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lunes, 19 de septiembre de 2016

CONSEJOS PARA UNA VUELTA AL COLE LOW COST

Este año estoy especialmente contenta con lo poco que nos ha costado “la vuelta al cole”, por lo que aprovecho la sugerencia que nos hace Madresfera a las blogueras, para compartir con vosotros mis 3 consejos para ahorrar y que la cuesta de septiembre nos cueste a todos menos.


SIMPLIFICA

En primer lugar lo que para nosotros marcó la diferencia ya hace años, fue el cambio de colegio. Matricular a nuestros hijos en un colegio público sin uniforme y cerca de casa, nos supuso un ahorro enorme tanto en ropa como en transporte. Ese cambio no solo nos simplificó la vida si no que supuso un gran respiro para nuestros bolsillos. Estamos muy satisfechos en todos los sentidos con nuestra decisión. El colegio de mis hijos es modesto pero no por ello es un mal colegio. El dinero no siempre puede comprar la calidad educativa. Un colegio caro no es sinónimo de buen colegio. 

Pero claro, cambiar de colegio no siempre es una opción así que otra opción para ahorrar sería simplificar el vestuario. Los niños crecen y es inevitable tener que renovar el vestuario con el cambio de estación. Mi consejo: comprar ropa de batalla, cómoda (deportiva sobre todo) y lo más barata posible. No merece la pena gastarse mucho en ropa para los niños porque la destrozan y se le queda pequeña enseguida.

CONSERVA Y RECICLA

Si tenéis varios hijos sabéis a lo que me refiero: hay que guardarlo todo para que lo hereden los más pequeños. Así hago yo con la ropa y ahora también con los libros de texto. Además en el colegio organizan un intercambio de libros por lo que este año apenas me he gastado nada en la librería. También pueden reciclarse los cuadernos del año pasado con hojas sin usar.

Eso sí, para poder llevar esto a cabo, es fundamental concienciar a los niños para que sean cuidadosos con las cosas y las conserven en buen estado. Hay que educarles para que sepan apreciar el valor de todo, para que no sean caprichosos y se empeñen en querer estrenar innecesariamente, para que no se dejen llevar por las modas y no le den importancia a las apariencias.

COMPARTE

En nuestro colegio, en las clases de los más pequeños se organiza una cooperativa para comprar entre todos los padres el material escolar que los niños usan en el aula. Es una idea genial por varios motivos: primero porque al comprar las cosas al por mayor salen más baratas, también porque los niños aprenden a compartir y porque así se evita que los niños tengan que cargar en sus mochilas con pesados estuches y otros cachivaches, que además pueden extraviar. 

Este año, vamos a seguir con este sistema en la clase de mi hijo pequeño y yo sinceramente lo aplicaría siempre en todos los cursos independientemente de la edad. Creo que el material escolar es simplemente una herramienta que debe de estar disponible para todos por igual y a la que no hay que dar más valor que el funcional que tiene. Que cada niño tenga su propio material “privado” no tiene ningún valor educativo, solo sirve para fomentar el consumismo y el materialismo.

Siguiendo esta filosofía de tres pasos: simplificar, reciclar y compartir,
la vuelta al cole se hace sin duda más llevadera.


¡Preparados para un nuevo curso!

miércoles, 7 de septiembre de 2016

¡NO QUIERO VOLVER AL COLE!

Este verano no he escrito mucho. Tanto los niños como yo hemos estado haciendo el vago, que es lo que toca en esta época. El año pasado dediqué mucho tiempo y energías en recopilar recursos didácticos para el verano, sin embargo este año no les he obligado a hacer nada. Solamente he perseguido un poco al pequeño para que lea, pues este sigue siendo nuestro principal caballo de batalla. Al principio del verano le revisé la vista para comprobar que no tuviera ningún problema en los ojos. Dos profesionales distintos nos verificaron que no tenía ninguna dificultad visual por lo que hemos terminado asumiendo que se trata simplemente de un problema de falta de interés: no le gusta leer y punto.

Pero este año empieza 3º de Primaria y la cosa se pone difícil. Va a tener que leer si o si, y mucho. Le tengo pavor a este curso, en el que es probable que además le manden tarea para casa, tarea que a diferencia de su hermano mayor, sé que voy a tener que supervisar con él, por lo menos hasta que se haga a la idea y coja la rutina. ¡Me da una pereza enorme! Y por eso no quiero que empiece el cole…

Este curso ya va a tener mochila y libros “de mayores” que seguro que va a tener que pasear de un lado a otro y que al final voy a tener que cargar yo. El mayor es muy rápido y eficiente, termina las tareas en clase y normalmente no suele llevarse a casa demasiado peso. Le tengo dicho que deje en la cajonera todo aquello que no necesite llevarse, incluido el estuche, porque en casa tenemos todos los materiales: pinturas, tijeras, lápices, gomas, etc., que puedan llegar a necesitar. No sé si esto va a ser factible con el pequeño, pues no sé si será capaz de terminarlo todo allí…¡¡¡ le veo taaaannnn pequeño!!!

