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jueves, 9 de junio de 2016

MATERNIDAD ACOMPAÑADA EN ENTRE MAMÁS

Conozco a Claudia Pariente desde hace unos 9 años. Coincidimos en la Asociación El Parto es Nuestro y hemos compartido mucho juntas. Vino a mi casa a verme recién parida y me ayudó un montón con la lactancia de mi segundo hijo. Es una gran madre, una gran amiga, una gran activista y una mejor persona. Ella se define como una radical

Su labor de ayuda a las madres es encomiable. Os invito a conocerla y a conocer su espacio "Entre Mamás".






¿Quién es Claudia Pariente? 

Creo que lo primero que me define es que soy madre. Fui madre adolescente y la maternidad me convirtió en otra persona. Convertirme en madre hizo que me definiera en lo personal y en lo profesional. A partir de ese momento me dediqué a estudiar todo lo relacionado con las mujeres y sus redes. Por eso me formé como comunicadora social, me especialicé en salud pública y género; por eso me convertí en doula casi sin darme cuenta y sin saber que tal cosa existía y por eso creé Entre Mamás. Para mí, convertirme en madre fue como nacer otra vez. 


¿Qué es “Entre Mamás”?

Es un espacio de apoyo y acompañamiento a la maternidad; sin juicios ni dogmas. Ofreciendo información basada en evidencia y redes de apoyo madre a madre.


¿Cómo surgió la idea de crear EM?

Por una necesidad personal. Ya he contado que mi primer encuentro con la maternidad lo tuve en la adolescencia. Fue un encuentro dulce y muy acompañado. Esto no pasó en mi cuarto embarazo (perdí dos bebés en medio de todo), cuando nació mi segunda hija. No fue el parto que soñé ni se pareció en nada al que tuve por primera vez. El posparto fue durísimo. La lactancia complicada. 

Entonces no entendía que somos nosotras y nuestras circunstancias. Pensaba que había una única forma de hacer las cosas y que si no llegaba a esas “metas”, no era merecedora de nada.

Sufrí en silencio al no existir espacios en los que me sintiese realmente acompañada… Por ello me decidí a crearlo yo misma y empecé a ofrecer mi casa para llenar el vacío de la tribu. 

Eran simples reuniones “entre mamás”, donde hablábamos y merendábamos… Hasta que se salió de mis previsiones y se convirtió en lo que hoy es. 

Espacio de juegos en Entre Mamás.

Eres una de las primeras emprendedoras en el ámbito de la maternidad. ¿Cuáles son las principales ventajas e inconvenientes de dirigir un espacio como EM?

No lo llamaría emprendimiento. Es más bien un proyecto de vida. Yo vivo para Entre Mamás, no de Entre Mamás. Entre Mamás es solo una de mis pasiones. La otra es la comunicación en salud, a lo que me dedico profesionalmente y de lo que intento vivir y por último, el acompañamiento a la maternidad que es en realidad el centro de mis ocupaciones y lo que realmente constituye el motor de todo.

Este espacio me ha permitido conciliar, que es una de mis prioridades: disfrutar de mi familia y de mi tiempo. Vivir embarazos maravillosos y difíciles, acompañar partos felices y tristes. Ser testigo de la maravilla del puerperio de quienes pasan por aquí, aprender de las madres, llorar y reír con ellas, abrazar a sus hijos, consolar las pérdidas, festejar la vida.

La única “desventaja” que le veo, es que para que funcione un sitio como este, hay que estar envuelta en miles de trámites, perder mucho tiempo con trabajo administrativo y logístico que quita mucha energía y que en muchos casos, desmotiva… Y que además no es visible. Muy poca gente se da cuenta de lo difícil que es mantener un sitio así; en todo sentido: Por un lado, el económico. Pero por otro, por la filosofía del espacio, que es purista y científica. Aquí no caben creencias. Y que tiene unas exigencias de calidad muy altas. 

Alguna vez me han dicho que es un hobby muy caro. Pero es que creo profundamente en esto. 


¿Qué tipo de servicios son los que más demandan las madres?

Especialmente el acompañamiento posparto. Tanto en madres que dan el pecho, como las que no. Creo que el posparto es el gran olvidado de la sanidad pública y privada; nadie nos pregunta cómo estamos ni qué necesidades tenemos. Partos sin ciencia. Muchos traumáticos. Eso, unido a unas bajas por maternidad/paternidad patéticas, la presión del entorno, el juicio por donde quiera que vayas, la falta de información propia y de los profesionales que nos atienden… es milagroso que salgamos del puerperio con la cabeza en su sitio. 


¿Cuál es el futuro de Entre Mamás?

Ahora estoy en un proceso inverso… volver a los orígenes; volver a casa. Este espacio me ha permitido estar con mi familia y mis hijos libremente. Hoy por hoy me supone un trabajo de hasta 14 horas diarias y por lo tanto, empieza a ser incoherente mantenerlo tal y como está ahora para seguir conciliando y ofrecer tiempo de calidad a los míos. Por ello, nos cambiamos de espacio en verano y nos mudamos a un chalet con patio y zona verde, muy cerca del Registro Civil de Pradillo. Es un sueño largamente acariciado que por fin se hace realidad.

Entre Mamás es un proyecto aún más ambicioso que ofrecer actividades para madres; es una plataforma hacia la intervención social, hacia la formación en el acompañamiento a la maternidad (iniciamos la nueva formación de doulas en octubre), hacia la promoción de la salud pública, la formación de redes profesionales y el establecimiento de redes de madres en otros barrios y lugares de Madrid. El objetivo principal de Entre Mamás es el apoyo y acompañamiento a la maternidad y la infancia y para eso, voy a replantear todo lo hecho hasta ahora y darle otro formato. 


Por lo que puedes observar en tu día a día con las familias:

  • ¿Cuáles son los mayores problemas o dificultades con los que se encuentran las mujeres a la hora de afrontar su maternidad?
    Sin lugar a dudas la soledad. Hacer el camino acompañada es mucho más llevadero. Te permite soltar, dejar de sentir esa presión de ser perfecta (y que por otro lado, no se consigue jamás), perdonarte cuando te equivocas, reír junto a otras. Los grupos de madres salvan vidas
  • ¿Se está produciendo un cambio en la paternidad? ¿Los hombres se están involucrando más en el cuidado de sus hijos?
    Creo que nuestra generación está cada vez más comprometida y la siguiente, lo estará aún más. Pero para que eso ocurra, debemos romper los moldes del mundo tal y como está construido. Dejar de asumir roles. Concebir lo doméstico y familiar como una labor conjunta. ¿Cómo se logra eso? Creo que es importantísimo entender la infancia como la columna vertebral de la sociedad. Mientras mejor cuidemos de nuestras criaturas, más solidario y participativo será el futuro. En el bebé que nace, en cómo nace y cómo se cría y es cuidado, está toda la respuesta para el cambio. 
  • ¿Crees en términos generales que las mujeres contamos con apoyo real de la familia extendida en la crianza de los hijos?
    No creo que se pueda generalizar. No vivimos en una sociedad homogénea y las grandes ciudades hacen muy difícil el apoyo familiar. Pero además, las generaciones son diferentes también… es muy complejo estar de acuerdo con abuelos y tíos. Todo el mundo quiere el bien de los pequeños, pero cada persona entiende “el bien” de una forma diferente. Desde luego, es un lujo que los hijos puedan conocer y criarse cerca de abuelos, primos y tíos. Incluso si su forma de pensar es antagónica a la nuestra. 

