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lunes, 7 de agosto de 2017

VIAJAR A DINAMARCA CON NIÑOS (IV)

Termino esta serie de post sobre nuestro viaje a Dinamarca con algunos datos útiles de interés.


PRECIOS ENTRADAS 


Resumen de los gastos del viaje:



En total las visitas nos han costado alrededor de 500 euros. (tipo de cambio 1 euro = 7,5 DKK). Creo que el gasto ha merecido la pena tanto por la cantidad como la calidad de los sitios que hemos visitado. Volvería a todos ellos sin dudarlo.



Al Tívoli entramos para verlo más que para montar a las cosas, pues íbamos a ir días después a Legoland. Por eso compramos la entrada de paseo, en lugar de la pulsera que da acceso a todas las atracciones, porque además entramos tarde y pensamos que no íbamos a poder amortizarla. Pero luego dentro cogimos tickets para montarnos en un par de cosas. Cada ticket costaba 24 DKK y como mínimo las atracciones costaban dos tickets. Al final comprobamos que con montar en cinco cosas cada uno, merecía la pena comprar la pulsera que costaba 230 DKK.


También nos queda la espinita de no haber comprado online las entradas de Legoland, ya que nos abríamos ahorrado 300 dkk.



ALOJAMIENTO


Hemos estado en tres hoteles: 

Del primero puedo decir que está muy bien situado, cerca de la estación Central, del Tívoli y de la Plaza del Ayuntamiento.

El segundo fue sin duda el mejor de los tres. Era el que tenía la habitación más grande y el único que incluía el desayuno, que era estupendo.

El último era el de más batalla. Localizado muy cerca del parque de Legoland y enfrente del aeropuerto de Billund., estaba muy bien insonorizado hasta que abrías las ventanas. Lo peor no era oír despegar y aterrizar los aviones, si no el olor del queroseno. A parte, la habitación era minúscula (por no tener, no tenía ni armario donde guardar la ropa o las maletas) y el baño era típico danés, sin plato de ducha ni bañera, con lo que el suelo se encharcaba cuando nos duchábamos, ¡un verdadero engorro!




En las tres ciudades había aeropuerto, pero nosotros llegamos y partimos del de la capital. El de Billund está genial para hacer viajes relámpago de fin de semana al parque temático, aunque pagas la comodidad con el aumento del precio del pasaje.


El viaje ha sido estupendo y nos ha dejado un montón de imágenes para el recuerdo. Creo que ha resultado tan buena experiencia, porque hemos conseguido realizar un recorrido lleno de paradas pensadas para el disfrute tanto de los niños como de los mayores. No sé si volveremos alguna vez allí, pero lo que está claro es que Dinamarca ha dejado el listón muy alto, difícil de superar por otros lugares. Os animo a todos a conocerla.




Para conocer el resto del viaje:




sábado, 5 de agosto de 2017

VIAJAR A DINAMARCA CON NIÑOS (III)

Continuamos nuestro periplo por Dinamarca...


DÍA 3 – ODENSE



CASTILLO DE EGESKOV



Este es uno de los lugares que más me han gustado. Da para estar el día entero pues hay actividades de todo tipo, todas interesantes y divertidas. El complejo turístico incluye el propio Castillo de Egeskov, los jardines y los museos: de coches antiguos, bicicletas, motos, trajes, etc. Hay también una tienda antigua de ultramarinos súper curiosa.

El castillo es precioso, está rodeado de agua y las vistas son impresionantes. Los jardines en sí mismos son increíbles pero es que además están plagados de columpios para los niños. 

Cuenta además con un laberinto, se puede caminar entre los árboles a través de unos puentes y también practicar juegos antiguos como andar con zancos. Los chicos se lo pasaron genial. Es muy recomendable.























DÍA 4 – AARHUS


DEN GAMLE BY


Ya en Jutlandia fuímos a Den Gamle By (la ciudad vieja), que se encuentra a las afueras de Aarhus. Es un museo abierto organizado como un pueblo antiguo formado por edificios históricos de Dinamarca (traídos de ciudades y pueblos de toda Dinamarca). La mayor parte de la ciudad está dedicada al período que va desde 1700 hasta 1860. Luego hay una parte con edificios de comienzos del siglo XX (1930) y otro bloque de los años 70 (1974).

Muchos de los edificios están abiertos al público. Algunos con la decoración y mobiliario típico de su época, y otros contienen exposiciones de diferentes tipos, normalmente relacionadas con esa época. Para darle más realismo a la ambientación, los trabajadores van vestidos con la ropa característica de esos momentos. 


Fue genial, cuando al entrar en una casa, tras preguntar mi hijo si hay vivía alguien, nos encontramos de repente a una anciana ataviada con ropajes del siglo XVIII o cuando en la parte de atrás saló una gallina del cobertizo o cuando vimos como una madre enseñaba a su hija a hilar en una rueca.

Todos pudimos jugar a juegos antiguos como los bolos de madera o a tirar latas a pelotazos. También pasamos el río en barca y los chicos alucinaron con los teléfonos antiguos de los años 70. 




































