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jueves, 9 de junio de 2016

MATERNIDAD ACOMPAÑADA EN ENTRE MAMÁS

Conozco a Claudia Pariente desde hace unos 9 años. Coincidimos en la Asociación El Parto es Nuestro y hemos compartido mucho juntas. Vino a mi casa a verme recién parida y me ayudó un montón con la lactancia de mi segundo hijo. Es una gran madre, una gran amiga, una gran activista y una mejor persona. Ella se define como una radical

Su labor de ayuda a las madres es encomiable. Os invito a conocerla y a conocer su espacio "Entre Mamás".






¿Quién es Claudia Pariente? 

Creo que lo primero que me define es que soy madre. Fui madre adolescente y la maternidad me convirtió en otra persona. Convertirme en madre hizo que me definiera en lo personal y en lo profesional. A partir de ese momento me dediqué a estudiar todo lo relacionado con las mujeres y sus redes. Por eso me formé como comunicadora social, me especialicé en salud pública y género; por eso me convertí en doula casi sin darme cuenta y sin saber que tal cosa existía y por eso creé Entre Mamás. Para mí, convertirme en madre fue como nacer otra vez. 


¿Qué es “Entre Mamás”?

Es un espacio de apoyo y acompañamiento a la maternidad; sin juicios ni dogmas. Ofreciendo información basada en evidencia y redes de apoyo madre a madre.


¿Cómo surgió la idea de crear EM?

Por una necesidad personal. Ya he contado que mi primer encuentro con la maternidad lo tuve en la adolescencia. Fue un encuentro dulce y muy acompañado. Esto no pasó en mi cuarto embarazo (perdí dos bebés en medio de todo), cuando nació mi segunda hija. No fue el parto que soñé ni se pareció en nada al que tuve por primera vez. El posparto fue durísimo. La lactancia complicada. 

Entonces no entendía que somos nosotras y nuestras circunstancias. Pensaba que había una única forma de hacer las cosas y que si no llegaba a esas “metas”, no era merecedora de nada.

Sufrí en silencio al no existir espacios en los que me sintiese realmente acompañada… Por ello me decidí a crearlo yo misma y empecé a ofrecer mi casa para llenar el vacío de la tribu. 

Eran simples reuniones “entre mamás”, donde hablábamos y merendábamos… Hasta que se salió de mis previsiones y se convirtió en lo que hoy es. 

Espacio de juegos en Entre Mamás.

Eres una de las primeras emprendedoras en el ámbito de la maternidad. ¿Cuáles son las principales ventajas e inconvenientes de dirigir un espacio como EM?

No lo llamaría emprendimiento. Es más bien un proyecto de vida. Yo vivo para Entre Mamás, no de Entre Mamás. Entre Mamás es solo una de mis pasiones. La otra es la comunicación en salud, a lo que me dedico profesionalmente y de lo que intento vivir y por último, el acompañamiento a la maternidad que es en realidad el centro de mis ocupaciones y lo que realmente constituye el motor de todo.

Este espacio me ha permitido conciliar, que es una de mis prioridades: disfrutar de mi familia y de mi tiempo. Vivir embarazos maravillosos y difíciles, acompañar partos felices y tristes. Ser testigo de la maravilla del puerperio de quienes pasan por aquí, aprender de las madres, llorar y reír con ellas, abrazar a sus hijos, consolar las pérdidas, festejar la vida.

La única “desventaja” que le veo, es que para que funcione un sitio como este, hay que estar envuelta en miles de trámites, perder mucho tiempo con trabajo administrativo y logístico que quita mucha energía y que en muchos casos, desmotiva… Y que además no es visible. Muy poca gente se da cuenta de lo difícil que es mantener un sitio así; en todo sentido: Por un lado, el económico. Pero por otro, por la filosofía del espacio, que es purista y científica. Aquí no caben creencias. Y que tiene unas exigencias de calidad muy altas. 

Alguna vez me han dicho que es un hobby muy caro. Pero es que creo profundamente en esto. 


¿Qué tipo de servicios son los que más demandan las madres?

