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jueves, 18 de junio de 2015

DOULAS INJURIADAS, MATRONAS INDIGNADAS, MUJERES HERIDAS

De una época a esta parte, un sector de la matronería ha hecho frente común y desatado una guerra contra las doulas en particular y a mi entender contra las mujeres en general. 
Su discurso se centra en negar la existencia de mala praxis y violencia en la práctica de la obstetricia a pesar de las pruebas irrefutables que existen de ello como puede constatarse por ejemplo analizando los resultados del Informe del Ministerio de Sanidad al respecto de la implantación de la Estrategia de Atención al Parto Normal. Tildan a quienes critican su proceder de mentirosos o exagerados que quieren meter miedo a las embarazadas para sacar provecho económico de ello, ignorando empecinadamente las pruebas que justifican esas críticas.


En su obcecación por defender su honor ante todo y pese a todo, están perdiendo las formas y están haciendo un flaco favor a las mujeres ocultándoles la verdad de la atención al parto en nuestro país. Están desinformándolas, mintiendo a cerca de los procedimientos que se emplean en la atención al parto, injuriando a otros colectivos y profesiones y poniendo en duda la capacidad de las mujeres de, tras informarse, elegir lo mejor para ellas y sus bebés.

En lugar de ser sinceras y sacarlas de su error, dan palmaditas en la espalda a las mujeres que no se quejan de sus partos aún no habiendo sido respetados, perpetuando la farsa en la que nos hayamos inmersos y convirtiéndose así en cómplices indirectos de la mala praxis que dichas mujeres sufrieron. Al mismo tiempo ponen en duda los testimonios de quienes mostramos nuestro descontento con la atención que hemos recibido. Nos faltan pues doblemente al respeto.

La preparación al parto y la atención al parto normal es responsabilidad de las matronas. Es vuestra obligación hacer las cosas bien, informar adecuadamente a las mujeres, empoderarlas para que pierdan el miedo al parto, orientarlas hacia lo más sano. ¿Con la mano en el corazón podéis asegurar que de verdad lo estáis haciendo bien?

Yo di a luz a mi primer hijo hace más de 9 años. En las clases de preparación al parto me enseñaron a respirar (con ese tipo de respiración que termina hiper ventilándote y mareándote) y a pujar tumbada. Si eso no es adoctrinamiento no sé lo que es. No me dijeron que esa era la peor posición para parir y luego durante el parto tampoco me dieron ninguna opción de ponerme de otra manera. En las clases de preparación al parto no dijeron en ningún momento que la episiotomía pudiese evitarse, se daba por supuesta. Recuerdo que pusieron un vídeo de parto de los años 70 súper casposo, me niego a creer que no hubiera por entonces un material audiovisual mejor y más moderno. Me dijeron que la lactancia materna era lo mejor pero luego en el hospital nadie me ayudó con ella, a nadie le importaba si conseguía o no dar de mamar.

Me ingresaron estando de sólo 2 cm, cuando ahora sé que no se debe hacerlo antes de los 4 cm porque todavía no se está de parto. Nadie me lo había dicho. Me pusieron oxitocina desde el principio sin saber todavía si iba a ser o no necesaria. Me rompieron la bolsa sin pedir permiso ni avisar. La epidural me dio fiebre (nadie me había informado de que eso podía ocurrir). Mi niño sufría, usaron fórceps, me hicieron una episiotomía enorme que luego nadie me ayudó a cuidar y que se me infectó. Perdí mucha sangre, tuvieron que ponerme hierro, no encontraban la vena o lo que fuese para la vía, me pincharon varias veces, fue muy desagradable. Estuve una semana ingresada. Mi hijo 10 días. Nació con fiebre. Sospecharon de infección. No tenía nada. No existían política de puertas abiertas en la uci neonatal. Sólo podía estar con mi hijo una pocas horas al día. No hubo piel con piel. No fue posible la lactancia. Sufrí mucho.

Cuando tras todo esto me puse a investigar porque había pasado lo que había pasado me topé con mucha información en internet. Información que no me dieron en las clases de preparación al parto. Empecé a escuchar hablar de la OMS y sus recomendaciones. Leí el libro “La Revolución del Nacimiento” y por fin me enteré de como era un parto de verdad y lo que era bueno y malo hacer durante el mismo. En mi segundo embarazo ya no hice preparación al parto “tradicional”. No me hizo falta. Con todo lo que aprendí en internet gracias a mujeres que desinteresadamente proporcionan información a las embarazadas, pude tener un segundo parto bonito, sano y seguro, en el que ni mi niño ni yo sufrimos.

A día de hoy, a pesar del tiempo transcurrido desde el nacimiento de mi primer hijo, me consta que  tanto las clases de preparación al parto como la atención al mismo siguen dejando muchísimo que desear, y muchas mujeres sufren como lo hice yo. Un poco de respeto a todas ellas, por favor.