Si pudieras conseguir 3 deseos encaminados a mejorar la experiencia maternal de las mujeres ¿Cuáles pedirías?
  • Sitios privados y públicos Mom-friendly como el campus Google Moms and Dads o IKEA (y cuando digo madres, digo padres).
  • Más espacios públicos abiertos que propongan reuniones de madres y familias, para hablar de temas de crianza y aquello que nos preocupa. 
  • Acceso al acompañamiento para todas aquellas madres que lo deseen. 


Agradezco a Claudia su dedicación y su disposición a concederme un ratito de su tiempo para hacer realidad esta entrevista.
Un abrazo grande, Clau.

martes, 7 de junio de 2016

EL FEMINISMO RANCIO DE LA POSADAS

Carmen Posadas hablando de maternidad, feminismo y progresismo en su último artículo.

A ver, por donde empiezo…


El argumento de la libertad de elección que ha utilizado Maca, una compañera bloguera en su Carta abierta a Carmen Posadas, debería ser suficiente para desmontar de una vez por todas este tipo de discursos, que huelen a pataleta de mujer que intuye que se la han dado con queso durante toda su vida.

Señora Posadas: es nuestro cuerpo, nuestra vida, nuestra familia, nuestros hijos y por tanto es nuestra decisión. No hay nada más feminista que reivindicar el derecho de las mujeres a elegir y a hacer lo que quieren en cualquier ámbito. Pero usted no respeta esas decisiones, las ridiculiza, desde lo que creo que es la ignorancia y algo parecido al despecho, que debería hacerse mirar. A pesar de ello, trata de dar lecciones sobre feminismo mezclando un montón de temas, que estoy segura que no conoce en profundidad. Ha escrito un batiburrillo muy efectista con el que ha conseguido despertar la polémica, atacando desde el desconocimiento las opciones de muchas mujeres.

Ya sé que no es positivo entrar en el juego del “y tú más”, que no sirve para nada bueno que las mujeres nos enfrentemos entre nosotras, pero me gustaría tener la oportunidad de preguntarle directamente sobre algunos de los aspectos que ha mencionado en su texto. Quizá si se parase un momento a reflexionar sobre ellos, y con un poquito más de información y menos prepotencia, sus conclusiones serían otras.

¿De verdad piensa que es más feminista someterse a un parto hospitalario medicalizado innecesariamente, que no es atendido según la evidencia científica, en el que se vulnera la Ley del Paciente, como ocurre sistemáticamente en España, antes que elegir voluntariamente ser atendida con mayor seguridad en tu propio hogar por personal competente y respetuoso?

¿Es más feminista no tener hijos, o tenerlos y no verlos en todo el día, tenerlos y no hacerles ni puñetero caso? ¿Es más feminista hacer que otros cuiden a tus propios hijos antes de hacerlo tú? ¿Exactamente por qué?

¿Es ser más feminista emplear (con o sin contrato) a mujeres para que adecenten nuestro hogar o cuiden a nuestros hijos, pagándoles una miseria aprovechando que tienen un nivel cultural y unas posibilidades laborales reducidas? O sea, que para que nos creamos o sintamos liberadas, esclavizamos a otras mujeres. Eso es muy feminista, si (modo ironía ON...).

¿Para demostrar que una es mujer, femenina y quiere defender sus derechos y los de sus compañeras es obligatorio trabajar fuera del hogar? ¿Aunque sea en trabajos que no nos motiven, en los que no nos valoran y en los que por norma nos pagan siempre menos que a los varones, para luego tener que gastar un porcentaje de ese sueldo en pagar a terceros que cuiden a nuestros hijos? Hacer esto muchas veces es hacer el canelo, Señora Posadas, porque no nos hace más libres, si no esclavas del mercado laboral y de los empresarios y nos quita la oportunidad de disfrutar de nuestras familias, que para muchos son lo más importante. No sé para usted.


Para su información hay muchas mujeres activistas, trabajando en estos momentos por el feminismo desde sus ordenadores en sus casas mientras dan el pecho a sus hijos. Haciendo una labor gratuita e incluso anónima valiosísima.


¿Es más feminista gastarse el dinero en comprar leche artificial de la farmacia antes que dar el pecho? De nuevo, hacer eso, es hacer el canelo, pagando por algo que producimos nosotras mismas y que es gratis.

¿Usted dio el pecho a sus hijos? ¿Durante cuánto tiempo? Si no lo hizo o lo hizo durante pocos meses, no puede hablar del tema porque no lo conoce, no puede afirmar si se puede o no trabajar dando el pecho a un niño de 1, 2, 3 o 4 años. No lo sabe, así que mejor cállese. Para su información le diré que sí, sí puede hacerse.

¿Y donde están los hombres en su discurso? Los hombres siguen sin pedir excedencias, ni reducen su jornada para cuidar a los niños, no cambian pañales,… No quieren hacerlo porque consideran todas las tareas de cuidado un trabajo pesado y de segunda, por lo que tratan de endilgárselo a sus mujeres, quienes acuden al feminismo trasnochado que solo les da una solución: “si él no lo hace, pues tú tampoco”, y al final nadie cuida a nadie y tenemos lo que nos merecemos, una sociedad egoísta y competitiva.

Lo que yo conozco son parejas comprometidas con su familia, en las que los dos arriman el hombro, los dos aportan lo que pueden y que comparten las responsabilidades al 50%, pero respetando la naturaleza, y es que el hombre puede hacer de todo menos dar el pecho. Esta actitud es diametralmente opuesta al machismo. Este es el mundo en el que vivo yo ¿En cuál vive usted? Los niños que están siendo criados ahora mismo con respeto, presencia y contacto de sus padres no están presenciando conductas machistas, por lo que no las reproducirán cuando sean mayores.

Hablar desde el prejuicio de todos estos temas y mezclarlos con la violencia de género es tendencioso. La violencia de género es un problema cultural, que se está agudizando y que cada vez se presenta más pronto. Hay muchos chicos adolescentes que maltratan, muchas chicas adolescentes han sido y están siendo maltratadas. Probablemente si a estos chavales se les hubiera prestado más atención, ahora no la exigirían de forma violenta, ni aceptarían la violencia a cambio de compañía.


lunes, 4 de abril de 2016

DE POSICIONAMIENTOS Y SECTARISMOS EN LA PATERNIDAD

Esto es lo que pone en la wikipedia sobre lo que es una SECTA.

Una secta es el conjunto de seguidores de una doctrina religiosa o ideológica concreta. El término se usaba originalmente solo para aludir a partidos o comunidades de personas con afinidades comunes (culturales, religiosas, políticas, esotéricas, etc.), que a través de sus enseñanzas o ritos se diferenciaban de otros grupos sociales. Solo posteriormente adoptó el sentido secundario de «herejía», o creencia y grupo disidente que se separa de su fuente original, o que discrepa de las religiones mayoritarias, casi siempre con connotaciones peyorativas. Luego, en los años ochenta se define el concepto de "nuevos movimientos religiosos" para diferenciarlos del concepto negativo popular de "sectas", y evitar así la persecución de las minorías. Actualmente aún hay preocupación entre las autoridades civiles frente a los grupos sectarios auténticamente peligrosos, por lo que se ha sugerido el concepto de «sectas destructivas».

De esto lo que yo deduzco es que quienes utilizan la palabra secta para referirse a los partidarios de: Parto en Casa, Lactancia Materna, Colecho, Crianza Natural, etc., lo que están tratando de poner de manifiesto es que estas personas, no son, no somos, ovejitas dentro de un redil. Que hemos hecho o estamos haciendo las cosas de manera diferente a la “habitual”. Que actualmente -y de momento- somos una minoría los que discrepamos ante lo que hace todo el mundo y la mayoría considera normal.

