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lunes, 7 de agosto de 2017

VIAJAR A DINAMARCA CON NIÑOS (IV)

Termino esta serie de post sobre nuestro viaje a Dinamarca con algunos datos útiles de interés.


PRECIOS ENTRADAS 


Resumen de los gastos del viaje:



En total las visitas nos han costado alrededor de 500 euros. (tipo de cambio 1 euro = 7,5 DKK). Creo que el gasto ha merecido la pena tanto por la cantidad como la calidad de los sitios que hemos visitado. Volvería a todos ellos sin dudarlo.



Al Tívoli entramos para verlo más que para montar a las cosas, pues íbamos a ir días después a Legoland. Por eso compramos la entrada de paseo, en lugar de la pulsera que da acceso a todas las atracciones, porque además entramos tarde y pensamos que no íbamos a poder amortizarla. Pero luego dentro cogimos tickets para montarnos en un par de cosas. Cada ticket costaba 24 DKK y como mínimo las atracciones costaban dos tickets. Al final comprobamos que con montar en cinco cosas cada uno, merecía la pena comprar la pulsera que costaba 230 DKK.


También nos queda la espinita de no haber comprado online las entradas de Legoland, ya que nos abríamos ahorrado 300 dkk.



ALOJAMIENTO


Hemos estado en tres hoteles: 

Del primero puedo decir que está muy bien situado, cerca de la estación Central, del Tívoli y de la Plaza del Ayuntamiento.

El segundo fue sin duda el mejor de los tres. Era el que tenía la habitación más grande y el único que incluía el desayuno, que era estupendo.

El último era el de más batalla. Localizado muy cerca del parque de Legoland y enfrente del aeropuerto de Billund., estaba muy bien insonorizado hasta que abrías las ventanas. Lo peor no era oír despegar y aterrizar los aviones, si no el olor del queroseno. A parte, la habitación era minúscula (por no tener, no tenía ni armario donde guardar la ropa o las maletas) y el baño era típico danés, sin plato de ducha ni bañera, con lo que el suelo se encharcaba cuando nos duchábamos, ¡un verdadero engorro!




En las tres ciudades había aeropuerto, pero nosotros llegamos y partimos del de la capital. El de Billund está genial para hacer viajes relámpago de fin de semana al parque temático, aunque pagas la comodidad con el aumento del precio del pasaje.


El viaje ha sido estupendo y nos ha dejado un montón de imágenes para el recuerdo. Creo que ha resultado tan buena experiencia, porque hemos conseguido realizar un recorrido lleno de paradas pensadas para el disfrute tanto de los niños como de los mayores. No sé si volveremos alguna vez allí, pero lo que está claro es que Dinamarca ha dejado el listón muy alto, difícil de superar por otros lugares. Os animo a todos a conocerla.




Para conocer el resto del viaje:




sábado, 5 de agosto de 2017

VIAJAR A DINAMARCA CON NIÑOS (III)

Continuamos nuestro periplo por Dinamarca...


DÍA 3 – ODENSE



CASTILLO DE EGESKOV



Este es uno de los lugares que más me han gustado. Da para estar el día entero pues hay actividades de todo tipo, todas interesantes y divertidas. El complejo turístico incluye el propio Castillo de Egeskov, los jardines y los museos: de coches antiguos, bicicletas, motos, trajes, etc. Hay también una tienda antigua de ultramarinos súper curiosa.

El castillo es precioso, está rodeado de agua y las vistas son impresionantes. Los jardines en sí mismos son increíbles pero es que además están plagados de columpios para los niños. 

Cuenta además con un laberinto, se puede caminar entre los árboles a través de unos puentes y también practicar juegos antiguos como andar con zancos. Los chicos se lo pasaron genial. Es muy recomendable.