Matronas, trabajad bien de verdad y dejad de perder el tiempo con disputas y guerras estériles. No os vendría mal un poco más de autocrítica, menos orgullo y prepotencia. Hay un problema grave de salud en este país con este tema y ustedes son parte de ello. Mientras no dejen de mirarse el ombligo y apuesten de verdad por el cambio muchas mujeres y sus bebés van a seguir pasándolo mal. Estudien el informe del Ministerio de Sanidad sobre la aplicación de la estrategia y esfuércense por mejoras las cifras de los indicadores en lugar de criticar sin piedad y sin razón a quienes lo único que hacen es tratar de ayudar a que las mujeres tengan buenos partos, sean doulas o no.

martes, 17 de febrero de 2015

DOULA DE CORAZÓN

Leer el informe del Consejo General de Enfermería sobre doulas me ha causado una mezcla de estupor, tristeza y cansancio, porque siento que no avanzamos, que no hay manera de dejar atrás una forma de atención a la salud de la mujer basada en el paternalismo y en la apropiación de nuestro cuerpo y nuestras decisiones. El informe hace apología de una atención a la mujer sin contar con la mujer, con lo que ella necesita o desea. Ejemplo de este tratamiento condescendiente e infantilizador es el que se “preocupen” por el derecho de los padres a estar presentes durante el parto, ignorando los deseos de la mujer que es la que pare, que puede no tener pareja o no querer que ésta le acompañe por el motivo que sea. Este informe ignora deliberadamente los estudios que inciden en la importancia de un buen acompañamiento en el parto, y aquellos que específicamente señalan la presencia de las doulas como un factor muy positivo en el mismo, y sobre todo ignora que la usuaria tiene derecho a elegir a su acompañante sea quien sea, y que nadie mas que ella puede conceder o denegar el acceso a la sala a esos acompañantes.

Los comentarios en las redes sociales no se han hecho esperar, y reflejan la indignación ante ese documento, no sólo de las directamente afectadas, las doulas, si no también de muchas mujeres, madres y usuarias del sistema sanitario que, habiendo o no utilizado en algún momento los servicios de una doula, se preguntan:

¿Es que no hay forma de hacerle entender al mundo que las mujeres no somos seres inferiores y que tenemos la capacidad de informarnos, decidir, equivocarnos y hacer lo que nos plazca sin tener que dar explicaciones a nadie?

Lo peor de todo es que siguen tratándonos a las mujeres como “tontitas” que no sabemos donde nos metemos con las doulas, coartando de nuevo nuestra libertad para elegir con quien parir. Como mujer adulta con criterio propio me parece indignante que infravaloren mi criterio.

A estas alturas no debería ser necesario que repitiéramos que tenemos derecho a vivir nuestro parto como queramos y con quien queramos, porque es nuestro parto, nuestro bebé, nuestro cuerpo, nuestra salud, nuestro tiempo y nuestro dinero.

Este informe busca supuestamente tres cosas:

  • Denunciar el fraude económico de esta actividad supuestamente realizada al margen de la ley y del sistema fiscal y tributario.
  • Alertar del supuesto peligro para la salud de madres y bebés en la contratación de doulas, que no están supuestamente formadas de manera adecuada para efectuar su labor.
  • Denunciar el intrusismo de las doulas en la labor supuestamente realizada por las matronas.
Y no me he equivocado al escribir tantos "supuestamente"; lo he hecho adrede, porque el informe no demuestra nada. Está muy mal hecho, falto de metodología, de referencias a estudios científicos, estadísticas, encuestas o entrevistas a las protagonistas o personas afectadas o relacionadas con el mundo de las doulas. Basta ver la bibliografía para comprobar que el esfuerzo realizado para su elaboración ha sido escaso. Dudo mucho que el responsable de prensa del Consejo haya visitado una por una todas esas web y aunque lo hubiera hecho, el resultado de sus “investigaciones” no es más que un panfleto partidista y sin contrastar, mezcla de ignorancia y mala intención que trata de desprestigiar a un colectivo, que les inspira miedo porque están haciendo un trabajo, que no dudo que en algunos aspectos pueda ser de su competencia pero que en términos generales las matronas no hacen o hacen mal.

Es cierto que se trata de una profesión que no está regulada, como supongo que han estado todas las profesiones hasta que llegó el día en que se regularon. Pero existe porque hay demanda, y hay demanda porque las mujeres no encuentran en otros ámbitos aquello que les ofrecen las doulas, esto es: apoyo. Así que, aunque haya quien las quiera borrar de la faz de la tierra, confío en que las doulas persistirán y la regulación llegará, a pesar de ejercicios tendenciosos como el desarrollado por este organismo.