Pues mira sí, en ese sentido somos una secta, porque no consideramos que sea normal ni bueno, que te maltraten y te rajen para poder parir, porque no consideramos que sea normal ni bueno que los bebés tomen leche de vaca antes que leche humana o sea de su propia especie, porque no consideramos que sea normal ni bueno que los niños duerman solos en otra habitación pudiendo dormir con nosotros, etc. Si para dejar de ser calificados de sectarios tenemos que pasar por todos estos aros, preferimos, al menos yo prefiero, seguir siendo calificada así.

Pero lo que me gustaría analizar es el porqué del uso peyorativo de esa palabra para referirse a estas personas que piensan, sienten y actúan diferente a ti. ¿Qué te lleva a usar la palabra secta, a utilizar el término sectario con el objetivo de agredir a otra persona?

Mi opinión es que da vértigo y duele. Da vértigo pensar que pudiste hacer algo diferente, algo mejor. Que podrías estar haciéndolo y no lo haces, vete tú a saber porqué. Duele pensar que a lo mejor te equivocaste, a lo mejor no tomaste la mejor decisión, a lo mejor no lo intentaste lo suficiente. Y descargas tu miedo y tu frustración en quienes te muestran esas otras opciones, que estaban a tu alcance y que quizá desdeñaste por falta de información, por falta de valor o por falta de fuerza de voluntad.

Porque cada decisión que tomamos es un reflejo de quiénes somos y de lo que consideramos más importante. A veces lo que más nos importa somos nosotros mismos, nuestra comodidad y nuestro bienestar, ser uno más, ser como todos, no sentirnos juzgados ni rechazados por el entorno. Es más fácil seguir la corriente que sentarnos a reflexionar y tomar decisiones conscientes.

Si por algo se caracterizan los partidarios de la crianza natural es por usar la lógica, razonamientos y estudios científicos serios para respaldar sus opiniones. Del otro lado solo veo malos modos y faltas de respeto. Dijo  Gandhi: “No hay que apagar la luz del otro para lograr que brille la nuestra”. Si necesitas desprestigiar y ridiculizar al “otro” para hacer valer tu posición, solo demuestras que tu posición es débil, endeble.

Si todos bajáramos al mismo nivel, podríamos empezar a hablar de las sectas de la cesárea, de la lactancia artificial, o de Estivill, porque defensores de estos asuntos los hay y también muy vehementes, aunque carentes casi siempre de argumentos de peso. Pero no se suele calificar de sectarias a estas personas, porque son muchas, pero sobre todo porque no son peligrosas.

Lo peligroso es demostrar con la experiencia que las mujeres sanas en su mayoría no necesitan hospitales para parir. Lo peligroso es demostrar que los niños pueden crecer sanos y hermosos a base de teta sin recurrir a leche en polvo. Lo peligroso es criar niños apegados a sus padres, independientes y con carácter que se revelen ante las injusticias. Porque somos peligrosos nos catalogas de sectarios. Porque si todo el mundo empezara a pensar como nosotros, dejaríamos de ser una secta minoritaria, y los negocios de muchos se verían afectados: desde las farmacéuticas hasta los fabricantes de cunas y colchones. 

Tú que hablas con desprecio de otras formas de ejercer la paternidad, estás actuando sin saberlo como un títere en manos de poderes fácticos que quieren que no seamos dueños de nuestros cuerpos y nuestras vidas, que quieren que alejemos a nuestros hijos de nosotros para así controlarles pronto a ellos también.


Pero aún estás a tiempo de cambiar y cambiar las cosas, porque ¿sabes qué? la nuestra es una secta abierta y puedes entrar en ella cuando quieras.

jueves, 31 de marzo de 2016

FOROS Y GRUPOS DE AYUDA PARA MADRES

Participar en algunos foros y grupos de ayuda u otros lugares de encuentro virtual donde las madres exponen sus dudas y hacen consultas sobre su maternidad puede llegar a ser muy frustrante por varios motivos. 



El primer motivo de frustración es constatar la existencia de mucha ignorancia e inseguridad entre las participantes, caldo de cultivo para que seamos engañadas sucumbiendo a consejos inadecuados, por lo que tienen de perjudiciales para nuestra salud y la de nuestros hijos.



En segundo lugar, me llama la atención como en muchos de estos grupos se da una enorme falta de referentes serios e información científica veraz sobre la cual basar las opiniones y consejos



El respeto a la “crianza” y decisiones de cada madre no está reñido con la exposición de datos y argumentos que sirvan para mostrar que determinadas actitudes no son las más adecuadas en términos de salud. 


No todo valeLos: “yo lo hice y no me pasó nada” o “siempre se ha hecho así” sin más fundamento, son peligrosos. 


Las consecuencias derivadas de hacer algo inadecuado no son siempre inmediatas o fácilmente identificables. Tampoco se pueden establecer siempre relaciones de causalidad directas e inequívocas, aunque eso no significa que dichas relaciones no existan.

Por poner un ejemplo recurrente en este tipo de grupos: darle a los bebés antes de los 6 meses cualquier cosa que no sea leche como indica la OMS, puede derivar en problemas gástricos en la actualidad o en el futuro. Que una, dos o veinte madres les hayan dado agua, zumo o infusiones a sus bebés y estos no se hayan puesto malos, no significa que sea adecuado proceder de esta manera.


En tercer lugar y más sangrante motivo de frustración es cuando los consejos inadecuados proceden de profesionales de la salud, evidentemente desactualizados o que se exceden en sus funciones metiéndose en ámbitos que no les corresponden. Paradójicamente decir: “Haz caso a tu pediatra” muchas veces es lo peor que se puede recomendar a una madre con dudas.



Hay que tener en cuenta que los obstetras estudian para detectar y solucionar patologías en el embarazo y parto, pero no suelen saber, ni deben tampoco tratar los embarazos y partos normales, pues para eso están las matronas. De la misma manera, un pediatra estudia para diagnosticar y tratar enfermedades infantiles, pero no son expertos en nutrición, y no es su función decirle a las madres que deben comer los niños, cuánto y cuándo, si son niños que están sanos. Mucho menos si esos consejos van en contra de las recomendaciones de las autoridades sanitarias que todos ellos deberían conocer. 



Tampoco es de la incumbencia de ningún doctor con quién duerme el bebé ni hasta cuando éste toma pecho de su madre. Ningún pediatra debería recomendar un destete en base a sus prejuicios personales y sin ningún fundamento científico. Existe, por ejemplo, una web en la que poder consultar qué medicamentos son compatibles con la lactancia materna, que debería consultar cualquier médico antes de recomendar un destete. Pensar en la cantidad de lactancias interrumpidas precoz y drásticamente sin necesidad, por culpa de no haber hecho esa consulta, me entristece profundamente.


Ignorancia e inseguridad son los “enemigos internos” de la maternidad




Nadie nos enseña a ser padres, y a veces buscar información u opiniones puede hacer que nos liemos más de lo que estamos, pues existen miles de teorías diferentes e incluso contradictorias sobre cómo deben hacerse las cosas. Esto aumenta la inseguridad inherente a la falta de experiencia de los padres primerizos. A pesar de esto, es inevitable buscar referencias y apoyo cuando uno se siente perdido y no tiene cerca nadie de confianza a quien poder consultar. Existe mucha información valiosa en internet y los grupos virtuales son útiles aunque sólo sea para desahogarnos, pero hay que tener cuidado con la información que obtenemos en ellos, filtrarla dependiendo de quién proceda y analizando si tiene o no, un sustento lógico y fiable.


¿Cómo saber si un grupo de ayuda es adecuado?


