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jueves, 9 de junio de 2016

MATERNIDAD ACOMPAÑADA EN ENTRE MAMÁS

Conozco a Claudia Pariente desde hace unos 9 años. Coincidimos en la Asociación El Parto es Nuestro y hemos compartido mucho juntas. Vino a mi casa a verme recién parida y me ayudó un montón con la lactancia de mi segundo hijo. Es una gran madre, una gran amiga, una gran activista y una mejor persona. Ella se define como una radical

Su labor de ayuda a las madres es encomiable. Os invito a conocerla y a conocer su espacio "Entre Mamás".






¿Quién es Claudia Pariente? 

Creo que lo primero que me define es que soy madre. Fui madre adolescente y la maternidad me convirtió en otra persona. Convertirme en madre hizo que me definiera en lo personal y en lo profesional. A partir de ese momento me dediqué a estudiar todo lo relacionado con las mujeres y sus redes. Por eso me formé como comunicadora social, me especialicé en salud pública y género; por eso me convertí en doula casi sin darme cuenta y sin saber que tal cosa existía y por eso creé Entre Mamás. Para mí, convertirme en madre fue como nacer otra vez. 


¿Qué es “Entre Mamás”?

Es un espacio de apoyo y acompañamiento a la maternidad; sin juicios ni dogmas. Ofreciendo información basada en evidencia y redes de apoyo madre a madre.


¿Cómo surgió la idea de crear EM?

Por una necesidad personal. Ya he contado que mi primer encuentro con la maternidad lo tuve en la adolescencia. Fue un encuentro dulce y muy acompañado. Esto no pasó en mi cuarto embarazo (perdí dos bebés en medio de todo), cuando nació mi segunda hija. No fue el parto que soñé ni se pareció en nada al que tuve por primera vez. El posparto fue durísimo. La lactancia complicada. 

Entonces no entendía que somos nosotras y nuestras circunstancias. Pensaba que había una única forma de hacer las cosas y que si no llegaba a esas “metas”, no era merecedora de nada.

Sufrí en silencio al no existir espacios en los que me sintiese realmente acompañada… Por ello me decidí a crearlo yo misma y empecé a ofrecer mi casa para llenar el vacío de la tribu. 

Eran simples reuniones “entre mamás”, donde hablábamos y merendábamos… Hasta que se salió de mis previsiones y se convirtió en lo que hoy es. 

Espacio de juegos en Entre Mamás.

Eres una de las primeras emprendedoras en el ámbito de la maternidad. ¿Cuáles son las principales ventajas e inconvenientes de dirigir un espacio como EM?

No lo llamaría emprendimiento. Es más bien un proyecto de vida. Yo vivo para Entre Mamás, no de Entre Mamás. Entre Mamás es solo una de mis pasiones. La otra es la comunicación en salud, a lo que me dedico profesionalmente y de lo que intento vivir y por último, el acompañamiento a la maternidad que es en realidad el centro de mis ocupaciones y lo que realmente constituye el motor de todo.

Este espacio me ha permitido conciliar, que es una de mis prioridades: disfrutar de mi familia y de mi tiempo. Vivir embarazos maravillosos y difíciles, acompañar partos felices y tristes. Ser testigo de la maravilla del puerperio de quienes pasan por aquí, aprender de las madres, llorar y reír con ellas, abrazar a sus hijos, consolar las pérdidas, festejar la vida.

La única “desventaja” que le veo, es que para que funcione un sitio como este, hay que estar envuelta en miles de trámites, perder mucho tiempo con trabajo administrativo y logístico que quita mucha energía y que en muchos casos, desmotiva… Y que además no es visible. Muy poca gente se da cuenta de lo difícil que es mantener un sitio así; en todo sentido: Por un lado, el económico. Pero por otro, por la filosofía del espacio, que es purista y científica. Aquí no caben creencias. Y que tiene unas exigencias de calidad muy altas. 

Alguna vez me han dicho que es un hobby muy caro. Pero es que creo profundamente en esto. 


¿Qué tipo de servicios son los que más demandan las madres?

Especialmente el acompañamiento posparto. Tanto en madres que dan el pecho, como las que no. Creo que el posparto es el gran olvidado de la sanidad pública y privada; nadie nos pregunta cómo estamos ni qué necesidades tenemos. Partos sin ciencia. Muchos traumáticos. Eso, unido a unas bajas por maternidad/paternidad patéticas, la presión del entorno, el juicio por donde quiera que vayas, la falta de información propia y de los profesionales que nos atienden… es milagroso que salgamos del puerperio con la cabeza en su sitio. 


¿Cuál es el futuro de Entre Mamás?

Ahora estoy en un proceso inverso… volver a los orígenes; volver a casa. Este espacio me ha permitido estar con mi familia y mis hijos libremente. Hoy por hoy me supone un trabajo de hasta 14 horas diarias y por lo tanto, empieza a ser incoherente mantenerlo tal y como está ahora para seguir conciliando y ofrecer tiempo de calidad a los míos. Por ello, nos cambiamos de espacio en verano y nos mudamos a un chalet con patio y zona verde, muy cerca del Registro Civil de Pradillo. Es un sueño largamente acariciado que por fin se hace realidad.

Entre Mamás es un proyecto aún más ambicioso que ofrecer actividades para madres; es una plataforma hacia la intervención social, hacia la formación en el acompañamiento a la maternidad (iniciamos la nueva formación de doulas en octubre), hacia la promoción de la salud pública, la formación de redes profesionales y el establecimiento de redes de madres en otros barrios y lugares de Madrid. El objetivo principal de Entre Mamás es el apoyo y acompañamiento a la maternidad y la infancia y para eso, voy a replantear todo lo hecho hasta ahora y darle otro formato. 