Me parece de una soberbia tremenda el decir que cualquier práctica, asistencia o acto que lleve a cabo una doula a una mujer embarazada o a su hijo se realiza siempre sin los conocimientos, aptitudes ni competencias necesarias. Que la formación de las doulas no esté oficialmente reconocida no significa que no sea adecuada, igual que el hecho de que la formación de las matronas si esté oficialmente reconocida no garantiza que sea buena. Universidad y residencias hospitalarias forman a día de hoy de manera pobre e incompleta a miles de matronas que no están suficientemente preparadas para atender partos normales. Este hecho lo sufrimos en nuestras carnes miles de mujeres que pasamos por las manos de esas matronas durante nuestros embarazos, partos y puerperios. Las matronas deberían mirar hacía dentro, reflexionar sobre su propia formación y las carencias de la misma, antes de criticar a las de otros colectivos.

Me ha chirriado enormemente la frase que dice que “único mérito para trabajar como doula, es ser madres o abuelas de unos o varios hijos”. El hecho de desmerecer la maternidad en si, ya dice mucho de la forma de pensar de este colectivo, o más bien de las personas que han confeccionado y firmado este documento, pues me consta que sus palabras no son compartidas ni mucho menos por todas las matronas, ya que muchas no coinciden con sus apreciaciones ni se sienten correctamente representadas con este documento ni con el Consejo en general. Una buena matrona es consciente de la sabiduría de las madres y no las menosprecia. Una madre con un parto mal atendido y traumático sabe mucho, ha aprendido de la manera más dura, a base de golpes, qué es lo que puede ir mal en un parto, qué es lo que no le favoreció, y qué es lo que no quiere volver a repetir. Una madre con un buen parto, un parto libre y respetado, es consciente de lo que puede sanar una experiencia como esa, como nos da poder y nos hace fuertes. Una madre sabe lo que es estar embarazada, parir y todo lo que viene después mucho más que cualquier matrón o cualquier matrona sin hijos. Ser madre es ya de por si una gran escuela para la vida. Si las matronas escucharais de verdad a las mujeres, aprenderíais un montón, sin duda las atenderíais mejor y seríais capaces de brindar el mismo tipo apoyo que ofrecen las doulas.

Me gustaría destacar que el seguro de Responsabilidad Civil que según el informe las doulas no tienen ni pueden tener no sirve sólo para amparar a las mujeres para las que trabajan frente a “posibles siniestros” como dice el documento, si no que sirve sobre todo para proteger a los propios sanitarios de las consecuencias de sus errores y mala praxis. Dicho seguro no es contratado en un acto de buena voluntad, pensando en el bien supremo del paciente, si no para cubrirse ellos las espaldas por si se equivocan. La forma y el tono usado para decir las cosas puede cambiar totalmente su significado y este es un claro ejemplo de que con este informe a pesar de lo que pueda parecer o nos pretendan hacer creer, las matronas no tratan de defender los derechos de las usuarias si no su parcela de poder que ven peligrar por la existencia de las doulas.

En esto que considero una pataleta fuera de lugar, el siguiente paso sería intentar prohibir a las abuelas acompañar a sus hijas en el parto y que se metan en “asuntos sanitarios” con sus consejos, pues la figura de la abuela no es legal, no tiene una formación reglada ni supervisada por ninguna autoridad sanitaria y educativa, ni su labor cubierta por un seguro. No creo que se atrevieran a atacar de esta manera al “colectivo abuelas” al igual que lo han hecho con las doulas.

Aquí es cuando empezamos a hablar de dinero, porque claro, a las abuelas no las pagamos, ni con ni sin factura. Una de las partes más extensa del informe es la que habla de la parte económica. Parece que el que haya gente que cobre por esta labor les escuece, pero ocultan su verdadero malestar con el disfraz del “buen contribuyente” que vela por el saneamiento de las arcas del Estado denunciando la economía sumergida. Que pena que el Consejo General de Enfermería no se dedique a perseguir los fraudes en general, sería genial que lograse limpiar de corrupción financiera nuestro país. Mi opinión: no se qué porcentaje de doulas declaran sus ingresos y cuales no, pero me importa un carajo. No es ni será este él único sector que defrauda, ahí tenemos a los fontaneros, albañiles y chapuzas en general que son expertos en la materia. Si una doula me ayuda, me da igual si tiene título o no, si hace factura o no, la pagaré aunque sea en negro porque me ha servido y se lo merece, punto.

Creo que este informe tiene un enorme fallo de partida pues no especifica si se refiere a la atención pública (seguridad social) o privada (pago adicional a los impuestos), si se refiere a partos hospitalarios o domiciliarios. Hacer esta distinción es fundamental porque las circunstancias y los condicionantes no pueden ser mas distintos dependiendo del lugar.

Me hace gracia leer que la doula usurpa a la matrona por ejemplo la “asistencia domiciliaria”. En otros países quizá, pero que yo sepa en España no vienen a visitarte las matronas a casa, ni antes, ni durante ni tras el parto, y dudo mucho que se vayan a poner a ello en breve. Si yo quiero/necesito consejo, ayuda o compañía tras el parto ¿por qué no puedo contratar a alguien que venga a verme a mi casa si puedo permitírmelo? En este sentido las matronas se comportan como el perro del hortelano: ni comen ni dejan comer.