  • En primer lugar porque no sólo se debate si no que también se comparte información. 
  • Porque se suelen adjuntar enlaces con información que respaldan esas opiniones.
  • Las informaciones están bien documentadas, contrastadas y siempre de acuerdo a las recomendaciones de las autoridades sanitarias.
  • Los comentarios son respetuosos, no solo con los demás miembros del grupo, sino respecto a las necesidades y derechos tanto de madres como de niños.

Un ejemplo de buen grupo sería el de Madres Enredadas que además de crear una red de apoyo en la que las madres pueden compartir sus experiencias es una fuente de información muy útil para todos sus miembros. Un sitio muy recomendable creado por Delia Carballo, una madre emprendedora siempre dispuesta a ayudar a otras mujeres en su maternidad. 


¿Nos vemos allí?



martes, 1 de septiembre de 2015

NECESITO ECHARLES DE MENOS…

Se acerca la vuelta al cole y pronto veremos en la tele los típicos reportajes que muestran a pequeños ojerosos y algunos incluso llorosos, cargados con pesadas mochilas entrando el primer día en sus nuevas aulas. Veremos también a madres y padres despedirse de ellos y algunos comentarán eso de: “que ganas tenía de que empezara el cole”.

En los círculos virtuales partidarios de la crianza con apego no se suelen recibir bien estas muestras de alivio paternas cuando empiezan de nuevo las clases. ¡Qué vergüenza que los padres queramos deshacernos de nuestros propios hijos! ¿No?

Analicemos el tema con desapasionamiento:

En primer lugar tenemos a niños con dos meses y medio de vacaciones y a padres con tan solo un mes. Existe una clara asincronía en los tiempos que origina muchas dificultades a las familias. En el mejor de los casos, de poder cogerse todas las vacaciones en verano ambos progenitores y no coincidir entre ellos ni un triste día, aún así quedarían dos largas semanas en que los niños quedarían sin cobertura. Luego hay que hacer malabarismos tirando de familiares, amigos y campamentos para poder tener a los niños a buen recaudo. Algo que puede ser difícil, estresante y caro.

En segundo lugar tenemos a niños que pasan todo el año dentro de un sistema educativo rígido que deja muy poco espacio a la imaginación y a la creatividad, por lo que no es de extrañar que cuando dichos niños se encuentran libres de imposiciones no sepan muy bien qué hacer con su vida y su tiempo. Y ya se sabe lo que se suele decir: “cuando el diablo no sabe qué hacer, con el rabo mata moscas”…

En tercer lugar tenemos a familias que el resto del año pasa muy poco tiempo juntas. Entre los horarios laborales, los deberes y las actividades extraescolares apenas se ven un par de horas al día. Horas dedicadas al baño y la cena. Como mucho comparten un cuento antes de dormir y listo. Tener que pasar 24 horas del día todos juntos, 7 días de la semana, dos meses y medio es una tarea que se presenta como mínimo bastante ardua, porque los miembros de la familia no se conocen, no comparten intereses y además les separa la diferencia de edad

Teniendo en cuenta todo esto puedo decir que entiendo a los padres que respiran aliviados cuando ven venir septiembre. El verano puede ser duro de organizar y también de llevar sobre todo cuando el cuidado y entretenimiento de los niños recaen exclusivamente en uno o los dos padres. No se trata solo de una cuestión física si no sobre todo mental y emocional. Sin familia extensa ni amigos con quien compartir el tiempo, el verano puede hacerse muy largo

Tengo una buena amiga que es una excelente persona y una gran madre que hace poco me dijo: “necesito echarles un poco de menos…”. Entendí lo que sentía perfectamente. 

Mis hijos pasan conmigo todo el verano y este año he llegado yo también a esa conclusión. No me gusta que empiecen las clases porque sé que a ellos no les apetece, porque a mí tampoco me gusta tener que madrugar y estar preocupándome por las tareas y los exámenes pero he decidido que el verano que viene quiero pasar unos días a solas con mi marido. Lo necesito. Tras 10 años de dedicación casi exclusiva a la maternidad necesito echarles de menos, aunque sólo sea unos días…

Nosotros antes de ser padres...

miércoles, 6 de mayo de 2015

¿SOY BUENA MADRE?

Como comentaba en mi entrada: MALAS MADRES, todas nos hemos visto juzgadas y condenadas por malas-madres en alguna ocasión por propios y extraños, pero ¿nosotras creemos de verdad que lo somos? Existe incluso una comunidad virtual que se auto denomina así: EL CLUB DELAS MALAS MADRES. Esta claro que ninguna somos perfectas, de manera que no somos siempre buenas madres pero tampoco somos siempre malas. Cada cual tenemos en esto de la maternidad, nuestros días buenos y nuestros días malos, nuestros puntos flacos y nuestros puntos fuertes. Algunas podemos ser más chillonas que otras, otras descuidamos la higiene infantil o tiramos de comida precocinada más habitualmente de lo que sería ideal, unas damos el pecho y otras no, unas nos tiramos al suelo a jugar con los críos mientras que otras aborrecemos hacerlo. Todo depende de cuales sean las cosas a las que damos más importancia, de cuales sean nuestras prioridades.

Recuerdo una conversación que tuve hace años en el metro con una compañera de trabajo, por entonces Ángel mi primogénito tendría 6 o 7 meses. Mi compañera también era madre de un niño más mayor, de unos 4 años. Recuerdo que me dijo algo así como que: “siempre te queda la duda de si lo estás haciendo bien”. Me preguntó si yo no sentía eso y la verdad es que en ese momento no se me pasaba por la cabeza que pudiera hacer algo distinto, algo mejor de lo que estaba haciendo con mi hijo. Yo no tenía referencias en esto de la maternidad más que lo que había vivido siendo hija de mi madre. Esta era mi única influencia, lo que hicieron conmigo, tanto para bien y quería repetir, como para mal y no quería hacer con mis hijos. Pero no tenía con quien comparar. Era la primera de mis amigas en tener hijos. No tengo apenas familia por lo que no he podido ver como mis tíos criaban y educaban a mis primos, ni como hermanos o hermanas hacían lo propio con mis sobrinos. Tampoco había investigado al respecto por lo que no fue hasta que empecé a navegar por internet en busca de explicaciones sobre el porque seguía sintiéndome mal meses después del parto, que descubrí que existían miles de maneras distintas de hacer las cosas. Fue a partir de ese momento en que empecé a cuestionárme las cosas, a cuestionárme a mi misma y me plantee por fin esa pregunta: ¿soy una buena madre? Un tiempo después empecé a hacer las cosas de manera diferente a como las había hecho hasta entonces.

Cuando solo conocemos un camino no hay lugar para la duda. Estamos tranquilos porque no tenemos que plantearnos decidir pues ya está todo decidido. Lo incomodo es tener que elegir, exponerse a equivocarse y a la crítica del entorno cuando nos salimos de lo establecido.

Leí un libro que se llamaba: “Nuestros hijos y Nosotros” que describe distintos tipos de crianza en distintas épocas y culturas. Es muy interesante ver las diferencias entre unos sistemas y otros y la explicación a estas diferencias, el porque es así y las repercusiones, lo que se persigue y lo que se consigue poniendo en práctica cada uno de ellos. Este libro ilustra como no existe un único camino y como nosotros podemos construir el nuestro propio, el que se acomode a nuestras circunstancias y nos haga sentir bien.

Creo que la clave está en eso, en intentar que todos en casa nos sintamos bien y que cuando nuestras circunstancias sean un impedimento para ello nos esforcemos en cambiarlas. Dejar de lado “lo que se ha hecho siempre” y el miedo “al que dirán” para hacer aquello que sintamos que nos hace felices y hace felices a nuestros hijos.