DÍA 5 – BILLUND

LEGOLAND


¿Qué decir de Legoland? Pues que es chulísimo y que está hecho todo con piezas de lego, ¡hasta los gorriones que se apoyan en las farolas! Hay construcciones que representan lugares y monumentos de todo el mundo, incluido por supuesto Dinamarca. Nos hizo mucha ilusión reconocer una heladería de Nyhavn donde nos habíamos tomado un helado. Todo está cuidado al detalle allí: el aparcamiento está señalizado con figuras de Lego, dejan entrar a los perros y les ponen cuencos con agua cerca de los baños para que beban y se refresquen, y dejan piezas de Lego duplo al alcance de los peques para hacerles más entretenida la espera en las colas. 



Nos montamos en casi todo -si mides más de 130 cm puedes montar en todas las atracciones-, comimos patatas fritas cortadas como piezas de Lego y yo hice miles de fotografías. La única pega es que no nos enteramos de que la oferta familiar solo se podía comprar por internet, así que pagamos más de lo que teníamos previsto por la entrada. Si vais, no os olvidéis comprar las entradas con antelación a través de la web. También me arrepiento de no haberme hecho una foto con Batman. Le vimos nada más entrar y luego no volvimos a verlo en todo el día. 
































DÍA 6 – RIBE


CENTRO VIKINGO


Ribe es el pueblo más antiguo de Dinamarca, Durante la era vikinga, Ribe fue un centro de intercambio comercial importante. Sus pequeñas casas de colores con balcones llenos de flores son preciosas. Es un lugar muy bonito y tranquilo para pasear. 



A unos pocos kilómetros del centro de Ribe se encuentra el Ribe Viking Center, una aldea vikinga reconstruida a tamaño real, poblada por vikingos con los que se puede trabajar y hablar. Pasear por allí pudiendo entrar en cada cabaña y comprobar cómo vivían los vikingos, te traslada a otra época. Yo que veo la serie Vikings os puedo decir que sentí como si estuviera en Kattegat con Ragnag y los demás. Pero lo mejor como siempre fue la parte interactiva. Pagamos un ticket aparte para que los niños pudieran hacer 3 actividades: tiro al arco, acuñar moneda y tallar madera. Además como en otros sitios encontramos a lo largo del camino varios juegos típicos vikingos por lo que aburrirse no era una opción. Nos encantó disfrazarnos y practicar la lucha con cascos, escudos y espadas.



DÍA 7 – ROSKILDE


MUSEO DE BARCOS VIKINGOS



De camino al aeropuerto paramos en Roskilde. Ese fue el único día gris y lluvioso de todo nuestro viaje. Entramos en el Museo de Barcos Vikingos, donde se encuentran los restos de 5 barcos vikingos que han sido reconstruidos. Aunque lo que más nos gustó fue la parte exterior y las actividades que se organizaban. Algunas tenían sobrecoste pero otras como construir tu propio barco eran gratis, así que allí estuvimos un largo rato con la madera, la sierra y los clavos diseñando nuestra propia embarcación. ¡Nuestros barquitos navegaban! Pero tuvimos que dejarlos allí porque no podíamos facturarlos en el avión. ¡Una pena! También pudimos subirnos a una reproducción que había en el exterior. Comimos en la cafetería del museo y tomamos dos sándwiches, uno de pescado y otro de carne de cerdo mechada que estaban buenísimos.






















Si queréis conocer curiosidades, recomendaciones, precios de las entradas y más, no os perdáis el siguiente y último post sobre nuestro viaje a Dinamarca.


Si te has perdido los anteriores, puedes encontrarlos aquí:



jueves, 3 de agosto de 2017

VIAJAR A DINAMARCA CON NIÑOS (II)

Nosotros pasamos tres noches en Copenhague, dos en Aarhus (la segunda ciudad más grande de Dinamarca) y otras dos en Billund donde se encuentra el parque de Legoland.



Paso a relatar los lugares que visitamos cada uno de los días:



DÍA 1 - COPENHAGUE


PARQUE DE DYREHAVEN


Se encuentra al norte de la ciudad, en la Estación Klanpenborg, zona 5, a tan solo 15 minutos del centro. Se trata de un parque de alrededor de once kilómetros cuadrados en el que podemos ver grandes árboles, robles antiguos y más de dos mil ciervos y gamos. En la entrada se ofrecen paseos en coches de caballos para recorrerlo. Nosotros no lo cogimos y creo que fue un error, porque andamos un montón y nos cansamos mucho. El principal atractivo del parque es ver a los ciervos pastando libres a tu lado, y en su búsqueda llegamos hasta al palacete de Eremitagen. Cuando ya habíamos perdido la esperanza de ver nada, ahí estaban. La caminata había merecido la pena. Pero os recomiendo montar en las calesas para ahorrar energías, que se necesitan para seguir haciendo turismo.

