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jueves, 20 de abril de 2017

A TI QUE QUIERES AMAMANTAR

Tras dar de mamar 4 años y medio, resulta que no sé nada de lactancia materna. No se valorar un agarre, no se diagnosticar una mastitis, ni qué recomendar para que se solucione. Lo único que tengo claro es que para superar las dificultades es necesario fuerza de voluntad y buscarse la vida.

A ti que quieres amamantar, te diría que te preguntes si realmente quieres hacerlo y por qué. Es algo que hay que plantearse antes de parir. Luego puedes cambiar de opinión, pero si de verdad quieres intentarlo, si es importante para ti, debes prepararte para ello antes de dar a luz. Por prepararte me refiero, a que debes tener recursos localizados, un as en la manga que puedas utilizar si llegas a necesitarlo.

Tienes que saber que es probable que la ayuda que necesites no se encuentre en el ámbito “oficial” de la medicina. 

Si quieres amamantar ve a por todas: acude a reuniones, llama a asesoras, mira vídeos, participa en foros y pregunta. Si no consigues que la ayuda vaya a ti, ve tú en su busca.

Una asesora de lactancia puede tener más o menos experiencia, y puede acertar más o menos en su valoración pero siempre te aportará cosas muy valiosas como:
  • Compresión: ellas saben del valor de la lactancia y de la importancia que tiene para ti el lograr amamantar.
  • Apoyo emocional: te darán confianza y fuerzas para continuar con la lactancia si ese es tu deseo.
Por eso, una asesora de lactancia nunca te recomendara un destete si no es necesario y tú no quieres destetar, y solo te recomendará suplementar cuando sea necesario y lo hará de una forma que no ponga en peligro la lactancia y te permita volver poco a poco a la lactancia materna exclusiva, si es tu deseo.

Busca múltiples opiniones. Prueba todo, que por probar no quede. Si algo no funciona prueba otra cosa: masajes, posturas, técnicas, distintos sacaleches (si es necesario), etc.

Pero sobre todo, sé rápida, no lo dejes pasar. Porque cada día que pasa con dudas y dificultades, se va agotando tu energía, aumenta el miedo y las posibilidades de abandono.

Y por qué no, ten paciencia y persiste. Al final encontrarás la solución a tu problema de una forma a otra y todo mejorará, todo pasará y habrá merecido la pena intentarlo y resistirse a tirar la toalla.

Porque el esfuerzo compensa, de verdad.


domingo, 26 de marzo de 2017

LA VERDAD SOBRE LA LACTANCIA MATERNA

Acabo de enterarme de que mi experiencia con la lactancia, lo que viví y cuento en esta entrada, quizá no fue como yo creía.

Desde entonces ha llovido mucho, y han surgido nuevos estudios sobre las mastitis que contradicen las conclusiones del equipo de Juan Miguel Rodríguez, y a los que desde el ámbito de la lactancia se está dando más credibilidad.

Resumiendo, lo que se defiende es que si solo hay dolor, pero no existe inflamación ni fiebre, éste no estaría causado por una mastitis, sino probablemente por una succión inadecuada. Se recomienda revisar la postura y el agarre, drenar bien el pecho y solo si existen signos “visibles” de infección, recurrir al antibiótico.

Todo esto es algo que ya se sabía y se aconsejaba. La novedad es que ahora se echa por tierra la teoría de que la mastitis está provocada por un desequilibrio bacteriano. No existe, dicen, una proporción adecuada de bacterias en la leche materna, por lo que el cultivo no daría información relevante y la toma de probióticos no estaría justificada. 

Todo un paradigma echado abajo, que a mí personalmente me deja una gran sensación de vacío. Me encuentro con que todo lo que creía saber, lo que me contaron entonces, puede que no fuera real. Hablar públicamente de lo que me ocurrió y de lo que hice, hoy por hoy, es “políticamente incorrecto” porque es contrario a las “recomendaciones”. Sin embargo, es mi historia y no puedo ni quiero hacerla desaparecer de un plumazo. 

He decidido escribir este post para “completar” mi historia, para cerrar el círculo y redirigir aquí a quien pueda leer antiguos posts míos, para que tengan acceso a toda la información. Necesito además poner por escrito mis reflexiones al respecto y verter aquí como me siento.

Siento como si me hubieran robado parte de mí. Supongo que debe ser algo parecido a lo que siente alguien que descubre de repente y por casualidad siendo ya mayor que es adoptado. Sientes que te han engañado y sientes la necesidad de saber. 

No es grave, porque todo acabó felizmente, pues conseguimos mantener la lactancia durante 4 años, pero no puedo evitar preguntarme: si no fue así, entonces ¿qué nos pasaba? Y lo más intrigante ¿cómo se solucionó? Porque a mí los probióticos me funcionaron. Fue tomarlos y dejar de tener obstrucciones. 

A quienes están otorgando plena veracidad a estos nuevos estudios, me gustaría preguntarles directamente ¿Si yo no tenía mastitis, qué me causaba el dolor? Si los probióticos no funcionan ¿Por qué desaparecieron los síntomas al tomarlos? ¿Era todo un problema “psicológico” y los polvitos funcionaron como “placebo”?

Me gustaría tener respuesta a todas estas preguntas no solo por curiosidad, sino porque me encuentro con que no solo no puedo hablar con libertad de mi experiencia en público sin que se me tache de irresponsable, si no porque no se qué contarle a mi hijo de aquella época, porque no se cuál es la verdad.

Yo removí Roma con Santiago para buscar solución a mis problemas con la lactancia. Quedé y hablé con muchas personas: doulas, matronas, asesoras, etc. Según ellas la postura y el agarre estaban bien y fueron ellas quienes me recomendaron ir a ver al microbiólogo del Departamento de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid. El asunto inspiraba confianza, no se trataba de un remedio casero preparado por un chamán, si no de un científico, alguien supuestamente serio, realizando un estudio en una universidad. Fui y su discurso me pareció razonable. No solo me convenció, sino que a partir de seguir sus recomendaciones, al poco tiempo los bultos y el dolor desaparecieron. Como a mí, su intervención ha sido de mucha ayuda a muchas mujeres. Puede comprobarse navegando en internet como existen testimonios tanto de mujeres particulares como de asociaciones alabando el buen hacer de este señor. Sin embargo, hoy por hoy, nombrar los probióticos como opción es prácticamente una herejía.

