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miércoles, 27 de abril de 2016

MASCOTAS, LIBROS Y NIÑOS EN MICROPOLIX

El sábado 23 de Abril, estuvimos de celebración junto a Madresfera en la GRAN FIESTA DE LAS MASCOTAS, LOS NIÑOS Y LOS LIBROS que tuvo lugar en Micropolix. Este evento organizado por El Corte Inglés, Purina y ANAA Asociación Nacional Amigos de los Animales. ¡Fue un autentica pasada!


Pudimos disfrutar de las instalaciones al mismo tiempo que de las actividades específicas organizadas para la fiesta. Hubo charlas donde nos hablaron de la importancia de adoptar animales y cuidarlos bien. De todas las cosas que ellos nos dan: sobre todo amor y compañía y de todo lo que podemos nosotros darles a ellos: un refugio, comida, calor, salud y cariño.

Pudimos ver como hay muchos perros que trabajan en distintas cosas como en labores de salvamento o ayudando a personas con dificultades de movilidad o problemas de visión.

También hubo cuentacuentos donde los protagonistas eran los animales. Conocimos la historia de “Galgui” y nos la llevamos a casa cortesía de la organización. Se trata un libro muy tierno sobre un perro vagabundo que finalmente encuentra un hogar. 

Echamos de menos haber visto e interactuado con gatitos, pues antes de ir nos imaginábamos enamorándonos de un pequeño bigotudo y trayéndolo a nuestro hogar para darle un nuevo amigo con quien jugar a nuestro gato Poly (a pesar de la férrea oposición inicial del padre de familia que se resiste a aumentarla, jeje).

El personal de Purina nos regaló comida para Poly, que sin embargo todavía no ha podido probar, porque ha estado algo malito del estómago, por culpa de unos berberechos que le sentaron mal. Al César lo que es del César y a partir de ahora al gato sólo comida de gatos, que si no se ponen malitos.


Si le pasará algo a nuestra mascota ¡el disgusto de todos sería mayúsculo!

Nunca habíamos estado en Micropolix y nos encantó, a pesar de que en algunas actividades había que esperar mucho tiempo haciendo cola para entrar.

Mis chicos demostraron ser unos perfectos dobladores de películas, se sacaron el carnet de conducir (el mayor aprobó por los pelos, jejeje), les encantó trabajar de mensajeros y en el supermercado de reponedores También hacer la compra con su carrito como los mayores. Estaban súper guapos con el uniforme de guardia de seguridad de Prosegur y el pequeño encontró su vocación como periodista, repitiendo como entrevistador.


A mí personalmente lo único que no me gustó nada, fue ver que en el Hospital tenían un “nido” para recién nacidos. Este tipo de recintos están desapareciendo de los hospitales y deberían desterrarse también definitivamente del imaginario colectivo, por lo que elegirlo como ejemplo significativo para los niños, de parte de un hospital, no me parece muy acertado. Por lo demás, me parece un sitio muy original, entretenido y educativo para los niños. 

Mis hijos ganaron un pastizal trabajando porque les gustaban más las actividades-oficios en los que les pagaban, que aquellas en las que tenían que pagar por entrar. De hecho les sobró dinero y lo ingresaron en una cuenta bancaria. Así que como nos quedaron algunas cosas por probar, tenemos pensado volver en algún momento, para que puedan hacer un buen uso de sus ahorros, conseguidos con el sudor de su frente, jeje.

Volvimos a casa exhaustos, tras ocho horas corriendo de aquí para allá. Aunque una de las normas de allí es precisamente la de no correr, presenciamos varias caídas (ninguna grave) de niños que iban emocionados y pasados de revoluciones de un lado para otro.


Agradecemos a Madresfera y a todos los organizadores habernos dado la oportunidad de pasar un día tan divertido en familia.

domingo, 7 de diciembre de 2014

NIÑOS Y GATOS: SIMILITUDES Y DIFERENCIAS

Como prometí voy a contaros en que cosas he visto que se parecen los niños (al menos los míos) a los gatos (al menos al mío).


El "bebé peludo" de la casa.
En cuanto a la alimentación, al igual que con los bebés, debe ser a demanda, con la comodidad de que tú al gato le pones la comida del tirón y ellos se la administran a su ritmo según su apetito. De nuevo al igual que con el bebé, las deposiciones son signo de la buena y suficiente alimentación del animal. A pesar de lo mal que huelen, ver que ha hecho “sus cositas” es motivo de alegría porque implica que está sano y bien alimentado. En nuestro caso, Poly tiene al igual que “sus hermanos mayores” problemas para “tirar de la cadena” (se les olvida hacerlo la mitad de las veces) y no suele tapar muy bien sus “obras de arte”.

Respecto al juego, como con los niños, para su salud mental, es importante jugar con los gatos, si bien el juego gatuno es más sencillo (el gato no tiene un berrinche cuando pierde al monopoly...) y tiene fin (cuando se cansa de correr para y punto). Otra diferencia es que a los gatos les gusta perseguir cosas mientras que a los niños lo que les chifla es que los persigan a ellos. Los gatos también se cansan de los juguetes y hay que cambiárselos periódicamente y se entretienen con cualquier cosa, que no tiene porque ser necesariamente aquello que hemos comprado específicamente para ellos. Una castaña o una cuerda son suficientes para tenerlos un buen rato ocupados. ¿No os suena esto a cuando vuestros hijos muestran mas interés por la caja que por el juguete en cuestión?

