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sábado, 5 de agosto de 2017

VIAJAR A DINAMARCA CON NIÑOS (III)

Continuamos nuestro periplo por Dinamarca...


DÍA 3 – ODENSE



CASTILLO DE EGESKOV



Este es uno de los lugares que más me han gustado. Da para estar el día entero pues hay actividades de todo tipo, todas interesantes y divertidas. El complejo turístico incluye el propio Castillo de Egeskov, los jardines y los museos: de coches antiguos, bicicletas, motos, trajes, etc. Hay también una tienda antigua de ultramarinos súper curiosa.

El castillo es precioso, está rodeado de agua y las vistas son impresionantes. Los jardines en sí mismos son increíbles pero es que además están plagados de columpios para los niños. 

Cuenta además con un laberinto, se puede caminar entre los árboles a través de unos puentes y también practicar juegos antiguos como andar con zancos. Los chicos se lo pasaron genial. Es muy recomendable.























DÍA 4 – AARHUS


DEN GAMLE BY


Ya en Jutlandia fuímos a Den Gamle By (la ciudad vieja), que se encuentra a las afueras de Aarhus. Es un museo abierto organizado como un pueblo antiguo formado por edificios históricos de Dinamarca (traídos de ciudades y pueblos de toda Dinamarca). La mayor parte de la ciudad está dedicada al período que va desde 1700 hasta 1860. Luego hay una parte con edificios de comienzos del siglo XX (1930) y otro bloque de los años 70 (1974).

Muchos de los edificios están abiertos al público. Algunos con la decoración y mobiliario típico de su época, y otros contienen exposiciones de diferentes tipos, normalmente relacionadas con esa época. Para darle más realismo a la ambientación, los trabajadores van vestidos con la ropa característica de esos momentos. 


Fue genial, cuando al entrar en una casa, tras preguntar mi hijo si hay vivía alguien, nos encontramos de repente a una anciana ataviada con ropajes del siglo XVIII o cuando en la parte de atrás saló una gallina del cobertizo o cuando vimos como una madre enseñaba a su hija a hilar en una rueca.

Todos pudimos jugar a juegos antiguos como los bolos de madera o a tirar latas a pelotazos. También pasamos el río en barca y los chicos alucinaron con los teléfonos antiguos de los años 70. 




































DÍA 5 – BILLUND

LEGOLAND


¿Qué decir de Legoland? Pues que es chulísimo y que está hecho todo con piezas de lego, ¡hasta los gorriones que se apoyan en las farolas! Hay construcciones que representan lugares y monumentos de todo el mundo, incluido por supuesto Dinamarca. Nos hizo mucha ilusión reconocer una heladería de Nyhavn donde nos habíamos tomado un helado. Todo está cuidado al detalle allí: el aparcamiento está señalizado con figuras de Lego, dejan entrar a los perros y les ponen cuencos con agua cerca de los baños para que beban y se refresquen, y dejan piezas de Lego duplo al alcance de los peques para hacerles más entretenida la espera en las colas. 



Nos montamos en casi todo -si mides más de 130 cm puedes montar en todas las atracciones-, comimos patatas fritas cortadas como piezas de Lego y yo hice miles de fotografías. La única pega es que no nos enteramos de que la oferta familiar solo se podía comprar por internet, así que pagamos más de lo que teníamos previsto por la entrada. Si vais, no os olvidéis comprar las entradas con antelación a través de la web. También me arrepiento de no haberme hecho una foto con Batman. Le vimos nada más entrar y luego no volvimos a verlo en todo el día. 
































DÍA 6 – RIBE


CENTRO VIKINGO


Ribe es el pueblo más antiguo de Dinamarca, Durante la era vikinga, Ribe fue un centro de intercambio comercial importante. Sus pequeñas casas de colores con balcones llenos de flores son preciosas. Es un lugar muy bonito y tranquilo para pasear. 



A unos pocos kilómetros del centro de Ribe se encuentra el Ribe Viking Center, una aldea vikinga reconstruida a tamaño real, poblada por vikingos con los que se puede trabajar y hablar. Pasear por allí pudiendo entrar en cada cabaña y comprobar cómo vivían los vikingos, te traslada a otra época. Yo que veo la serie Vikings os puedo decir que sentí como si estuviera en Kattegat con Ragnag y los demás. Pero lo mejor como siempre fue la parte interactiva. Pagamos un ticket aparte para que los niños pudieran hacer 3 actividades: tiro al arco, acuñar moneda y tallar madera. Además como en otros sitios encontramos a lo largo del camino varios juegos típicos vikingos por lo que aburrirse no era una opción. Nos encantó disfrazarnos y practicar la lucha con cascos, escudos y espadas.