Dentro del parque natural se encuentra el Bakken, el parque de atracciones más antiguo del mundo. Es una mezcla entre feria y parque como los que salen en los dibujos de Scooby Doo. Sus orígenes se sitúan hacia 1583, año en que se descubrieron en su actual ubicación unos manantiales de agua con supuestas propiedades curativas. Hasta allí empezó a acercarse mucha gente en peregrinaje y eso hizo que la zona se llenara de vendedores ambulantes y toda suerte de artistas. Abren de 12 a 12 en verano y la entrada es gratuita, pudiendo comprarse una pulsera para montar en todas las atracciones o tickets sueltos. Como no podía ser de otra manera la mascota del parque es un ciervo.

RUNDETARN 


Ya de vuelta al centro, visitamos La Torre Redonda, que es el observatorio más antiguo de Europa, construido en 1642, y que destaca por tener una escalerilla en espiral (sin escalones) que le otorga una gran originalidad y que nos conduce a una altitud de 35 metros, desde donde se obtienen unas magníficas vistas de la ciudad. Dicen que en la sala de la biblioteca, Hans Christian Andersen solía escribir sus cuentos de hadas.



MUSEO DE CUENTOS DE HADAS
DE HANS CHRISTIAN ANDERSEN


Se encuentra enfrente de la plaza del Ayuntamiento. Se trata de un museo interactivo que hace un recorrido por la vida y obra de Andersen, recreando con figuras animadas al autor y a algunos de sus cuentos más conocidos como “La Cerillera” o “El traje nuevo del Emperador”. La pega es que la información estaba en varios idiomas pero no en castellano, por lo que dependíamos de que mi señor esposo nos tradujera todo y se hizo algo pesado.

De aquí parte Stroget, la calle peatonal comercial más larga de Europa, donde se puede encontrar todo tipo de lugares para tomar algo y tiendas, incluida la tienda de Lego.



El edificio del Ayuntamiento es muy bonito y justo detrás nos encontramos con otra de las entradas al Tívoli, la que tiene enfrente una estatua de Andersen que hace las delicias de los turistas japoneses cámara en ristre, como puede observarse en la foto.




TÍVOLÍ


El Tívoli es la principal atracción turística de Copenhague. Recomendaban verlo por la noche, porque está muy bonito iluminado y para hacerlo tuvimos que esperar hasta las 9:30 que era cuando empezaba a anochecer. En verdad, el parque es precioso y está muy bien cuidado. Como llegamos tarde no tuvimos que esperar muchas colas, aunque nos montamos en pocas cosas porque cerraban a las 11:00. La pega es que en éste a diferencia del de Bakken, sí que cobran por entrar a verlo.









DÍA 2 - COPENHAGUE


CASTILLO DE ROSENBORG


No entramos dentro del Castillo, pero solo pasear por los jardines ya merece la pena. Además los chicos estuvieron recargando pilas jugando en un parque muy chulo que había allí de temática de Dragones.


LA SIRENITA


Esta es otra parada obligatoria. La Sirenita es el símbolo de Copenhague y la estatua danesa más fotografiada. Está hecha de bronce y se encuentra en Langelinie. Nosotros ya íbamos concienciados de que era pequeñita, por lo que no nos decepcionó. 

Por el camino a Nyhavn, nos encontramos la Iglesia de San Albano y la fuente de Neptuno que nos pareció preciosa. Vimos también a lo lejos la llamada Catedral de Mármol.


NYHAVN


Nyhavn, con su canal y sus casas y edificios de colores, es una de las vistas de postal más típicas de Copenhague. Allí Hans Christian Andersen pasó la mayor parte de su vida, (18 años) escribiendo sus cuentos en tres de las casas que se asoman al canal. El día de su aniversario, el 2 de abril, se puede ver a un hombre disfrazado de este autor paseando por la calle. 

Se trata de un paseo marítimo, canal y zona de ocio que data del siglo XVII, que era notorio por la cerveza, los marineros y la prostitución. Actualmente está plagado de bares, cafeterías y restaurantes. Sirve como un "puerto patrimonial", y tiene muchos barcos históricos de madera. En la tienda de lego y en Legoland pueden verse reproducciones de este canal con todos sus detalles. 

Para conocer Copenhague es imprescindible realizar un paseo en barco de los que parten de Nyhavn. Aunque ninguno de los tours se realiza en castellano, compensa hacer el recorrido. El nuestro duró una hora y mi hijo pequeño se lo perdió íntegramente porque estaba tan cansado que se durmió nada más subir al barco. El mayor sin embargo disfrutó de lo lindo del paseo. A mí me llamaron mucho la atención los barcos-casa, cuyo interior podíamos ver a través de las ventanas al pasar.











CHRISTIANIA


Es la "Ciudad Libre de Copenhague", un experimento de estilos de vida alternativos y comunales. Christiania no pertenece a Dinamarca, sus habitantes no pagan impuestos y tienen sus propias leyes. Originariamente ocupada en 1970, en la actualidad alberga a unas 1.000 personas y varios centenares de perros. Nosotros no la vimos en profundidad porque estábamos cansados y además empezó a llover. Nos quedamos en la zona más turística de los puestos de droga, ropa y cafeterías ecológicas. Se supone que más cerca del canal hay una zona rural con pintorescas granjas y cabañas de madera. Mis hijos alucinaban al ver a la gente vendiendo y fumando marihuana. Lo malo es que no permiten hacer fotos. ¡Tendríais que haber visto sus caritas de susto! Aunque en la foto los veáis mimetizados con el entorno, en realidad estaban deseando salir por patas de allí.





























