martes, 21 de junio de 2016
NI TONTAS, NI LOCAS
sábado, 18 de junio de 2016
INDUCCIÓN FORZADA, AGRESIÓN AVALADA POR LA JUSTICIA
Que te obliguen por la fuerza a someterte a una inducción es un ultraje, una violación de los Derechos Humanos, el máximo exponente de la Violencia Obstétrica.
La libertad femenina, la libertad de la mujer, la libertad de la madre para decidir brillan por su ausencia.
Justificar este hecho por “el bien del bebé” es hacer demagogia.
El juez ha podido ser tanto cómplice como víctima (por desconocimiento y confianza en un criterio médico equivocado) de un deseo revanchista de una ginecóloga que se ha excedido claramente en sus funciones y ha traspasado claramente todos los límites.
Me solidarizo con esta mujer y su familia que han debido pasarlo y deben estar pasándolo fatal, en un momento en que deberían estar felices, celebrando la llegada de un nuevo miembro a la familia.
Lo siento mucho. Desde aquí les mando todo mi apoyo y cariño.
Creo que este caso no puede quedarse así. Hay que pedir responsabilidades, hay que evitar a toda costa que la población piense que esto puede hacerse o peor aún que “debe” hacerse.
miércoles, 3 de junio de 2015
LAS 10 MENTIRAS SOBRE EL PARTO
lunes, 23 de marzo de 2015
SÍNDROMES ASOCIADOS A LA ATENCIÓN AL PARTO EN ESPAÑA


martes, 17 de marzo de 2015
LOS 10 PROBLEMAS DE LA ATENCIÓN AL PARTO EN ESPAÑA
lunes, 23 de febrero de 2015
ACTOS MÉDICOS SIN TON NI SON
miércoles, 4 de febrero de 2015
SANITARIOS QUE NIEGAN LA REALIDAD
- No es conforme a la evidencia científica, si no a protocolos anticuados y dañinos.
- No sigue las recomendaciones de las Autoridades Sanitarias.
- No respeta la Ley del Paciente.
- Es paternalista, carente de empatía y respeto a las necesidades de madres y bebés.
miércoles, 26 de noviembre de 2014
EJEMPLOS Y CONSECUENCIAS DE LA VIOLENCIA OBSTÉTRICA
- Sufrimos violencia cuando accedemos influidas por el miedo a una inducción innecesaria, sugerida por nuestro ginecólogo por una razón que no responde a la evidencia científica, sin habernos sometido a ninguna prueba cuyo resultado avale dicha intervención, si no simplemente para que el médico ajuste nuestro parto a su agenda.
- Sufrimos violencia obstétrica cuando nos mienten diciendo que tenemos que someternos obligatoriamente a una cesárea porque el bebé viene de nalgas, sufrimos miopía o hemos sufrido una cesárea previa.
- Sufrimos violencia obstétrica cuando nos regañan por haber engordado poco o mucho durante el embarazo, haciéndonos sentir culpables y enfermas, y con cuerpo imperfecto e incapaz.
- Sufrimos violencia obstétrica cuando nos aplican innecesariamente procedimientos o intervenciones sin informarnos sólo porque es la rutina que establecen los protocolos hospitalarios.
- Somos violentadas cuando nos rompen la bolsa o nos hacen una episiotomía sin permiso.
- Somos violentadas cuando nos acusan de “no colaborar” cuando ni siquiera nos están dejando movernos durante el parto.
- Somos violentadas cuando nos tratan con desprecio, no contestan a nuestras preguntas o nos sugieren que no nos informemos, cuando no aceptan nuestro plan de parto, cuando nos amenazan con no atendernos si no hacemos lo que ellos quieren que hagamos.
- Somos maltratadas cuando nos separan de nuestro bebé, cuando no nos dejan verlo o tocarlo, cuando nos dejan solas y muertas de miedo en recuperación sin saber cómo se encuentra nuestro hijo.
