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miércoles, 30 de marzo de 2016

EMBARAZOS “CUQUI”

O COMO HACER DE TU PREÑEZ UNA FIESTA CONTÍNUA...


¡Estas embarazada! O crees que puedes estarlo y tienes que estar preparada. No puedes dejar nada al azar. Intuyes que una vez nacido el bebé, se te va a acabar eso de estar de parranda todo el día, por lo que piensas aprovechar los 9 meses que tienes por delante para convertirte en la reina de la fiesta. Quieres que este embarazo sea inolvidable, tanto para ti como para tus allegados, y no vas a dejar pasar ninguna oportunidad para festejar que albergas en tu interior una lentejilla, que se convertirá finalmente en una sandía con su propio campo gravitatorio alrededor. 


¡Como han cambiado las cosas! 


Cuando yo me embaracé por primera vez no se hacía tanta alharaca con motivo del embarazo. Se lo decías a tus padres, a tus suegros y a tu mejor amiga, que se alegraban un montón y ya. Los hitos más importantes eran la compra de los primeros patucos y/o el gorrito para el hospital, la primera ecografía y aquella en la que te dicen el sexo y por último la elección de los muebles de la habitación del bebé (si, esos que luego no son nada prácticos) en consonancia con esa predicción, y poco más.

Ahora hay infinidad de maneras de hacer visible y celebrar que estamos embarazadas. Se están haciendo populares actos sociales procedentes del otro lado del charco que convierten el embarazo en una fiesta continua. 

Yo soy de otra “época” y no me he visto abducida por estas nuevas modas, por lo que tengo que reconocer que para escribir este post he tenido que documentarme (un poco) además de contar con la colaboración de la sin par “Lady Vaga”, mi jefa, amiga y compañera en activismos varios. Ella me ha introducido en el mundo de la “preñez cuqui” como ella la llama y que empieza en el momento en que muestras el predictor (o el clearblue que es más "modenno") en Instagram. 


Si, ahora gritamos a los cuatro vientos que nuestro maromo ha dado en la diana, mostrando una foto de las dos rayitas en las redes sociales. Pero claro, no vale cualquier foto, tiene que ser una foto de calidad semi-profesional, con sus filtros y eso, además de tener cuidado de mostrar en la mano sujetadora del “pipi-test” una manicura intachable, porque eso de enseñarles a nuestros seguidores los padrastros y las uñas mordidas no es demasiado “cool”.

El siguiente paso es entrar de lleno en los festejos. Para lo cual hay que tener tiempo, dinero y creatividad, además de un buen dominio del inglés

Empezamos por el GENDER REVEAL PARTY, o lo que viene siendo revelar en una fiesta el sexo del bebé. La idea es que el ecografista se muerda la lengua y no le diga a la feliz pareja de futuros padres si el bebé tiene o no colita, si no que meta la información en un sobre cerrado que llevaran a una pastelería, donde el pastelero teñirá una tarta de rosa, si es niña o de azul, si es niño. Luego en una gran fiesta los padres se enteraran al mismo tiempo que familiares y amigos del sexo de su vástago al cortar la tarta delante de todos.

Mal empezamos… La tarta no puede ser verde, morada ni amarilla, si no que perpetua la tradicional división de colores según sexo, algo que a mí me resulta casposo.

¿Puede existir algo más cursi? Si sigues leyendo lo comprobarás...

Como la anterior, los BABY SHOWER proceden de Estados Unidos también y son una costumbre alternativa a los bautizos europeos, que está más que asentada gracias a que muchas famosas como Shakira o Beyonce entre otras, los han popularizado. 

¿Qué tenemos que saber de esta fiesta?

  • Inicialmente sólo se celebraban con el primer hijo y consistía en una reunión femenina en la que se compartían conocimientos sobre el arte de ser madre.

  • Ahora sin embargo, se celebran con cada hijo, suelen estar invitados también hombres y lo que prima es lo material, es decir, los regalos que se le hacen a la futura mamá para ella o para su bebé.

De manera que se ha transformado un ritual íntimo y útil en una nueva excusa consumista, una oportunidad más para gastar dinero en cachivaches que el bebé podrá o no, necesitar y utilizar.

Cada Baby Shower es un mundo. Puede consistir en un desayuno, un brunch, una comida, una merienda, gominolas (los famosos SWEET TABLE o CANDY BAR), o cualquier otra cosa que se nos ocurra. La organizadora, el número de invitados, la decoración o las actividades dependen exclusivamente de los gustos de la futura madre.

Lo cierto es que tiene una pinta estupenda

Estos eventos suelen tender hacia la cursilería abusando de los tonos pastel y el dulce, por cierto nada recomendable para los casos de diabetes gestacional… Abundan los cake-pops que no hay que confundir con los cup-cakes (muffins con sombrero) espolvoreados de sprinkles, y las cookies temáticas (¿veis como era necesario saber inglés?). El fondant de colores está divino, pero sus 300 calorías de azúcar y manteca se quedan con nosotras mucho más tiempo del que tardará la anfitriona en dar a luz. Lo que está claro es que no se lleva la típica mesa con empanada, tortilla, jamón y vino, aunque el jamón sea de bellota y el vino gran reserva. 

Hacer galletas con forma de teta o de mochila no quedaría igual, ¿verdad?

