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lunes, 2 de mayo de 2016

¡HASTA LOS 6 MESES SOLO LECHE!

¡Hasta los 6 meses los bebés solo deben tomar leche!


Esta es una frase corta, concreta y sencilla de entender, ¿no? Pues resulta que en determinados ámbitos, lugares y culturas no hay manera de que la sociedad la asimile.

Hasta los 6 meses hay que dar lactancia en exclusiva, es decir, leche, bien sea humana o artificial, pero solo leche. Ni agua, ni zumos, ni calditos, ni infusiones. Nada. Solo leche. A demanda. Es decir, siempre que el bebé tenga hambre y pida comer. Por el día y por la noche. Tantas veces como quiera y tanto rato como desee. Y si damos fórmula, respetando siempre las indicaciones del envase, sin poner más ni menos agua que la estipulada en función de la cantidad de producto.

Da igual lo que hicieran nuestras abuelas o nuestras madres con nosotros hace 20, 30 o 40 años. Da igual que le hayamos dado algo distinto a nuestro hijo mayor y no se haya muerto. Da igual lo que diga el pediatra. Si, estás leyendo bien. Da igual lo que te diga, porque si lo que te dice es que a tu bebé con solo un par de meses le puedes o le debes dar algo distinto a leche, ese pediatra está desinformado, ese pediatra no está haciendo bien su trabajo, su recomendación está equivocada. Porque sí, los pediatras se pueden equivocar. Un médico puede estar equivocado, igual que podemos estarlo cualquiera de nosotros en un momento dado.

¿Por qué debemos seguir esta recomendación? 

  1. Porque lo dice la Organización Mundial de la Salud. Que sí, que no es perfecta, que ha podido equivocarse en alguna ocasión con alguna recomendación, pero en general, es el máximo organismo a nivel mundial que vela por nuestra salud y es un organismo serio que realiza estudios amplios para llegar a las conclusiones a las que llega.
  2. Porque el estómago del bebé no está preparado todavía para digerir otra cosa y le puede sentar mal. Puede tener gastroenteritis y desarrollar en el futuro alergias o intolerancias a aquellos alimentos introducidos erróneamente antes de tiempo.
  3. Porque las necesidades nutricionales de un bebé son específicas y elevadas. Necesita tomar leche cuya composición le permita obtener todos los nutrientes que necesita para desarrollarse correctamente. Si le damos agua, infusiones o zumos, le privamos de las proteínas necesarias para su crecimiento y podemos provocar su desnutrición.
  4. Porque podemos confundirle y hacer que rechace el pecho y se destete antes de tiempo.
  5. Porque él no lo ha pedido, y la introducción de los demás alimentos debe hacerse cuando él bebé muestre interés por ellos. Con menos de 6 meses el bebé no es todavía consciente, no decide ni puede elegir por sí mismo, por lo que le estaríamos obligando a tomar cosas que puede que él no quiere tomar, no le gusten o no necesite.
  6. Porque no hay necesidad ni prisa ninguna para hacerlo. Si el problema es el calor y el miedo a la deshidratación, con tomar más leche el problema estaría solucionado, pues es igualmente líquido.

De todas las razones, la última es en la que más suelo incidir y es que no entiendo esa obsesión con darle “probaditas” al niño de cualquier cosa tan pronto. Intuyo que tiene algo de cultural. A lo mejor hay madres que sienten la necesidad de imitar los modelos que ven en los medios, en la ficción y los anuncios, y a las que les parece que si no introducen con una cuchara, alimentos en la boca de sus hijos, no están ejerciendo correctamente de madres.

A todos nos ha hecho gracia ver como nuestros hijos chupaban un limón y ponían caras imposibles. Probablemente les hayamos empujado a hacerlo, ofreciéndoles malévolamente la fruta, cámara en mano lista para grabar su reacción. Ver como nuestros hijos van creciendo y comprobar cómo reaccionan ante estímulos nuevos es muy bonito y divertido, pero no deberíamos forzar la máquina haciendo experimentos que pueden ser peligrosos para su salud.



Resumiendo: antes de los 6 meses no le des a tu bebé nada más que leche, porque no se obtiene ninguna ventaja en darle otras cosas, mientras que las consecuencias negativas puede que no sean evidentes o inmediatas pero existen, así que mejor no arriesgarse innecesariamente. 

Así que, tranquilidad y paciencia, que todo llega y todo tiene su momento. Seis meses pasan enseguida y tu hijo tendrá toda una larga vida por delante para probar todos los alimentos que quiera.

viernes, 6 de marzo de 2015

COMO NO DAR LA PAPILLA A TU BEBÉ: ¡NO LE OBLIGUES!