Ser padre/madre no es fácil, siempre lo digo. Hay que hacer equilibrios todo el día teniendo en cuenta muchos factores, hay que convivir con personas y personitas con su propia personalidad, sus necesidades y sus deseos diferentes, se producen situaciones conflictivas que muchos no sabemos solucionar, o no lo hacemos de la mejor manera. Creo que en lineas generales las madres nos esforzamos siempre por mejorar, por hacer lo que creemos que es mejor para nuestros hijos aunque a ellos no se lo parezca y nos lo hagan saber como hizo el mío pequeño al escribirme esto
Jesús haciendo sus primeros pinitos con la escritura
Suerte que siempre podré recurrir al libro del doctor José María Paricio para subirme la moral tras estas muestra de “afecto” de mi progenie.


viernes, 13 de marzo de 2015

¡COMO MOLA SER TIA!

Como imaginaba ser tía es genial, pues te quedas con lo que mola del niño y te libras de lo que no mola tanto. Ver lo bonita que es Lucía, cogerla en brazos, sentir su calor y su olorcito es maravilloso, pero cuando se pone a llorar y no consigo calmarla, le paso la “patata caliente” a su madre para que ella lo resuelva y listo. Aprovecho cuando estoy con ella para achucharla a tope pero soy consciente de que luego se irá y yo podré dormir a pierna suelta al contrario que sus pobres padres. Puede que precisamente por saber eso disfruto más incluso de la visita. Soy mala, lo sé.

Quiero ser una tía presente, quiero que me conozca, me reconozca y me tenga cariño. Para conseguirlo debo pasar tiempo con ella, pues estoy de acuerdo con eso de que “el roce hace el cariño” y cuando pasan muchos días sin verla la echo mucho de menos. Además los bebés cambian tan rápido que de una semana a otra parece una niña distinta. Todos estamos deseando que llegue el verano en que la niña tendrá 6 meses para poder disfrutar con ella de la piscina. Espero que le guste el agua y se lo pase bien chapoteando con sus primos.

Mi hermana no para de hacerme preguntas sobre que hacer y que no, el porque de lo que ocurre etc. y yo la mayoría de las veces no se que responderla, bien porque se me ha olvidado o porque nunca supe la respuesta. Ella refunfuña porque yo no le soluciono la papeleta pero enseguida se le pasa. Siento no poder ayudarla más pero se que ella tiene inteligencia, intuición y sensibilidad como para conseguir superar todas las dificultades y si se siente perdida ahí está San Google para proporcionarle ideas entre las que elegir. Hoy en día las mujeres no tenemos una tribu real que nos soporte en nuestra maternidad pero gracias a internet existen muchas tribus virtuales, foros de madres a los que podemos acceder en busca de consejo, apoyo o desahogo. También existen grupos de madres que se reúnen presencialmente para charlar y compartir sus experiencias maternales. Estas son herramientas que pueden ayudarnos a no sentirnos tan solas y aisladas mientras cuidamos a nuestro bebé.

Si mi hermana y yo viviéramos puerta con puerta, saldríamos de paseo juntas, le sostendría a la niña mientras se ducha, me quedaría con ella si su madre tuviera que ir a algún sitio, les llevaría a casa lo que necesitasen si no pudiesen o les apeteciese salir, etc. Sé lo duro que es cuidar a un bebé y lo necesitada de compañía que podemos sentirnos las mamás. Me gustaría ser más útil pero mi hermana vive lejos de mi y no nos es fácil vernos. Por eso espero con mucha ilusión el día que quedamos y estoy siempre disponible al otro lado del teléfono por si me necesita.

miércoles, 11 de marzo de 2015

LAS ABUELAS Y LA COLONIA

Esta entrada la escribí hace mucho tiempo pero no llegué a publicarla porque la consideré muy ácida. La rescato ahora esta semana en la que estoy tratando del tema de la maternidad y sus olores.

A todas nos ha ocurrido en alguna ocasión, que hemos dejado a nuestros hijos a cargo de  alguna de sus abuelas por cualquier motivo y al volver, nos los hemos encontrado apestando a colonia. Colonia de esa de garrafón, de la que huele fuerte y que se compra al por mayor en las típicas y antiguas droguerías de barrio, esas que están al borde de la extinción, por culpa de Mariannaud, Bodybell y demás franquicias. Colonia aplicada directamente en la cabeza, costumbre que viene de antaño, y que gracias a dios tiende a desaparecer, pues no creo que sea nada bueno para el pelo, ni para el cuero cabelludo, recibir esa dosis directa de alcohol, aunque sea perfumado.
Y nos preguntamos ¿era necesario? ¡Con lo bien que huelen mis niños, así al natural!

El mío mayor de lunes a viernes huele a “cole”; esa mezcla de baby, goma de borrar y sudor tras correr por el patio durante el recreo. Su ropa huele a él, aunque no usa colonia alguna. El pequeño huele a “natillitas”. Tiene un aliento muy especial y dulce, creemos que a consecuencia de la leche materna, que aún hoy sigue tomando.

Si ellos huelen divinamente: ¿qué es entonces lo que las motiva para hacer semejante cosa? A mí sólo se me ocurre que debe ser algo similar a lo que hacen los perros con sus orines: marcar su territorio. Es su manera de dejar su “marca de la casa” en los pequeños, de hacerlos suyos aunque sólo sea de manera transitoria, haciendo que huelan de una manera que a ellas les resulta familiar. Y es que como somos animales, usamos el olfato de infinitas maneras aunque no seamos conscientes de ello. Mediante el olfato reconocemos a los “nuestros”, e identificamos quienes son compatibles con nosotros.
Las gatas, por ejemplo, rechazan a sus crías recién nacidas, si han sido tocadas por algún humano que les ha dejado impregnado su olor, pues esto provoca que no puedan reconocerlas como suyas.

Nosotras, las humanas, evidentemente no llegamos a repudiar a nuestros hijos, pero a pesar de que ellos estén más contentos que unas castañuelas con la novedad, no podemos evitar desear volver corriendo a nuestra casa para meterlos debajo de la ducha y poder quitarles cuánto antes ese pestazo.


Con un cariñoso abrazo a todas las abuelas a las queremos a pesar de sus manías (y de las nuestras).

lunes, 9 de marzo de 2015

LOS OLORES DE LA MATERNIDAD

En el ser humano, la vista ha ganado terreno a los demás sentidos y por ejemplo no usamos el olfato tanto como otros mamíferos, pero hay momentos en que este sentido se agudiza y la maternidad es uno de ellos, empezando por el embarazo, cuando nos volvemos más sensibles a los olores, los captamos más rápidamente y pueden llegar a desagradarnos hasta el punto de hacernos vomitar.

Al igual que ocurre con otros mamíferos, el olfato juega un papel primordial en el mecanismo de vinculación. El aroma que desprende nuestro bebé al nacer provoca en nosotras descargar hormonales que nos llevan a cuidarle y protegerle. Suele decirse que no hay que tocar a los cachorros recien nacidos de nuestras mascotas porque si los tocamos dejan de oler a ellos mismos para oler a nosotros y sus madres los rechazan al no identificarlos como propios. Por ello las visitas no deberíamos coger a los recien nacidos en brazos hasta pasados unos días y siempre que su madre nos de permiso para hacerlo. Y es que una peculiaridad olfativa relacionada con la maternidad es la capacidad que tienen los bebés de quedarse impregnados del olor de los demás y de impregnar a los demás con el suyo. Basta con cogerlos en brazos un rato para que el bebé huela a ti y tu huelas al bebé. Se me ocurre que esto puede responder a un mecanismo similar al que tienen los gatos para marcar su territorio, una manera del bebé de dejar su impronta y de formar parte del mundo que le rodea, para que le tengamos presente aún cuando no esté a nuestro lado.