Una matrona me dijo una vez que ella no podía dar las clases de preparación al parto como le gustaría, hablando del parto fisiológico, de la libertad de movimientos, etc... porque lo que luego iban a encontrarse las mujeres en su hospital de referencia era algo totalmente distinto. Una matrona en el sistema público de salud no puede como dice el artículo “ayudar a decidir donde parir”, pues no puede abiertamente decir que su hospital no es recomendable aunque así sea porque puede meterse en un problema. Las matronas del sistema público de salud no “están de guardia desde la semana 38 hasta que se desencadena el parto”, cuando te pones de parto te toca la que te toque, la que esté ese día trabajando, que puede que la conozcas de los controles prenatales o lo más probable es que no sea así. Tampoco “mantiene el contacto telefónico para cualquier consulta tras el parto”. En un mundo ideal todo esto sería cierto pero hoy por hoy las cosas no funcionan así. Es más, me consta que otras muchas de las competencias que dicen serles “usurpadas” por las doulas, no son si no necesidades cubiertas por ellas, ya que a pesar de que “técnicamente” si sería factible que las matronas las llevasen a cabo no suelen hacerlo ( y hablo siempre de la mayoría, no de las contadas y felices excepciones):

  • Las matronas no ofrecen apoyo emocional, ni recursos, ni información objetiva, se limitan la mayoría de las veces a tomarte la tensión, pesarte y echarte la bronca por lo que has engordado. No tienen tiempo ni sensibilidad para ello. Harta estoy de comprobar como embarazadas sanas y felices salen de la consulta tristes y preocupadas por los comentarios desafortunados de matronas sin tacto.
  • No ayudan a elaborar un plan de parto, no saben lo que es o no les parece que sea buena idea elaborarlo (y esto lo digo también por experiencia propia)
  • En la mayoría de los hospitales la única opción para mitigar el dolor es la epidural, las matronas no te ofrecen ninguna alternativa natural, así como tampoco dan opciones para cambiar de postura porque la monitorización continua lo impide. Basta con ver algún capitulo del programa “Baby Boom” donde se ve claramente como las matronas se mofan de las mujeres que expresan su intención de no utilizar la epidural y como insisten en convencerlas para que hagan uso de ella sin ofrecerles ninguna otra alternativa.
  • Muchas matronas y enfermeras en general no tienen formación específica en lactancia y con sus recomendaciones hacen mas mal que bien...
Está claro que si las matronas desempeñasen efectiva y eficazmente todas esas competencias, las doulas no serían necesarias. Me parece una desfachatez enorme que en su lucha por defender su profesión de supuestos ataques externos, enarbolen ese largo listado de funciones como justificación a su denuncia, pues siendo muy generosos puede que solo lo cumplan el 25% de ellas. El resto no lo cumplen porque no saben, no quieren o no pueden. Quizá es hora de empezar a denunciarlas por dejación de funciones. Sin ir mas lejos a mi no me ayudaron a tener un primer parto, seguro y satisfactorio, ni me apoyaron ni me ayudaron en la recuperación psicofísica del parto ni tampoco durante la lactancia.

No hay usurpación posible porque matronas y doulas no son lo mismo, no hacen las mismas cosas. La doula no es un sanitario, no manda pruebas ni las analiza, no receta ni recomienda medicamentos, no toma decisiones por la madre, no la obliga a hacer esto o aquello, no la atiende en el parto, etc. simplemente está ahí para cuando la necesita. Todo el esfuerzo y la rabia contenida en este documento podrían destinarla a defender sus derechos de quienes de verdad usurpan sus funciones: los ginecólogos. Pero no se han equivocado al elegir enemigo, han optado por poner la diana en las doulas porque este es un objetivo mucho más fácil de atacar.

Luego viene la parte sensacionalista que acompaña a todo este despropósito, el mezclar las churras con las merinas a posta para crear polémica y escandalizar con escatología al personal.
En primer lugar dejemos las cosas claras: informar no es aconsejar ni recomendar ni mucho menos obligar, y la labor de la doula es acompañar, sin juzgar ni influir si no simplemente respetando las decisiones de la mujer. De manera que si una mujer quiere hacer el pino mientras da a luz, será porque así lo ha elegido ella no porque la doula le haya obligado. Como mucho la doula vigilará que no se caiga y la sujetará mientras tanto. Es imposible obligar a nadie a comerse su propia placenta, esta es una decisión personal y no muy extendida. La mayoría de los partos en este país son hospitalarios, por lo que es de suponer que la mayoría de los partos en los que intervienen las doulas son de este tipo, y de todos es sabido que en el hospital disponen de nuestra placenta, y aunque quisiéramos no podríamos comérnosla. La única opción para poder ingerirla pasa por dar a luz en casa, y no todas las mujeres que paren en su domicilio se comen su placenta, por lo que de ocurrir no ocurre muy a menudo y como dice mi marido, “comerse la placenta es como comerse las uñas o los mocos, cuestión de gustos, no canibalismo”.