Por otro lado está el BLESSINGWAY que significa bendición para el camino y que es una reunión en la que se brinda apoyo emocional acerca del embarazo y del parto que está por llegar. En este acontecimiento lo que prima es mimar a la futura mamá. Aunque yo no soy mucho de velas e incienso, de los tres este es mi evento favorito pues lo importante no es lo material si no lo espiritual.

Pero no nos engañemos, estas fiestas son solo un entrenamiento para lo que está por venir: LOS CUMPLEAÑOS INFANTILES. Fiestas temáticas de Frozen para ellas y Lego para ellos, o al revés, quien sabe, para terminar con las puestas de largo a los 15 años, que ya se sabe que “todo se pega, menos la hermosura”.

Una preciosidad

Y entre fiesta y fiesta no pueden faltar las sesiones de BELLYPAINTING, o sea pintarnos la barriga con obras amateur de nuestras parejas o de artistas profesionales que inmortalizamos en fotos que colgamos de nuevo en las redes sociales, con lo que volvemos al principio de la historia. 



Las sesiones de fotos en las que se ve la evolución de la tripita son ya un clásico en internet y hasta se hacen vídeos para ver a cámara rápida como cambia nuestro cuerpo durante los nueve meses. Os recomiendo este vídeo del cantante de la banda británica McFly, Tom Fletcher que cuando descubrió que iba a ser padre, decidió hacer del embarazo de su mujer, Giovanna Falcone, algo creativo y darle así la bienvenida al mundo a su futuro hijo.

¿CONOCÍAS TODAS ESTAS FIESTAS?
¿HAS ESTADO EN ALGUNA COMO INVITADA?
¿CUÁNTOS DE ESTOS RITOS HAS LLEVADO A CABO EN TU EMBARAZO?

lunes, 16 de septiembre de 2013

REGALANDO CUENTOS, NO CONTÁNDOLOS


Tenía pendiente hablar aquí de la buena nueva de mi cuento “Nace Eugenia”, y la última entrada del blog de El Parto es Nuestro: “¡Cigüeñas, devolvednos nuestros partos!”, me ha iluminado a la hora de preparar este texto.

Hay padres que antes que decirles la verdad, prefieren contarles a sus hijos que, para que nazca el nuevo hermanito, un doctor cortará la barriga de su madre y luego se la coserá (aunque la cesárea no esté prevista). Algo parecido a lo que ocurre en el cuento de las siete cabritillas, aunque sin meterle piedras dentro (¡sólo faltaba eso!). A mi esto me parece espantoso, pues esta explicación además de falsa, es muy gore y creo sinceramente que les puede causar un trauma mayor a los críos, que decirles sencillamente que su hermanito saldrá por la vagina de mamá. Cabría preguntarse porque esos padres ocultan la realidad a sus hijos.

Hace dos años, hice un par de talleres de Descubriendo la Maternidad en el colegio de mis hijos y me basé en el cuento de Eugenia para hacerlos. Era una especie de prueba, pues el cuento todavía estaba en fase de producción y quería saber si funcionaría y a los niños les gustaba. ¡Fue todo un éxito! Tras el taller los niños hicieron unos dibujos, y luego yo elegí el que me pareció más llamativo y premié a su autor con un diploma y una mochila de la asociación. La anécdota está, en que luego, el niño “ganador”, se ha convertido en un gran amigo de mis hijos, juegan muchas veces juntos, y por ende yo también he hecho buenas migas con su madre.  En el sexto cumple de Ángel, esta chica (sin saber que era yo, la que había ido al cole a hacer el taller), comentó todo asustada, lo que su hijo, al llegar a casa, le había dicho sobre lo que había aprendido. Le preguntaba emocionado cuando él tendría un hermanito (es hijo único) y ella le prohibió llevar al parque la mochila por “el que dirán”. Según ella, esos no eran temas para enseñar a niños tan pequeños… Hace más de un año y medio de aquello, y no sé que recordará el chico del taller, pero si que sé, que su madre, por su lado, se empeña en decirle que los niños los traen las cigüeñas. Me imagino el follón que debe tener el chaval en la cabeza.

Dibujo ganador
Pues resulta que, acaba de ser el cumpleaños del niño, y yo ni corta ni perezosa, le he regalado un ejemplar de “Nace Eugenia”. La madre no estaba presente cuando abrió el paquete, por lo que no vio el cuento hasta llegar a su casa (el niño lo estuvo hojeando, mientras a su lado, Ángel le decía orgulloso: “lo ha hecho mi mamá”). Esto ha ocurrido este sábado, y no he tenido ocasión de hablar de nuevo con ella, así que no sé cual ha sido su reacción, pero no me extrañaría nada, que cuando lo vea, se lo quite y termine escondiéndolo en el fondo de un cajón. “Nace Eugenia”, se convertirá así, en un libro maldito, como muchas de las grandes obras de la historia de la literatura. Una de esas, que dicen la verdad, una verdad incomoda para algunos.

Yo creo que es el mejor regalo que he podido hacerle.  Pienso regalarles un ejemplar, a todos los niños que nos inviten a sus cumpleaños, y de esta manera ir sembrando poco a poco semillas para el cambio, aunque eso implique poner en un compromiso a sus padres. Espero que ninguno me retire la palabra.