Por su lado el bebé al nacer no tiene el sentido de la vista totalmente desarrollado por lo que se guía fundamentalmente por el olfato para llegar hasta el pecho de la madre. Reconocerá a su madre por la voz pero sobre todo por su aroma particular que se mezcará con el de la leche materna si le da el pecho. Algo fundamental, que no nos explican a veces las futuras mamás es que, lo mejor para no despistar al recién nacido y facilitarle el enganche es recibirle sin perfumes e incluso es mejor no usar demasiado jabón para que pueda captar nuestro olor sin interferencias.

Tras el parto las madres seguimos teniendo el olfato muy sensible. Recuerdo como tras nacer mi segundo hijo vinieron a casa a visitarnos unos familiares. Uno de ellos se había echado colonia, demasiada para mi gusto y me sentía abrumada por su presencia. La sensibilidad olfativa nos sirve además para poder detectar rápidamente si nuestro hijo ha hecho pis o caquita, deposiciones estas que si derivan de leche materna exclusivamente, desde mi punto de vista no huelen demasiado desagradables.

El olor de los bebés es embriagador, simula algo dulce y calentito como un bollito recién salido del horno. Recuerdo especialmente como a mi segundo hijo le olía el aliento dulce como a “natillitas”. También recuerdo la primera vez que tuve en mis brazos a un recién nacido, era el hijo de una amiga y fue hace mucho tiempo. Me pareció que olía a pajarito mojado no sé porque, quizá porque todavía conservaba en su piel el olor del líquido amniótico. Era un olor peculiar pero agradable.

Dicen que las madres podemos identificar a nuestros bebés con los ojos cerrados tanto por el sonido de su llanto como por su olor. Cada bebé huele diferente pero todos huelen bien y no necesitan que les echemos colonias infantiles para resultarnos deliciosos.

A mi particularmente, nunca me desagradó cambiarle los pañales a mis hijos, sobre todo al pequeño mientras tomó lactancia materna en exclusiva. Pero se que hay otras madres más delicadas y por lo que se ve también padres que lo pasan realmente mal, como el de este vídeo, jajaja....



viernes, 27 de febrero de 2015

EL FUTURO DE LA MATERNIDAD: DE LAS MADRES DE DIA A LOS VIENTRES DE ALQUILER

Si por algo escribo aquí, a parte de porque me gusta y me entretiene, es para dar el contrapunto a artículos como éste, en el que una maestra critica la labor de las Madres de Día y defiende que: "Los poderes públicos deben garantizar el derecho del niño a la educación desde que nace hasta los 3 años". Me gustaría contribuir con mis reflexiones a romper con el pensamiento único y uniformador que desde las instituciones y los colectivos poderosos nos quieren imponer a los ciudadanos. Porque hay mucho más allá de lo que vemos a nuestro alrededor, porque lo que hace todo el mundo no es siempre lo mejor, porque es sano cuestionar y salirse de lo establecido, buscar y escoger otras maneras de hacer las cosas, aunque haya quien nos critique por salirnos del redil y trate de meternos de nuevo dentro manipulando la realidad, usando para ello la estrategia del miedo.

El mundo de la maternidad y la crianza en el que me muevo tiene muchas escuelas, tendencias y controversias. Ya lo he dicho muchas veces: sobre lo que deben hacer los padres (en especial las madres) y sobre como hay que tratar y lo que hay que hacer con los niños hay múltiples teorías, todo el mundo opina y todo el mundo trata de sentar cátedra. Incluso yo misma, con este blog y mis reflexiones quizá esté pecando de lo mismo, consciente o inconscientemente. Pero soy incapaz de no revolverme al leer textos como este que trata de quitarnos a los padres todos los derechos y libertades respecto a nuestros hijos en favor de terceros desconocidos.

Al igual que ocurre en el caso de las matronas en su lucha contra las doulas, que no persiguen el interés de las mujeres y sus bebés si no el suyo propio, conservar su parcela de poder, la señora que firma este artículo no persigue el bienestar de los niños si no proteger su puesto de trabajo y el de sus compañeros, así de simple, no en vano quien firma el artículo es  Presidenta de l'Associació de Mestres. Pero al igual que ha habído miles de oficios que han ido desapareciendo a lo largo del tiempo, el suyo puede hacerlo también y si eso ocurriera le tocaría reciclarse o directamente jubilarse, y aquí paz y después gloria. Y ojalá ocurriese esto y los “jardines de infancia” “guarderías” o como quieran llamarlos desapareciesen o por lo menos dejasen de ser considerados por todos los padres como una necesidad teniendo casi la obligación de recurrir a este tipo de servicios, porque eso significaría que por fin existirían políticas de conciliación reales y se ayudaría a la maternidad/paternidad, valorándose su importante contribución a la sociedad.

Empecemos por aclarar conceptos, pues criar, educar y enseñar no son lo mismo y esta mujer como profesional que se supone que es debería saberlo pero parece que no lo tiene claro.

CRIAR supone cuidar del bebé hasta que deja de serlo, esto es hasta que sabe: desplazarse y comer por si mismo y hablar de manera que pueda entender casi todo lo que le digan y a si mismo hacerse entender. Un niño está criado cuando es capaz entre otras cosas de, si tiene sed, servirse él solo un vaso de agua sin derramarlo. Un niño no está criado hasta que no empiezan a caersele los dientes de leche, alrededor de los 6 años. Curiosamente esta es la misma edad a la que se refieren los estudios antropológicos para situar el momento en el que más o menos terminarían de destetarse definitivamente las crías humanas si les dieramos la oportunidad de poder mamar hasta entonces. No es hasta este momento en el que en sitios como en Finlandia, que tiene año tras año los mejores resultados del Informe Pisa, cuando los niños son escolarizados y empiezan a tener contacto con la lectoescritura. En España, sin embargo, con 6 años se espera que los niños ya sepan leer...

Yo lo tengo claro, la CRIANZA es o debería ser labor de los padres, en un principio sobre todo de la madre que es quien tiene los pechos para amamantar al crío, sostenida por su pareja y el resto de su familia cercana y amigos que estén por la labor. Las instituciones públicas deberían facilitar que los padres pudieramos criar a nuestros hijos, pero el sistema social y económico nos fuerza a delegar esta labor en terceros, siendo las “guarderías” el recurso más extendido y fuertemente arraigado actualmente en nuestra sociedad. Que lo hagamos así porque no nos queda más remedio, porque no tengamos o conozcamos otras posibilidades (como las denostadas por esta señora MADRES DE DÍA) no significa que esa sea la única ni mejor opción, como puse de manifiesto en esta otra entrada de mi blog.

EDUCAR consiste en mostrar al niño el mundo, enseñarle a relacionarse con él y con los seres que lo habitan, incluidas las demás personas. La mejor manera de hacer esto es mediante el ejemplo y aquí de nuevo el punto de referencia principal debe ser siempre la familia, con sus costumbres y particularidades. Esta es la grandeza y riqueza del ser humano, lo que verdaderamente nos diferencia del resto de los animales: la diversidad dentro de nuestra propia especie, la existencia de diferentes culturas y formas de pensar y actuar. Como el ser humano es un ser social que convive con muchas personas, en la educación influye también el entorno más o menos cercano: familia extensa, amigos, vecinos, compañeros de colegio, profesores, etc. La escuela debe contribuir a la educación de los niños pero respetando siempre la autoridad de los padres y las peculiaridades de cada familia siempre que éstas no supongan un problema para la convivencia en el aula. Las normas y convenciones sociales de cada cultura influyen también en la educación pero no deben ser un obstáculo a la libertad personal de los individuos. Sabremos que hemos educado correctamente a nuestros hijos si llegado el momento, son capaces de pensar por ellos mismos y rebelarse contra esas convenciones si las consideran injustas y sienten que menoscaban sus posibilidades de realización personal y de obtención de la felicidad.

