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sábado, 2 de enero de 2016

DISFRUTANDO LA NAVIDAD

Dar un paseo por el centro de Madrid para ver las luces, comer castañas asadas y comprar algo en el Mercadillo de la Plaza Mayor es una tradición navideña más. Nosotros mismos hemos sucumbido a esa tradición año tras año hasta este en el que, si bien hemos ido al centro, no hemos pasado por Sol ni aledaños. El motivo es obvio: ¡esa zona es la guerra! (aunque en la foto de abajo la Plaza Mayor esté desierta... juro que no suele estar así, jeje).

Navidades 2012

La verdad es que siempre lo ha sido, pero yo sentía que si no hacíamos acto de presencia allí no estábamos de verdad en Navidad. Sin embargo con el tiempo estoy aprendiendo, por fin, a decir que no y a dejar de hacer cosas por “obligación”, aunque sea una obligación autoimpuesta. 


Navidades 2013

Las luces son bonitas sí, pero hay demasiada gente para disfrutar de ellas, e ir con niños y con el miedo a que se pierdan entre la multitud hace que el disfrute sea menor. En verdad, no sé cómo me he atrevido en otras ocasiones a ir yo sola con ellos, siendo como eran más pequeños.

Mis hijos nunca han sido demasiado amigos del espectáculo de Cortylandia. Cuando eran pequeños los muñecos moviéndose les daban yuyu y ahora que son “mayores” el espectáculo no les impresiona. Creo que actualmente en Cortylandia, más que los niños, disfrutamos los padres recordando nuestra propia infancia. 



Además Ir al centro desemboca irremediablemente en gastar dinero, bien sea en algo de comer o en cualquier chorrada, al final el paseo sale por un pico. Así que este año no tenemos foto con el árbol de la Puerta del Sol, ni en la Plaza Mayor como años anteriores, pero hemos disfrutado igualmente del ambiente navideño. 


Navidades 2015
Hemos saltado en el castillo hinchable gigante que ha puesto el Ayuntamiento madrileño, pedaleado para encender el árbol reciclado, montado en el barco solar del Retiro y huyendo de las multitudes hemos recalado en “La Ciudad de los Sueños” que organiza el Ayuntamiento Torrejón de Ardóz en su Plaza Mayor. 
Conocí su existencia a través del blog de Mamás Viajeras. La iluminación de la plaza es preciosa y al espectáculo de muñecos inspirados en cuentos (incluso había un Dragón que escupía humo por la nariz!) se une que echan pompas de jabón y espuma simulando nieve. El efecto es chulísimo y tanto niños como mayores disfrutamos un montón. No nos lo esperábamos por lo que nos llevamos una grata sorpresa. En la plaza también hay puestos de artesanía y varios trenecitos para montarse (previo pago, eso sí).



La experiencia ha sido muy bonita y si lo siguen montando me encantaría repetir. 
Os dejo un vídeo en el que se ve a mi hijo pequeño alucinando con la nieve artificial.


lunes, 14 de diciembre de 2015

REYES MAGOS DE ANTES, REYES MAGOS DE AHORA

Todo cambia y el tema de los regalos navideños no es una excepción. Yo al menos, sí que encuentro diferencias entre los “Reyes Magos” de mi infancia y los de ahora.


Para empezar, cuando mi generación éramos niños, los Reyes eran los verdaderos Reyes - valga la redundancia - de las Navidades. No tenían competencia alguna. Papá Noel era un segundón que pintaba poco en las celebraciones de nuestro país. Quienes cortaban el bacalao de los regalos eran los de Oriente, mientras que el gordinflón norteño tenía una presencia residual y anecdótica en los hogares españoles. Hoy por hoy, Papá Noel ha ganado mucho terreno, y es rara la casa en la que no haga una parada técnica con sus renos y deje alguna que otra sorpresa. El motivo es, sin duda, que los niños pueden disfrutar de esos regalos durante todas las vacaciones navideñas, mientras que los Reyes llegan demasiado tarde, cuando los pequeños tienen que regresar de nuevo al cole y a las rutinas diarias. Las pegas son dos. Primero que el gasto en regalos se duplica, porque aunque sea una cosa pequeña, algo deben poder encontrarse esos dos días cuando se despiertan, pues esperan que así sea. También que ambos deben comunicarse y coordinarse para saber quien deja qué a cada niño.

Montados en el trineo de Papá Noel.

Por otro lado, en mi caso particular, los Reyes eran esperados con mucha ilusión, casi como agua de mayo, pues a lo largo del resto del año, mi hermana Paloma y yo, apenas recibíamos juguetes salvo en nuestros cumpleaños. Ahora, mis niños no es que estrenen cosas todos los días, pero sí que consiguen de vez en cuando alguna cosilla de sus abuelos, o incluso se la compran ellos mismos, cuando se les antoja algo, maquinando entre ellos y juntando dinero de sus huchas para hacerlo. De manera que, no digo que no les haga ilusión ese día, que si que les hace, sobre todo por la parafernalia de los zapatos y la intriga de lo que les traerán, pero sin duda el efecto ya no es el mismo que el de antes.