Todo este asunto me ha generado mucho desconcierto y siento decir que también desconfianza. Creo que se sabe nada o muy poco de lactancia, que vamos dando palos de ciego y que aunque en poco tiempo se ha conseguido visibilizar y promover mucho la lactancia, queda muchísimo por hacer. No hay una verdadera implicación de las autoridades sanitarias en este asunto. Los gobiernos no invierten dinero en hacer estudios de verdad confiables, estudios grandes y serios, que no estén contaminados por algún tipo de interés comercial. Las autoridades “oficiales” en materia de lactancia, no realizan apenas estudios propios, viven de las conclusiones de estudios realizados por otros, que a saber con qué medios cuentan para realizarlos. Si haces preguntas al comité de lactancia materna, no es raro que te remitan a lo que dicen o hacen organizaciones “independientes”, como IBCLC o ABM, no tienen pues un criterio propio. De hecho, la última palabra de la Asociación de Pediatría Española al respecto, es un informe del año pasado cuya primera conclusión es la siguiente: “La mastitis es una entidad frecuente, pero no hay uniformidad en los criterios diagnósticos ni terapéuticos”. En estas condiciones, no sería raro que dentro de 5 años, surjan otros estudios que digan cosas completamente diferentes a los de los actuales, y así sucesivamente. Y claro, cada cual se creerá el que estime oportuno.


Dicho todo esto, esta es mi opinión:

  • Este asunto debe ser estudiado más a fondo, pues no creo que se haya dicho ya la última palabra al respecto. Es importante llegar a unas conclusiones incuestionables sobre la composición de la leche materna para poder saber a ciencia cierta cuándo hay de verdad un desequilibrio.
  • La lógica me dice que dependiendo del tipo de infección habrá de usarse un tratamiento u otro. No se usará el mismo antibiótico para curar una infección de oído, que una de orina o una de las vías respiratorias. Pues lo mismo con las mamas. 
  • Que es un hecho que en nuestra sociedad abusamos y mal usamos los antibióticos y eso hace que nuestra flora bacteriana esté descompensada, lo que provoca muchos problemas de salud. Los probióticos, no tienen más inconveniente que su precio, en ocasiones abusivo, y amamantando o no, tomarlos es beneficioso.
  • Que si de verdad no existen las mastitis subagudas en las hembras humanas, quizá es momento de considerar otras posibles causas al dolor, más allá de los problemas de agarre y posturales, tales como problemas psicológicos de la madre o inmadurez/falta de experiencia o perfeccionamiento de la técnica del bebé al mamar, normal y no patológica, que se soluciona espontáneamente con el tiempo.

Por último, quería resaltar que yo soy una simple madre, a la que le gusta estar informada, pero no me dedico ni profesional ni de forma voluntaria a asesorar sobre lactancia. No voy a congresos, pero tengo muchos contactos que si están inmersos en este mundo, y me choca haber “tardado tanto” en tener conocimiento de estas “nuevas tendencias” en la concepción y tratamiento de las mastitis. Y si yo no he tenido acceso hasta ahora a esta información, dudo mucho que les esté llegando con más facilidad a otras madres. 

Me pregunto: ¿alguien sabe la verdad sobre la lactancia materna?

martes, 21 de marzo de 2017

LITROS Y LITROS DE AMOR

Hemos leído el libro de Obstare “Litros y litros de amor, que parte de la premisa de que “con la llegada de un hermanito, a veces necesitamos recordar o que nos recuerden lo amados que somos y todo el afecto que hemos recibido”.




Pienso que aunque no vaya a llegar nunca ese otro hermanito pequeño que pueda robarnos parte del protagonismo, el tiempo y atención de los padres que antes disfrutábamos de manera exclusiva, siempre es bonito que nos cuenten cosas de nuestra infancia. Al menos, a mi me encanta contarles anécdotas de cuando eran pequeños, ver y enseñarles fotos y vídeos de ese tiempo, que nunca volverá, pero que recuerdo con tanta ternura. Yo a veces me paso de abuela cebolleta, en esa vuelta al pasado del que siento añoranza.

Quizá no todas las historias de la infancia sean tan idílicas como la que muestra el cuento. Por ejemplo, no todas las mujeres hemos amamantado a nuestros bebés, a veces a nuestro pesar. Siempre digo que los hermanos mayores pagan el pato de la inexperiencia de los padres, que cometemos errores en su crianza, de los que aprendemos y evitamos con posterioridad. Como suele decirse, hacemos lo mejor que podemos con lo que sabemos, pero ante todo, nos preocupamos siempre por su bienestar y felicidad.

He leído el libro con mi segundo hijo, Jesús. Empezó a leer él y a la mitad del libro le tome el relevo. Fue casualidad que coincidiera que la primera parte está narrada por la hija y la segunda por su madre, que cuentan la misma historia, cada una desde su perspectiva. No lo sabíamos, así que fue una feliz coincidencia.
Le han gustado mucho las ilustraciones, sobre todo los pelos ensortijados de los protagonistas y las montañas de las que brotaba el “néctar de la vida”.

El texto es muy poético: “…Pasé de habitarte por dentro a cobijarme en ti…”, e introduce de una manera muy natural la lactancia materna, el colecho o el porteo, como parte de una crianza cercana y amorosa.

Es inevitable, se hacen mayores. Dejan de mamar, de dormir con nosotros, etc. en definitiva, dejan poco a poco de necesitarnos tanto. Y a medida que crecen, olvidan esos primeros años de su infancia (Jesús se acuerda de que mamaba, solo por las fotografías, y eso que lo hizo hasta los 4 años y medio…). Por eso, es bonito recordar juntos y hacerles saber que “por mucho que las cosas cambien siempre tendrán un gran lugar en nuestro corazón”.

¡SORTEO!


Obstare sortea dos ejemplares de este libro, entre los lectores de este post, solo tenéis que cumplir estos tres requisitos:
  1. Compartir el sorteo de manera pública en Facebook.
  2. Entrar en el post y dejar un comentario.
  3. Dar Me gusta a las páginas de De Profesión Mami y Editorial Obstare.

  • El sorteo tendrá lugar el martes 28 de Marzo a las 23:59 horas y se realizará mediante la herramienta Sortea2.
  • Me pondré en contacto con los dos ganadores mediante un mensaje privado a través de Facebook para que me facilitéis vuestros datos para el envío. Si una vez remitido el mensaje no obtengo respuesta en un plazo de 48 horas (desde el envío del mensaje), volveré a celebrar el sorteo de ese regalo.
  • El envío lo realizará directamente la editorial a los ganadores.


¡Suerte!

lunes, 1 de agosto de 2016

#NOSEVENDANMAS






Este es el vídeo de la campaña #lactanciaxdinero Por unos Profesionales Sanitarios Honestos.

Es un vídeo hecho con mucho cariño, en el que han participado más de 30 blogueras y madres, aportando sus imágenes. 

Yo he aportado la letra de la canción, a la que mi compañera y amiga Raquel ha puesto su maravillosa voz. Mi súper cuñado ha montado la música y mi hermana ha trabajado un montón realizando el montaje del vídeo. A todos deciros ¡MUCHAS GRACIAS! por vuestro esfuerzo y dedicación. ¡SOIS GENIALES!