Especialmente el acompañamiento posparto. Tanto en madres que dan el pecho, como las que no. Creo que el posparto es el gran olvidado de la sanidad pública y privada; nadie nos pregunta cómo estamos ni qué necesidades tenemos. Partos sin ciencia. Muchos traumáticos. Eso, unido a unas bajas por maternidad/paternidad patéticas, la presión del entorno, el juicio por donde quiera que vayas, la falta de información propia y de los profesionales que nos atienden… es milagroso que salgamos del puerperio con la cabeza en su sitio. 


¿Cuál es el futuro de Entre Mamás?

Ahora estoy en un proceso inverso… volver a los orígenes; volver a casa. Este espacio me ha permitido estar con mi familia y mis hijos libremente. Hoy por hoy me supone un trabajo de hasta 14 horas diarias y por lo tanto, empieza a ser incoherente mantenerlo tal y como está ahora para seguir conciliando y ofrecer tiempo de calidad a los míos. Por ello, nos cambiamos de espacio en verano y nos mudamos a un chalet con patio y zona verde, muy cerca del Registro Civil de Pradillo. Es un sueño largamente acariciado que por fin se hace realidad.

Entre Mamás es un proyecto aún más ambicioso que ofrecer actividades para madres; es una plataforma hacia la intervención social, hacia la formación en el acompañamiento a la maternidad (iniciamos la nueva formación de doulas en octubre), hacia la promoción de la salud pública, la formación de redes profesionales y el establecimiento de redes de madres en otros barrios y lugares de Madrid. El objetivo principal de Entre Mamás es el apoyo y acompañamiento a la maternidad y la infancia y para eso, voy a replantear todo lo hecho hasta ahora y darle otro formato. 


Por lo que puedes observar en tu día a día con las familias:

  • ¿Cuáles son los mayores problemas o dificultades con los que se encuentran las mujeres a la hora de afrontar su maternidad?
    Sin lugar a dudas la soledad. Hacer el camino acompañada es mucho más llevadero. Te permite soltar, dejar de sentir esa presión de ser perfecta (y que por otro lado, no se consigue jamás), perdonarte cuando te equivocas, reír junto a otras. Los grupos de madres salvan vidas
  • ¿Se está produciendo un cambio en la paternidad? ¿Los hombres se están involucrando más en el cuidado de sus hijos?
    Creo que nuestra generación está cada vez más comprometida y la siguiente, lo estará aún más. Pero para que eso ocurra, debemos romper los moldes del mundo tal y como está construido. Dejar de asumir roles. Concebir lo doméstico y familiar como una labor conjunta. ¿Cómo se logra eso? Creo que es importantísimo entender la infancia como la columna vertebral de la sociedad. Mientras mejor cuidemos de nuestras criaturas, más solidario y participativo será el futuro. En el bebé que nace, en cómo nace y cómo se cría y es cuidado, está toda la respuesta para el cambio. 
  • ¿Crees en términos generales que las mujeres contamos con apoyo real de la familia extendida en la crianza de los hijos?
    No creo que se pueda generalizar. No vivimos en una sociedad homogénea y las grandes ciudades hacen muy difícil el apoyo familiar. Pero además, las generaciones son diferentes también… es muy complejo estar de acuerdo con abuelos y tíos. Todo el mundo quiere el bien de los pequeños, pero cada persona entiende “el bien” de una forma diferente. Desde luego, es un lujo que los hijos puedan conocer y criarse cerca de abuelos, primos y tíos. Incluso si su forma de pensar es antagónica a la nuestra. 

Si pudieras conseguir 3 deseos encaminados a mejorar la experiencia maternal de las mujeres ¿Cuáles pedirías?
  • Sitios privados y públicos Mom-friendly como el campus Google Moms and Dads o IKEA (y cuando digo madres, digo padres).
  • Más espacios públicos abiertos que propongan reuniones de madres y familias, para hablar de temas de crianza y aquello que nos preocupa. 
  • Acceso al acompañamiento para todas aquellas madres que lo deseen. 