DÍA 4 – AARHUS


DEN GAMLE BY


Ya en Jutlandia fuímos a Den Gamle By (la ciudad vieja), que se encuentra a las afueras de Aarhus. Es un museo abierto organizado como un pueblo antiguo formado por edificios históricos de Dinamarca (traídos de ciudades y pueblos de toda Dinamarca). La mayor parte de la ciudad está dedicada al período que va desde 1700 hasta 1860. Luego hay una parte con edificios de comienzos del siglo XX (1930) y otro bloque de los años 70 (1974).

Muchos de los edificios están abiertos al público. Algunos con la decoración y mobiliario típico de su época, y otros contienen exposiciones de diferentes tipos, normalmente relacionadas con esa época. Para darle más realismo a la ambientación, los trabajadores van vestidos con la ropa característica de esos momentos. 


Fue genial, cuando al entrar en una casa, tras preguntar mi hijo si hay vivía alguien, nos encontramos de repente a una anciana ataviada con ropajes del siglo XVIII o cuando en la parte de atrás saló una gallina del cobertizo o cuando vimos como una madre enseñaba a su hija a hilar en una rueca.

Todos pudimos jugar a juegos antiguos como los bolos de madera o a tirar latas a pelotazos. También pasamos el río en barca y los chicos alucinaron con los teléfonos antiguos de los años 70. 




































DÍA 5 – BILLUND

LEGOLAND


¿Qué decir de Legoland? Pues que es chulísimo y que está hecho todo con piezas de lego, ¡hasta los gorriones que se apoyan en las farolas! Hay construcciones que representan lugares y monumentos de todo el mundo, incluido por supuesto Dinamarca. Nos hizo mucha ilusión reconocer una heladería de Nyhavn donde nos habíamos tomado un helado. Todo está cuidado al detalle allí: el aparcamiento está señalizado con figuras de Lego, dejan entrar a los perros y les ponen cuencos con agua cerca de los baños para que beban y se refresquen, y dejan piezas de Lego duplo al alcance de los peques para hacerles más entretenida la espera en las colas. 



Nos montamos en casi todo -si mides más de 130 cm puedes montar en todas las atracciones-, comimos patatas fritas cortadas como piezas de Lego y yo hice miles de fotografías. La única pega es que no nos enteramos de que la oferta familiar solo se podía comprar por internet, así que pagamos más de lo que teníamos previsto por la entrada. Si vais, no os olvidéis comprar las entradas con antelación a través de la web. También me arrepiento de no haberme hecho una foto con Batman. Le vimos nada más entrar y luego no volvimos a verlo en todo el día. 
































DÍA 6 – RIBE


CENTRO VIKINGO


Ribe es el pueblo más antiguo de Dinamarca, Durante la era vikinga, Ribe fue un centro de intercambio comercial importante. Sus pequeñas casas de colores con balcones llenos de flores son preciosas. Es un lugar muy bonito y tranquilo para pasear. 



A unos pocos kilómetros del centro de Ribe se encuentra el Ribe Viking Center, una aldea vikinga reconstruida a tamaño real, poblada por vikingos con los que se puede trabajar y hablar. Pasear por allí pudiendo entrar en cada cabaña y comprobar cómo vivían los vikingos, te traslada a otra época. Yo que veo la serie Vikings os puedo decir que sentí como si estuviera en Kattegat con Ragnag y los demás. Pero lo mejor como siempre fue la parte interactiva. Pagamos un ticket aparte para que los niños pudieran hacer 3 actividades: tiro al arco, acuñar moneda y tallar madera. Además como en otros sitios encontramos a lo largo del camino varios juegos típicos vikingos por lo que aburrirse no era una opción. Nos encantó disfrazarnos y practicar la lucha con cascos, escudos y espadas.