Al día siguiente abandonamos Copenhague para ir hacia la peninsula de Jutlandia pero haciendo una parada para pasar el día en la isla de Fionia.

En el próximo post: Castillo de Egeskov, Legoland, Centro Vikingo de Ribe y más...

martes, 1 de agosto de 2017

VIAJAR A DINAMARCA CON NIÑOS (I)

Este año hemos realizado nuestro primer viaje turístico en familia. Era un momento que nos daba miedo, porque pensábamos que este tipo de viajes no era muy adecuado para nuestros hijos, que suelen cansarse y aburrirse con facilidad si les sacas del parque o la piscina. Sin embargo, la experiencia ha resultado todo un éxito, tanto por las características del destino, como por la actitud de los chicos, que se han portado divinamente, soportando por ejemplo largas caminatas sin apenas protestar. Con 11 y 8 años respectivamente, creo que ya están preparados para este tipo de vacaciones, en las que hemos conocido otro país, su cultura, costumbres y tradiciones.

Todos hemos disfrutado mucho durante estos días en el país de la bicicleta y los vikingos. Es un lugar muy recomendable para visitar en familia porque los daneses tienen muy en cuenta las necesidades de los más pequeños a la hora de diseñar los espacios públicos. Vayas donde vayas siempre hay algo especialmente dirigido para ellos: zonas de juego en los jardines de los palacios, actividades en los museos, etc... y parques, muchos parques. Basta decir que hemos estado en tres parques de atracciones diferentes durante nuestra estancia de apenas 8 días.


10 CURIOSIDADES SOBRE DINAMARCA


Antes de empezar el relato de nuestro viaje, voy a dar unas pinceladas para retratar Dinamarca en términos generales. Esto es lo que vais a encontraros, si decidís viajar a tierras danesas.


1. Dinamarca se encuentra al norte de Europa, su capital Copenhague está a casi 2.500 km de distancia de Madrid. Se tarda unas 3 horas en llegar en avión y el aeropuerto está a tan solo tres paradas de tren de la Estación Central. Enfrente de esta nos encontramos con una de las numerosas entradas al parque de atracciones Tívoli, una de las paradas obligatorias en nuestro viaje. Dinamarca consta de una península llamada Jutlandia y dos islas principales: Fionia y Sealandia, donde se encuentra Copenhague. 



2. Es un país muy llano en el que no hay una cuesta. Además los centros de interés turístico de Copenhague, la capital, están relativamente muy cerca unos de otros, por lo que no os costará mucho visitarlos andando y así os evitáis el transporte público que es carillo. Si tenéis pensado moveros en tren o autobús, considerad adquirir una CityPass.

3. Es el país de la bicicleta. Nada más llegar, nos encontramos un aparcamiento de bicicletas en la estación central, con cientos y cientos de ellas. La capital tiene carril bici en todas sus calles y encuentras bicis aparcadas en cualquier esquina, muchas sin ningún tipo de candado, protección o vigilancia. 


4. Su moneda es la corona danesa DKK y a día de hoy el cambio es de 1 euro = 7,5 DKK. Es un país carísimo. Nosotros lo sufrimos especialmente con la comida. Para que os hagáis una idea, una pinta de cerveza podía costar 9 euros y los menús de los restaurantes de comida rápida costaban alrededor de 2 euros más que en España y además llevaban menos cosas. Por eso, si vais ajustados de presupuesto, os recomiendo tirar de bocatas lo máximo posible. Los ingredientes los podéis comprar en supermercados Netto o Aldi, que tienen un horario bastante amplio, desde las 08:00 a.m. hasta las 22:00 p.m. Para emergencias, podéis ir a un Seven Eleven, los hay por todos lados. No hay problemas para encontrar fruta.

5. La comida más típica, los Smorrebrod, consiste en una rebanada de pan negro, generalmente de centeno, con mantequilla y diversos ingredientes fríos como pescado, queso en rebanadas, salchichas, carne o huevos (cocido o frito) y salsas de diferentes especies. A mi particularmente no me gustó nada de nada. Fuera de eso, el resto de la comida es de bastante calidad y muy bien presentada.

Nosotros nos enamoramos de unos gofres recubiertos de chocolate y virutas que iban pinchados en un palito. Estaban buenísimos y no nos duraron ni un asalto. También descubrimos el Cocio, una especie de Cacaolat que se toma bien frío y está delicioso. En cuanto al servicio, los camareros son amables y todos hablan inglés, aunque son bastante lentos. 

6. Los daneses tienen muy en cuenta a las familias y sus circunstancias. En algunos sitios los niños entran gratis y no prohíben la entrada de comida de fuera, sino que por el contrario, ponen a nuestra disposición merenderos, tanto al aire libre como cubiertos. Además, curiosamente el precio de la comida dentro de los lugares que visitamos no es más cara que fuera, por lo que si lo preferís podéis tomaros algo dentro en un puesto de perritos y así no vais cargando siempre con el picnic durante todas las visitas.