Agradezco a Claudia su dedicación y su disposición a concederme un ratito de su tiempo para hacer realidad esta entrevista.
Un abrazo grande, Clau.

jueves, 18 de junio de 2015

DOULAS INJURIADAS, MATRONAS INDIGNADAS, MUJERES HERIDAS

De una época a esta parte, un sector de la matronería ha hecho frente común y desatado una guerra contra las doulas en particular y a mi entender contra las mujeres en general. 
Su discurso se centra en negar la existencia de mala praxis y violencia en la práctica de la obstetricia a pesar de las pruebas irrefutables que existen de ello como puede constatarse por ejemplo analizando los resultados del Informe del Ministerio de Sanidad al respecto de la implantación de la Estrategia de Atención al Parto Normal. Tildan a quienes critican su proceder de mentirosos o exagerados que quieren meter miedo a las embarazadas para sacar provecho económico de ello, ignorando empecinadamente las pruebas que justifican esas críticas.


En su obcecación por defender su honor ante todo y pese a todo, están perdiendo las formas y están haciendo un flaco favor a las mujeres ocultándoles la verdad de la atención al parto en nuestro país. Están desinformándolas, mintiendo a cerca de los procedimientos que se emplean en la atención al parto, injuriando a otros colectivos y profesiones y poniendo en duda la capacidad de las mujeres de, tras informarse, elegir lo mejor para ellas y sus bebés.

En lugar de ser sinceras y sacarlas de su error, dan palmaditas en la espalda a las mujeres que no se quejan de sus partos aún no habiendo sido respetados, perpetuando la farsa en la que nos hayamos inmersos y convirtiéndose así en cómplices indirectos de la mala praxis que dichas mujeres sufrieron. Al mismo tiempo ponen en duda los testimonios de quienes mostramos nuestro descontento con la atención que hemos recibido. Nos faltan pues doblemente al respeto.

La preparación al parto y la atención al parto normal es responsabilidad de las matronas. Es vuestra obligación hacer las cosas bien, informar adecuadamente a las mujeres, empoderarlas para que pierdan el miedo al parto, orientarlas hacia lo más sano. ¿Con la mano en el corazón podéis asegurar que de verdad lo estáis haciendo bien?

Yo di a luz a mi primer hijo hace más de 9 años. En las clases de preparación al parto me enseñaron a respirar (con ese tipo de respiración que termina hiper ventilándote y mareándote) y a pujar tumbada. Si eso no es adoctrinamiento no sé lo que es. No me dijeron que esa era la peor posición para parir y luego durante el parto tampoco me dieron ninguna opción de ponerme de otra manera. En las clases de preparación al parto no dijeron en ningún momento que la episiotomía pudiese evitarse, se daba por supuesta. Recuerdo que pusieron un vídeo de parto de los años 70 súper casposo, me niego a creer que no hubiera por entonces un material audiovisual mejor y más moderno. Me dijeron que la lactancia materna era lo mejor pero luego en el hospital nadie me ayudó con ella, a nadie le importaba si conseguía o no dar de mamar.

Me ingresaron estando de sólo 2 cm, cuando ahora sé que no se debe hacerlo antes de los 4 cm porque todavía no se está de parto. Nadie me lo había dicho. Me pusieron oxitocina desde el principio sin saber todavía si iba a ser o no necesaria. Me rompieron la bolsa sin pedir permiso ni avisar. La epidural me dio fiebre (nadie me había informado de que eso podía ocurrir). Mi niño sufría, usaron fórceps, me hicieron una episiotomía enorme que luego nadie me ayudó a cuidar y que se me infectó. Perdí mucha sangre, tuvieron que ponerme hierro, no encontraban la vena o lo que fuese para la vía, me pincharon varias veces, fue muy desagradable. Estuve una semana ingresada. Mi hijo 10 días. Nació con fiebre. Sospecharon de infección. No tenía nada. No existían política de puertas abiertas en la uci neonatal. Sólo podía estar con mi hijo una pocas horas al día. No hubo piel con piel. No fue posible la lactancia. Sufrí mucho.

Cuando tras todo esto me puse a investigar porque había pasado lo que había pasado me topé con mucha información en internet. Información que no me dieron en las clases de preparación al parto. Empecé a escuchar hablar de la OMS y sus recomendaciones. Leí el libro “La Revolución del Nacimiento” y por fin me enteré de como era un parto de verdad y lo que era bueno y malo hacer durante el mismo. En mi segundo embarazo ya no hice preparación al parto “tradicional”. No me hizo falta. Con todo lo que aprendí en internet gracias a mujeres que desinteresadamente proporcionan información a las embarazadas, pude tener un segundo parto bonito, sano y seguro, en el que ni mi niño ni yo sufrimos.