Con este vídeo queremos desmentir muchos mitos falsos a cerca de la lactancia materna, queremos denunciar las malas prácticas de aquellos sanitarios que abusan de su puesto para sacar provecho a cambio de frustrar nuestras lactancias. Queremos exigir que mejore la formación de los sanitarios a este respecto y que de verdad existan políticas de promoción y apoyo efectivas para todas aquellas mujeres que queramos amamantar.

Esperamos que os guste.


DOCTOR: RECÍCLESE, AYÚDEME. RESPETE MI LACTANCIA

Las tasas de lactancia materna son bajas.
La mayoría de las mujeres lo “intentan” (al menos con el primer hijo) pero al poco abandonan. 
¿Por qué? 

Hace tiempo escribí sobre los que yo considero son los principales enemigos de la lactancia materna. En más de la mitad de ellos la participación de los profesionales sanitarios, directa o indirectamente, determina en buena medida si la lactancia se instaura o no, si sigue adelante o se abandona. 

La manipulación del parto, las malas políticas de los servicios de neonatología y pediatría de los hospitales, las separaciones de la diada madre-bebé, etc. son factores externos a la mujer, que no dependen de su capacidad o fuerza de voluntad, que se constituyen muchas veces en fuertes escollos muy difíciles de salvar y que dan al traste con la intención de las madres de amamantar a sus bebés.

La lactancia materna en tanto que es nutrición e interviene de forma significativa en la formación del sistema inmunitario del niño es una cuestión de salud, y por tanto es responsabilidad de los profesionales sanitarios, saber, fomentar y apoyar la lactancia materna. 

A estas alturas, todos sabemos ya, que la formación “oficial” en lactancia, que reciben en la carrera los pediatras es escasa y deja mucho que desear. Ante esta tesitura, el médico puede optar por tres cosas:

  • Formarse por su cuenta, cosa particularmente fácil de conseguir en esta, la era de internet.
  • Inhibirse, es decir, reconocer su desconocimiento y derivar a los pacientes a otras manos más cualificadas.
  • Meter la pata, intervenir incorrectamente y acabar por acción u omisión con las lactancias de las mujeres que acuden a su consulta.
Mucho me temo, que la opción más habitual es la tercera y esto es lo que explica en buena parte el fracaso de muchos intentos de lactancia en nuestro país.

Si hemos logrado salir del hospital con la lactancia instaurada, a las madres nos queda un largo camino que recorrer para lograr mantenerla con éxito. En este camino nos topamos frecuentemente con pediatras que nos dan en su consulta no sólo indicaciones incorrectas a cerca de aspectos técnicos de la lactancia, como la duración y frecuencia de las tomas, que no saben ayudarnos con nuestras dificultades (no saben por ejemplo valorar la postura en una toma o detectar un frenillo), si no que hacen gala de muy poca profesionalidad, haciendo juicios de valor y dando consejos no solicitados a cerca de asuntos que no son de su incumbencia, como pueden ser la organización familiar, la participación del padre y otros miembros de la familia en la crianza del bebé o la forma elegida para dormir. 

Otros comentarios fuera de lugar que las madres reciben por parte de los pediatras de sus hijos, hacen referencia a su capacidad para amamantar, minando su seguridad en sí mismas o que critican su decisión de seguir amamantando en determinadas circunstancias, basándose tan sólo en su opinión personal y sus prejuicios.

Estos son algunos ejemplos de comentarios:

¿Tan grande y aún con la teta?

¡Lo que tiene es vicio!

¿Embarazada y dando teta? Lo tuyo es muy fuerte.

¿Piensas darle la teta toda la vida?

¿Te crees que te van a hacer un monumento por darle tanto tiempo teta?

No son frases dichas por una vecina o por la panadera, son dichas por un sanitario, en una consulta médica. Son frases cargadas de ignorancia y desprecio, dichas por una persona que debería mantener una actitud respetuosa en todo el momento hacia el paciente al que tiene que atender.

Cuando además somos conscientes o tomamos consciencia de que es práctica habitual el que los médicos reciban “regalos” de la industria farmacéutica a cambio de prescribir sus productos, una no puede sino recelar a cerca de las motivaciones de esos doctores para denostar la lactancia materna y no cumplir con su obligación de velar por la salud de sus pacientes.

Porque la leche en polvo, no es, ni nunca será igual ni mejor que la lactancia materna, por lo que dar publicidad y promocionar la leche artificial sin necesidad, supone comprometer la salud de los niños. Los médicos no pueden hacerlo, es ilegal, y si encima obtienen algún beneficio con ello, además es inmoral.


Por eso, hoy y durante toda esta 
SEMANA MUNDIAL DE LA LACTANCIA MATERNA,
le gritamos NO a la #lactanciaxdinero. 

No comprometan nuestra salud, no boicoteen nuestras lactancias. 

Recíclense y ayúdennos.


viernes, 22 de julio de 2016

EL NEGOCIO DE LA NO-LACTANCIA MATERNA #lactanciapordinero

Que levante la mano la madre que no haya recibido ningún comentario negativo de un   profesional médico acerca de su capacidad para amamantar, o acerca de la calidad o el valor nutritivo de su leche. 

Que levante la mano la madre que, al haber acudido a su pediatra con la más mínima duda acerca de su lactancia, no haya recibido directamente el consejo de darle un biberón “para quedarse más tranquila”. 

Que levante la mano la madre que no haya salido nunca de la consulta del pediatra con un par de muestras de leche de fórmula de “regalo”.

Que levante la mano la mujer a la que no le hayan recomendado empezar a darle cereales (de farmacia por supuesto) a su bebé a los 4 meses (dos meses antes de lo que recomienda la OMS).

Que levante la mano la mujer a la que su pediatra no la ha reprendido por seguir amamantando a su hijo, quien según su criterio no-profesional, era demasiado mayor ya para tomar teta.

Que levante la mano la mujer que piense que su pediatra está a favor de la lactancia materna, conoce cómo funciona y se ha sentido apoyada por él en todo momento.

Veo muy pocas manos levantadas…


Cuando una mujer acude a una consulta médica con dudas o problemas con su lactancia, es responsabilidad del sanitario darle una respuesta adecuada para ayudarla a mantener esa lactancia.

Es responsabilidad de cada profesional formarse y reciclarse para actualizar los conocimientos en las áreas que son de su competencia. En caso de no poseer esta formación específica, sería de agradecer que dichos profesionales se inhibiesen y derivasen a la paciente a manos más expertas.

Sin embargo millones de mujeres abandonan innecesaria, prematuramente y a su pesar, la lactancia de sus hijos por consejos equivocados de los profesionales de la salud que no saben de este tema.