7. Tampoco faltan los baños públicos. Estemos donde estemos siempre habrá un “Toliletter” a mano a poca distancia, lo que es de agradecer.


8. Encontraréis alusiones a Hans Christian Andersen - escritor y poeta danés, famoso por sus cuentos para niños, entre ellos El patito feo, La sirenita y La reina de las nieves - y los Vikingos por doquier. Hay estatuas, museos y castillos repartidos por toda la geografía danesa. Os recomiendo visitar el Centro Vikingo de Ribe, una reconstrucción de una aldea vikinga. Por el contrario, La Casa de los Cuentos de Hadas de Andersen en Copenhague resultó un poco fiasco, fundamentalmente porque no contaba con información en castellano y nosotros no andamos muy allá con el inglés. En general, no esperéis encontrar mapas ni guías en nuestro idioma en ningún sitio.


9. Copenhague es la cuna del Tiger, una de mis tiendas favoritas. No podéis volver sin entrar en la tienda de tres plantas que hay en Stroget, la calle peatonal con tiendas más larga de Europa y traeros una caja de típicas galletas de mantequilla danesas. En la misma calle encontraréis una tienda Lego, donde podéis diseñar vuestros propios personajes juntando las piezas que más os gusten.

10. En cuanto al tiempo hemos tenido mucha suerte porque nos ha hecho muy bueno. Apenas ha llovido y la temperatura ha sido agradable. Recomiendan que vayas con muchas capas para ir modulando el vestuario según las circunstancias. Eso sí, si vais en invierno, preparaos para pasar mucho frío.

Nosotros pasamos tres noches en Copenhague, dos en Aarhus (la segunda ciudad más grande de Dinamarca) y otras dos en Billund, donde se encuentra el parque de Legoland.

Este es el primero de una serie de 4 post sobre nuestro viaje. Esos 8 días han dado mucho de si y tengo muchas cosas que contaros. Lugares, precios, recomendaciones y demás,  todo ello salpicado con las imágenes de una experiencia inolvidable para nuestra familia.

Si quieres conocer al detalle nuestro periplo por tierras danesas no te pierdas el próximo post…

sábado, 11 de febrero de 2017

VEGETTA777: UN INTRUSO EN MI CASA

Hoy voy a desempeñar mi papel como madre carcunda y esgrimir los típicos y socorridos: “los niños de hoy no saben divertirse”, “tiempo pasado siempre fue mejor” y “yo me entretenía con una piedra y un palo” para quejarme del tiempo que pasan mis hijos viendo vídeos de Vegetta777 y similares.



Yo nunca he jugado a videojuegos, salvo al Tetris antaño y más recientemente al Candy Crush. La verdad es que no se me da muy bien y tampoco me interesa. Siempre he sido más de escuchar música, los 40 en la radio o mis discos preferidos una y otra vez hasta casi rayarlos (madre mía que vieja soy!!!)

Así que no entiendo mucho de gamers y youtubers. No sé exactamente que hacen, bueno si, jugar y grabar las partidas supongo, y mostrar cómo se juega, trucos y demás… pero no sé donde radica exactamente el éxito de unos en comparación con otros, más allá de las modas de cada momento.

Yo solo sé que en mi casa se ha colado una voz ¿especial? que me taladra los oídos y que a mi particularmente no me gusta nada. Se trata de Vegetta777. No sé como mis hijos le conocieron, será porque ellos juegan a Minecraft y Vegetta tiene muchos vídeos de este juego.

A mí me pone enferma que en lugar de jugar ellos directamente, se dediquen a ver cómo juegan otros. Aunque claro, alguien podría decir que ver series de televisión es lo mismo: ves como otros viven en lugar de vivir tú…


Para hacer este post, me he documentado un poquito. Antes sólo sabía que se trata de un chico, español, ya talludito (28 años), con una voz peculiar y al que he oído en una ocasión decirles a los chicos que si viven con sus padres, deben respetar sus normas, cosa que le honra. También tenía entendido que ha escrito varios libros y todo. Me asombra que alguien pueda vivir de este tema, pero parece ser que es posible y él lo está consiguiendo.

Ahora he visto fotos suyas, y no es como me imaginaba la verdad. Me esperaba un friki flacucho y con gafas, -tengo que reconocer que tengo mis prejuicios-, sin embargo el chaval es majete y tiene buena planta (ahora ejerzo de vieja verde, jajaja). Parece que tiene estudios y que ahora vive fuera de España. (Vegetta: si me lees y no es cierto, corrígeme, y de paso saluda a mis chicos que seguro que les hace ilusión, jeje).

La cuestión es que yo preferiría que mis hijos hicieran un montón de otras cosas antes que ver los vídeos de este chico. Leer, dibujar o simplemente jugar entre ellos a cualquier cosa, a ser posible sin terminar pegándose. Pero estamos en invierno, hace frío, no hay niños en la calle con los que salir y las tardes son largas, por lo que al final un rato de Vegetta no se lo quita nadie. Total, se trata de vídeos de contenido inofensivo, al menos los que yo he llegado a ver. 