A día de hoy, a pesar del tiempo transcurrido desde el nacimiento de mi primer hijo, me consta que  tanto las clases de preparación al parto como la atención al mismo siguen dejando muchísimo que desear, y muchas mujeres sufren como lo hice yo. Un poco de respeto a todas ellas, por favor.

Matronas, trabajad bien de verdad y dejad de perder el tiempo con disputas y guerras estériles. No os vendría mal un poco más de autocrítica, menos orgullo y prepotencia. Hay un problema grave de salud en este país con este tema y ustedes son parte de ello. Mientras no dejen de mirarse el ombligo y apuesten de verdad por el cambio muchas mujeres y sus bebés van a seguir pasándolo mal. Estudien el informe del Ministerio de Sanidad sobre la aplicación de la estrategia y esfuércense por mejoras las cifras de los indicadores en lugar de criticar sin piedad y sin razón a quienes lo único que hacen es tratar de ayudar a que las mujeres tengan buenos partos, sean doulas o no.

martes, 17 de febrero de 2015

DOULA DE CORAZÓN

Leer el informe del Consejo General de Enfermería sobre doulas me ha causado una mezcla de estupor, tristeza y cansancio, porque siento que no avanzamos, que no hay manera de dejar atrás una forma de atención a la salud de la mujer basada en el paternalismo y en la apropiación de nuestro cuerpo y nuestras decisiones. El informe hace apología de una atención a la mujer sin contar con la mujer, con lo que ella necesita o desea. Ejemplo de este tratamiento condescendiente e infantilizador es el que se “preocupen” por el derecho de los padres a estar presentes durante el parto, ignorando los deseos de la mujer que es la que pare, que puede no tener pareja o no querer que ésta le acompañe por el motivo que sea. Este informe ignora deliberadamente los estudios que inciden en la importancia de un buen acompañamiento en el parto, y aquellos que específicamente señalan la presencia de las doulas como un factor muy positivo en el mismo, y sobre todo ignora que la usuaria tiene derecho a elegir a su acompañante sea quien sea, y que nadie mas que ella puede conceder o denegar el acceso a la sala a esos acompañantes.

Los comentarios en las redes sociales no se han hecho esperar, y reflejan la indignación ante ese documento, no sólo de las directamente afectadas, las doulas, si no también de muchas mujeres, madres y usuarias del sistema sanitario que, habiendo o no utilizado en algún momento los servicios de una doula, se preguntan:

¿Es que no hay forma de hacerle entender al mundo que las mujeres no somos seres inferiores y que tenemos la capacidad de informarnos, decidir, equivocarnos y hacer lo que nos plazca sin tener que dar explicaciones a nadie?

Lo peor de todo es que siguen tratándonos a las mujeres como “tontitas” que no sabemos donde nos metemos con las doulas, coartando de nuevo nuestra libertad para elegir con quien parir. Como mujer adulta con criterio propio me parece indignante que infravaloren mi criterio.

A estas alturas no debería ser necesario que repitiéramos que tenemos derecho a vivir nuestro parto como queramos y con quien queramos, porque es nuestro parto, nuestro bebé, nuestro cuerpo, nuestra salud, nuestro tiempo y nuestro dinero.

Este informe busca supuestamente tres cosas:

  • Denunciar el fraude económico de esta actividad supuestamente realizada al margen de la ley y del sistema fiscal y tributario.
  • Alertar del supuesto peligro para la salud de madres y bebés en la contratación de doulas, que no están supuestamente formadas de manera adecuada para efectuar su labor.
  • Denunciar el intrusismo de las doulas en la labor supuestamente realizada por las matronas.
Y no me he equivocado al escribir tantos "supuestamente"; lo he hecho adrede, porque el informe no demuestra nada. Está muy mal hecho, falto de metodología, de referencias a estudios científicos, estadísticas, encuestas o entrevistas a las protagonistas o personas afectadas o relacionadas con el mundo de las doulas. Basta ver la bibliografía para comprobar que el esfuerzo realizado para su elaboración ha sido escaso. Dudo mucho que el responsable de prensa del Consejo haya visitado una por una todas esas web y aunque lo hubiera hecho, el resultado de sus “investigaciones” no es más que un panfleto partidista y sin contrastar, mezcla de ignorancia y mala intención que trata de desprestigiar a un colectivo, que les inspira miedo porque están haciendo un trabajo, que no dudo que en algunos aspectos pueda ser de su competencia pero que en términos generales las matronas no hacen o hacen mal.