Por eso estoy estresada y el calor de estos últimos días tampoco ayuda en nada, la verdad.

Este verano no les he obligado a repasar nada, porque he pensado que necesitaban descansar para la que se avecina. Probablemente no sea tan duro como lo imagino, pero he preferido darles un respiro y dejarles a su aire. 


Las vacaciones de verano son para ellos un oasis de libertad. Se lo pasan corriendo en bañador y chanclas por la urbanización, jugando con sus amigos a batallas nerf o bañándose en la piscina. Este año han hecho su primer “botellón” nocturno, con chuches y refrescos. Hemos visto toda la saga de Terminator con su amigo Álvaro cuando estuvo en casa de visita, han practicado infinidad de deportes en el Campus en Santander, y jugado un montón a videojuegos… En definitiva han sido unas estupendas vacaciones que espero les hayan recargado suficientemente las pilas para afrontar el nuevo curso. 

Ahora solo nos quedan los recuerdos, las fotos,
respirar hondo y madrugar. 


¡Verano te echaremos de menos!



martes, 1 de septiembre de 2015

NECESITO ECHARLES DE MENOS…

Se acerca la vuelta al cole y pronto veremos en la tele los típicos reportajes que muestran a pequeños ojerosos y algunos incluso llorosos, cargados con pesadas mochilas entrando el primer día en sus nuevas aulas. Veremos también a madres y padres despedirse de ellos y algunos comentarán eso de: “que ganas tenía de que empezara el cole”.

En los círculos virtuales partidarios de la crianza con apego no se suelen recibir bien estas muestras de alivio paternas cuando empiezan de nuevo las clases. ¡Qué vergüenza que los padres queramos deshacernos de nuestros propios hijos! ¿No?

Analicemos el tema con desapasionamiento:

En primer lugar tenemos a niños con dos meses y medio de vacaciones y a padres con tan solo un mes. Existe una clara asincronía en los tiempos que origina muchas dificultades a las familias. En el mejor de los casos, de poder cogerse todas las vacaciones en verano ambos progenitores y no coincidir entre ellos ni un triste día, aún así quedarían dos largas semanas en que los niños quedarían sin cobertura. Luego hay que hacer malabarismos tirando de familiares, amigos y campamentos para poder tener a los niños a buen recaudo. Algo que puede ser difícil, estresante y caro.

En segundo lugar tenemos a niños que pasan todo el año dentro de un sistema educativo rígido que deja muy poco espacio a la imaginación y a la creatividad, por lo que no es de extrañar que cuando dichos niños se encuentran libres de imposiciones no sepan muy bien qué hacer con su vida y su tiempo. Y ya se sabe lo que se suele decir: “cuando el diablo no sabe qué hacer, con el rabo mata moscas”…

En tercer lugar tenemos a familias que el resto del año pasa muy poco tiempo juntas. Entre los horarios laborales, los deberes y las actividades extraescolares apenas se ven un par de horas al día. Horas dedicadas al baño y la cena. Como mucho comparten un cuento antes de dormir y listo. Tener que pasar 24 horas del día todos juntos, 7 días de la semana, dos meses y medio es una tarea que se presenta como mínimo bastante ardua, porque los miembros de la familia no se conocen, no comparten intereses y además les separa la diferencia de edad. 

Teniendo en cuenta todo esto puedo decir que entiendo a los padres que respiran aliviados cuando ven venir septiembre. El verano puede ser duro de organizar y también de llevar sobre todo cuando el cuidado y entretenimiento de los niños recaen exclusivamente en uno o los dos padres. No se trata solo de una cuestión física si no sobre todo mental y emocional. Sin familia extensa ni amigos con quien compartir el tiempo, el verano puede hacerse muy largo. 

Tengo una buena amiga que es una excelente persona y una gran madre que hace poco me dijo: “necesito echarles un poco de menos…”. Entendí lo que sentía perfectamente. 

Mis hijos pasan conmigo todo el verano y este año he llegado yo también a esa conclusión. No me gusta que empiecen las clases porque sé que a ellos no les apetece, porque a mí tampoco me gusta tener que madrugar y estar preocupándome por las tareas y los exámenes pero he decidido que el verano que viene quiero pasar unos días a solas con mi marido. Lo necesito. Tras 10 años de dedicación casi exclusiva a la maternidad necesito echarles de menos, aunque sólo sea unos días…

Nosotros antes de ser padres...