A la falta de aptitudes y actitudes necesarios para abordar este asunto, se le suma la existencia de intereses económicos por parte de las farmacéuticas que “invitan” a los médicos a recetar sus productos, en este caso leche maternizada, a cambio de favores más o menos grandes, que van desde pequeños regalos, hasta viajes y cursos de “formación” (evidentemente de otros temas distintos a la promoción y el cuidado de la lactancia materna). 

Estas prácticas son perfectamente conocidas y asumidas como “normales” por la sociedad. 


Eso explica el que la noticia de la semana pasada, de que dos pediatras de un hospital de Alicante han sido imputados por cobrar dinero durante 30 años de los laboratorios farmacéuticos fabricantes de leches artificiales, haya pasado totalmente desapercibida a pesar de su gravedad. 


Como otras muchas cosas “habituales”, su frecuencia no las justifica de ninguna manera. 


Desde #lactanciaxdinero Por unos profesionales sanitarios honestos, denunciamos estas prácticas legales y amorales, que originan un problema de salud de dimensiones enormes cuyas repercusiones a día de hoy podemos tan solo intuir.

El hecho, promovido por la industria con la complicidad del estamento médico, de que el ser humano, animal mamífero, se esté criando de manera masiva con leche de otra especie, es sin duda una desviación de la normalidad que tiene sus efectos en la salud de la humanidad. La instauración de la lactancia artificial como la manera más habitual de alimentar a nuestros hijos supone exponernos a un riesgo innecesario, teniendo como tenemos a nuestro alcance la manera más sana y natural de hacerlo: el pecho materno.

Desde #lactanciaxdinero instamos a las autoridades a ser más estrictas en el control de este tipo de prácticas y la adopción de medidas sancionadoras contundentes que persigan su erradicación. Nuestra salud no es un negocio. Los profesionales de la salud no deberían comerciar con ella.

Desde #lactanciaxdinero ponemos de manifiesto la necesidad de que los profesionales sanitarios amplíen sus conocimientos sobre lactancia materna para que puedan servir efectivamente de ayuda a las mujeres en sus dificultades, en lugar de un trampolín desde el que abandonar antes de tiempo la lactancia.

Exigimos a los pediatras en concreto que respeten la ley, el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna y el Juramento Hipocrático por el que prometieron: “desempeñar su actividad con conciencia y dignidad, siendo la salud y la vida del enfermo las primeras de sus preocupaciones”

Que respeten su profesión y a los usuarios del sistema sanitario, a quienes deberían atender con diligencia, poniendo el bienestar del paciente por encima de cualquier otra consideración personal.

Puedes ayudarnos a denunciar estas deleznables prácticas siguiendo estos pasos:

  1. Ayudar a difundir lo que ha pasado. Si tienes un blog escribe sobre esto y difunde la noticia. Si no tienes blog comparte el contenido de otros blogs.
  2. Si quieres participar en el carnaval bloguero que hemos organizado al efecto enlaza la url de tu artículo en los cuadros que hay en la parte final de este post.
  3. Al compartir cualquiera de los artículos sobre el tema, usa el hastag #lactanciaxdinero.
  4. El lunes 1 de agosto (Día Mundial de la Lactancia Materna) ayúdanos a ser Trending Topic en twitter y usa nuestro hastag todas las veces que puedas (#lactanciaxdinero).

¡Contamos contigo!

lunes, 11 de julio de 2016

LA GOTA DE LA VIDA

De todas las artes la que más me emociona es sin duda la música. La música transmite mejor que cualquier otra cosa los sentimientos. En mi opinión la banda sonora es una parte fundamental de las películas, tanto que muchas de mis películas favoritas, lo son en buena parte, por la música que las acompaña.



No puedo recordarme sin estar escuchando constantemente melodías, cantándolas e incluso inventándome letras en castellano para aquellas que originalmente estaban cantadas en otros idiomas.

Porque la música siempre llega, porque es un instrumento de comunicación excelente, mis compañeras del equipo #TetaVsHambre y yo, decidimos trabajar en una canción que mostrase lo bonito y necesario que es dar el pecho y que nos sirviese para dar a conocer la campaña de Madresfera y Acción contra el Hambre #BloguerasXLaLactancia con la que tratamos de recaudar dinero para promocionar la lactancia materna en lugares desfavorecidos o en crisis.


Nos lo hemos pasado genial durante el proceso de creación. Hemos trabajado muy bien juntas y eso se nota en el cariño que desprende el vídeo. Estamos muy contentas con el resultado ¡No os lo podéis perder!

Agradecemos a ‪#‎SúperPapá el magnífico montaje que ha hecho con la música y a Patadita por su fantástico trabajo con el vídeo.

Como dice nuestra compi Almu, esperamos que sepáis perdonarnos la osadía de atrevemos a cantar, pero la causa lo merece. 

Así que nos ponemos nuestras mejores galas y desenrollamos la alfombra roja para el gran estreno.
  • Preparad las cuerdas vocales para cantar, las caderas para bailar y los pañuelos por si cae alguna lagrimita, que caerá.
  • Preparad el dedo para compartir porque esta va a ser la canción del verano.
  • Preparad la cartera para donar, que con cada 5€ que donéis tendréis además una participación en una rifa magnífica. 

 Os presentamos nuestra creación: 


“La gota de la vida”



una versión de "Pan y Mantequilla"  la alegre canción de Efecto Pasillo.



Desde #TetaVsHambre refrescamos tu verano con “La gota de la vida”. 

Tú también puedes mejorar la vida de muchas madres y sus bebés.




 ¡Quedan solo 5 días para que termine la campaña! 

¿Nos ayudas?



martes, 14 de junio de 2016

AMAMANTAR: UNA FUENTE DE PODER, UNA FUENTE DE VIDA

Recuerdo a medias un acertijo sobre varias personas perdidas en una isla desierta, entre las cuales había una madre lactante con su bebé. El problema radicaba en que no había comida suficiente para todos y había que decidir a quién dársela para conseguir que sobreviviera el mayor número de ellos. La solución estaba en alimentar a la mujer, pues ella con su leche podía alimentar no sólo a su hijo si no también a los demás náufragos. 

¿Os suena? ¿No os parece genial?


Este es un párrafo de mi entrada: “10 Cosas que me ha dado la lactancia materna” en el que hablo de satisfacción: “…cuando tenía cuatro meses y pico le empezó a salir su primer diente. Por la noche, sentí cuando mamaba unos pellizquitos. Al día siguiente, le metí el dedo en la boca y noté el piquito del diente asomando por la encía y me emocioné como una tonta. De repente, me vi pensando que ahí estaba mi hijo, creciendo, y que era gracias a mí. Yo era quien le alimentaba con mi cuerpo y sentí una mezcla de asombro y orgullo a partes iguales.”