DÍA 7 – ROSKILDE


MUSEO DE BARCOS VIKINGOS



De camino al aeropuerto paramos en Roskilde. Ese fue el único día gris y lluvioso de todo nuestro viaje. Entramos en el Museo de Barcos Vikingos, donde se encuentran los restos de 5 barcos vikingos que han sido reconstruidos. Aunque lo que más nos gustó fue la parte exterior y las actividades que se organizaban. Algunas tenían sobrecoste pero otras como construir tu propio barco eran gratis, así que allí estuvimos un largo rato con la madera, la sierra y los clavos diseñando nuestra propia embarcación. ¡Nuestros barquitos navegaban! Pero tuvimos que dejarlos allí porque no podíamos facturarlos en el avión. ¡Una pena! También pudimos subirnos a una reproducción que había en el exterior. Comimos en la cafetería del museo y tomamos dos sándwiches, uno de pescado y otro de carne de cerdo mechada que estaban buenísimos.






















Si queréis conocer curiosidades, recomendaciones, precios de las entradas y más, no os perdáis el siguiente y último post sobre nuestro viaje a Dinamarca.


Si te has perdido los anteriores, puedes encontrarlos aquí:



martes, 1 de agosto de 2017

VIAJAR A DINAMARCA CON NIÑOS (I)

Este año hemos realizado nuestro primer viaje turístico en familia. Era un momento que nos daba miedo, porque pensábamos que este tipo de viajes no era muy adecuado para nuestros hijos, que suelen cansarse y aburrirse con facilidad si les sacas del parque o la piscina. Sin embargo, la experiencia ha resultado todo un éxito, tanto por las características del destino, como por la actitud de los chicos, que se han portado divinamente, soportando por ejemplo largas caminatas sin apenas protestar. Con 11 y 8 años respectivamente, creo que ya están preparados para este tipo de vacaciones, en las que hemos conocido otro país, su cultura, costumbres y tradiciones.

Todos hemos disfrutado mucho durante estos días en el país de la bicicleta y los vikingos. Es un lugar muy recomendable para visitar en familia porque los daneses tienen muy en cuenta las necesidades de los más pequeños a la hora de diseñar los espacios públicos. Vayas donde vayas siempre hay algo especialmente dirigido para ellos: zonas de juego en los jardines de los palacios, actividades en los museos, etc... y parques, muchos parques. Basta decir que hemos estado en tres parques de atracciones diferentes durante nuestra estancia de apenas 8 días.


10 CURIOSIDADES SOBRE DINAMARCA


Antes de empezar el relato de nuestro viaje, voy a dar unas pinceladas para retratar Dinamarca en términos generales. Esto es lo que vais a encontraros, si decidís viajar a tierras danesas.


1. Dinamarca se encuentra al norte de Europa, su capital Copenhague está a casi 2.500 km de distancia de Madrid. Se tarda unas 3 horas en llegar en avión y el aeropuerto está a tan solo tres paradas de tren de la Estación Central. Enfrente de esta nos encontramos con una de las numerosas entradas al parque de atracciones Tívoli, una de las paradas obligatorias en nuestro viaje. Dinamarca consta de una península llamada Jutlandia y dos islas principales: Fionia y Sealandia, donde se encuentra Copenhague. 



2. Es un país muy llano en el que no hay una cuesta. Además los centros de interés turístico de Copenhague, la capital, están relativamente muy cerca unos de otros, por lo que no os costará mucho visitarlos andando y así os evitáis el transporte público que es carillo. Si tenéis pensado moveros en tren o autobús, considerad adquirir una CityPass.

3. Es el país de la bicicleta. Nada más llegar, nos encontramos un aparcamiento de bicicletas en la estación central, con cientos y cientos de ellas. La capital tiene carril bici en todas sus calles y encuentras bicis aparcadas en cualquier esquina, muchas sin ningún tipo de candado, protección o vigilancia. 


4. Su moneda es la corona danesa DKK y a día de hoy el cambio es de 1 euro = 7,5 DKK. Es un país carísimo. Nosotros lo sufrimos especialmente con la comida. Para que os hagáis una idea, una pinta de cerveza podía costar 9 euros y los menús de los restaurantes de comida rápida costaban alrededor de 2 euros más que en España y además llevaban menos cosas. Por eso, si vais ajustados de presupuesto, os recomiendo tirar de bocatas lo máximo posible. Los ingredientes los podéis comprar en supermercados Netto o Aldi, que tienen un horario bastante amplio, desde las 08:00 a.m. hasta las 22:00 p.m. Para emergencias, podéis ir a un Seven Eleven, los hay por todos lados. No hay problemas para encontrar fruta.

5. La comida más típica, los Smorrebrod, consiste en una rebanada de pan negro, generalmente de centeno, con mantequilla y diversos ingredientes fríos como pescado, queso en rebanadas, salchichas, carne o huevos (cocido o frito) y salsas de diferentes especies. A mi particularmente no me gustó nada de nada. Fuera de eso, el resto de la comida es de bastante calidad y muy bien presentada.

Nosotros nos enamoramos de unos gofres recubiertos de chocolate y virutas que iban pinchados en un palito. Estaban buenísimos y no nos duraron ni un asalto. También descubrimos el Cocio, una especie de Cacaolat que se toma bien frío y está delicioso. En cuanto al servicio, los camareros son amables y todos hablan inglés, aunque son bastante lentos. 

