, de horarios, de rituales sociales, de momentos propicios o no, de que existen a su alrededor otros seres con sus propias necesidades y circunstancias. A medida que se hacen mayores van dándose cuenta de que hay algo más allá de su propio cuerpo, cosas que les interesan, con las que pueden interactuar y también otras personas. Con tres años un niño puede entender muchas de las cosas que les decimos. Puede entender las razones que les damos pero sin embargo “no atender a ellas”, simplemente porque esas razones no se ajustan a lo que ellos desean en esos momentos. Puede decirse de alguna manera que siguen siendo egocéntricos y seguirán siéndolo durante largo tiempo y cuando sus expectativas se ven defraudadas reaccionan de manera contundente reclamando aquello que para ellos es importante en ese momento.

Estas reacciones, a ojos de los adultos desmedidas, son las rabietas y los berrinches, mas o menos frecuentes o fuertes según el carácter del niño, y también porque no decirlo, de la actitud que adoptemos los padres al respecto. Hay muchas teorías sobre como enfrentar las rabietas que van de un extremo a otro, desde ignorarlos hasta abrazarlos hasta que se les pase. Yo sinceramente no tengo muy clara cual es mi opinión al respecto. Lo que si tengo claro es que no hay que dejar de explicarles las cosas pensando en que son pequeños y no nos van a entender porque creo que si lo hacen o terminarán haciéndolo si lo seguimos intentando y sobre todo que debemos mantenernos firmes en nuestras resoluciones. Ceder para que el niño se calle es lo peor que se puede hacer, pues consigue frenar la rabieta pero le da a entender al niño que cuando adopta esa actitud conseguirá siempre finalmente lo que desea, contribuyendo a que utilice la rabieta como una herramienta para obtener lo que quiere.

¿Hasta cuando duran las rabietas? Las rabietas son parte normal del desarrollo de los niños, una fase que suelen pasar muchos hasta que alcanzan la madurez para aceptar las negativas de una manera más “civilizada”. Es lo que se llama la tolerancia a la frustración que no todos logramos adquirir plenamente, pues hay muchos adultos que seguimos reaccionando fatal cuando las cosas no nos salen como queremos o los demás no nos dan la razón. Por eso rabietas podemos tenerlas cualquiera, en cualquier momento, lo malo es cuando la rabieta se convierte en una manera habitual de relacionarnos con los demás para conseguir nuestros objetivos.

No conozco una solución mágica para este problema que genera mucho estrés familiar. Hay casas en las que se convive con rabietas diarias, cualquier excusa es buena para que el niño deje escapar un torbellino de emocionalidad que desgasta al más pintado. Quizá para el niño sea una manera saludable de sacar fuera sus sentimientos, pero para los demás puede resultar agotador vivir continuamente de esta manera. Creo que hay niños más dados a ello que otros y que a veces no existen estrategias que consigan erradicar del todo esta dinámica. Sólo se me ocurre recomendar paciencia y que cuando sintamos que la paciencia se nos acaba nos quitemos de en medio antes de explotar, dejando que otro adulto que esté más tranquilo asuma el control de la situación.  

miércoles, 10 de diciembre de 2014

¡VAMOS A LA BIBLIOTECA!

En casa somos asiduos usuarios de la Biblioteca Pública Municipal. Es un recurso genial para toda la familia. ¡Miles de libros a nuestra disposición y gratis!

Mi marido y mi hijo mayor son ávidos lectores. Ángel de momento se decanta por los comics o cuentos con muchas ilustraciones porque todavía es pequeño para los libros de “sólo letra”. Se ha leído todos los de Asterix y Obelix por ejemplo y también muchos de Gerónimo Stilton. Suele sacarse revistas infantiles de las que obtiene los chistes que siempre nos está contando.

El pequeño está aprendiendo a leer y todavía prefiere que le lean a leer él. Los libros que más le gustan son los que versan sobre animales. El último que hemos cogido fue “La vaca que puso un huevo”, un cuento muy original que ya conocía del colegio y que hemos leído como veinte veces. Le gusta mucho la poesía, le encantan las rimas y se ha aficionado a los cuentos de Gloria Fuertes.

A mi últimamente me ha dado por coger novelas de amor o misterio. Después de muchos años leyendo sobre partos, lactancia, crianza y maternidad en general, me apetecen lecturas ligeras que me entretengan sin más.

Ir a la “biblio” se ha convertido en “un plan” en si mismo; ir a devolver los libros y coger otros nuevos hace que pasemos un rato entretenido. Además así por las noches siempre tenemos una lectura nueva que abordar antes de ir a dormir.

El hecho de que ellos mismos escojan su lectura según sus gustos es muy positivo y el que vean la lectura como una alternativa de ocio la hace atractiva a sus ojos. En esta era tecnológica es importante hacerles ver que hay otras cosas interesantes más allá de la Play Station o la WII. Los libros además de ser divertidos, les permiten aprender mucho, ejercitar su mente y sobre todo su imaginación.

Es raro pues que en mi casa nos regalemos libros si no es algún ejemplar que nos guste mucho especialmente, porque no tenemos espacio para guardarlos, pero sobre todo porque tenemos una Biblioteca a la que acudir y en la que podemos encontrar todo lo que necesitamos o nos apetezca abordar.

En el colegio hacen siempre con los más pequeños una excursión a una Biblioteca donde les cuentan algún cuento. En las reuniones, los profesores nos animan a los padres a acudir a ellas con nuestros hijos. Yo también animo a todos a familiarizaros con el espacio y la actividad. Que los niños nos vean leer es la mejor manera de conseguir que ellos se acostumbren a hacerlo con regularidad y sobre todo disfrutándolo. Ir a la Biblioteca es bueno para el futuro de nuestros hijos, una inversión que sólo requiere un poco de nuestro tiempo.