Mostrando entradas con la etiqueta Oxitocina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oxitocina. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de mayo de 2014

PORQUE NO ME GUSTA EL VIDEO DE LAS RESIDENTES DE MATRONA


A simple vista "Niña sube la oxitocina" es un video divertido. ¿Cómo no va a serlo? Sus protagonistas son jóvenes simpáticos, con alegría de vivir, que lucen una ámplia y perenne sonrisa en el rostro mientras bailan y cantan. ¿Quién puede resistirse al ritmo de la melodía de la canción de Juan Luis Guerra: “Me sube la bilirrubina”? Es una canción que sube el ánimo y alegra el espíritu. La idea es original y tiene su mérito.
El problema es la letra y lo que da a entender. No hace falta analizar todas las estrofas, basta quedarse con el estribillo: “sube la oxitocina y haz esa puérpera enseguida”. La conclusión de esta frase es clara: la oxitocina obligatoria se quiera o no, se necesite o no, y en cantidades industriales para que la mujer termine pronto. Perdón, que la mujer no hace nada, es la matrona la que "la hace puérpera”.

No es difícil de comprender que oír esto, no sea plato de buen gusto, para tantas mujeres que han sufrido durante el parto debido a la susodicha oxitocina. Cuya vida y la de sus bebés han corrido peligro y han tenido secuelas temporales o permanentes debido a lo que les suministraron a través del gotero, sin su consentimiento y/o conocimiento.

A mi el video no me indigna. Ya me indigné hace 7 años cuando tomé consciencia del mal que nos habían hecho a mi bebé y a mí en el hospital por mal atenderme en el parto.
A mi el video me entristece porque indica que el cambio en la atención al parto por el que muchos luchamos, no se está produciendo al ritmo que nos gustaría. Me entristece ver a las nuevas generaciones de matronas repitiendo patrones desfasados y asimilando una filosofía de atención al parto dañina. Me duele ver que las matronas del futuro están siendo adiestradas en una atención al parto medicalizada, que debería estar siendo ya desterrada de todos los paritorios.

Y no veo en el video, una sombra reivindicativa por ningún lado. Mi opinión es que si durante la residencia lo hubiesen pasado mal, siendo obligadas a hacer cosas que van en contra de sus principios, para poder obtener el aprobado y conseguir el título, no les quedarían ánimos para luego reírse de ello con este jocoso video. Intuyo que han pasado por la residencia sin aprender a atender un parto normal y fisiológico, un parto sin intervención. Probablemente no las hayan dejado ver ninguno o muy pocos.

Por eso yo no me rio, si no que siento decepción. Porque se supone que deberíamos estar cambiando a mejor, evolucionando hacia una atención más respetuosa en la que la oxitocina, la epidural, los tactos, etc. se utilizasen lo menos posible y con la mayor de las delicadezas. No como ahora, a chorro y para “hacer puérperas enseguida”. Porque de esta manera las mujeres y sus bebés sufren y mucho.

Se supone que la sociedad evoluciona. Cosas que antes ocurrían han dejado de ocurrir. Cosas que antes se veían bien, ahora no se ven tan bien. Dicen que dentro de un tiempo, la humanidad se llevará las manos a la cabeza, alarmados y arrepentidos por las barbaridades cometidas durante los partos y nacimientos a lo largo de generaciones. Serán más evidentes las consecuencias de todas estas prácticas innecesarias y perjudiciales, en la salud física, mental y emocional de los seres humanos, y los hombres y mujeres del futuro se escandalizarán al ver videos como este, que se jactan de este tipo de atención.
Supongo que la reacción será similar a la que podemos tener ahora al ver el video de “Martes y Trece” ,de hace menos de 25 años, en el que imitaban a una mujer maltratada por su marido y que en su día nos hacía a todos desternillarnos. Bueno, a todos no,  supongo que a las mujeres maltratadas, no les haría gracia ninguna. Recordarnos a nosotros mismos riéndonos con la frase “Mi marido me pega”, probablemente nos haga sonrojar de la vergüenza. Ahora sería impensable hacer ningún tipo de humor, ni rojo, ni negro, ni amarillo, con la Violencia de Género y las cientos de muertes de mujeres que produce al año.