Otra característica común es la curiosidad. Los niños todo lo quieren tocar, en su caso, los gatos todo lo quieren oler. Ambos son muy insistentes y no se dan por aludidos cuando les regañas y les explicas que ahí no pueden estar o que eso no lo deben hacer. La ventaja de los gatos es que son infinitamente más silenciosos y cuidadosos, son capaces de pasearse entre jarrones chinos sin poner en peligro su integridad ni la de los jarrones. Un gato que se siente a gusto, cómodo en su hogar, lo explora y lo hace suyo. Un niño feliz hace lo mismo, se pasea y despliega sus juguetes por todos los rincones de la casa.

Juguetes especiales para el calor.
Otra cosa que comparten es su aversión a que les corten las uñas o a ir al pediatra/veterinario. También siguen a todas partes a sus padres/amos – incluido el cuarto de baño – y se atraviesan en nuestro camino impidiéndonos caminar y ocasionando algún que otro percance, o reclaman nuestra atención en momentos inoportunos cuando necesitamos concentrarnos en alguna labor.

Por último, quiero referirme a la tan cacareada “independencia” de los gatos. Será por mi manera de ser, más bien fría, que supongo que me he convertido al “team gato” en la supuesta confrontación que existe entre los partidarios de felinos y canes, pero realmente pienso que los gatos no son ariscos (al menos no el mío) si no que simplemente son cariñosos cuando les apetece, cuando sale de ellos y así opino que debería ser también en el caso de los niños, a los que nunca habría que obligar por ejemplo a dar besos. Debemos dejar que las muestras de afecto, tanto de unos como de otros, surjan realmente de dentro (no fruto de ningún chantaje o amenaza) cuando de verdad sientan la necesidad de exteriorizar su cariño por los demás, sin que les forcemos a ello. Porque ni niños ni animales son muñecos, si no seres vivos a los que hay que respetar, y si no les respetamos, tened por seguro que en algún momento sacarán las uñas a pasear.

¡Son tan monos ambos, con sus costumbres y particularidades! 


domingo, 30 de noviembre de 2014

ADOPCIÓN DE UN ANIMAL: UNA MATERNIDAD DIFERENTE

He encontrado muchas similitudes entre la maternidad y la adopción de una mascota. Vaya por delante que tengo muy claro que son cosas distintas y en mi opinión no intercambiables. No empatizo con quienes deciden no tener hijos pero en cambio tienen mascotas a las que tratan como tales. Mi poca experiencia con animales es suficiente para poder entender que se puede coger mucho cariño a tu mascota, pero creo que la experiencia de ser madre/padre no es comparable con ninguna otra, aunque tener un animal implique también asumir una responsabilidad y pueda establecerse un vínculo emocional con esa criatura.

Para empezar diré que al ser primeriza en estos lares he sentido a veces angustia e inseguridad. Tuvimos problemillas para que Poly identificase la caja de arena como el lugar adecuado para “hacer sus cositas”. Hubo de un par de “accidentes” y llegué a agobiarme pensando que no iba a aprender nunca, pero gracias a la inestimable ayuda de mi hermana y otras amigas “gateras”, sus consejos, mi intuición y la del propio gato conseguimos salir del atolladero. Muchas madres vivimos con nuestros bebés situaciones parecidas y ante las dudas y las dificultades es valiosísimo contar con una “tribu” a la que poder consultar, con la que desahogarse y en la que encontrar apoyo.

Por otro lado, también he visto que al igual que con la maternidad, en este tema, y supongo que en muchos otros, cada maestrillo tiene su librillo. De la misma manera que a las madres nos llegan mensajes y consejos contradictorios a cerca del cuidado, la crianza y educación de nuestros hijos: “cógelo en brazos” vs “no lo cojas que se acostumbra”, “dale de comer a demanda” vs “dale de comer con horarios”, etc., respecto al gato también he recibido muchas directrices en ocasiones opuestas, sobre la cantidad y variedad de la comida, el tipo de recipiente para la misma, las zonas en las que puede o no gustarle al animal que lo toques, etc. Al final la conclusión es que cada gato al igual que cada niño es diferente y que la manera de acertar es probar y de nuevo seguir tu instinto, tratando de encontrar el equilibrio entre lo que el gato/niño pide y lo que creamos que es más adecuado para él.

No sé que tal lo estaremos haciendo, pero siento que el animal se siente muy a gusto en nuestro hogar y que toda la familia está muy feliz de contar con él entre nosotros, así que aprobar, aprobamos seguro.


lunes, 17 de noviembre de 2014

¡TENEMOS UN GATO!

Os presentamos a Poly. Un gato negro, como el de la canción de Enrique y Ana. Una pequeña panterita como los llaman, que según los entendidos son, de entre todos los gatos, los más cariñosos. Vivía en nuestra urbanización y estaba acostumbrado a los humanos porque los niños iban a visitarlo y le daban comida. Yo no soy muy animalera, pero cuando lo vi me enamoré. Era muy cariñoso, nos seguía a casa y respondía cuando le llamábamos, así que le adoptamos. Lleva ya más de un mes con nosotros y aquí estamos haciéndonos los unos a los otros.
A mí todavía me da algo de repelús cuando aparece de repente y le dan voluntos y empieza a correr como un loco de un lado para otro. Sus uñas me inspiran respeto y no tiento a la suerte jugando con él cuando se le ve con intención de sacarlas. De momento no me ha arañado, aunque a Ángel sí, pero fue sin querer. Es un bendito, porque los niños juegan con él y él los aguanta con gran paciencia. Lo suelen tratar con bastante respeto y cuidado por lo general pero son muy pesados, le manejan como si fuera un juguete, el mejor de todos los que han tenido hasta el momento. Se lo pasan bomba con él y le tienen mucho cariño.

Ahora mismo lo tengo encima de mí, ¡no me deja escribir! Aún es un cachorro porque todavía no tiene un año y es prácticamente como un niño. En la próxima entrada os contaré las similitudes que he encontrado entre su comportamiento y el de los cachorros humanos.