Es muy ruin tratar de irresponsables a unas (doulas) y de estúpidas ignorantes a otras (madres)y más ruin aún es negar la existencia de la Violencia Obstétrica e insinuar que es un invento de este colectivo, cuando uno de los responsables de la misma son las mismas matronas por acción u omisión.

Por último quiero resaltar que la relación de “riesgos” que implicaría según este informe hacer uso de los servicios de las doulas es un despropósito de marca mayor. Todos parten del hecho incierto de que las doulas se comportan como sanitarios, tomando decisiones y efectuando acciones que corresponden a matronas y ginecólogos. Esto no ocurre de forma generalizada y hacer creer eso es faltar a la realidad. La única actitud constructiva a este respecto consistiría en dar a conocer quienes han obrado así para que todas las mujeres lo sepamos y no recurramos más a ellos. En términos generales quienes contratan doulas, saben lo que hacen y terminan contentos con el servicio que les han prestado. Como comentaba un padre en internet: “Nuestra doula si que es una caníbal. Se comió todo el miedo de mi mujer y le permitió tener el parto con el que soñaba.”

Por cierto, no soy doula, no trabajo dando clases ni cursos relacionados con este tema y nunca he contratado ninguna. Soy doula de corazón y las apoyo a todas ante este ataque injusto que han sufrido.

miércoles, 4 de febrero de 2015

SANITARIOS QUE NIEGAN LA REALIDAD

Esta entrada es un desahogo en toda regla. Llevo una temporada larga viendo como en los foros de internet los profesionales de la salud relacionados con el tema parto: matronas y ginecólogos, se dedican a decir que las mujeres (y por tanto las asociaciones que defienden sus derechos) exageramos cuando no mentimos en torno a lo que sucedió y sucede en nuestros partos. Me parece una desfachatez enorme y una falta de sensibilidad monumental a la que digo: ¡BASTA!

Lo peor de todo es que dichos comentarios provienen de sanitarios supuestamente “respetuosos” que aseguran que “esas cosas no son así”, “que esas cosas no pasan en los paritorios”. Yo os respondo que quizá no ocurran en VUESTRO servicio, en VUESTRO hospital o en VUESTRO turno, quizá vosotros no actuáis así, pero no podéis generalizar diciendo que no ocurren porque existen miles de testimonios de mujeres que así lo atestiguan. Os animo a pasaros por las listas abiertas de El Parto es Nuestro o leer los relatos de la web de la asociación y lo comprobaréis. Esa es la realidad de los partos en España, lo que ocurre en general y no el mundo pintado de rosa que tratáis de vendernos.

Sería más justo tanto para vosotros como para las mujeres que han pasado por una mala experiencia porque han recibido una inadecuada atención que enfocarais vuestras respuestas de una manera más personal. Sería más constructivo y menos dañino que en vuestro mensaje os centrarais en tres cosas: empatizar con quienes han sufrido en sus partos, recalcar que vosotros no actuáis así (indicando claramente quienes sois y donde trabajáis, en lugar de esconderos tras el anonimato) e indignaros con quienes llevan a cabo una mala praxis, aunque sean vuestros compañeros. Pero en lugar de eso negáis la mayor y de esta manera infringís un mayor daño a las mujeres, pues no sólo sufrieron si no que ahora tratáis de negar la existencia de ese dolor poniendo en duda sus testimonios. Esta actitud me lleva a plantearme si realmente sois tan respetuosos como os creéis o queréis dar a entender.

Que por ejemplo nos pongan oxitocina sin necesidad, sin permiso y ni siquiera sin avisar es algo que ocurre todos los días. Ocurrió ayer, por desgracia ocurrirá mañana y sin duda está ocurriendo ahora en algún lugar. No tergiverséis la realidad, no tratéis de engañar a las mujeres diciéndoles que eso no funciona así porque si ocurre. La atención al parto en España en términos generales todavía adolece de lo siguiente:
  • No es conforme a la evidencia científica, si no a protocolos anticuados y dañinos.
  • No sigue las recomendaciones de las Autoridades Sanitarias.
  • No respeta la Ley del Paciente.
  • Es paternalista, carente de empatía y respeto a las necesidades de madres y bebés.
No pongo en duda que hay sitios que trabajan bien, pero son pocos, son la excepción no la norma. Vuestros comentarios dan la vuelta a la tortilla, no sé si de manera intencionada o como efecto colateral en vuestro intento de defenderos de un ataque que no es tal, porque si de verdad actuáis adecuadamente, nuestras reivindicaciones no van obviamente dirigidas a vosotros y por tanto no deberíais daros por aludidos.