Pero como soy vieja y pelleja, les pedí muy acertadamente a los Reyes, unos cascos, para que disfruten de su pasatiempo en la intimidad y no me vuelvan a mí la cabeza loca.

¿Tus hijos también conocen a Vegetta?
¿Siguen a otros youtubers?

sábado, 10 de diciembre de 2016

COSAS QUE A LOS NIÑOS NO LES GUSTAN

No hay que pecar de cándidos. 

Los niños son tiernos y suaves pero tienen criterio propio
y unas ideas muy claras de lo que les gusta y lo que no. 


La primera gran sorpresa de la maternidad nos la llevamos cuando nos damos cuenta de que ese ser tan pequeño e indefenso tiene un fuerte carácter con el que defiende sus derechos e intereses. Son adorables, si, pero no son tontos. Hay cosas que no les gustan y nos lo hacen saber con contundencia.


Como en todo, habrá excepciones pero en líneas generales estas son las típicas cosas que disgustan o desagradan a los más pequeños.

En primer lugar, lo más importante es que a los niños no les gusta estar solos. No quieren estar aislados, necesitan contacto continuo con otros seres, a ser posible adultos y de su confianza. Su primera y principal figura de apego suele ser su madre y su instinto de supervivencia les lleva a no admitir estar separados de ella durante largos periodos de tiempo. Por eso, todos los instrumentos que traigan consigo esa separación les producirán rechazo. No les gustan las cunas, prefieren el colecho. No les gusta el carrito, prefieren el porteo. No les gustan los brazos de desconocidos, prefieren los de sus padres. Por eso llorarán con fuerza cuando intentemos soltarlos y se despertarán enseguida cuando noten que no estamos a su lado.

A los niños tampoco les gustan los chupetes… Diréis: “¡Mentira! Si ahora no consigo quitárselo y tiene ya x años”. El chupete es un sustituto del pezón materno. Los niños necesitan succionar, pero prefieren hacerlo del pecho de su madre. Porque el chupete imita al pezón pero no es ni mucho menos igual. Cuando ese pecho no está disponible por lo que sea, los niños terminan haciéndose al chupete y luego dependiendo de él. La primera reacción de cualquier bebé al sentir la tetina en la boca es de asco, ponen caras raras, la rechazan, la escupen, no saben qué hacer con ella. Luego a base de insistir, aprenden a gestionarla, y como les calma le cogen el gustillo. Yo siempre digo que es algo similar a la cerveza, el whisky o el tabaco. Al principio no gustan, porque objetivamente están malos, tienen un sabor fuerte y agrio, pero a base de tomarlos, la gente se hace a su sabor. Es habitual que los niños que toman lactancia materna a demanda no usen chupete porque no lo necesitan.

A muchos niños no les gusta el agua y el momento baño es una tortura para ellos. Generalmente prefieren baño en lugar de ducha y lo que menos les gusta es que les mojen la cabeza, en particular la cara y los ojos. Montan espectáculos de horror y muerte como si les estuviesen rociando con ácido sulfúrico. Algunos suelen montar shows similares cuando toca cortarles las uñas o el pelo. Se revuelven cuales Sansones a los que las tijeras les van a arrebatar su fuerza vital. Esto no significa que les tengamos que dejar ir por la vida como unos Vikingos mugrosos, pero es bueno estar preparados psicológicamente para afrontar su reacción.

Rara avis de niño al que le encantaba el agua y no tenía miedo en la peluquería.






Respecto a la comida, como diría una abuela cualquiera, muchos “viven de manías”. La más conocida y curiosa de todas es aquella por la que una fuerza poderosa les impide comerse las galletas que están rotas. Para ellos las galletas rotas, aunque sea mínimamente en una esquina prácticamente invisible, son incomestibles, vete tú a saber porqué. “¡Tendrían que pasar hambre como en la posguerra, para que se les quite la tontería!” seguiría diciendo la misma abuela y no le falta nada de razón. Aunque siguiendo con los refranes: “¡Le dijo la sartén al cazo!”. Todos tenemos manías en mayor o menor grado, los adultos también, aunque no seamos conscientes de ello o no queramos reconocerlo. No pasa nada por tenerlas. No cuesta nada transigir con ellas si son inofensivas. Así nos ahorraremos muchos conflictos, aunque tengamos que comernos nosotros las galletas rotas.

A los niños, como a los adultos, no les gusta que les digan NO constantemente, por eso hay que tratar de decírselo lo menos posible. Eso no significa que vayamos a decirles que si a todo y dejarles hacer todo lo que quieran, si no que hay que elegir bien que cosas son innegociables y tratar de ser flexible con las demás. Utilizando un lenguaje positivo y dándoles alternativas, podemos conseguir que sean más colaborativos y que cambien de postura y opinión con más facilidad. Este post de Bebés y Más: Cómo decirles que no sin decir “no”, nos da un montón de ejemplos prácticos sobre cómo hablar a los niños para erradicar el No de nuestro vocabulario.