Es cierto que se trata de una profesión que no está regulada, como supongo que han estado todas las profesiones hasta que llegó el día en que se regularon. Pero existe porque hay demanda, y hay demanda porque las mujeres no encuentran en otros ámbitos aquello que les ofrecen las doulas, esto es: apoyo. Así que, aunque haya quien las quiera borrar de la faz de la tierra, confío en que las doulas persistirán y la regulación llegará, a pesar de ejercicios tendenciosos como el desarrollado por este organismo.

Me parece de una soberbia tremenda el decir que cualquier práctica, asistencia o acto que lleve a cabo una doula a una mujer embarazada o a su hijo se realiza siempre sin los conocimientos, aptitudes ni competencias necesarias. Que la formación de las doulas no esté oficialmente reconocida no significa que no sea adecuada, igual que el hecho de que la formación de las matronas si esté oficialmente reconocida no garantiza que sea buena. Universidad y residencias hospitalarias forman a día de hoy de manera pobre e incompleta a miles de matronas que no están suficientemente preparadas para atender partos normales. Este hecho lo sufrimos en nuestras carnes miles de mujeres que pasamos por las manos de esas matronas durante nuestros embarazos, partos y puerperios. Las matronas deberían mirar hacía dentro, reflexionar sobre su propia formación y las carencias de la misma, antes de criticar a las de otros colectivos.

Me ha chirriado enormemente la frase que dice que “único mérito para trabajar como doula, es ser madres o abuelas de unos o varios hijos”. El hecho de desmerecer la maternidad en si, ya dice mucho de la forma de pensar de este colectivo, o más bien de las personas que han confeccionado y firmado este documento, pues me consta que sus palabras no son compartidas ni mucho menos por todas las matronas, ya que muchas no coinciden con sus apreciaciones ni se sienten correctamente representadas con este documento ni con el Consejo en general. Una buena matrona es consciente de la sabiduría de las madres y no las menosprecia. Una madre con un parto mal atendido y traumático sabe mucho, ha aprendido de la manera más dura, a base de golpes, qué es lo que puede ir mal en un parto, qué es lo que no le favoreció, y qué es lo que no quiere volver a repetir. Una madre con un buen parto, un parto libre y respetado, es consciente de lo que puede sanar una experiencia como esa, como nos da poder y nos hace fuertes. Una madre sabe lo que es estar embarazada, parir y todo lo que viene después mucho más que cualquier matrón o cualquier matrona sin hijos. Ser madre es ya de por si una gran escuela para la vida. Si las matronas escucharais de verdad a las mujeres, aprenderíais un montón, sin duda las atenderíais mejor y seríais capaces de brindar el mismo tipo apoyo que ofrecen las doulas.

Me gustaría destacar que el seguro de Responsabilidad Civil que según el informe las doulas no tienen ni pueden tener no sirve sólo para amparar a las mujeres para las que trabajan frente a “posibles siniestros” como dice el documento, si no que sirve sobre todo para proteger a los propios sanitarios de las consecuencias de sus errores y mala praxis. Dicho seguro no es contratado en un acto de buena voluntad, pensando en el bien supremo del paciente, si no para cubrirse ellos las espaldas por si se equivocan. La forma y el tono usado para decir las cosas puede cambiar totalmente su significado y este es un claro ejemplo de que con este informe a pesar de lo que pueda parecer o nos pretendan hacer creer, las matronas no tratan de defender los derechos de las usuarias si no su parcela de poder que ven peligrar por la existencia de las doulas.