Negando y ocultando la realidad os convertís en cómplices de los que siguen actuando mal. Esos que no leen foros de internet pues pasan olímpicamente de lo que sientan, piensen o digan las mujeres, que no conocen la Estrategia de Atención al Parto Normal ni ganas tienen de conocerla, que no actualizan sus conocimientos ni modificarán nunca su forma de proceder. Esos que si vieran como nos “enfrentamos” entre nosotros, los colectivos de mujeres y los profesionales “respetuosos”, se morirían de risa apoltronados en sus sillones mientras todo sigue igual.

miércoles, 14 de mayo de 2014

PORQUE NO ME GUSTA EL VIDEO DE LAS RESIDENTES DE MATRONA


A simple vista "Niña sube la oxitocina" es un video divertido. ¿Cómo no va a serlo? Sus protagonistas son jóvenes simpáticos, con alegría de vivir, que lucen una ámplia y perenne sonrisa en el rostro mientras bailan y cantan. ¿Quién puede resistirse al ritmo de la melodía de la canción de Juan Luis Guerra: “Me sube la bilirrubina”? Es una canción que sube el ánimo y alegra el espíritu. La idea es original y tiene su mérito.
El problema es la letra y lo que da a entender. No hace falta analizar todas las estrofas, basta quedarse con el estribillo: “sube la oxitocina y haz esa puérpera enseguida”. La conclusión de esta frase es clara: la oxitocina obligatoria se quiera o no, se necesite o no, y en cantidades industriales para que la mujer termine pronto. Perdón, que la mujer no hace nada, es la matrona la que "la hace puérpera”.

No es difícil de comprender que oír esto, no sea plato de buen gusto, para tantas mujeres que han sufrido durante el parto debido a la susodicha oxitocina. Cuya vida y la de sus bebés han corrido peligro y han tenido secuelas temporales o permanentes debido a lo que les suministraron a través del gotero, sin su consentimiento y/o conocimiento.

A mi el video no me indigna. Ya me indigné hace 7 años cuando tomé consciencia del mal que nos habían hecho a mi bebé y a mí en el hospital por mal atenderme en el parto.
A mi el video me entristece porque indica que el cambio en la atención al parto por el que muchos luchamos, no se está produciendo al ritmo que nos gustaría. Me entristece ver a las nuevas generaciones de matronas repitiendo patrones desfasados y asimilando una filosofía de atención al parto dañina. Me duele ver que las matronas del futuro están siendo adiestradas en una atención al parto medicalizada, que debería estar siendo ya desterrada de todos los paritorios.

Y no veo en el video, una sombra reivindicativa por ningún lado. Mi opinión es que si durante la residencia lo hubiesen pasado mal, siendo obligadas a hacer cosas que van en contra de sus principios, para poder obtener el aprobado y conseguir el título, no les quedarían ánimos para luego reírse de ello con este jocoso video. Intuyo que han pasado por la residencia sin aprender a atender un parto normal y fisiológico, un parto sin intervención. Probablemente no las hayan dejado ver ninguno o muy pocos.

Por eso yo no me rio, si no que siento decepción. Porque se supone que deberíamos estar cambiando a mejor, evolucionando hacia una atención más respetuosa en la que la oxitocina, la epidural, los tactos, etc. se utilizasen lo menos posible y con la mayor de las delicadezas. No como ahora, a chorro y para “hacer puérperas enseguida”. Porque de esta manera las mujeres y sus bebés sufren y mucho.

Se supone que la sociedad evoluciona. Cosas que antes ocurrían han dejado de ocurrir. Cosas que antes se veían bien, ahora no se ven tan bien. Dicen que dentro de un tiempo, la humanidad se llevará las manos a la cabeza, alarmados y arrepentidos por las barbaridades cometidas durante los partos y nacimientos a lo largo de generaciones. Serán más evidentes las consecuencias de todas estas prácticas innecesarias y perjudiciales, en la salud física, mental y emocional de los seres humanos, y los hombres y mujeres del futuro se escandalizarán al ver videos como este, que se jactan de este tipo de atención.
Supongo que la reacción será similar a la que podemos tener ahora al ver el video de “Martes y Trece” ,de hace menos de 25 años, en el que imitaban a una mujer maltratada por su marido y que en su día nos hacía a todos desternillarnos. Bueno, a todos no,  supongo que a las mujeres maltratadas, no les haría gracia ninguna. Recordarnos a nosotros mismos riéndonos con la frase “Mi marido me pega”, probablemente nos haga sonrojar de la vergüenza. Ahora sería impensable hacer ningún tipo de humor, ni rojo, ni negro, ni amarillo, con la Violencia de Género y las cientos de muertes de mujeres que produce al año.