Renos cargaditos de regalos.

Ahora hay una oferta de juguetes infinitamente mayor que cuando nosotros éramos pequeños. A parte de las muñecas y los coches de toda la vida, están los aparatos electrónicos y los videojuegos. Cualquier serie de dibujos animados o película infantil tiene 1.000 cosas de merchandising. Existen además 800 canales de televisión con sus consiguientes espacios publicitarios, por lo que los niños son bombardeados con miles de anuncios. De manera que llega un momento en que los niños no saben ni siquiera que pedir. Esto es lo que le pasa a mi hijo pequeño. Su hermano, por el contrario, se lo pediría todo. Ambas situaciones plantean serias dificultades a los regaladores, que se ven inmersos en una problemática complicada de gestionar. Me da también la sensación, de que los precios son más elevados que antaño, y Papá Noel y los Reyes deben tener problemas financieros para satisfacer las demandas de los pequeños.

Sin duda, la tarea de los “regaladores” no es fácil. Hacían y hacen un gran trabajo, por lo que es de agradecer su esfuerzo por hacer, en cada momento, felices a los más pequeños de cada casa. 

¿Quién os visita en vuestra casa? ¿Los Reyes o Papá Noel?

¿Habéis hecho ya vuestras cartas?


jueves, 26 de noviembre de 2015

SI IMAGINARIUM ME REGALARA 100 EUROS…


PakoNico
Le tengo un especial cariño a Imaginarium. El primer peluche de mi hijo Ángel fue PakoNico. Se lo regalaron unas amigas mías y le acompañó en la cuna durante toda su estancia en la uci en el hospital. La banda sonora de su infancia está compuesta por las canciones infantiles de varios CD´s de Imaginarium que le poníamos todas las noches antes de acostarle.


Cuando Ángel era pequeño fuimos muchas veces con él, a la tienda Imaginarium que hay en el centro comercial de Príncipe Pío. Vivíamos cerca, así que íbamos mi marido y yo dando un paseo, recorriendo el recién estrenado por entonces Madrid Río, con nuestro bebé montado en su carrito. 

Cuando llegábamos allí, él se bajaba del carro y se ponía a curiosear todos los juguetes. Sus favoritos eran un pequeño piano que aporreaba sin piedad y las figuritas realistas de animales, en especial las de dinosaurios. Las dependientas ya nos conocían y siempre nos trataban con mucha amabilidad. 

Nos sentíamos muy a gusto en esa tienda, la primera que conocíamos que permitía a los pequeños tocar y probar los juguetes. Ahora la tienda ya no nos pilla tan a mano, pero siempre que pasamos por una, entramos y estamos un rato en ella para echar un vistazo a las novedades.

Imaginarium es la primera opción a la que recurro, cuando a mis hijos les invitan a algún cumpleaños y tenemos que hacer un regalo, pues en sus tiendas puedo encontrar todo tipo de juguetes para cualquier edad. 

Si Imaginarium me regalara 100 euros en sus productos lo tendría difícil para elegir, porque si por mí fuera, me lo llevaría todo.

Me encanta sobre todo lo que ofrecen para los bebés, y pensando en mi sobrina Lucía que dentro de poco va a cumplir un añito escogería los Cubos de actividades de Madera de Natural Architecture, que además sé que a su madre le encantan.

Cubos de Madera - Natural Architecture

Ángel es un apasionado de la astronomía por lo que para él le cogería el Sistema Solar fluorescente para colgarlo en su habitación, pues el telescopio ya lo tenemos. Para Jesús cogería un Juego de Sudoku, juego que se le da bastante bien y que le sirve para ejercitar la mente. Aunque ellos probablemente elegirían una tablet, un dron o un robot teledirigidos.

Y aunque pueda resultar raro, para mi marido también me llevaría algo a lo que le tengo echado el ojo desde hace tiempo: el Joystick para jugar con la tablet i-wow HOME ARCADE. Un detalle muy vintage que seguro que le sorprendería mucho.

Joystick i-wow Home Arcade

Por último, para mí me llevaría algo que me facilitaría mucho la vida y que voy a añadir sin falta a mi carta a los Reyes Magos de este año. Me refiero al Temporizador limpieza dental Imagicare Tempo-dent, para que mis hijos controlen el tiempo de cepillado y se acostumbren a dedicarle a la higiene dental más de 20 segundos, sin que tenga que andar yo detrás de ellos vigilándoles.
Temporizador Imagicare Tempo-dent

Sin duda, no puede haber unas navidades en las que Papá Noël o los Reyes Magos, no hagan una parada técnica en el Imaginarium. Cualquier paquete que proceda de allí, con su característica piruleta pegada, seguro que contiene algo precioso y divertido.

Si Imaginarium nos regala 100 euros, 
estas próximas Navidades serán unas buenas Navidades,
difíciles de olvidar.