Estoy sentada en una cafetería. A mi lado hay una madre con un bebé de pocos meses. Semi-tumbado. Le están dando una papilla con cuchara y está claro que él no quiere. Llora, le mete la cuchara y a continuación el chupete para que se calle y trague. A punto ha estado un par de veces de atragantarse. Al final estaba agotado de luchar y casi dormido. Beso en la frente y al carro. No creo ni que tuviera los 6 meses... Lo peor de todo: no era el primer hijo, por allí anda su hermana de dos o tres años.

¿Cómo dar la papilla a tu bebé? Es fácil, ASÍ NO:


Incido en este tema con unas simples y claras indicaciones:
  1. Si tu niño no ha cumplido los 6 meses no tienes que darle papillas todavía.
  2. Si tu niño no se sienta y mantiene sentado solito no tienes que darle papillas todavía.
  3. Si tu niño ya tiene 6 meses y se sienta solito pero aún así no disfruta comiendo, puede que no esté preparado para hacerlo, puedes esperar un poco más, basta con vigilar que con la leche tiene suficiente y sigue cogiendo peso o al menos no lo pierde.
  4. Si tu niño llora, retira la cara o escupe es porque no quiere comer, no le obligues.
  5. Si tu niño rechaza la comida puede ser por varios motivos:
      *  No tiene hambre o ya ha comido suficiente y no le cabe más. Solemos poner demasiada comida en sus platos. Lo que es incorrecto no es la actitud del niño si no la ración en sí.
       *  No le gusta el sabor de lo que le ofreces: a los adultos tampoco nos gustan todos los alimentos. Respeta sus gustos y ofrécele alternativas.
       *  No le gusta la textura de lo que le ofreces: a muchos niños no les gustan las papillas ni los purés, en definitiva las comidas trituradas. Puedes tratar de darle los alimentos en trocitos pequeños o aplastados, quizá así los tolere mejor. Las papillas no son obligatorias.
  6. Si decides darle tú la comida con cuchara hazlo con él sentado, si le tumbas le estás obligando a tragar y no le dejas aprender a hacerlo por si mismo, existiendo el riesgo de atragantamiento. Lo de meterle el chupete a continuación ni lo comento...
  7. Una manera de hacerle atractiva la comida es dejar al niño elegir entre varias opciones y que él las manipule sólo con sus manitas llevándose a la boca lo que le apetezca. Puede parecer un proceso más lento y engorroso que enchufarle tú la cuchara, pero es sin duda más educativo para el niño, que aprende en el camino a usar sus deditos y experimentar sensaciones mediante el tacto de objetos de diferentes formas, tamaños y texturas.
Cuando alguién quiere expresar que no está dispuesto a admitir algo suele utilizar frases como: “por ahí no paso” o “con eso no trago”. La expresión “tragar con algo” implica someterse o no, consentir o no hacer algo que no nos convence.

Los niños deben comer la comida y disfrutar con ella no simplemente tragarla y más si es en contra de su deseo y/o necesidad. Nadie concibe la posibilidad de que a los adultos nos obligasen a comer, no entiendo pues que nos otorga la potestad para hacerle eso a los más pequeños. Entiendo menos aún que seamos los padres los que sometamos a nuestros propios hijos a ese suplicio, que los veamos pasándolo mal y aún así insistamos en ello.

Puedo entender la preocupación de los padres por la salud de sus hijos “malos comedores”, pero si son niños sanos sin ningún tipo de carencia no queda otra más que asumir que por el motivo que sea ese niño es “especialito con la comida” y ya está.

Obligarles a tragar puede derivar precisamente en aquello contra lo que queremos luchar: los niños terminarán asqueados y renegando aún más de los alimentos y el acto de ingerirlos. Más adelante pueden desarrollar enfermedades relacionadas con la comida como la bulimia o la anorexia. Psicológicamente también quedarán afectados pues estarán acostumbrados a que los obliguen a hacer cosas contra su voluntad y no tendrán capacidad para autoregularse pues no serán conscientes de sus necesidades pues nunca nadie las ha tenido en cuenta ni las ha respetado.


Me parece muy interesante y útil todo lo que dice Julio Basulto, dietista-nutricionista, autor de 'Se me hace bola' en estas entrevistas:  'Tenemos que respetar el apetito del niño' y  "Alimentar a un niño tiene que ser tan natural y hermoso como darle un abrazo". Los títulos de las mismas ya lo dicen todo.