Ahora lo pienso y quizá la palabra satisfacción sea demasiado tibia para describir lo que sentía en esos momentos. Me sentía fuerte y poderosa, pues no sólo había creado vida si no que la estaba manteniendo, yo sola, con mis propios recursos. 

Al igual que el proceso de embarazo y el parto, la lactancia materna es algo increíble, casi mágico, y es algo que sólo podemos hacer las mujeres. Las mujeres somos poderosas, albergamos mucho poder dentro de nosotras. La maternidad abre muchas veces la puerta a ese poder que poseemos y permite que se extienda a otras facetas de nuestras vidas: trabajo, relaciones sociales, etc. Dice mi hermana que las mujeres que conoce que están más empoderadas son aquellas que han luchado por tener partos respetados y han dado pecho durante mucho tiempo, y creo que no le falta razón.


Tenemos poder y como los súper héroes también una responsabilidad, ya que de nosotras dependen nuestros hijos, siendo además nuestros bebés, los bebés humanos, los más inmaduros y dependientes de entre todos las crías de mamíferos del planeta. Mi marido y yo filosofábamos a cerca de que un bebé con sed no puede beber de una botella aunque la dejásemos a su alcance. Es tal su indefensión y la necesidad que tienen de nuestros cuidados.


Poner nuestro cuerpo a su entera disposición es un acto de gran generosidad pero también es una fuente de placer. La naturaleza es sabia y recompensa el esfuerzo fisiológico de amamantar con hormonas que nos hacen sentir bien cuando lo hacemos. 

Cuando amamantas recibes mucho más de lo que das.


Por todo ello creo que dar el pecho es algo maravilloso, una oportunidad vital fantástica que toda madre debería poder experimentar y disfrutar.

Pero yendo más allá, la lactancia es un seguro de salud y supervivencia, sobre todo allí donde no hay otras alternativas para alimentar a los más pequeños, como ocurría en el acertijo que os comentaba. No es necesario inventarse fábulas para verificar la importancia de la lactancia materna, basta con imaginar lo que sufren los niños en situaciones de guerra o desastres naturales. En esas circunstancias poder mamar es la diferencia entre vivir o morir.

Por eso, porque creo que toda madre debe poder amamantar si lo desea y todo bebé debe poder ser amamantado si lo necesita, es por lo que te pido tu colaboración en una campaña en la que estoy participando con otras #bloguerasxlactancia en un grupo llamado #tetavshambre, junto a Madresfera y ACCIÓN CONTRA EL HAMBRE.



Entrando en este link puedes hacer tu donación y ayudar a promover la lactancia materna y que esta salve las vidas de muchos pequeños.

Con tu ayuda conseguiremos mujeres y niños,
sanos, fuertes y poderosos.

lunes, 2 de mayo de 2016

¡HASTA LOS 6 MESES SOLO LECHE!

¡Hasta los 6 meses los bebés solo deben tomar leche!


Esta es una frase corta, concreta y sencilla de entender, ¿no? Pues resulta que en determinados ámbitos, lugares y culturas no hay manera de que la sociedad la asimile.

Hasta los 6 meses hay que dar lactancia en exclusiva, es decir, leche, bien sea humana o artificial, pero solo leche. Ni agua, ni zumos, ni calditos, ni infusiones. Nada. Solo leche. A demanda. Es decir, siempre que el bebé tenga hambre y pida comer. Por el día y por la noche. Tantas veces como quiera y tanto rato como desee. Y si damos fórmula, respetando siempre las indicaciones del envase, sin poner más ni menos agua que la estipulada en función de la cantidad de producto.

Da igual lo que hicieran nuestras abuelas o nuestras madres con nosotros hace 20, 30 o 40 años. Da igual que le hayamos dado algo distinto a nuestro hijo mayor y no se haya muerto. Da igual lo que diga el pediatra. Si, estás leyendo bien. Da igual lo que te diga, porque si lo que te dice es que a tu bebé con solo un par de meses le puedes o le debes dar algo distinto a leche, ese pediatra está desinformado, ese pediatra no está haciendo bien su trabajo, su recomendación está equivocada. Porque sí, los pediatras se pueden equivocar. Un médico puede estar equivocado, igual que podemos estarlo cualquiera de nosotros en un momento dado.

¿Por qué debemos seguir esta recomendación? 

  1. Porque lo dice la Organización Mundial de la Salud. Que sí, que no es perfecta, que ha podido equivocarse en alguna ocasión con alguna recomendación, pero en general, es el máximo organismo a nivel mundial que vela por nuestra salud y es un organismo serio que realiza estudios amplios para llegar a las conclusiones a las que llega.
  2. Porque el estómago del bebé no está preparado todavía para digerir otra cosa y le puede sentar mal. Puede tener gastroenteritis y desarrollar en el futuro alergias o intolerancias a aquellos alimentos introducidos erróneamente antes de tiempo.
  3. Porque las necesidades nutricionales de un bebé son específicas y elevadas. Necesita tomar leche cuya composición le permita obtener todos los nutrientes que necesita para desarrollarse correctamente. Si le damos agua, infusiones o zumos, le privamos de las proteínas necesarias para su crecimiento y podemos provocar su desnutrición.
  4. Porque podemos confundirle y hacer que rechace el pecho y se destete antes de tiempo.
  5. Porque él no lo ha pedido, y la introducción de los demás alimentos debe hacerse cuando él bebé muestre interés por ellos. Con menos de 6 meses el bebé no es todavía consciente, no decide ni puede elegir por sí mismo, por lo que le estaríamos obligando a tomar cosas que puede que él no quiere tomar, no le gusten o no necesite.
  6. Porque no hay necesidad ni prisa ninguna para hacerlo. Si el problema es el calor y el miedo a la deshidratación, con tomar más leche el problema estaría solucionado, pues es igualmente líquido.

De todas las razones, la última es en la que más suelo incidir y es que no entiendo esa obsesión con darle “probaditasal niño de cualquier cosa tan pronto. Intuyo que tiene algo de cultural. A lo mejor hay madres que sienten la necesidad de imitar los modelos que ven en los medios, en la ficción y los anuncios, y a las que les parece que si no introducen con una cuchara, alimentos en la boca de sus hijos, no están ejerciendo correctamente de madres.

A todos nos ha hecho gracia ver como nuestros hijos chupaban un limón y ponían caras imposibles. Probablemente les hayamos empujado a hacerlo, ofreciéndoles malévolamente la fruta, cámara en mano lista para grabar su reacción. Ver como nuestros hijos van creciendo y comprobar cómo reaccionan ante estímulos nuevos es muy bonito y divertido, pero no deberíamos forzar la máquina haciendo experimentos que pueden ser peligrosos para su salud.