DÍA 7 – ROSKILDE


MUSEO DE BARCOS VIKINGOS



De camino al aeropuerto paramos en Roskilde. Ese fue el único día gris y lluvioso de todo nuestro viaje. Entramos en el Museo de Barcos Vikingos, donde se encuentran los restos de 5 barcos vikingos que han sido reconstruidos. Aunque lo que más nos gustó fue la parte exterior y las actividades que se organizaban. Algunas tenían sobrecoste pero otras como construir tu propio barco eran gratis, así que allí estuvimos un largo rato con la madera, la sierra y los clavos diseñando nuestra propia embarcación. ¡Nuestros barquitos navegaban! Pero tuvimos que dejarlos allí porque no podíamos facturarlos en el avión. ¡Una pena! También pudimos subirnos a una reproducción que había en el exterior. Comimos en la cafetería del museo y tomamos dos sándwiches, uno de pescado y otro de carne de cerdo mechada que estaban buenísimos.






















Si queréis conocer curiosidades, recomendaciones, precios de las entradas y más, no os perdáis el siguiente y último post sobre nuestro viaje a Dinamarca.


Si te has perdido los anteriores, puedes encontrarlos aquí:



martes, 1 de agosto de 2017

VIAJAR A DINAMARCA CON NIÑOS (I)

Este año hemos realizado nuestro primer viaje turístico en familia. Era un momento que nos daba miedo, porque pensábamos que este tipo de viajes no era muy adecuado para nuestros hijos, que suelen cansarse y aburrirse con facilidad si les sacas del parque o la piscina. Sin embargo, la experiencia ha resultado todo un éxito, tanto por las características del destino, como por la actitud de los chicos, que se han portado divinamente, soportando por ejemplo largas caminatas sin apenas protestar. Con 11 y 8 años respectivamente, creo que ya están preparados para este tipo de vacaciones, en las que hemos conocido otro país, su cultura, costumbres y tradiciones.

Todos hemos disfrutado mucho durante estos días en el país de la bicicleta y los vikingos. Es un lugar muy recomendable para visitar en familia porque los daneses tienen muy en cuenta las necesidades de los más pequeños a la hora de diseñar los espacios públicos. Vayas donde vayas siempre hay algo especialmente dirigido para ellos: zonas de juego en los jardines de los palacios, actividades en los museos, etc... y parques, muchos parques. Basta decir que hemos estado en tres parques de atracciones diferentes durante nuestra estancia de apenas 8 días.


10 CURIOSIDADES SOBRE DINAMARCA


Antes de empezar el relato de nuestro viaje, voy a dar unas pinceladas para retratar Dinamarca en términos generales. Esto es lo que vais a encontraros, si decidís viajar a tierras danesas.


1. Dinamarca se encuentra al norte de Europa, su capital Copenhague está a casi 2.500 km de distancia de Madrid. Se tarda unas 3 horas en llegar en avión y el aeropuerto está a tan solo tres paradas de tren de la Estación Central. Enfrente de esta nos encontramos con una de las numerosas entradas al parque de atracciones Tívoli, una de las paradas obligatorias en nuestro viaje. Dinamarca consta de una península llamada Jutlandia y dos islas principales: Fionia y Sealandia, donde se encuentra Copenhague. 



2. Es un país muy llano en el que no hay una cuesta. Además los centros de interés turístico de Copenhague, la capital, están relativamente muy cerca unos de otros, por lo que no os costará mucho visitarlos andando y así os evitáis el transporte público que es carillo. Si tenéis pensado moveros en tren o autobús, considerad adquirir una CityPass.

3. Es el país de la bicicleta. Nada más llegar, nos encontramos un aparcamiento de bicicletas en la estación central, con cientos y cientos de ellas. La capital tiene carril bici en todas sus calles y encuentras bicis aparcadas en cualquier esquina, muchas sin ningún tipo de candado, protección o vigilancia. 