También me encanta el texto de Eva Hache ¡A comer! en el que nos anima a compartir la comida con los hijos y enseñarles a disfrutar con ella. Sólo hay que aplicar un poco de sentido común y tratar de no ponernos en su lugar ¿Te gustaría que te obligasen a comer?

miércoles, 4 de marzo de 2015

MIS RECETAS PARA NO COMPRAR CEREALES DE FARMACIA

Las mamás que damos el pecho podemos agobiarnos pensando de que manera vamos a darle los cereales al niño, porque la única opción que se nos muestra es comprarlos en la farmacia para mezclarlos con leche. Quienes dan biberón parece que lo tienen más fácil, solo tienen que añadir a la leche artificial los preparados que se venden en farmacias,- algunos vienen incluso ya mezclados -, y dárselo con cuchara o en el biberón poniéndole una tetina con un agujero más grande para que pueda salir el líquido ahora más espeso. Sin embargo la leche materna parece menos densa, la incorporación del cereal no queda igual y a veces al niño no le gusta y la rechaza. Aparte a algunas mujeres puede no apetecernos sacarnos la leche para esto. ¿Entonces qué hacemos?

Lo primero que tenemos que hacer es saber que son los cereales. Cereales son: el trigo, maíz, arroz, centeno, espelta, cebada, avena y mijo. De ellos, al menos en mi casa, sólo consumimos de manera habitual: el trigo en el pan, la pasta y las galletas, el arroz, y de vez en cuando maíz en ensalada o en tortitas y nachos. Del resto no puedo hablar mucho pero seguro que pueden encontrarse recetas por ahí ricas y saludables para poder consumirlos. Los que tienen gluten son el trigo, la cebada, el centeno y la avena.

Como dice Eva Hache: “los adultos no comemos “8 cereales con miel” todos juntos”, ni es necesario que lo hagan los bebés. Tampoco es obligatorio comerlos triturados en papilla. Existen otras opciones más naturales y económicas que los cereales preparados. Así fue como me las apañe con mi segundo hijo para prescindir efectivamente de esos cereales.

En primer lugar tengo que admitir que yo no practiqué el “Baby Led Weaning” con ninguno de mis dos hijos. Con el primero por desconocimiento y con el segundo porque llevaba sobre mi espalda mi primera experiencia maternal que sin duda me condicionaba. Con la alimentación de Jesús hice cosas que la mayoría de la sociedad puede considerar “transgresoras” como darle pecho hasta los 4 años y medio, sin embargo no renuncié a los purés. Me sentía impelida a dárselos por dos motivos: la fuerza de la costumbre pues así lo había hecho con su hermano mayor y porque psicológicamente me hacía quedarme más tranquila, creía que así comía más cantidad que si le dejaba a él decidir el qué y el cuánto comer permitiendo que cogiera la comida con sus propias manitas. Sin duda no tenía confianza en su capacidad de regulación y me sentía más segura si yo “controlaba” su alimentación. De manera que no llegué a comprar cereales en polvo, ni a hacer papillas, pero sí que trituraba los cereales que le daba.

Estos fueron mis trucos para darle cereales:
  1. Diariamente tomaba para el desayuno galletas María trituradas que metía en un bote como si fuera Cola Cao. Esto era lo que se llevaba a la guardería para desayunar los pocos meses que estuvo yendo allí. Le mezclaban  5 o 6 cucharadas con zumo de naranja y listo. No me sacaba leche ni le daba leche artificial para hacer la papilla.
  2. Todas las semanas cocinaba dos platos:
  • Macarrones con pisto. Macarrones integrales sin huevo y pisto (cebolla, calabacín y tomate). También podían llevar en lugar del pisto salsa bolognesa (algo de carne picada y zanahoria).
  •   Arroz tres delicias. Arroz, jamón york, guisantes y maíz.

Así él comía lo mismo que los demás, cubriendo la parte de cereales que su dieta necesitaba e incluyendo también verduras y proteínas. Como digo a él se lo daba triturado aunque podría habérselo dado cortado en trocitos pequeños o aplastado con el tenedor.

Jesús zampándose un churro con chocolate con un año
También solía chupar un currusco de pan o una galleta maría o similar. Esto sólo hay que hacerlo cuando les veamos preparados para ello y les vigilemos por si se meten un trozo demasiado grande que no sean capaces de gestionar ellos solos. Con esto pueden ya obtener la cantidad de cereal que necesitan. No se trata de que ingieran por obligación grandes cantidades, ya que sus principales necesidades nutritivas hasta el año se las sigue proporcionando la leche materna.

De manera que si diseñamos para nosotros los adultos, una dieta variada y sana en la que tengan cabida de manera regular los cereales y se los ofrecemos al bebé, éste puede tomarlos sin tener que comprarlos en la farmacia.


lunes, 2 de marzo de 2015

LA INTRODUCCIÓN DE LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA

Llega un momento en que la abuela y la vecina del quinto nos empiezan a preguntar si ya le damos cereales a nuestro bebé. Puede también que el pediatra nos lo sugiera o indique. Ahora que ya le hemos cogido el tranquillo a la teta, que el bebé no tiene cólicos y que duerme algo mejor, nos enfrentamos a la introducción de la alimentación complementaria. Analicemos el cuándo, el cómo y el qué introducir:

Cuando introducir los alimentos

Lo primero que tenemos que saber es que la OMS recomienda la lactancia en exclusiva hasta los 6 meses, por lo que antes no tenemos que darle al bebé nada más que leche. Tampoco hay que tener prisa por introducir otros alimentos si vemos que el niño no está preparado a pesar de tener ya 6 meses y mucho menos si no pensamos dárselos triturados. Cuatro son los signos de que el niño puede empezar a comer sólido:
  1. Manifiesta interés por la comida: si lo sentamos con nosotros a la mesa intenta atrapar nuestra comida.
  2. Es capaz de coger las cosas con sus deditos.
  3. Se sienta sólo y es capaz de mantenerse sentado sin caerse.
  4. No tiene reflejo de extrusión: cuando le introduces una cuchara en la boca no la expulsa ni a su contenido empujando para afuera con su lengua.
Como introducir los alimentos

Si el niño está preparado conviene tener presente que se trata de incorporar a la dieta estos alimentos poco a poco. Esto no implica sustituir tomas de pecho y mucho menos hacerlo de golpe, si no que significa ir añadiendo estos alimentos como complemento a la leche que debe seguir siendo la base de la alimentación del niño.
Se dice que hay que introducirlos uno a uno, dejando un espacio de dos o tres días para comprobar la reacción del niño al nuevo alimento, si lo tolera bien o no. Mi opinión es que si el niño no tiene predisposición a las alergias porque no hay antecedentes familiares, tampoco hay que tener miedo y llevar esta recomendación a rajatabla, basta con poner especial atención a aquellos alimentos más alergénicos: frutas como el melocotón, el melón o la fresa, el pescado, el huevo,…

Ángel comiendo él solito
Lo más habitual actualmente es hacer papillas de cereales y/o frutas y purés de verduras a las que se añaden proteínas procedentes de la carne de pollo, ternera y por último pescado. Otra forma más económica y sencilla es dar a los niños de comer lo mismo que coman sus padres en casa siempre adaptado a su edad para que no se atragante. La comida cocida y blandita, cortada en trocitos pequeños o incluso aplastada con el tenedor es adecuada para el bebé sin necesidad de triturarla con una batidora. Se trata de poner en práctica el BLW o “Baby Led Weaning”  que consiste fundamentalmente en dar de comer a tus hijos lo que comes tú sin triturarlo. Ofrecerles la comida y dejar que ellos elijan lo que quieren comer y se lo lleven solos a la boca. Podéis encontrar información sobre ello en el blog de “Una Maternidad Diferente”.

Esta es desde mi punto de vista la forma más lógica de que el niño empiece a comer sólido por varios motivos:
  1. El niño debe acostumbrarse a comer lo que se come habitualmente en casa.
  2. Es más cómodo darle de comer lo que comemos los demás en lugar de tener que preparar platos especiales para él. 
  3. Se trata de que el niño aprenda a masticar, cuanto antes se ponga a practicar antes aprenderá y no se acostumbrará simplemente a tragar los alimentos.
  4. El niño debe de probar alimentos nuevos. Cuando los trituramos se pierde su textura y si además los mezclamos el niño deja de experimentar los sabores por separado.
Poner en práctica el BLW no implica renegar de los purés. Estos pueden darse al bebé cuando toque al igual que cualquier otro plato. La idea es que la oferta alimentaria sea variada y que no se reduzca a platos de cuchara.

Que alimentos introducimos primero

Este es el calendario de introducción de alimentos elaborado por la Asociación Española de Pediatría.

Al respecto de cuando introducir esta es la respuesta del Comité de Lactancia Materna de la AEP:
Se ha evidenciado que los bebés que han tomado lactancia materna tienen menos riesgo de padecer celiaquía, y este riesgo disminuye aun más si el bebé sigue siendo amamantado después de la introducción del gluten. Las causas parecen ser, por un lado que la lactancia materna limita las cantidades reales de gluten recibido y que además protege contra las infecciones intestinales, ya que estas pueden aumentar la permeabilidad intestinal y favorecer el paso del gluten. Se ha sugerido también que el efecto inmunomodulador de la leche materna induce tolerancia inmunológica al gluten.
Por lo tanto y a raíz de diferentes estudios se sugiere no introducir el gluten antes de los 7 meses en pequeñas cantidades y esto trasladado a la práctica seria el introducir una cucharada de cereales con gluten a los sin gluten o 4-5 pasta (macarrones) a la papillas del bebé o un trocito de pan para que el bebé lo mordisquee, que es lo que hacían nuestras abuelas sin tanto estudio pero con mucho sentido común. Y esta introducción de pequeñas trazas de gluten, se aconseja realizarlas continuando con la LM por lo menos un mes después de introducir el gluten. Espero contestar a tu pregunta
Un saludo.
Comité de LM de la AEP

Lo que está claro es que se empieza por los cereales. En la próxima entrada os contaré como me las apañe yo.