- Somos maltratadas cuando nos sugieren que no seremos capaces de parir sin pedir a gritos la epidural, cuando no nos apoyan moralmente durante el parto y no nos ofrecen alternativas para paliar el dolor.
· Una alta insatisfacción de las mujeres con su experiencia de parto, con el trato recibido y su estancia en las instalaciones sanitarias.
· Bajas tasas de éxito en la lactancia materna.
· Posteriores problemas con el vínculo y la crianza de los bebés.
· Mayores tasas de depresión posparto y la existencia de trastorno de estrés postraumático.
· Disminución de la confianza en sí misma y en el sistema sanitario, y condicionamiento de su vida reproductiva posterior.
· Colateralmente esta inadecuada atención se traduce también en un importante despilfarro económico para el sistema público de salud, pues se realiza un gasto en materiales, aparatos, medicamentos, etc. innecesario para la atención de un parto normal.
Porque la manera de parir importa, la manera de nacer importa.
martes, 25 de noviembre de 2014
LO QUE NOS ROBA LA VIOLENCIA OBSTÉTRICA
- Nos roban la libertad para poder decidir cuando deciden por nosotras y nos aplican procedimientos sin nuestro consentimiento.
- Nos roban la dignidad cuando dejan nuestros genitales expuestos a la vista de cualquiera que pase por allí, cuando se ríen de nosotras o nos riñen o ridiculizan.
- Nos roban la intimidad cuando nos vemos rodeadas de desconocidos que nos observan mientras que no permiten la entrada a nuestro acompañante con quien realmente si queremos compartir este momento.
- Nos roban la experiencia en si al manipularnos y no dejar que el proceso siga su propio ritmo y a nuestro cuerpo actuar como sabe y puede hacerlo.
- Nos roban la salud con protocolos que generan sufrimiento y que desembocan en intervenciones dolorosas y peligrosas.
- Nos roban la confianza en el sistema sanitario, en los profesionales que en él trabajan, en nuestro cuerpo y en nosotras mismas en general.
- Nos roban la energía para atender como es debido a nuestro recién nacido.
- Nos roban el recuerdo del nacimiento de nuestro hijo, transformándolo en una pesadilla que preferimos olvidar.
- Nos roban la lactancia cuando nos separan de nuestro bebé y no nos facilitan el establecimiento de la misma.
- Nos roban la tranquilidad dejándonos con un sentimiento de frustración, tristeza y decepción que durará muchos meses o incluso años.
lunes, 24 de noviembre de 2014
¿QUÉ ES LA VIOLENCIA OBSTÉTRICA?
· la falta de actualización de los conocimientos médicos,
· la proliferación de mitos infundados procedentes del pasado,
· los propios miedos del profesional,
· la búsqueda de su propio beneficio personal de cualquier índole (económico, rapidez, comodidad, etc.).
miércoles, 14 de mayo de 2014
PORQUE NO ME GUSTA EL VIDEO DE LAS RESIDENTES DE MATRONA
El problema es la letra y lo que da a entender. No hace falta analizar todas las estrofas, basta quedarse con el estribillo: “sube la oxitocina y haz esa puérpera enseguida”. La conclusión de esta frase es clara: la oxitocina obligatoria se quiera o no, se necesite o no, y en cantidades industriales para que la mujer termine pronto. Perdón, que la mujer no hace nada, es la matrona la que "la hace puérpera”.
lunes, 19 de agosto de 2013
MOTIVOS PARA UNA INNE-CESÁREA, O COMO NOS ROBAN EL PARTO
- Si te programaron cesárea, por cesárea previa, por nalgas, por miopía, u otro motivo bizarro no avalado por estudios fiables y actualizados, te robaron tu parto.
- Si te indujeron el parto: por “pasarte de fecha”, porque el niño venía grande, aunque luego no lo fue tanto..., o porque salías de cuentas en navidades, y "para que esperar y fastidiar las fiestas a la familia, si el niño ya está todo formadito", etc. y la inducción no prosperó, te robaron tu parto.