¿Se te ocurre alguna cosa más que suelan odiar los más pequeños? 
¿Qué cosas hacen que tu hijo se enfade?

domingo, 4 de diciembre de 2016

INDUCCIÓN POR “FIESTA”

Ha dado la casualidad de que la semana pasada empecé a ver una nueva serie: “Masters of Sex”, al mismo tiempo que se publicaban los resultados de las estadísticas de nacimientos en la Comunidad de Madrid, que reflejan como “el nacer” al contrario que “el querer” como dice la canción, si que tiene horario y fecha en el calendario.

La serie versa sobre la vida y obra de William Masters y Virginia Johnson, la pareja que enseñó a América cómo amar. Ambientada en los años 1950 y 1960, cuenta el proceso de elaboración del primer estudio científico serio sobre la fisiología del sexo. Ellos fueron los dos investigadores pioneros de la sexualidad humana en la Universidad de Washington.

William Masters estaba especializado en ginecología y yo tenía curiosidad por ver como se trataba el tema del parto y el nacimiento en la serie, aunque fuera tangencialmente. No me hizo falta esperar mucho, pues en los primeros minutos de metraje del primer capítulo, tiene lugar una verdadera declaración de intenciones de la comunidad médico-obstétrica. Están dando una fiesta en homenaje al doctor, un visionario en su campo gracias a sus innovaciones en cirugía obstétrica.

Al subir al escenario declara que “Lamentándolo mucho, debo marcharme, me toca trabajar esta noche”. A lo que añade el Rector de la Universidad que se encuentra a su lado: “Will Masters todavía tiene que ingeniárselas para conseguir que los bebés lleguen en horario laboral. Aunque les aseguro que lo conseguirá”.

Un aplauso, para Will y los suyos, porque sin duda lo han conseguido. 


Solo hace falta echar un vistazo a los datos del estudio para comprobarlo.


Fuente: El País










Y como siempre los representantes del gremio no asumen su responsabilidad, si no que tiran balones fuera y culpan de este patrón tan “singular” de nacimientos a las mujeres. ¿A quién si no? Mujeres que según los médicos pedimos que nos programen el parto o la cesárea a nuestra conveniencia y no a la suya. Mujeres que venimos con varios bebés a cuestas debido a los tratamientos de fertilidad o ya añosas y eso supuestamente nos impide parir por nuestros propios medios en el momento en que la naturaleza disponga. Esos son sus “comodines” para evitar admitir que no les gusta trabajar en fines de semana y festivos. Eso sí, todo argumentos sin contrastar, sin datos estadísticos fiables que corroboren dichas afirmaciones. 

Probablemente mi primer hijo y yo fuimos víctimas de este despropósito que es el forzar a los niños a nacer y a las madres a parir cuando todavía no es el momento. Mi primera fpp (fecha probable de parto) era para el día 9 de Mayo pero el chaval se adelantó. Empecé a tener contracciones un sábado 29 de Abril y aunque solo tenía 2 cm de dilatación me ingresaron y me indujeron un parto, que a su ritmo a lo mejor no habría tenido lugar naturalmente hasta un par de días después, quién sabe. Pero claro, era mejor dejarlo todo atado antes del Puente de mayo, que ya se sabe, hay muchos compañeros librando y los que quedan no están con ánimos para currar.

Es triste decirlo, pero cuando intuí que estaba embarazada del segundo, lo primero que hice fue entrar en internet y buscar en una calculadora la fpp. La fecha que me decían coincidía con mis cálculos y con uno de mis mayores temores. Supuestamente podría ponerme de parto, ni más ni menos, que en ¡Nochevieja! Una coincidencia que sabía que podría ser motivo de complicaciones para terminar el embarazo con normalidad. En lugar de estar feliz por mi nuevo embarazo, estaba preocupada por las fechas en las que iba a tener lugar mi parto. Que esto ocurra es un motivo claro para que los profesionales se avergüencen de cómo están haciendo las cosas.

Mi Jesús y yo éramos carne de cañón para una “inducción por fiestas”. 


Menos mal que decidí quedarme en casa y evitarme manipulaciones. El pequeño también se adelantó una semana como su hermano. Nació el día de Navidad, en mi cuarto, en un parto como “Dios manda”, cuando él decidió que había llegado el momento. De haber ido al hospital habríamos terminado probablemente igual de mal que en la primera ocasión: rajados, separados y estresados. 

Las estadísticas son claras. Hay que tener la cara muy dura para seguir negando las evidencias. Que los médicos manipulan el proceso de parto a su antojo y que con ello provocan muchas complicaciones es un hecho. Ahora solo falta que lo admitan de una vez y empiecen a trabajar de verdad por cambiar su manera de hacer las cosas.

Una sugerencia gratis para los malos profesionales: estáis de suerte, no tenéis que buscar más, así como quien no quiere la cosa ya tenéis un propósito para el próximo año nuevo:

¡Dejar que los niños nazcan cuando quieran!

jueves, 22 de septiembre de 2016

¡ESTRENAMOS LOGO!