Resumiendo: antes de los 6 meses no le des a tu bebé nada más que leche, porque no se obtiene ninguna ventaja en darle otras cosas, mientras que las consecuencias negativas puede que no sean evidentes o inmediatas pero existen, así que mejor no arriesgarse innecesariamente

Así que, tranquilidad y paciencia, que todo llega y todo tiene su momento. Seis meses pasan enseguida y tu hijo tendrá toda una larga vida por delante para probar todos los alimentos que quiera.

miércoles, 9 de marzo de 2016

DEL DESTETE AL DESBIBERONAMIENTO

El comienzo de la lactancia de mi hijo menor no fue fácil. Muchos comienzos no lo son. Pero nosotros superamos esas dificultades y estoy muy orgullosa de ello. Quiero compartir con vosotros mi experiencia, para haceros llegar el mensaje de que se puede, de que con esfuerzo y tesón se pueden superar los obstáculos y conseguir amamantar a nuestros bebés. Sólo es necesario buscar ayuda y no cejar hasta encontrarla. Y querer. Querer amamantar de verdad.


Los primeros días notaba algo de dolor al principio de la toma, y creía que algo no funcionaba bien, pues se suele decir, que la lactancia no debe ser nunca dolorosa. No tuve grietas, por lo que la conclusión a la que llegué, que no sé si es, o no, acertada, es que si la succión no produce heridas, es porque el agarre es el adecuado, y que es normal que algunas mujeres, entre las que me encontraba yo, tarden en acostumbrarse a la sensación de dar de mamar, pues es algo novedoso, que nunca hemos experimentado. Está claro que el pecho, está preparado para la lactancia, pero también es cierto, que no desarrollado nunca antes esa función.

Después, empezaron a llegar los problemas de verdad. Empecé a tener obstrucciones recurrentes. Me aparecían pequeños bultos duros, alternativamente en un pecho y en otro, cada 15 días más o menos. Era molesto, pero sobre todo, me agobiaba que fuesen a más, y se convirtiesen en una mastitis fuerte, con inflamación y fiebre. Por lo que en cuanto me notaba uno, fuese la hora que fuese, me ponía a darme masajes y calor para deshacerlo. El recuerdo de lo mal que lo pasé, durante mi estancia en el hospital, con la lactancia de mi primer hijo, me asustaba mucho. No quería volver a pasar por lo mismo.

Quería saber, porque se producían las obstrucciones para poder evitarlas, y en mi búsqueda de soluciones, encontré muchas y variadas explicaciones a este fenómeno. Algunas bastante bizarras y muy poco científicas, porque lo cierto es que, hasta hace poco, nadie se ha preocupado de estudiar las mastitis humanas, de una manera seria.

Yo misma desarrollé mis propias teorías al respecto: que había salido de casa demasiado pronto, que tenía que centrarme en la lactancia sin distracciones, que el sujetador me oprimía y me lo tenía que quitar, que mi dieta no era adecuada, pues tomaba demasiadas grasas que engrosaban mi leche, etc. También pensé, que mi hijo tenía algún problema oral, un frenillo o algo similar, e intenté fotografiarle la boca para mandarle las imágenes a una asesora de lactancia y que me le diagnosticase. Hacerle abrir la boca y disparar al mismo tiempo era difícil y las fotos que hice no eran de mucha calidad, por lo que no se veía bien, si había o no un problema de este tipo.

A parte de múltiples teorías, también recibí muchos consejos. Además del consabido calor local, me recomendaron peinarme el pecho con un peine de púas grandes para drenarlo, cambiar al bebé de posición para que su barbilla masajease la obstrucción al mamar y la deshiciese, y también, sacarme leche con un sacaleches. Como el reflejo de eyección, se produce cuando el niño mama, aprovechaba para sacarme de un pecho, mientras mi hijo tomaba del otro, lo que era bastante incómodo y molesto, tanto para él, como para mí.

Acudía a reuniones de la Liga de La Leche una vez al mes. En la reunión de Marzo, la asesora me dio el contacto de un microbiólogo, que trabajaba en el departamento de Bromatología, de la Facultad de Veterinaria, en la Universidad Complutense de Madrid. Se llamaba Juan Miguel Rodriguez, y estaba haciendo un estudio sobre las mastitis, y elaboraba unos probióticos que parecía que ayudaban a eliminarlas. Al salir de la reunión de la Liga, empecé a sentir un pinchazo en un pezón. En el baño de mi casa, frente al espejo, apreté, y salió un liquido denso de color amarillo. Era como si mi leche se hubiera espesado. Me agobié, y en ese momento decidí que iba a empezar a destetar a Jesús. Ahora lo pienso y tres meses no son nada, pero entonces, el tiempo parecía transcurrir muy despacio. La lactancia no estaba siendo nada placentera, y no veía luz al final del túnel, pues todo lo que había intentado, para evitar las obstrucciones, no había dado resultado.

Empecé muy fuerte con los biberones, sustituyendo muchas tomas, por la leche artificial. Al principio, mi bebé no se hacía a la tetina. Luego, termino aprendiendo a succionar de ella, aunque la leche no parecía gustarle demasiado. Pero sobre todo, lo que ocurría, es que el biberón no terminaba de satisfacerle. Comía, pero echaba en falta algo, supongo que me echaba de menos a mí, mi olor y mi calor. Por la noche, tras el biberón, se quedaba alerta, esperando algo más, no se dormía hasta que le ponía al pecho.

Durante el mes de Abril, mi hijo engordó muchísimo. Se convirtió en una versión inflada de si mismo. Parecía el muñeco de Michelin. No parecía él mismo, no parecía mi Jesús. Tenía más carne en su cuerpo, pero la mirada triste, no se le veía feliz. Él se resistía a abandonar la teta, y yo tampoco estaba convencida de querer dejar de dársela.

Por eso, a pesar de haber empezado a cambiar a la leche artificial, fui a ver al microbiólogo de la Universidad, a ver que me decía, en un último intento, por salvar nuestra lactancia. Allí, Juan Miguel, me explicó su trabajo, como, sobre todo, durante los primeros meses, la leche materna tiene una alta presencia de flora bacteriana, y como, el desequilibrio de esa flora, producido normalmente por la ingesta de antibióticos durante el embarazo, parto o lactancia, o por una disminución de las defensas debido a alguna infección, puede desencadenar las obstrucciones y las mastitis. Me saqué una muestra de leche de cada pecho para que la analizase. Al cabo de unos días, me dio los resultados. Me mandó un antibiótico específico para tratar mi infección, y empecé a tomar los probioticos, o como yo los llamo: “los polvitos mágicos”, que fueron nuestra salvación y nos acompañaron durante mucho tiempo. Incluso, llegué a llevármelos de vacaciones a las Islas Canarias, temiendo ser detenida en la aduana del aeropuerto, por posesión de unos polvos blancos sospechosos. Después de empezar a tratarme, tuve tan solo una obstrucción más.