- Si tu parto terminó en cesárea porque el niño sufría debido a la oxitocina que te pusieron, sin que la pidieras ni necesitaras, te robaron tu parto.
- Si terminaste en cesárea porque el niño no bajaba, debido a que pasaste toda la dilatación tumbada y no te dejaron moverte, te robaron tu parto.
- Si tuviste una cesárea porque no te dejaron tiempo suficiente en el expulsivo porque había cambio de turno, o hubieras necesitado ponerte en otra postura para ayudar al niño a rotar, pero te obligaron a estar en el potro, te robaron tu parto.
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| Portada del libro de la editorial ObStare |
Otras luchan para que eso no les vuelva a pasar, ni a ellas, ni a nadie más.
¿Te robaron tu parto? ¿Qué piensas hacer al respecto?
martes, 3 de enero de 2012
PRIMEROS BEBÉS Y MAMÁS NINGUNEADAS
Para argumentar por qué se me revuelven las tripas al ver el reportajillo de A3 sobre los “primeros bebés del año” voy a comenzar exponiendo lo que creo que un parto y un nacimiento son o como deberían ser tratados o considerados.
Son tres las características que definen parto y nacimiento:
1.- Su carácter trascendental: nace un nuevo ser, nace una nueva madre, en un momento único e irrepetible que quedará grabado en las mentes de ambos para siempre.
2.- Su carácter íntimo: los protagonistas son la mujer y el bebé. La mujer debe ser quien decida qué personas pueden estar a su lado en ese momento y serán preferiblemente personas conocidas y de su confianza. Y cuantas menos mejor, o dicho de otra manera, las personas presentes deberían ser las mínimas imprescindibles.
3.- Su carácter sexual: somos mamíferos y sexuados, el parto es parte de nuestro sistema reproductivo sexual.
Dicho esto, procedo a analizar como en esta escena grotesca se han vulnerado todos estos principios, convirtiendo algo que debería ser una experiencia bonita y familiar en un espectáculo penoso.
1.- La prioridad de los presentes no era atender adecuadamente el parto, ni a la mujer, ni al bebé.
En su ánimo lo que prevalecía era seguir la juerga, a costa de todo, aunque ese no fuera el lugar más apropiado. Y lo peor es que supuestamente existía algún problema que obligaba al ginecólogo a usar las espátulas (¿?) y nadie tenía la decencia de apoyar a la mujer en ese momento, dándole ánimos y diciéndole que no se preocupase, que todo saldría bien, porque parece que era más importante continuar con la tradición y de paso seguirle el juego al periodista, que atender debidamente a la mujer.
¿Y por qué estos “profesionales” se han comportado de una manera tan absurda en un momento tan delicado? Pues porque no le dan a ese momento la importancia que tiene. Para ellos y la sociedad en general, parir se ha convertido en un simple trámite, algo por lo que hay que pasar para producir un nuevo ciudadanito, que genere gasto, se haga mayor y produzca para seguir consumiendo. Da igual como tenga lugar su nacimiento, si se fuerza o no, si se hace de manera respetuosa o no. Lo que importa es que “el producto salga vivo” independientemente de cómo esto tenga lugar y de cómo viva esa experiencia la mujer de la que sale dicho producto. La sociedad actual se ha cargado el carácter trascendental del nacimiento y por tanto éste es susceptible de ser ninguneado, y tomado a pitorreo incluso por aquellos que tienen que velar por su correcto desarrollo y la salud de la madre y el bebé.
2.- Es evidente que este parto no ha tenido nada de íntimo, y no lo digo solo porque haya sido grabado y emitido por televisión, sino porque por el paritorio pululaban ciento y la madre (nunca mejor dicho). La presencia de todas estas personas no está justificada, pues si así fuese, estarían desempeñando una función, realizando alguna labor y sin embargo se limitaban a dar vueltas por allí comiendo uvas y de paso vulnerando el espacio estéril del paritorio. Si no era necesaria su presencia ¿no hubiese sido mejor que saliesen del paritorio a tomarse las uvas fuera y dejasen tranquila a la mujer?