Si todos los niños fuesen criados y educados por terceros a través de instituciones, se perdería lo que nos hace humanos, seríamos clones sin personalidad propia ni capacidad para la creatividad.. Conformaríamos una sociedad de pensamiento único, sin emoción ni espíritu crítico, como la que retrataba Aldous Huxley en su obra "Un mundo feliz".



Por último, la ENSEÑANZA, consiste en la transmisión de conocimientos científicos y artísticos que sirvan al niño para comprender el funcionamiento de las cosas, para explorar sus habilidades, descubrir cuales son sus intereses y a que les gustaría dedicar su tiempo y energía en la vida.
Esta faceta la asume a día de hoy “oficialmente” el Estado a través de la escolarización. Independientemente de lo que opine a cerca de la “forma de enseñar” imperante, que deja bastante que desear, está claro que no sólo en el aula se pueden aprender cosas. En casa los niños disponen de cientos de materiales para su formación, desde libros hasta internet, que es la enciclopedia de las enciclopedias. También hay muchos padres con una gran formación y cultura que pueden explicar cientos de cosas a los niños, complementando los temarios oficiales o supliendo sus carencias. Incluso hay quien opta por una educación más personalizada en casa, que permite al niños centrarse en aquello que mas le interesa, aprendiendo a su ritmo sin la presión de un temario y exámenes obligatorios.

Dicho todo esto, decir cosas como que:  "hoy es inadmisible que el derecho a la educación de los niños de 0 a 3 años siga vinculado a la mujer" refleja un profundo desconocimiento de la naturaleza humana y de las necesidades infantiles, cosa que me alarma viniendo además de alguien que se supone que ha estudiado para trabajar con niños. Señora Rosa Sensat, los niños de 0 a 3 años están en época de ser criados. Necesitan cuidados continuos y personalizados, de alguien que les conozca y les quiera. Estar con desconocidos que tienen que atender a la vez a varios bebés como ellos no es lo mejor para que puedan desarrollarse adecuadamente.  Hasta los dos años no interactúan apenas con sus iguales, lo que necesitan es una figura de apego adulta a su completa disposición, cosa muy difícil de conseguir en una institución. Existen infinidad de estudios que demuestran que estar separado de su figura de apego durante largos periodos de tiempo provoca en el bebé mucho estrés que termina afectándole a nivel cognitivo y emocional. Los avances en neurociencia consiguen demostrar los efectos en el cerebro del bebé de estas separaciones. Le recomiendo que lea el libro: "La mejor guardería, tu casa" que defiende exactamente lo contrario que usted.


Los ataques a la maternidad consciente y responsable son continuos; primero se maltrata a las mujeres durante el embarazo, sometiéndolas a miles de pruebas innecesarias que las estresan al preocuparlas por los posibles resultados, haciéndolas sentir enfermas en lugar de plenas de vida. Luego se ignoran nuestros derechos en el parto, no se nos permite decidir como ni con quien parir y ahora se pretende que una vez dado a luz, vayamos corriendo con las heridas recientes de nuestras cesáreas y episiotomías innecesarias a dejar a nuestros bebés recién nacidos a las puertas de los negocios de puericultura, para que señoritas o señoras como la citada críen a nuestros bebés como si no tuvieran padres, como si fueran huérfanos.

Me parece una falta de respeto hacía los padres, un menosprecio a su importancia y competencia para cuidar de sus propios hijos. Al igual que ocurre con la controversia entre doulas y matronas, los estudios oficiales y la titulación no garantizan una buena atención. Ni todas las puericultoras, maestras o cuidadoras tituladas saben lo que hacen, ni lo hacen bien, ni tienen sensibilidad ni las condiciones necesarias en su trabajo para atender adecuadamente a un bebé de 0 a 3 años. Ni mucho menos los padres somos unos incompetentes y los niños corren peligro por estar a nuestro cuidado, al de sus abuelos o una Madre de Día, si los padres, que somos quienes tenemos la potestad sobre nuestros hijos, lo consideramos adecuado y queremos pagar por sus servicios, pues es la opción que probablemente más se asemeje al cuidado parental.

Este tipo de declaraciones me aterran, porque de pensar todo el mundo como esta señora y llevarse a cabo políticas en este sentido como ella reclama, los padres y las madres nos veríamos reducidos a meros procreadores, sementales unos y vientres de alquiler otras que darían a luz no hijos si no niños para el sistema. ¿De verdad ese es el futuro que queremos para la humanidad?

martes, 24 de febrero de 2015

¿POR QUÉ TENEMOS HIJOS?

Nos han hecho creer que cuando decidimos tener hijos es siempre “por amor”. Mario Sebastiani pone en duda este lugar común y asegura que, detrás de esa frase repetida hasta el cansancio, se esconden realidades diferentes: “se me pasa el cuarto de hora”, “fue un accidente”, “hasta no tener el varón mi marido no para”, “pierdo a mi pareja”, “me corre el reloj biológico”, “no quiero quedarme sola”… ¿Por qué tenemos hijos? propone un recorrido por la historia, los prejuicios y mandatos sociales que nos permite reflexionar y resignificar nuestras decisiones para que la paternidad y la maternidad, lejos de una imposición, sean algo deseado y elegido. 
Esta es la reseña del libro ¿Por qué tenemos hijos? de la editorial Paidós. Juro que cuando escribí esta entrada no tenía ni idea de que este libro existía. No me lo he leído todavía pero siento mucha curiosidad por hacerlo.

La realidad es que muchas veces nos encontramos con un hijo en brazos y nos preguntamos (más aún cuando lleva un par de horas llorando sin parar sin saber porque) ¿Quién me mandó a mi tener un hijo? Y resulta que no encontramos una respuesta o la respuesta que encontramos no es muy ortodoxa. El acto de convertirnos en padres es en muchas ocasiones irreflexivo y quizá sea mejor así, porque puede que de habernos parado a pensar habríamos decidido prescindir de la descendencia.

Esto es lo que escribí hace tiempo sobre este asunto, quizá tú que estás leyendo esto te sientas identificado con alguno de estos casos:

La reproducción busca la perpetuación de la especie, que los genes no se extingan. Esto es así en todos los seres vivos. Pero la cosa se complica en el caso de los seres humanos. En los demás mamíferos, este instinto de supervivencia, les suele llevar a tener crías de manera automática y compulsiva a lo largo de toda su vida reproductiva. Nosotros sin embargo, llevados por nuestra racionalidad, intentamos controlar el cuanto y el cuando, e incluso a veces, elegimos no contribuir con nuestra aportación al relevo generacional.
Pero aunque queramos tener descendencia, el motivo para ello no es (al menos de manera consciente), el garantizar que el ser humano no desaparezca de la faz de la tierra. Son otros muchos, variados y a veces bizarros, los motivos que nos impulsan a tener bebés, y en cada familia, cada niño, puede venir al mundo por uno distinto de ellos. Desgrano a continuación unos cuantos:

- Se te está pasando el arroz. “¿Que haces rozando la treintena, sin responsabilidades y disfrutando de la vida con tu pareja? Ya te toca quedarte embarazada, maja.” Futuras Abuelas dixit. La presión social, familiar y cultural, han forzado más de un embarazo.