A parte de los probióticos, Juan Miguel me recomendó un par de cosas: al contrario de lo que se suele decir, no debía ponerme calor en el pecho, pues esto sirve de manera transitoria, para deshacer la obstrucción, pero al mismo tiempo propicia la multiplicación de las bacterias que la dieron lugar, por lo que al poco tiempo, se volvería a producir su acumulación. Es decir, era “pan para hoy y hambre para mañana”. También me dijo que tratase de no tener el bikini mojado sobre el pecho, pues la humedad también favorece la multiplicación de las bacterias. De manera, que empecé a hacer toples y aún continuo haciéndolo.

Al mismo tiempo, que empecé a tratarme médicamente, empecé a “desbiberonar” a mi niño, de forma más o menos consciente. A él seguía sin hacerle gracia el biberón. Yo le forzaba a tomarlo, pero cada vez tenía menos éxito en mi empeño. Empecé a ofrecerle menos veces al día y a insistirle menos en que se lo tomase. Llevaba siempre un biberón encima, pero a finales de mes, siempre volvía a casa con él intacto. Durante Mayo no tomó ninguno más. Se desbiberonó. Cuando lo recuerdo, me siento muy orgullosa de él, por reclamar con fuerza lo que quería y no conformarse con aquello que no le gustaba. Sin duda, él luchó por su teta y si continuamos fue gracias fundamentalmente a su tesón. También pienso, que los biberones de ese mes, me dieron una tregua, me quitaron presión de encima y eso hizo que retomará la lactancia con más ganas y fuerza. 



Al final, logré amamantarlo hasta los 4 años y medio, momento en que él quiso dejar la lactancia pero esa es otra historia…

viernes, 29 de mayo de 2015

LOS 10 ENEMIGOS DE LA LACTANCIA MATERNA

Dar el pecho es algo natural pero no siempre es como coser y cantar. Hay muchos factores que influyen en que una mujer que quiere amamantar consiga hacerlo. Conocer estos factores es muy importante para lograrlo.

La manipulación del parto. Cuanto menos intervenido y más satisfactorio haya sido el parto mayores son las probabilidades de conseguir un buen establecimiento de la lactancia. La utilización de oxitocina sintética o epidural pueden influir negativamente en este proceso por lo que si se puede es mejor evitarlos. Cuando el parto ha fluido sin complicaciones y la mujer se siente bien tras el mismo tendrá más fuerzas para afrontar los retos que le pueda presentar la lactancia.

Las malas políticas del servicio de neonatología y pediatría del hospital. Es fundamental el apoyo o por lo menos la no interferencia negativa de los profesionales en los primeros momentos tras el parto. Cuanto ántes se ponga el niño al pecho mejor. No hay que darle en principio ningún suplemento y hay que evitar el uso de chupetes que puedan confundir al bebé. Si damos a luz en un Hospital Amigo de los Niños que fomenta la lactancia materna y cuyo personal está formado para ayudarte en tus dudas las probabilidades de éxito aumentan.

La separación del bebé. El contacto piel con piel continuado es fundamental para la producción de leche. El bebé debe poder estar con su madre en todo momento sea cual sean las circunstancias, aunque esté ingresado o le vayan a hacer cualquier prueba. No es recomendable usar el servicio de nido por la noche y si se duerme junto al bebé en la misma cama las tomas nocturnas resultarán menos pesadas, pues no tendrás que levantarte para atenderle y descansarás mejor.

Los horarios. La lactancia debe ser a demanda, siempre que el niño lo pida y durante el tiempo que lo pida. El acceso al pecho debe ser total tanto de día como de noche. Al principio mamará muy a menudo pero con el tiempo las tomas se irán espaciando.

La báscula. El bebé tiene que coger peso según la tabla correspondiente a los niños que toman leche materna (que es diferente de la de los niños que toman biberón). El aumento de peso no será siempre el mismo y para que sea adecuado tiene que estar dentro de unos límites. No hay que obsesionarse con el peso y no hace falta pesarle todas las semanas salvo que observemos algo extraño como que no pida comer, no haga pis o esté aletargado y duerma demasiado.

La falta de formación. Es bueno leer algún libro sobre lactancia y acudir a reuniones de grupos de apoyo durante el embarazo. Tener unas nociones básicas sobre lactancia es fundamental para tener seguridad sobre lo que se está haciendo y la normalidad de lo que ocurra. Conocer por ejemplo la existencia de las crisis de crecimiento es importante para no dudar sobre nuestra capacidad nutritiva en esos momentos.

La falta de apoyo familiar. La madre que amamanta necesita ser cuidada para poder a su vez cuidar ella a su bebé. La pareja debe saber esto e implicarse en el proceso para que funcione. En caso de dificultades la mujer necesita que quienes estén a su lado comprendan la importancia de la lactancia para ella y su bebé y la apoyen en su deseo de amamantar y en la búsqueda de soluciones.

La inseguridad personal. Confiar en una misma y en nuestra capacidad amamantadora es primordial, si no cada bache que encontremos lo atribuiremos a la lactancia y sentiremos deseos de abandonarla buscando la tranquilidad en la leche artificial. Como reza el eslogan, tienes que estar convencida de que: TU PUEDES.

El cansancio. Los primeros meses pueden ser agotadores, no sólo por la lactancia en si, si no sobre todo por los ritmos irregulares de sueño del bebé. El agotamiento puede llevar a que te plantees la posibilidad de abandonar la lactancia. Ten paciencia, pues en breve notarás una gran mejoría. Mientras tanto reclama ayuda si la necesitas, trata de descansar todo lo posible cuando tu bebé duerma, desentiéndete de las labores domésticas, hidrátate y come bien, pues necesitas mucha energía.

La soledad y el aislamiento. Podemos sentirnos muy agobiadas si nos quedamos solas todo el día con nuestro bebé al pecho. Quedar con amigos y familiares, ir a dar un paseo con el bebé o acudir a una reunión de madres nos distraerá y conseguirá que el día no se nos haga tan largo.

Si nos fallan, nos sobran o nos faltan algunos de estos factores la lactancia puede volverse árida e insatisfactoria, pero el problema no está en la lactancia en si, si no en las circunstancias que nos rodean y que no acompañan al hecho de amamantar. Está en nuestra mano intentar al menos moldear esas circunstancias en la medida de lo posible para facilitarnos la vida durante el tiempo que amamantemos. Como dije en otra entrada, la solución no está en el biberón, está en comprender como funciona la lactancia y tratar, si de verdad nos interesa amamantar, de amoldar temporalmente nuestra vida a ella.

sábado, 2 de mayo de 2015

¡MAMÁ, NO TE ESCONDAS!