Como suele decirse más vale tarde que nunca, así que tras 6 años y medio de vida y más de 250 entradas, por fin mi blog tiene un logo. Y es que mi relación con este blog ha sido muy poco convencional. Lo creé sin muchas expectativas y durante mucho tiempo apenas le presté atención. Pasaba meses sin que escribiese en él, porque estaba ocupada en otros menesteres. Nunca me preocupé de la parte estética, así como tampoco del marketing, de moverlo y darlo a conocer. Por eso, a pesar de que lo inauguré hace mucho tiempo, no ha sido hasta hace un par de años que me lo he tomado más en serio y le he dedicado más tiempo y energía.

Lo mío es escribir. El dibujo y la pintura nunca han sido mi fuerte y aunque tenía alguna idea para el logo, no tenía ni la gracia ni los conocimientos para plasmarla en un diseño. Así que he ido tirando todo este tiempo, usando como imagen una foto mía con mis chicos que me encanta. Una de las pocas en las que estamos los tres juntos y ¡milagro! salimos todos bien. Y es que mi marido tiene muchas virtudes pero la fotografía no es su especialidad. Le tengo mucho cariño a esta foto, pero es una foto antigua y ha llegado el momento de reciclarse y cambiar.

Mi nuevo y flamante logo es un regalo de Delia Carballo en agradecimiento por ser bloguera colaboradora del proyecto Madres Enredadas. Se ofreció generosamente a diseñarlo y en muy pocos días lo tuve en mis manos. 

Me emocioné mucho cuando lo vi, porque era justo como me lo imaginaba, limpio y sencillo, pero capaz de transmitir lo que significa para mí esta “Profesión de Mami” que desarrollo día tras día: el cobijo, sostén y protección que brindo a mis hijos con mi presencia y dedicación. Cuando se lo mostré a ellos, se les iluminó la cara y sonrieron. Le comprendieron enseguida y se vieron reflejados en él. 


Estoy muy contenta con el resultado. Me encanta mi nuevo logo y espero que a todos los que paséis por aquí en alguna ocasión también os guste.


Agradezco enormemente a Delia su esfuerzo y su trabajo.
¡Delia eres un sol!

lunes, 19 de septiembre de 2016

CONSEJOS PARA UNA VUELTA AL COLE LOW COST

Este año estoy especialmente contenta con lo poco que nos ha costado “la vuelta al cole”, por lo que aprovecho la sugerencia que nos hace Madresfera a las blogueras, para compartir con vosotros mis 3 consejos para ahorrar y que la cuesta de septiembre nos cueste a todos menos.


SIMPLIFICA

En primer lugar lo que para nosotros marcó la diferencia ya hace años, fue el cambio de colegio. Matricular a nuestros hijos en un colegio público sin uniforme y cerca de casa, nos supuso un ahorro enorme tanto en ropa como en transporte. Ese cambio no solo nos simplificó la vida si no que supuso un gran respiro para nuestros bolsillos. Estamos muy satisfechos en todos los sentidos con nuestra decisión. El colegio de mis hijos es modesto pero no por ello es un mal colegio. El dinero no siempre puede comprar la calidad educativa. Un colegio caro no es sinónimo de buen colegio

Pero claro, cambiar de colegio no siempre es una opción así que otra opción para ahorrar sería simplificar el vestuario. Los niños crecen y es inevitable tener que renovar el vestuario con el cambio de estación. Mi consejo: comprar ropa de batalla, cómoda (deportiva sobre todo) y lo más barata posible. No merece la pena gastarse mucho en ropa para los niños porque la destrozan y se le queda pequeña enseguida.

CONSERVA Y RECICLA

Si tenéis varios hijos sabéis a lo que me refiero: hay que guardarlo todo para que lo hereden los más pequeños. Así hago yo con la ropa y ahora también con los libros de texto. Además en el colegio organizan un intercambio de libros por lo que este año apenas me he gastado nada en la librería. También pueden reciclarse los cuadernos del año pasado con hojas sin usar.

Eso sí, para poder llevar esto a cabo, es fundamental concienciar a los niños para que sean cuidadosos con las cosas y las conserven en buen estado. Hay que educarles para que sepan apreciar el valor de todo, para que no sean caprichosos y se empeñen en querer estrenar innecesariamente, para que no se dejen llevar por las modas y no le den importancia a las apariencias.

COMPARTE

En nuestro colegio, en las clases de los más pequeños se organiza una cooperativa para comprar entre todos los padres el material escolar que los niños usan en el aula. Es una idea genial por varios motivos: primero porque al comprar las cosas al por mayor salen más baratas, también porque los niños aprenden a compartir y porque así se evita que los niños tengan que cargar en sus mochilas con pesados estuches y otros cachivaches, que además pueden extraviar. 

Este año, vamos a seguir con este sistema en la clase de mi hijo pequeño y yo sinceramente lo aplicaría siempre en todos los cursos independientemente de la edad. Creo que el material escolar es simplemente una herramienta que debe de estar disponible para todos por igual y a la que no hay que dar más valor que el funcional que tiene. Que cada niño tenga su propio material “privado” no tiene ningún valor educativo, solo sirve para fomentar el consumismo y el materialismo.

Siguiendo esta filosofía de tres pasos: simplificar, reciclar y compartir,
la vuelta al cole se hace sin duda más llevadera.


¡Preparados para un nuevo curso!