Hoy habrá quien le quiera quitar hierro a este asunto del video de las residentes de matrona. No digo que el video tenga malicia, pero banaliza una situación que ha sido, es, y será dolorosa para muchas mujeres, por lo que es evidente y lógico que para quienes hemos pasado por ello, este video no nos haga pizca de gracia. Solo deseo que llegue pronto el momento en que nadie se ría con las prácticas que conforman la Violencia Obstétrica y que todos reneguemos de este video, como probablemente lo hacemos con el de Martes y Trece.

lunes, 19 de agosto de 2013

MOTIVOS PARA UNA INNE-CESÁREA, O COMO NOS ROBAN EL PARTO

Escribo hoy para volcar aquí los sentimientos de indignación que me despiertan sentencias falsas como la del Sr. Dexeus, dichas en el artículo: “La OMS reclama partos con menos cesáreas” de Zoom News, que insiste, al igual que lo hacen otros muchos, en que en España, cesáreas hay las justas y necesarias: "La cesárea en nuestro país no se hace, en ningún caso, por comodidad del médico o del hospital, sino por criterios estrictamente científicos,…”.

Este señor miente, y así lo demuestran los relatos de las mujeres, que cuentan tras su cesárea la razón que la motivó, y que en muchísimos casos no fue para nada un criterio científico.

Escribo a continuación algunos de los motivos más habituales que llevan a la mayor parte de las cesáreas de nuestro país, motivos no científicos y que por tanto no son justificables y si fácilmente evitables.
  • Si te programaron cesárea, por cesárea previa, por nalgas,  por miopía, u otro motivo bizarro no avalado por estudios fiables y actualizados, te robaron tu parto.
  • Si te indujeron el parto: por “pasarte de fecha”, porque el niño venía grande, aunque luego no lo fue tanto..., o porque salías de cuentas en navidades, y "para que esperar y fastidiar las fiestas a la familia, si el niño ya está todo formadito", etc. y la inducción no prosperó, te robaron tu parto.
  • Si tu parto terminó en cesárea porque el niño sufría debido a la oxitocina que te pusieron, sin que la pidieras ni necesitaras, te robaron tu parto.
  • Si terminaste en cesárea porque el niño no bajaba, debido a que pasaste toda la dilatación tumbada y no te dejaron moverte, te robaron tu parto.
  • Si tuviste una cesárea porque no te dejaron tiempo suficiente en el expulsivo porque había cambio de turno, o hubieras necesitado ponerte en otra postura para ayudar al niño a rotar, pero te obligaron a estar en el potro, te robaron tu parto.
Aquí se pueden consultar los motivos verdaderos para indicar una cesárea. Si te hicieron una cesárea por cualquier otro motivo distinto a los que aparecen en esta lista, te robaron tu parto.

Portada del libro de la editorial ObStare
Si, señoras, nos roban los partos. Aunque no seamos conscientes de ello. Aunque no lo queramos reconocer y suframos un síndrome de Estocolmo, que nos lleve incluso a adorar al médico/ladrón que supuestamente nos salvó la vida a nosotras y a nuestros bebés. A pesar de que el niño esté “bien”, sonrosado y con la cabeza redondita y de que nuestra suegra esté encantada con su nieto y le de igual por donde haya salido. A pesar de que la vecina del 5º le quite hierro al asunto, diciendo que ella también pasó por lo mismo y “no fue para tanto”. A pesar de lo que nos diga el médico y de que nosotras queramos confiar ciegamente en su explicación, en el fondo sabemos que nos han timado. Sabemos que si nos hubieran dejado, habríamos dado a luz a nuestros hijos divinamente.

Muchas mujeres tratan de no pensar en ello, no darle importancia y seguir adelante como si nada.
Otras luchan para que eso no les vuelva a pasar, ni a ellas, ni a nadie más.


¿Te robaron tu parto? ¿Qué piensas hacer al respecto?