Por lo que puedes observar en tu día a día con las familias:

  • ¿Cuáles son los mayores problemas o dificultades con los que se encuentran las mujeres a la hora de afrontar su maternidad?
    Sin lugar a dudas la soledad. Hacer el camino acompañada es mucho más llevadero. Te permite soltar, dejar de sentir esa presión de ser perfecta (y que por otro lado, no se consigue jamás), perdonarte cuando te equivocas, reír junto a otras. Los grupos de madres salvan vidas
  • ¿Se está produciendo un cambio en la paternidad? ¿Los hombres se están involucrando más en el cuidado de sus hijos?
    Creo que nuestra generación está cada vez más comprometida y la siguiente, lo estará aún más. Pero para que eso ocurra, debemos romper los moldes del mundo tal y como está construido. Dejar de asumir roles. Concebir lo doméstico y familiar como una labor conjunta. ¿Cómo se logra eso? Creo que es importantísimo entender la infancia como la columna vertebral de la sociedad. Mientras mejor cuidemos de nuestras criaturas, más solidario y participativo será el futuro. En el bebé que nace, en cómo nace y cómo se cría y es cuidado, está toda la respuesta para el cambio. 
  • ¿Crees en términos generales que las mujeres contamos con apoyo real de la familia extendida en la crianza de los hijos?
    No creo que se pueda generalizar. No vivimos en una sociedad homogénea y las grandes ciudades hacen muy difícil el apoyo familiar. Pero además, las generaciones son diferentes también… es muy complejo estar de acuerdo con abuelos y tíos. Todo el mundo quiere el bien de los pequeños, pero cada persona entiende “el bien” de una forma diferente. Desde luego, es un lujo que los hijos puedan conocer y criarse cerca de abuelos, primos y tíos. Incluso si su forma de pensar es antagónica a la nuestra. 

Si pudieras conseguir 3 deseos encaminados a mejorar la experiencia maternal de las mujeres ¿Cuáles pedirías?
  • Sitios privados y públicos Mom-friendly como el campus Google Moms and Dads o IKEA (y cuando digo madres, digo padres).
  • Más espacios públicos abiertos que propongan reuniones de madres y familias, para hablar de temas de crianza y aquello que nos preocupa. 
  • Acceso al acompañamiento para todas aquellas madres que lo deseen. 


Agradezco a Claudia su dedicación y su disposición a concederme un ratito de su tiempo para hacer realidad esta entrevista.
Un abrazo grande, Clau.

viernes, 13 de marzo de 2015

¡COMO MOLA SER TIA!

Como imaginaba ser tía es genial, pues te quedas con lo que mola del niño y te libras de lo que no mola tanto. Ver lo bonita que es Lucía, cogerla en brazos, sentir su calor y su olorcito es maravilloso, pero cuando se pone a llorar y no consigo calmarla, le paso la “patata caliente” a su madre para que ella lo resuelva y listo. Aprovecho cuando estoy con ella para achucharla a tope pero soy consciente de que luego se irá y yo podré dormir a pierna suelta al contrario que sus pobres padres. Puede que precisamente por saber eso disfruto más incluso de la visita. Soy mala, lo sé.

Quiero ser una tía presente, quiero que me conozca, me reconozca y me tenga cariño. Para conseguirlo debo pasar tiempo con ella, pues estoy de acuerdo con eso de que “el roce hace el cariño” y cuando pasan muchos días sin verla la echo mucho de menos. Además los bebés cambian tan rápido que de una semana a otra parece una niña distinta. Todos estamos deseando que llegue el verano en que la niña tendrá 6 meses para poder disfrutar con ella de la piscina. Espero que le guste el agua y se lo pase bien chapoteando con sus primos.

Mi hermana no para de hacerme preguntas sobre que hacer y que no, el porque de lo que ocurre etc. y yo la mayoría de las veces no se que responderla, bien porque se me ha olvidado o porque nunca supe la respuesta. Ella refunfuña porque yo no le soluciono la papeleta pero enseguida se le pasa. Siento no poder ayudarla más pero se que ella tiene inteligencia, intuición y sensibilidad como para conseguir superar todas las dificultades y si se siente perdida ahí está San Google para proporcionarle ideas entre las que elegir. Hoy en día las mujeres no tenemos una tribu real que nos soporte en nuestra maternidad pero gracias a internet existen muchas tribus virtuales, foros de madres a los que podemos acceder en busca de consejo, apoyo o desahogo. También existen grupos de madres que se reúnen presencialmente para charlar y compartir sus experiencias maternales. Estas son herramientas que pueden ayudarnos a no sentirnos tan solas y aisladas mientras cuidamos a nuestro bebé.

Si mi hermana y yo viviéramos puerta con puerta, saldríamos de paseo juntas, le sostendría a la niña mientras se ducha, me quedaría con ella si su madre tuviera que ir a algún sitio, les llevaría a casa lo que necesitasen si no pudiesen o les apeteciese salir, etc. Sé lo duro que es cuidar a un bebé y lo necesitada de compañía que podemos sentirnos las mamás. Me gustaría ser más útil pero mi hermana vive lejos de mi y no nos es fácil vernos. Por eso espero con mucha ilusión el día que quedamos y estoy siempre disponible al otro lado del teléfono por si me necesita.