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martes, 10 de mayo de 2016

COCINITAS CON MISSION WRAPS

Cuando me llegó el sobre con los Mission Wraps entré en pánico:
¿qué receta hago? 

Y es que no me gusta demasiado cocinar, ni me considero una gran cocinera, así que estaba ante un reto. Acepté el reto y aquí os mostraré el resultado.


Conocí los Mission Wraps en el III Encuentro Madresférico y desde entonces los consumo a menudo. Me han salvado la vida en más de una ocasión, sobre todo esas veces en que estoy de Rodríguez en casa, no tengo nada preparado para comer, ni ganas de perder mucho tiempo en la cocina.

Nos hemos aficionado a tomarlas en familia una vez en semana, para cenar como sustituto de la pizza, que es mucho más grasa y engorda más, porque llevo desde principios de año a dieta y cuidando más mi alimentación.

Las fajitas tienen dos cualidades para mi fundamentales:

1.- Son cereales, por lo que son el sustituto ideal, práctico y ligero, del pan. Yo necesito acompañar siempre mis comidas con algo de pan, por lo que tener a mano estas tortitas es muy útil porque te sacan de apuros. Si no has pasado por la panadería, no pasa nada. Este pan plano es muy socorrido.

2.- Te permiten experimentar y hacer en poco tiempo, una receta sana y completa con cualquier cosa que tengamos en la nevera. Con algo de proteína, verdura, complementos y una salsa podemos crear un plato completo y delicioso.

Recibimos las 3 variedades de Mission Wraps: Original,  Multigrain y Espelta y Avena. 

Todos los miembros de la familia probamos las tres variedades e hicimos un test para valorar distintos aspectos. Los cuatro coincidimos en que el que más nos gustaba era el Original, sobre todo porque consideramos que es el más esponjoso de todos. A mí también me gustó mucho el sabor del de Espelta y Avena, pues me resultó el más original de los tres.

A falta de una, hicimos tres recetas, eligiendo para cada una de ellas el pan que considerábamos el más adecuado en función de los ingredientes.

La preparación es sencilla: sólo hay que poner los ingredientes en la Mission Wrap, enrollarla y voilà. ¡Bon apetit!


RECETA Nº 1. – MARINERA CON SALMÓN CON MISSION WRAPS MULTIGRAIN

Ingredientes:

Salmón ahumado
Queso fresco
Aguacate
Rúcula
Alcaparras
Salsa Rosa





















RECETA Nº 2.- IBÉRICA CON LOMO CON MISSION WRAPS SPELT AND OAT

Ingredientes:

Lomo adobado
Queso curado
Cebolla*
Pimientos*
Tomates cherry*
Salsa Barbacoa
          * asados


RECETA Nº3. – EL POSTRE DULCE CON MISSION WRAPS ORIGINAL

Ingredientes:

Chocolate fundir
Frambuesas
Hoja de menta



miércoles, 4 de marzo de 2015

MIS RECETAS PARA NO COMPRAR CEREALES DE FARMACIA

Las mamás que damos el pecho podemos agobiarnos pensando de que manera vamos a darle los cereales al niño, porque la única opción que se nos muestra es comprarlos en la farmacia para mezclarlos con leche. Quienes dan biberón parece que lo tienen más fácil, solo tienen que añadir a la leche artificial los preparados que se venden en farmacias,- algunos vienen incluso ya mezclados -, y dárselo con cuchara o en el biberón poniéndole una tetina con un agujero más grande para que pueda salir el líquido ahora más espeso. Sin embargo la leche materna parece menos densa, la incorporación del cereal no queda igual y a veces al niño no le gusta y la rechaza. Aparte a algunas mujeres puede no apetecernos sacarnos la leche para esto. ¿Entonces qué hacemos?

Lo primero que tenemos que hacer es saber que son los cereales. Cereales son: el trigo, maíz, arroz, centeno, espelta, cebada, avena y mijo. De ellos, al menos en mi casa, sólo consumimos de manera habitual: el trigo en el pan, la pasta y las galletas, el arroz, y de vez en cuando maíz en ensalada o en tortitas y nachos. Del resto no puedo hablar mucho pero seguro que pueden encontrarse recetas por ahí ricas y saludables para poder consumirlos. Los que tienen gluten son el trigo, la cebada, el centeno y la avena.

Como dice Eva Hache: “los adultos no comemos “8 cereales con miel” todos juntos”, ni es necesario que lo hagan los bebés. Tampoco es obligatorio comerlos triturados en papilla. Existen otras opciones más naturales y económicas que los cereales preparados. Así fue como me las apañe con mi segundo hijo para prescindir efectivamente de esos cereales.

En primer lugar tengo que admitir que yo no practiqué el “Baby Led Weaning” con ninguno de mis dos hijos. Con el primero por desconocimiento y con el segundo porque llevaba sobre mi espalda mi primera experiencia maternal que sin duda me condicionaba. Con la alimentación de Jesús hice cosas que la mayoría de la sociedad puede considerar “transgresoras” como darle pecho hasta los 4 años y medio, sin embargo no renuncié a los purés. Me sentía impelida a dárselos por dos motivos: la fuerza de la costumbre pues así lo había hecho con su hermano mayor y porque psicológicamente me hacía quedarme más tranquila, creía que así comía más cantidad que si le dejaba a él decidir el qué y el cuánto comer permitiendo que cogiera la comida con sus propias manitas. Sin duda no tenía confianza en su capacidad de regulación y me sentía más segura si yo “controlaba” su alimentación. De manera que no llegué a comprar cereales en polvo, ni a hacer papillas, pero sí que trituraba los cereales que le daba.

Estos fueron mis trucos para darle cereales:
  1. Diariamente tomaba para el desayuno galletas María trituradas que metía en un bote como si fuera Cola Cao. Esto era lo que se llevaba a la guardería para desayunar los pocos meses que estuvo yendo allí. Le mezclaban  5 o 6 cucharadas con zumo de naranja y listo. No me sacaba leche ni le daba leche artificial para hacer la papilla.
  2. Todas las semanas cocinaba dos platos:
  • Macarrones con pisto. Macarrones integrales sin huevo y pisto (cebolla, calabacín y tomate). También podían llevar en lugar del pisto salsa bolognesa (algo de carne picada y zanahoria).
  •   Arroz tres delicias. Arroz, jamón york, guisantes y maíz.

Así él comía lo mismo que los demás, cubriendo la parte de cereales que su dieta necesitaba e incluyendo también verduras y proteínas. Como digo a él se lo daba triturado aunque podría habérselo dado cortado en trocitos pequeños o aplastado con el tenedor.

Jesús zampándose un churro con chocolate con un año
También solía chupar un currusco de pan o una galleta maría o similar. Esto sólo hay que hacerlo cuando les veamos preparados para ello y les vigilemos por si se meten un trozo demasiado grande que no sean capaces de gestionar ellos solos. Con esto pueden ya obtener la cantidad de cereal que necesitan. No se trata de que ingieran por obligación grandes cantidades, ya que sus principales necesidades nutritivas hasta el año se las sigue proporcionando la leche materna.

De manera que si diseñamos para nosotros los adultos, una dieta variada y sana en la que tengan cabida de manera regular los cereales y se los ofrecemos al bebé, éste puede tomarlos sin tener que comprarlos en la farmacia.