En el verano de 2012, mi hijo pequeño tenía 3 años y medio y tomaba teta. Era nuestro primer verano en nuestra nueva casa: una urbanización con piscina en la que no se estila hacer top-less, pero yo me sacaba la teta cuando era menester, es decir cada vez que mi hijo me la pedía. ¿Qué pensaron de mí, de nosotros, nuestros vecinos cuando nos vieron “teteando”? De él seguro que ya era “muy mayor” para eso, de mí probablemente que era descarada o algo parecido. Pero no me importaba y no me importa. Yo no me escondía porque no tenía nada que ocultar, dar el pecho es algo natural y las tetas una parte más del cuerpo como cualquier otra.


Durante el tiempo que amamanté a mi hijo, frecuenté como es normal, muchos ambientes en los que abundaban los niños, sin embargo no eran igual de abundantes las imágenes de mujeres dando pecho. Nosotros éramos los raros, los que llamaban la atención cada vez que mi hijo quería comer. Vivimos en un mundo al revés donde lo normal se ha vuelto la excepción. Por eso me uno al #mamanoteescondas para contribuir a darle la vuelta a la tortilla a esta situación.

Mostremos que la lactancia materna existe, que es posible y satisfactoria. 

¡Mamás, no os escondáis!

viernes, 13 de febrero de 2015

EL RESPETO ENTRE MADRES. EL RESPETO A OTRAS OPCIONES DE MATERNIDAD.

Dicen que no se respeta a las madres que optan por dar biberón o por no prolongar durante mucho tiempo la lactancia materna. Me pregunto a quién se refieren, quienes son aquellas personas irrespetuosas y en qué consiste esa falta de respeto.

Antes de escribir sobre este tema he acudido a la Real Academia de la Lengua para ver cuál es la definición exacta de respeto. Siempre que he realizado este ejercicio me he encontrado con que las definiciones no siempre son claras de entrada pues llevan a otros conceptos que hay que analizar a su vez. Resumiendo, según la RAE, respeto o respetar puede significar desde veneración y acatamiento hasta miramiento, deferencia y consideración.

Yo aprecio una diferencia muy sustanciosa entre unas y otras acepciones. La primera hace referencia a una obediencia prácticamente ciega falta de reflexión. Este sería el respeto que tradicionalmente se nos ha inculcado que “debemos” tener hacia nuestros padres: sean como sean y nos hagan lo que nos hagan. No estoy en absoluto de acuerdo con este “tipo” de respeto. No puedo venerar o acatar algo con lo que no estoy de acuerdo. Sea lo que sea.

Me gusta más la otra acepción que incluye la acción de considerar. Según el diccionario considerar es:
1. Pensar, meditar, reflexionar algo con atención y cuidado.
2. Tratar a alguien con urbanidad o respeto.
3. Juzgar, estimar. 

Esta acepción incluye el verbo juzgar, algo que curiosamente suele considerarse una falta de respeto. El matiz está en que al considerar algo lo hagamos tras reflexionar en ello, no a la ligera, y sepamos exponer nuestras conclusiones con cuidado para no herir a nadie.

Para mi respetar es no sobrepasar los límites de la libertad de la otra persona, no imponer una manera de pensar y actuar. Pero respetar no implica callar y otorgar, el respeto es un camino de doble dirección en el que cabe la libertad de expresión siempre que no se trate de obligar a nada ni se inflija daño conscientemente y adrede a la otra persona con nuestros comentarios. Se trata de ser responsable y coherente a la hora de relacionarte con los demás, sin caer en la manipulación.

El problema en la lactancia es que aunque la sociedad trate de restarle valor, considerándola únicamente una manera de alimentar al bebé, es mucho más que eso. Aunque no demos pecho, aunque no seamos conscientes de ello, la lactancia nos importa a todas, porque la lactancia es importante y lo sabemos. No lo sabemos porque lo digan las autoridades sanitarias, ni porque insistan en ello los grupos de apoyo a la lactancia, lo sentimos en nuestro interior. Por eso este es un tema tan delicado. Por eso las mujeres nos sentimos atacadas aunque no se nos ataque, malinterpretando lo que se nos dice.

Personalmente no creo haber faltado nunca al respeto a una madre por optar por dar el biberón en lugar del pecho. Nunca he calificado ni descalificado a nadie por sus decisiones. Pero al igual que esas mujeres tienen derecho a elegir yo también tengo derecho a expresar mi opinión y decir que no comparto esa elección porque no la considero la más adecuada. Eso no es faltar al respeto a nadie.

Hace tiempo escribí una entrada en el blog de El Parto es Nuestro, llamada “Presionadas para amamantar”. A día de hoy sigo pensando lo mismo que escribí entonces. No dudo que las mujeres que dan biberón se enfrenten a comentarios desagradables sobre su forma de alimentar a su bebé. Por desgracia todas las madres somos blanco de ese tipo de comentarios, hagamos lo que qué hagamos. Pero creo que la presión que soportamos quienes damos el pecho es infinitamente mayor que la que pueden sentir las otras madres. No se ven casos de mujeres que hayan sido echadas de restaurantes, tiendas o museos por dar un biberón a sus hijos en público. El biberón se acepta mejor que la teta, eso es indudable.

Yo he vivido las dos experiencias y recuerdo un par de comentarios que me hicieron sentir muy mal en el primer caso en el que no di pecho. Fueron comentarios desafortunados de personas que no me conocían, que no sabían lo mal que lo había pasado y lo que me había costado tomar la decisión de dejar el pecho. Pero ahí quedó todo. Luego empecé a frecuentar ambientes donde abundaban madres amamantadoras y jamás, jamás, esas madres me hicieron sentir mal por no ser “una de ellas”.

Sin embargo durante los cuatro años y medio que he dado el pecho sí que he sentido muchas veces como me han mirado los demás como si fuéramos unos bichos raros, y no me han dicho demasiadas cosas porque me han visto fuerte y segura de mi misma, capaz de responderles con firmeza, lo que no quita que hayan pensado mil barbaridades que no han verbalizado. Mi suegro siempre que nos veía me preguntaba si el niño seguía tomando teta, con la esperanza de que ya no fuera así. Hasta que no le dije que se había acabado no respiró tranquilo…

Yo, desde este blog voy a seguir cantando las excelencias de la lactancia materna, porque creo que objetivamente es lo mejor,- así lo refrendan las recomendaciones de las autoridades sanitarias -, porque la he vivido y he disfrutado mucho con ella y me parece una pena que las madres y los bebés se pierdan esta experiencia. Mi intención no es hacer sentir mal a nadie por elegir otra cosa, es contribuir a que se sepa en qué consiste de verdad la lactancia materna y ayudar en la medida de mis posibilidades a que quienes deseen amamantar lo logren.