Hoy habrá quien le quiera quitar hierro a este asunto del video de las residentes de matrona. No digo que el video tenga malicia, pero banaliza una situación que ha sido, es, y será dolorosa para muchas mujeres, por lo que es evidente y lógico que para quienes hemos pasado por ello, este video no nos haga pizca de gracia. Solo deseo que llegue pronto el momento en que nadie se ría con las prácticas que conforman la Violencia Obstétrica y que todos reneguemos de este video, como probablemente lo hacemos con el de Martes y Trece.

lunes, 19 de agosto de 2013

MOTIVOS PARA UNA INNE-CESÁREA, O COMO NOS ROBAN EL PARTO

Escribo hoy para volcar aquí los sentimientos de indignación que me despiertan sentencias falsas como la del Sr. Dexeus, dichas en el artículo: “La OMS reclama partos con menos cesáreas” de Zoom News, que insiste, al igual que lo hacen otros muchos, en que en España, cesáreas hay las justas y necesarias: "La cesárea en nuestro país no se hace, en ningún caso, por comodidad del médico o del hospital, sino por criterios estrictamente científicos,…”.

Este señor miente, y así lo demuestran los relatos de las mujeres, que cuentan tras su cesárea la razón que la motivó, y que en muchísimos casos no fue para nada un criterio científico.

Escribo a continuación algunos de los motivos más habituales que llevan a la mayor parte de las cesáreas de nuestro país, motivos no científicos y que por tanto no son justificables y si fácilmente evitables.
  • Si te programaron cesárea, por cesárea previa, por nalgas,  por miopía, u otro motivo bizarro no avalado por estudios fiables y actualizados, te robaron tu parto.
  • Si te indujeron el parto: por “pasarte de fecha”, porque el niño venía grande, aunque luego no lo fue tanto..., o porque salías de cuentas en navidades, y "para que esperar y fastidiar las fiestas a la familia, si el niño ya está todo formadito", etc. y la inducción no prosperó, te robaron tu parto.
  • Si tu parto terminó en cesárea porque el niño sufría debido a la oxitocina que te pusieron, sin que la pidieras ni necesitaras, te robaron tu parto.
  • Si terminaste en cesárea porque el niño no bajaba, debido a que pasaste toda la dilatación tumbada y no te dejaron moverte, te robaron tu parto.
  • Si tuviste una cesárea porque no te dejaron tiempo suficiente en el expulsivo porque había cambio de turno, o hubieras necesitado ponerte en otra postura para ayudar al niño a rotar, pero te obligaron a estar en el potro, te robaron tu parto.
Aquí se pueden consultar los motivos verdaderos para indicar una cesárea. Si te hicieron una cesárea por cualquier otro motivo distinto a los que aparecen en esta lista, te robaron tu parto.

Portada del libro de la editorial ObStare
Si, señoras, nos roban los partos. Aunque no seamos conscientes de ello. Aunque no lo queramos reconocer y suframos un síndrome de Estocolmo, que nos lleve incluso a adorar al médico/ladrón que supuestamente nos salvó la vida a nosotras y a nuestros bebés. A pesar de que el niño esté “bien”, sonrosado y con la cabeza redondita y de que nuestra suegra esté encantada con su nieto y le de igual por donde haya salido. A pesar de que la vecina del 5º le quite hierro al asunto, diciendo que ella también pasó por lo mismo y “no fue para tanto”. A pesar de lo que nos diga el médico y de que nosotras queramos confiar ciegamente en su explicación, en el fondo sabemos que nos han timado. Sabemos que si nos hubieran dejado, habríamos dado a luz a nuestros hijos divinamente.

Muchas mujeres tratan de no pensar en ello, no darle importancia y seguir adelante como si nada.
Otras luchan para que eso no les vuelva a pasar, ni a ellas, ni a nadie más.


¿Te robaron tu parto? ¿Qué piensas hacer al respecto?




martes, 3 de enero de 2012

PRIMEROS BEBÉS Y MAMÁS NINGUNEADAS

Para argumentar por qué se me revuelven las tripas al ver el reportajillo de A3 sobre los “primeros bebés del año” voy a comenzar exponiendo lo que creo que un parto y un nacimiento son o como deberían ser tratados o considerados.

Son tres las características que definen parto y nacimiento:

1.- Su carácter trascendental: nace un nuevo ser, nace una nueva madre, en un momento único e irrepetible que quedará grabado en las mentes de ambos para siempre.

2.- Su carácter íntimo: los protagonistas son la mujer y el bebé. La mujer debe ser quien decida qué personas pueden estar a su lado en ese momento y serán preferiblemente personas conocidas y de su confianza. Y cuantas menos mejor, o dicho de otra manera, las personas presentes deberían ser las mínimas imprescindibles.

3.- Su carácter sexual: somos mamíferos y sexuados, el parto es parte de nuestro sistema reproductivo sexual.

Dicho esto, procedo a analizar como en esta escena grotesca se han vulnerado todos estos principios, convirtiendo algo que debería ser una experiencia bonita y familiar en un espectáculo penoso.

1.- La prioridad de los presentes no era atender adecuadamente el parto, ni a la mujer, ni al bebé.
En su ánimo lo que prevalecía era seguir la juerga, a costa de todo, aunque ese no fuera el lugar más apropiado. Y lo peor es que supuestamente existía algún problema que obligaba al ginecólogo a usar las espátulas (¿?) y nadie tenía la decencia de apoyar a la mujer en ese momento, dándole ánimos y diciéndole que no se preocupase, que todo saldría bien, porque parece que era más importante continuar con la tradición y de paso seguirle el juego al periodista, que atender debidamente a la mujer.

