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martes, 8 de marzo de 2016

VOLANDO EN GLOBO

Con un eurito
y mi imaginación,
puedo llegar volando
a cualquier rincón.

Porque ya sé hacer globos de chicle.
Mi madre nos enseñó.
Mi hermano y yo
somos expertos en navegación.

De fresa, menta o melón,
los dos masticamos con fruición.
Luego soplamos y soplamos
para crear nuestra embarcación

Nos agarramos bien fuerte.
Aguantamos la respiración,
y con un pequeño saltito
zarpamos llenos de emoción.

El césped, mi casa, nuestra urbanización,
todo se va quedando pequeño,
mientras nos alejamos por el cielo.
Somos aventureros en busca de acción.

Vemos la carretera con sus coches,
el humo de la polución,
el parque del cohete,
algunos pájaros e incluso un avión.

No nos da vértigo la altura.
No tenemos miedo a volar.
Aquí arriba entre las nubes,
nuestra mente puede soñar.

A veces nos quedamos cerquita.
Otras nos acercamos a ver el mar.
Sin caravanas ni atascos,
somos los primeros en llegar.

Después de divertirnos un rato,
la aventura llega a su final.
Volvemos a casa cansados
cuando los globos se empiezan a desinflar.


martes, 1 de marzo de 2016

VERGÜENZA

Ya llega, la veo venir.
Siento como se acerca.
Empiezo a sufrir.

Me impide ser yo.
No me deja hablar.
Cuando lo intento,
solo logro tartamudear.

Viste de rojo,
me hace sudar.
Tiemblo, me enojo.
¿Por qué no me deja en paz?

¿Por qué me persigue?
¿Por qué no la dejo atrás?
Si yo no soy menos,
Si los otros  no son más.

Me hace sentir pequeño.
Me hace dudar.
¡Sé lo que quiero!
¡Lo puedo lograr!

La miro.
Me mira.
Me atrevo y la reto.
No la dejaré ganar.

Me paro.
Cierro los ojos.
Respiro.
Vuelvo a respirar.

Sujeto mi corazón desbocado,
le obligo a parar.
Estoy preparado.
Lograré avanzar.

Sonrío.
Ella ya no está.
He vencido a la vergüenza.
Ahora nada me podrá parar.




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martes, 23 de febrero de 2016

LA BRUJA COTILLA

En mi barrio hay una bruja cotilla,
a la que le gusta hacer cosquillas.
Cada mañana observa por la ventana,
como los niños vamos al cole,
montando una caravana.

Mi vecina no es una bruja malvada.
Al principio de los tiempos,
fue un hada velada,
de esas tan bonitas
que visten purpurina y usan varita.

Pero un día se le dio la vuelta al turbante,
probó la magia negra,
le gustó,
y decidió seguir adelante.

Tiñó a su gato blanco de negro,
se hizo con una escoba de madera
y sin temor alguno
alzó feliz el vuelo.

Con esmero se trenza el pelo,
mientras espía tras la cortina,
y acaricia a su gato negro
confiando en que no destiña.

Mis amigos y yo la tenemos mucho cariño,
pues cuando nos ve mirando hacia arriba
nos regala a todos un guiño.

A veces nos la encontramos en el parque,
cuando nosotros ya nos vamos,
porque ella sale siempre tarde.

Nos saluda con una sonrisa,
mientras nuestros padres asustados nos gritan:
“¡Venga daos prisa!”

Y si durante su paseo
se encuentra a un niño triste y apenado,
con sus trenzas le hace cosquillas
hasta que la pena se le ha pasado.

Por eso me gusta mi vecina,
la bruja buena cotilla,
la que se hace trenzas,
la que nos hace cosquillas.




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