En esto que considero una pataleta fuera de lugar, el siguiente paso sería intentar prohibir a las abuelas acompañar a sus hijas en el parto y que se metan en “asuntos sanitarios” con sus consejos, pues la figura de la abuela no es legal, no tiene una formación reglada ni supervisada por ninguna autoridad sanitaria y educativa, ni su labor cubierta por un seguro. No creo que se atrevieran a atacar de esta manera al “colectivo abuelas” al igual que lo han hecho con las doulas.

Aquí es cuando empezamos a hablar de dinero, porque claro, a las abuelas no las pagamos, ni con ni sin factura. Una de las partes más extensa del informe es la que habla de la parte económica. Parece que el que haya gente que cobre por esta labor les escuece, pero ocultan su verdadero malestar con el disfraz del “buen contribuyente” que vela por el saneamiento de las arcas del Estado denunciando la economía sumergida. Que pena que el Consejo General de Enfermería no se dedique a perseguir los fraudes en general, sería genial que lograse limpiar de corrupción financiera nuestro país. Mi opinión: no se qué porcentaje de doulas declaran sus ingresos y cuales no, pero me importa un carajo. No es ni será este él único sector que defrauda, ahí tenemos a los fontaneros, albañiles y chapuzas en general que son expertos en la materia. Si una doula me ayuda, me da igual si tiene título o no, si hace factura o no, la pagaré aunque sea en negro porque me ha servido y se lo merece, punto.

Creo que este informe tiene un enorme fallo de partida pues no especifica si se refiere a la atención pública (seguridad social) o privada (pago adicional a los impuestos), si se refiere a partos hospitalarios o domiciliarios. Hacer esta distinción es fundamental porque las circunstancias y los condicionantes no pueden ser mas distintos dependiendo del lugar.

Me hace gracia leer que la doula usurpa a la matrona por ejemplo la “asistencia domiciliaria”. En otros países quizá, pero que yo sepa en España no vienen a visitarte las matronas a casa, ni antes, ni durante ni tras el parto, y dudo mucho que se vayan a poner a ello en breve. Si yo quiero/necesito consejo, ayuda o compañía tras el parto ¿por qué no puedo contratar a alguien que venga a verme a mi casa si puedo permitírmelo? En este sentido las matronas se comportan como el perro del hortelano: ni comen ni dejan comer.

Una matrona me dijo una vez que ella no podía dar las clases de preparación al parto como le gustaría, hablando del parto fisiológico, de la libertad de movimientos, etc... porque lo que luego iban a encontrarse las mujeres en su hospital de referencia era algo totalmente distinto. Una matrona en el sistema público de salud no puede como dice el artículo “ayudar a decidir donde parir”, pues no puede abiertamente decir que su hospital no es recomendable aunque así sea porque puede meterse en un problema. Las matronas del sistema público de salud no “están de guardia desde la semana 38 hasta que se desencadena el parto”, cuando te pones de parto te toca la que te toque, la que esté ese día trabajando, que puede que la conozcas de los controles prenatales o lo más probable es que no sea así. Tampoco “mantiene el contacto telefónico para cualquier consulta tras el parto”. En un mundo ideal todo esto sería cierto pero hoy por hoy las cosas no funcionan así. Es más, me consta que otras muchas de las competencias que dicen serles “usurpadas” por las doulas, no son si no necesidades cubiertas por ellas, ya que a pesar de que “técnicamente” si sería factible que las matronas las llevasen a cabo no suelen hacerlo ( y hablo siempre de la mayoría, no de las contadas y felices excepciones):