¿Y por qué estos “profesionales” se han comportado de una manera tan absurda en un momento tan delicado? Pues porque no le dan a ese momento la importancia que tiene. Para ellos y la sociedad en general, parir se ha convertido en un simple trámite, algo por lo que hay que pasar para producir un nuevo ciudadanito, que genere gasto, se haga mayor y produzca para seguir consumiendo. Da igual como tenga lugar su nacimiento, si se fuerza o no, si se hace de manera respetuosa o no. Lo que importa es que “el producto salga vivo” independientemente de cómo esto tenga lugar y de cómo viva esa experiencia la mujer de la que sale dicho producto. La sociedad actual se ha cargado el carácter trascendental del nacimiento y por tanto éste es susceptible de ser ninguneado, y tomado a pitorreo incluso por aquellos que tienen que velar por su correcto desarrollo y la salud de la madre y el bebé.

2.- Es evidente que este parto no ha tenido nada de íntimo, y no lo digo solo porque haya sido grabado y emitido por televisión, sino porque por el paritorio pululaban ciento y la madre (nunca mejor dicho). La presencia de todas estas personas no está justificada, pues si así fuese, estarían desempeñando una función, realizando alguna labor y sin embargo se limitaban a dar vueltas por allí comiendo uvas y de paso vulnerando el espacio estéril del paritorio. Si no era necesaria su presencia ¿no hubiese sido mejor que saliesen del paritorio a tomarse las uvas fuera y dejasen tranquila a la mujer?

La intimidad es un factor fundamental para dar a luz, al igual que lo es para realizar otras funciones fisiológicas. Es habitual necesitar intimidad para hacer nuestras necesidades o para desinhibirnos y hacer el amor. Por lo que me pregunto si no habría sido posible evitar esas espátulas, si en lugar de convertir el paritorio en un circo, a la mujer se le hubiese dejado más tiempo, más libertad de movimiento y sobre todo más intimidad.

3.- En cuánto al carácter sexual, solo puedo decir lo que es evidente y es que: es absolutamente denigrante estar con las piernas abiertas y tus genitales expuestos, esperando que tu hijo nazca mientras que varios desconocidos están de cachondeo a tu alrededor.

Eliminados de un plumazo el carácter trascendental, íntimo y sexual de el parto, sólo nos queda un acto frío, mecánico e impersonal, en el que la madre y el bebé no son los protagonistas, si no toda la parafernalia de alrededor.

¿Y como se habrá sentido y se sentirá ahora esta mujer? ¿Se arrepentirá de haber permitido el acceso de la cámara al paritorio? ¿Será consciente de que ha sido tratada con muy poco respeto y de que el parto podría haber transcurrido de otra manera mucho más agradable y bonita de recordar? Lo peor de todo es que estamos tan acostumbrados a ver este tipo de trato en los paritorios: mujeres tumbadas que necesitan “ayuda” para parir, a las que se les hace de todo sin su conocimiento ni consentimiento, que creemos que esto es lo normal, que no hay nada mejor y nos conformamos con ello.

El tema de la nochevieja, las campanadas y las uvas es lo de menos. Al igual que ocurrió con el tema de las viñetas de la SEGO, esta ha sido solo la excusa perfecta para poder colarnos en un hospital y ver en vivo y en directo lo que ocurre en los paritorios españoles, y lo que ocurre es una falta de respeto enorme a la mujer que está de parto. ¿Y por qué ocurre esto? Porque las que parimos somos mujeres, y a las mujeres se nos sigue discriminando y tratando con violencia en muchos ámbitos, incluido el sanitario. A quién ponga en duda esta afirmación le propongo un juego, y es que trate de encontrar otra situación en la que crea que pudiese darse una escena tan rocambolesca como la que estamos analizando. Yo propongo varios casos:

1.- Entrar bailando la conga, con los gorritos de papel en la cabeza en la habitación de un enfermo en fase terminal.

2.- Entrar cantando y lanzando serpentinas en el lavabo mientras alguien está sentado usándolo.

3.- Entrar cámara al hombro y matasuegras en la boca en la consulta del urólogo mientras éste le hace un tacto rectal a un caballero.

Seguro que muchos coincidiremos en que estas situaciones están fuera de lugar y que no son nada apropiadas. Habrá quién diga que no es lo mismo, que no se puede comparar a entrar en un paritorio y yo le pregunto: ¿Es acaso la muerte y la despedida de un ser querido un momento más trascendental que el nacimiento y la bienvenida a una nueva persona? ¿Es que dar a luz tiene que ser obligatoriamente un espectáculo público? ¿Es que el cuerpo femenino es menos digno de respeto que el masculino?