martes, 20 de diciembre de 2011

CON OXITOCINA CRIAR ES MÁS FÁCIL


Criar a un niño y acompañarle en su crecimiento y conocimiento del mundo no es fácil. Sobre todo ahora que la sociedad en general no ayuda y muchas veces el entorno más cercano tampoco. Las madres actuales tenemos muy pocas referencias válidas a nuestro alrededor sobre como hacer las cosas, nadie nos enseña y los consejos bienintencionados muchas veces están equivocados, porque la mayoría tratan de facilitar la vida al adulto ignorando las necesidades genuinas de los niños.
Pocas son las mujeres para las que esta tarea es siempre gratificante, conozcan la respuesta a todas las preguntas y no haya días en que estar con sus hijos se les haga cuesta arriba. La relación con los hijos no siempre es fácil a pesar de quererlos con locura y estar dispuestas a dar nuestra vida por ellos. Esta relación depende de muchos factores. Estos son algunos que se me ocurren a mí:
- En primer lugar están los caracteres: creo firmemente en que desde que nacemos ya somos “nosotros” de alguna manera, un ser especial y diferente al resto, con nuestra manera de ser, que luego irá modelándose por la relación que tengamos con el resto del mundo. No todos los niños son iguales -aunque sus necesidades si sean las mismas-, ni todas las madres tampoco, y las diferencias o las “excesivas semejanzas” entre unos y otros pueden hacer que la relación no siempre fluya con facilidad.
- También influyen las circunstancias en las que ese bebé se gestó: no es lo mismo quedarse embarazada buscándolo que de penalti, hacerlo con el apoyo de la pareja que sin él, en medio de una crisis personal y/o económica o en tiempos de tranquilidad y bonanza…
- El orden de aparición en escena también cuenta. Tampoco será igual la relación con el primogénito, que con el segundo o el tercero si los hubiere. Las personas vamos cambiando con el tiempo, nuestras circunstancias también y eso afecta a como nos sentimos y nos relacionamos con los demás. El primer hijo suele ser el conejillo de indias de nuestra formación como madres. Con ellos aprendemos y con ellos inevitablemente solemos cometer más errores. Los que vienen después se benefician de la experiencia acumulada gracias a su hermano mayor. La culpa por no haber sabido hacer las cosas mejor con ellos, puede instalarse en medio de la relación y ser un lastre de por vida.
- Y lo que la sociedad no sabe, ni tampoco parece tener interés en conocer es como influye tener un buen parto y una lactancia exitosa en la crianza de los bebés.
La oxitocina, denominada la hormona del amor, está presente en actos fisiológicos relacionados con el placer, como la comida y los orgasmos. Es fundamental en el parto para que se produzca la dilatación y las contracciones y también está relacionada con la lactancia. Estos dos últimos: parto y lactancia si son vividos de manera tranquila pueden ser experimentados de forma muy placentera. La oxitocina está íntimamente ligada a las endorfinas. Cuando fluye por el corriente sanguíneo de la mujer, ésta se encuentra en un estado de placidez. Esta hormona produce efectos en su cerebro, la lleva a estar más atenta, más dispuesta y de mejor ánimo.
Por eso no es igual de fácil criar a un niño con oxitocina que sin ella.
Cuando la oxitocina natural ha estado presente en el parto y ha cumplido su función se produce un enamoramiento automático entre la madre y su bebé nada más conocerse. Y después durante la lactancia, la oxitocina “recompensa” a la madre por los esfuerzos que realiza para cuidar de su cría.
Por poner un ejemplo: que te despierten varias veces por la noche, -aunque sea tu propio hijo y lo haga por necesidad y sin afán de fastidiarte-, no es nada agradable, pero se soporta mejor gracias al chute de oxitocina que recibimos al amamantarlo. La oxitocina nos da un aporte extra de energía y paciencia para sobrevivir al estrés que suponen los primeros meses de vida del bebé. Es un mecanismo natural para garantizar la supervivencia de la especie, es una gratificación inmediata y física que nos disuade de abandonar a nuestra criatura al tercer día de no haber pegado ojo. Inconscientemente asociamos a esa pequeña criatura con una sensación placentera y somos capaces de seguir adelante gracias a la fuerza que nos infunde nuestra naturaleza mamífera. Sin la oxitocina, sólo disponemos de nuestra fuerza de voluntad y nuestro talante para enfrentarnos a la crianza y a veces con esto no es suficiente para poder darnos completamente sin sentirnos sobrepasadas.
Las madres que hemos tenido varias experiencias distintas de maternidad, con y sin oxitocina de por medio, solemos coincidir en que nos es más fácil relacionarnos con aquellos de nuestros niños que han sido criados con la ayuda de esta hormona.
En el parque, a la salida del colegio, en la consulta del médico…en aquellos sitios donde las madres solemos coincidir siempre hay mujeres nerviosas, enfadadas, regañando a sus hijos, quejándose de que no saben que hacer con ellos, de que están agotadas,… y yo me pregunto: ¿es esto normal?, ¿no debería ser la maternidad algo más fácil y placentero?
En esta sociedad de partos mecanizados y lactancias artificiales, la oxitocina parece estar en peligro de extinción. Por imposición o voluntad propia desaprovechamos esta arma gratuita y tan útil para hacernos más fácil nuestra nueva vida como madres.
Desde aquí os animo a probar esta droga natural y sin efectos secundarios, que nos hace más agradable la tarea de cuidar a nuestros bebés.