La intimidad es un factor fundamental para dar a luz, al igual que lo es para realizar otras funciones fisiológicas. Es habitual necesitar intimidad para hacer nuestras necesidades o para desinhibirnos y hacer el amor. Por lo que me pregunto si no habría sido posible evitar esas espátulas, si en lugar de convertir el paritorio en un circo, a la mujer se le hubiese dejado más tiempo, más libertad de movimiento y sobre todo más intimidad.
3.- En cuánto al carácter sexual, solo puedo decir lo que es evidente y es que: es absolutamente denigrante estar con las piernas abiertas y tus genitales expuestos, esperando que tu hijo nazca mientras que varios desconocidos están de cachondeo a tu alrededor.
Eliminados de un plumazo el carácter trascendental, íntimo y sexual de el parto, sólo nos queda un acto frío, mecánico e impersonal, en el que la madre y el bebé no son los protagonistas, si no toda la parafernalia de alrededor.
¿Y como se habrá sentido y se sentirá ahora esta mujer? ¿Se arrepentirá de haber permitido el acceso de la cámara al paritorio? ¿Será consciente de que ha sido tratada con muy poco respeto y de que el parto podría haber transcurrido de otra manera mucho más agradable y bonita de recordar? Lo peor de todo es que estamos tan acostumbrados a ver este tipo de trato en los paritorios: mujeres tumbadas que necesitan “ayuda” para parir, a las que se les hace de todo sin su conocimiento ni consentimiento, que creemos que esto es lo normal, que no hay nada mejor y nos conformamos con ello.
El tema de la nochevieja, las campanadas y las uvas es lo de menos. Al igual que ocurrió con el tema de las viñetas de la SEGO, esta ha sido solo la excusa perfecta para poder colarnos en un hospital y ver en vivo y en directo lo que ocurre en los paritorios españoles, y lo que ocurre es una falta de respeto enorme a la mujer que está de parto. ¿Y por qué ocurre esto? Porque las que parimos somos mujeres, y a las mujeres se nos sigue discriminando y tratando con violencia en muchos ámbitos, incluido el sanitario. A quién ponga en duda esta afirmación le propongo un juego, y es que trate de encontrar otra situación en la que crea que pudiese darse una escena tan rocambolesca como la que estamos analizando. Yo propongo varios casos:
1.- Entrar bailando la conga, con los gorritos de papel en la cabeza en la habitación de un enfermo en fase terminal.
2.- Entrar cantando y lanzando serpentinas en el lavabo mientras alguien está sentado usándolo.
3.- Entrar cámara al hombro y matasuegras en la boca en la consulta del urólogo mientras éste le hace un tacto rectal a un caballero.
Seguro que muchos coincidiremos en que estas situaciones están fuera de lugar y que no son nada apropiadas. Habrá quién diga que no es lo mismo, que no se puede comparar a entrar en un paritorio y yo le pregunto: ¿Es acaso la muerte y la despedida de un ser querido un momento más trascendental que el nacimiento y la bienvenida a una nueva persona? ¿Es que dar a luz tiene que ser obligatoriamente un espectáculo público? ¿Es que el cuerpo femenino es menos digno de respeto que el masculino?
miércoles, 21 de septiembre de 2011
REACCIONES ANTE LAS VIÑETAS DE LA SEGO
Se trata de un machismo velado, que no es tan evidente como un mal trato físico pero es igualmente violencia de genero, que por el lugar en el que tiene lugar y quien la inflinge podemos denominar violencia obstétrica. Este maltrato está tan arraigado que se acepta como normal y se tolera hasta el punto de permitirse los agresores, el mofarse de sus victimas abiertamente con el beneplácito de muchas personas que se asombran cuando alguna mujer osa quejarse y tratan de acallarla aludiendo al humor y a la manida frase de “no es para tanto, mujer”.
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| Logotipo de la Revolución de las Rosas, movimiento contra la Violencia Obstétrica. |