  • Las matronas no ofrecen apoyo emocional, ni recursos, ni información objetiva, se limitan la mayoría de las veces a tomarte la tensión, pesarte y echarte la bronca por lo que has engordado. No tienen tiempo ni sensibilidad para ello. Harta estoy de comprobar como embarazadas sanas y felices salen de la consulta tristes y preocupadas por los comentarios desafortunados de matronas sin tacto.
  • No ayudan a elaborar un plan de parto, no saben lo que es o no les parece que sea buena idea elaborarlo (y esto lo digo también por experiencia propia)
  • En la mayoría de los hospitales la única opción para mitigar el dolor es la epidural, las matronas no te ofrecen ninguna alternativa natural, así como tampoco dan opciones para cambiar de postura porque la monitorización continua lo impide. Basta con ver algún capitulo del programa “Baby Boom” donde se ve claramente como las matronas se mofan de las mujeres que expresan su intención de no utilizar la epidural y como insisten en convencerlas para que hagan uso de ella sin ofrecerles ninguna otra alternativa.
  • Muchas matronas y enfermeras en general no tienen formación específica en lactancia y con sus recomendaciones hacen mas mal que bien...
Está claro que si las matronas desempeñasen efectiva y eficazmente todas esas competencias, las doulas no serían necesarias. Me parece una desfachatez enorme que en su lucha por defender su profesión de supuestos ataques externos, enarbolen ese largo listado de funciones como justificación a su denuncia, pues siendo muy generosos puede que solo lo cumplan el 25% de ellas. El resto no lo cumplen porque no saben, no quieren o no pueden. Quizá es hora de empezar a denunciarlas por dejación de funciones. Sin ir mas lejos a mi no me ayudaron a tener un primer parto, seguro y satisfactorio, ni me apoyaron ni me ayudaron en la recuperación psicofísica del parto ni tampoco durante la lactancia.

No hay usurpación posible porque matronas y doulas no son lo mismo, no hacen las mismas cosas. La doula no es un sanitario, no manda pruebas ni las analiza, no receta ni recomienda medicamentos, no toma decisiones por la madre, no la obliga a hacer esto o aquello, no la atiende en el parto, etc. simplemente está ahí para cuando la necesita. Todo el esfuerzo y la rabia contenida en este documento podrían destinarla a defender sus derechos de quienes de verdad usurpan sus funciones: los ginecólogos. Pero no se han equivocado al elegir enemigo, han optado por poner la diana en las doulas porque este es un objetivo mucho más fácil de atacar.

Luego viene la parte sensacionalista que acompaña a todo este despropósito, el mezclar las churras con las merinas a posta para crear polémica y escandalizar con escatología al personal.
En primer lugar dejemos las cosas claras: informar no es aconsejar ni recomendar ni mucho menos obligar, y la labor de la doula es acompañar, sin juzgar ni influir si no simplemente respetando las decisiones de la mujer. De manera que si una mujer quiere hacer el pino mientras da a luz, será porque así lo ha elegido ella no porque la doula le haya obligado. Como mucho la doula vigilará que no se caiga y la sujetará mientras tanto. Es imposible obligar a nadie a comerse su propia placenta, esta es una decisión personal y no muy extendida. La mayoría de los partos en este país son hospitalarios, por lo que es de suponer que la mayoría de los partos en los que intervienen las doulas son de este tipo, y de todos es sabido que en el hospital disponen de nuestra placenta, y aunque quisiéramos no podríamos comérnosla. La única opción para poder ingerirla pasa por dar a luz en casa, y no todas las mujeres que paren en su domicilio se comen su placenta, por lo que de ocurrir no ocurre muy a menudo y como dice mi marido, “comerse la placenta es como comerse las uñas o los mocos, cuestión de gustos, no canibalismo”.

Es muy ruin tratar de irresponsables a unas (doulas) y de estúpidas ignorantes a otras (madres)y más ruin aún es negar la existencia de la Violencia Obstétrica e insinuar que es un invento de este colectivo, cuando uno de los responsables de la misma son las mismas matronas por acción u omisión.

Por último quiero resaltar que la relación de “riesgos” que implicaría según este informe hacer uso de los servicios de las doulas es un despropósito de marca mayor. Todos parten del hecho incierto de que las doulas se comportan como sanitarios, tomando decisiones y efectuando acciones que corresponden a matronas y ginecólogos. Esto no ocurre de forma generalizada y hacer creer eso es faltar a la realidad. La única actitud constructiva a este respecto consistiría en dar a conocer quienes han obrado así para que todas las mujeres lo sepamos y no recurramos más a ellos. En términos generales quienes contratan doulas, saben lo que hacen y terminan contentos con el servicio que les han prestado. Como comentaba un padre en internet: “Nuestra doula si que es una caníbal. Se comió todo el miedo de mi mujer y le permitió tener el parto con el que soñaba.”

Por cierto, no soy doula, no trabajo dando clases ni cursos relacionados con este tema y nunca he contratado ninguna. Soy doula de corazón y las apoyo a todas ante este ataque injusto que han sufrido.