- Quieres tener un bebé. ¿A quién no le gustan los bebés? Son adorables y están diseñados para que se nos caiga la baba con ellos. Pero los bebés crecen…

- Te gustan los niños. Aunque, es curioso, pues las personas más “niñeras” que conozco, suelen ser personas sin hijos, y sin intención alguna de tenerlos. Ya se sabe que “están bien para un rato, pero luego…”.

- Darle sentido a tu vida. Los niños nos cambian la vida, se convierten en nuestro motor, en lo más importante para nosotros, pero personalmente opino que nuestra vida ha de tener un sentido antes y después de ellos, pues no es sano ni justo, cargarles a ellos con esa responsabilidad.

- Salvar tu relación de pareja. Muchas veces se escucha eso de que los niños unen a las parejas… Yo si tuviese que votar por algo, lo haría justo por lo contrario. La crianza pone de manifiesto muchas desavenencias que quedaban ocultas en la plácida vida de la pareja antes del niño. Su llegada pone las cartas boca arriba y supone una dura prueba para la convivencia que muchos no logran superar.

- Tener la parejita. Sobre todo si ya se tiene un niño, pues es de todos sabido que para las niñas hay ropa más mona y variada.

- Tener familia numerosa. Tienes 7 hermanos y quieres tener 7 hijos y rememorar así las peleas por el papel de vater gastado y no repuesto, la ropa prestada que nunca se devuelve y los juguetes que misteriosamente aparecen rotos.

- Para dar amor y/o recibirlo.  Si la relación con nuestros hijos es estrecha e intima (no siempre es así), el cariño fluirá a raudales en nuestra casa. Y reconozcámoslo, no sólo nos gusta darlo, sino también recibirlo.

- Eres una parto-adicta. Tuviste un mal parto y quieres tener uno bueno. Disfrutaste de tu parto y quieres repetir la experiencia. Vives rodeada de embarazadas y cada parto que ocurre a tu alrededor lo vives como tuyo propio y te pica el gusanillo por volver a parir.

- Volver a dar pecho. Eres una oxytocin-yonkie, pues la teta engancha, y no sólo es un vicio para los bebés. Has dado el pecho y conoces sus beneficios sobre tu propio bienestar físico y emocional, por lo que quieres volver a disfrutar de la lactancia.

- Quieres que tu apellido y el legado de tu familia perviva en el tiempo. Estás podrido de dinero y eres muy pijo, puedes permitirte tener una camada grande, a quienes apenas ves pues dejas al cuidado de un ejército de nanies, pero a quienes dejarás tu enorme herencia.

- Para que te cuiden de vieja. En muchos países, la supervivencia de la familia depende en gran medida del tamaño de su descendencia. Pero no hay que irse tampoco muy lejos, ni en el espacio, ni el tiempo, para encontrarnos con niños que ya desde antes de nacer tienen una función predeterminada en su familia.

- Tú no querías, pero… Vamos, el famoso penalti, de toda la vida.


¿Tienes hijos? ¿Cuál fue tu caso?

Quizá esta sea una buena explicación de porque tenemos hijos...



lunes, 9 de febrero de 2015

JORNADAS “MUJER, PARTO Y NACIMIENTO” EN MAS NATURAL

El sábado estuvimos mi hermana y yo (y mi sobrina Lucía claro, jeje)  en unas Jornadas organizadas por el Centro de Preparación al parto “Más Natural” bajo el título Mujer, parto y nacimiento”. Era una encuentro destinado a blogeras y blogeros de temática maternal, así que nos apuntamos, yo como “De Profesión Mami” y mi hermana con su blog de “Patadita”.

Pudimos escuchar durante toda la mañana a varios ponentes hablar de temas muy interesantes e importantes. A algunos de ellos como Ibone Olza y Carmela Baeza ya las conocía en persona, a Azucena Caballero solo a través de las redes. Con Alejandro Busto Castelli, Sara Cañamero y Cristina  Núnez no había coincidido nunca antes.

Me encantó conocer a Cristina Núñez, matrona y directora del Centro Más Natural. Habla un idioma que conozco y comparto, incidiendo en la importancia de que la mujer se informe sobre el parto pues la actitud con la que lo enfrente influirá decisívamente en el devenir del mismo. No puedo si no estar totalmente de acuerdo con ella. Habló también de la importancia del magnesio de cara al parto, algo totalmente desconocido para mí, que me llamó la atención y sobre lo que me interesa investigar.

La primera ponencia se titulaba “Razones para un parto respetado desde la neurobiología”. Escuchar a Ibone Olza es siempre un placer. Tan clara, tan dulce, tan cercana. Tiene el don de hacerte emocionar. Escuchándola me di cuenta de que socia o no de El Parto es Nuestro, siempre me interesará el tema parto, nunca podré dejar de ser una activista del parto libre y respetado, porque es algo que me toca muy profundamente y siempre lo hará. Algunas frases que me gustaron especialmente fueron: “El parto no se hace, sucede”, “En occidente podemos atender chapuceramente un parto gracias a que tenemos los medios para luego arreglar dicha chapuza”.

Luego le tocó el turno a Alejandro Busto Castelli, Psicólogo Clínico con “Los árboles que fueron semillas, la importancia de criar con amor y respeto”.  De él destacaría su sentido del humor, sus referencias al “Método Pingüino” y su consejo de leer siempre “sintiendo” la lectura para averiguar si lo que nos cuentan nos convence o no, y la importancia de conectar con nosotros mismos para actuar con nuestros hijos de manera que consigamos que sean libres de sentir y de cuestionar y se sientan capaces de influir en el mundo.

Carmela Kika Baeza, Médico y experta en lactancia con “Lactancia, una historia de amantes y amados”, es también una persona que siempre emociona con su presentación. Salió muy airosa de la misma a pesar de no contar con sus inestimables power point. Destaco sus frases: “El amor materno trasciende la forma de expresión”.  “Dar la teta no te hace mejor madre, simplemente te facilita la maternidad”. “Cuantas más duras son las circunstancias, mayores son las oportunidades de crecer”.

Azucena Caballero, co-directora de la Pedagogía Blanca nos dio las claves para elaborar un Plan de Vida y un Plan de Acción para conseguir nuestros propósitos en cualquier ámbito que queramos incluida la maternidad. Habló de la importancia de reflexionar, buscar objetivos concretos y realizables, comprometernos a trabajar para conseguirlos en plazos determinados y la necesidad de buscar apoyos para lograrlo.

Por último, habló la matrona Sara Cañamero del dolor en el parto: porque se produce, que función tiene, como paliarlo, etc. Incidía en que el dolor es natural pero su interpretación es cultural y en como los estudios han demostrado que un buen acompañamiento en el parto es fundamental para sobrellevarlo.

El evento estaba patrocinado por la empresa Naïf que elabora productos de higiene y cuidado corporal de alta calidad para bebés, que nos regalo a cada asistente un lote de productos muy chulo.


Aunque había oído hablar del centro nunca había estado en él, y me encantó, pues allí te sientes como en casa. Las paredes estaban llenas de fotos de los distintos grupos que a lo largo del tiempo han realizado la preparación al parto. Encontré también algunas caras conocidas  entre los recortes de periódico que hablaban de maneras de parir más sanas y satisfactorias.

Me gustó mucho estar en esta jornada. El ambiente en estos encuentros siempre es muy agradable. Éramos todas mujeres, menos un par de hombres, algunas embarazadas, otras con bebés más o menos grandes y creo que todas más jóvenes que yo o por lo menos con hijos más pequeños. La convocatoria fue un éxito y el salón estaba lleno. Mi enhorabuena por la iniciativa. Me encantaría repetir en próximas ocasiones .¡Muchas gracias!.