4. Su moneda es la corona danesa DKK y a día de hoy el cambio es de 1 euro = 7,5 DKK. Es un país carísimo. Nosotros lo sufrimos especialmente con la comida. Para que os hagáis una idea, una pinta de cerveza podía costar 9 euros y los menús de los restaurantes de comida rápida costaban alrededor de 2 euros más que en España y además llevaban menos cosas. Por eso, si vais ajustados de presupuesto, os recomiendo tirar de bocatas lo máximo posible. Los ingredientes los podéis comprar en supermercados Netto o Aldi, que tienen un horario bastante amplio, desde las 08:00 a.m. hasta las 22:00 p.m. Para emergencias, podéis ir a un Seven Eleven, los hay por todos lados. No hay problemas para encontrar fruta.

5. La comida más típica, los Smorrebrod, consiste en una rebanada de pan negro, generalmente de centeno, con mantequilla y diversos ingredientes fríos como pescado, queso en rebanadas, salchichas, carne o huevos (cocido o frito) y salsas de diferentes especies. A mi particularmente no me gustó nada de nada. Fuera de eso, el resto de la comida es de bastante calidad y muy bien presentada.

Nosotros nos enamoramos de unos gofres recubiertos de chocolate y virutas que iban pinchados en un palito. Estaban buenísimos y no nos duraron ni un asalto. También descubrimos el Cocio, una especie de Cacaolat que se toma bien frío y está delicioso. En cuanto al servicio, los camareros son amables y todos hablan inglés, aunque son bastante lentos. 

6. Los daneses tienen muy en cuenta a las familias y sus circunstancias. En algunos sitios los niños entran gratis y no prohíben la entrada de comida de fuera, sino que por el contrario, ponen a nuestra disposición merenderos, tanto al aire libre como cubiertos. Además, curiosamente el precio de la comida dentro de los lugares que visitamos no es más cara que fuera, por lo que si lo preferís podéis tomaros algo dentro en un puesto de perritos y así no vais cargando siempre con el picnic durante todas las visitas.

7. Tampoco faltan los baños públicos. Estemos donde estemos siempre habrá un “Toliletter” a mano a poca distancia, lo que es de agradecer.


8. Encontraréis alusiones a Hans Christian Andersen - escritor y poeta danés, famoso por sus cuentos para niños, entre ellos El patito feo, La sirenita y La reina de las nieves - y los Vikingos por doquier. Hay estatuas, museos y castillos repartidos por toda la geografía danesa. Os recomiendo visitar el Centro Vikingo de Ribe, una reconstrucción de una aldea vikinga. Por el contrario, La Casa de los Cuentos de Hadas de Andersen en Copenhague resultó un poco fiasco, fundamentalmente porque no contaba con información en castellano y nosotros no andamos muy allá con el inglés. En general, no esperéis encontrar mapas ni guías en nuestro idioma en ningún sitio.


9. Copenhague es la cuna del Tiger, una de mis tiendas favoritas. No podéis volver sin entrar en la tienda de tres plantas que hay en Stroget, la calle peatonal con tiendas más larga de Europa y traeros una caja de típicas galletas de mantequilla danesas. En la misma calle encontraréis una tienda Lego, donde podéis diseñar vuestros propios personajes juntando las piezas que más os gusten.

10. En cuanto al tiempo hemos tenido mucha suerte porque nos ha hecho muy bueno. Apenas ha llovido y la temperatura ha sido agradable. Recomiendan que vayas con muchas capas para ir modulando el vestuario según las circunstancias. Eso sí, si vais en invierno, preparaos para pasar mucho frío.

Nosotros pasamos tres noches en Copenhague, dos en Aarhus (la segunda ciudad más grande de Dinamarca) y otras dos en Billund, donde se encuentra el parque de Legoland.

Este es el primero de una serie de 4 post sobre nuestro viaje. Esos 8 días han dado mucho de si y tengo muchas cosas que contaros. Lugares, precios, recomendaciones y demás,  todo ello salpicado con las imágenes de una experiencia inolvidable para nuestra familia.

Si quieres conocer al detalle nuestro periplo por tierras danesas no te pierdas el próximo post…