6. Los daneses tienen muy en cuenta a las familias y sus circunstancias. En algunos sitios los niños entran gratis y no prohíben la entrada de comida de fuera, sino que por el contrario, ponen a nuestra disposición merenderos, tanto al aire libre como cubiertos. Además, curiosamente el precio de la comida dentro de los lugares que visitamos no es más cara que fuera, por lo que si lo preferís podéis tomaros algo dentro en un puesto de perritos y así no vais cargando siempre con el picnic durante todas las visitas.

7. Tampoco faltan los baños públicos. Estemos donde estemos siempre habrá un “Toliletter” a mano a poca distancia, lo que es de agradecer.


8. Encontraréis alusiones a Hans Christian Andersen - escritor y poeta danés, famoso por sus cuentos para niños, entre ellos El patito feo, La sirenita y La reina de las nieves - y los Vikingos por doquier. Hay estatuas, museos y castillos repartidos por toda la geografía danesa. Os recomiendo visitar el Centro Vikingo de Ribe, una reconstrucción de una aldea vikinga. Por el contrario, La Casa de los Cuentos de Hadas de Andersen en Copenhague resultó un poco fiasco, fundamentalmente porque no contaba con información en castellano y nosotros no andamos muy allá con el inglés. En general, no esperéis encontrar mapas ni guías en nuestro idioma en ningún sitio.


9. Copenhague es la cuna del Tiger, una de mis tiendas favoritas. No podéis volver sin entrar en la tienda de tres plantas que hay en Stroget, la calle peatonal con tiendas más larga de Europa y traeros una caja de típicas galletas de mantequilla danesas. En la misma calle encontraréis una tienda Lego, donde podéis diseñar vuestros propios personajes juntando las piezas que más os gusten.

10. En cuanto al tiempo hemos tenido mucha suerte porque nos ha hecho muy bueno. Apenas ha llovido y la temperatura ha sido agradable. Recomiendan que vayas con muchas capas para ir modulando el vestuario según las circunstancias. Eso sí, si vais en invierno, preparaos para pasar mucho frío.

Nosotros pasamos tres noches en Copenhague, dos en Aarhus (la segunda ciudad más grande de Dinamarca) y otras dos en Billund, donde se encuentra el parque de Legoland.

Este es el primero de una serie de 4 post sobre nuestro viaje. Esos 8 días han dado mucho de si y tengo muchas cosas que contaros. Lugares, precios, recomendaciones y demás,  todo ello salpicado con las imágenes de una experiencia inolvidable para nuestra familia.

Si quieres conocer al detalle nuestro periplo por tierras danesas no te pierdas el próximo post…

lunes, 18 de abril de 2016

10 COSAS A SABER SOBRE LOS JUGUETES

Si todavía no eres mamá pero quieres serlo habrá cosas sobre los juguetes que desconozcas. Si ya eres madre probablemente lo que voy a decir te sonará.


Estas son las 10 cosas que conviene saber sobre los juguetes.


1. Quizá te suene raro o sorprendente pero ¡hay niños que no juegan con juguetes! Los míos son unos de ellos y creo que hay muchos más por ahí. Ni cuando son bebés ni más adelante. Los hay que prefieren jugar con cualquier otra cosa o simplemente con su imaginación sin nada más. Los hay que prefieren el deporte, leer, los videojuegos o simplemente dibujar, pero que pasan olímpicamente de muñecos, coches y demás.


2. A los niños les encanta estrenar juguetes. Ellos piden y piden. Siempre les llama la atención algo y se mueren por tenerlo. La publicidad tiene la culpa de ello. Pero una vez que lo consiguen es probable que pierdan total o parcialmente el interés en el objeto en cuestión. Tener más juguetes no es sinónimo de una mayor diversión. Los niños actualmente tienen demasiados juguetes. Eso hace que no los valoren suficiente y que colapsen ante tanto donde elegir. Es el síndrome del niño hiperregalado. Por esto no te dejes llevar por el consumismo y les compres o dejes que les compren miles de cosas. Su felicidad no está en función de lo que invirtamos en la industria juguetera.


3. A los niños les chiflan las cajas donde vienen embalados los juguetes. A veces incluso más que los propios juguetes en sí. Sobre todo cuanto más pequeños son. Cualquier cosa que les sirva para esconderse les vuelve locos.  Esto es algo que tienen en común con los gatos, jejeje...

Utilizan las cajas para jugar a hacerse casitas, cuevas o castillos para ellos si son grandes o para sus muñecos si son más pequeñas. También sirven por ejemplo para construir garajes.

Caja, palo y piedra es el trinomio mágico para tener entretenido a un niño.

¡Cu-cú! ¡Traaaassss!

4. El precio del juguete no garantiza el éxito del mismo, es decir, que el juguete guste y sea usado más que otros. Gastarse mucho dinero en juguetes no compensa, pues luego pueden pasarse las horas muertas jugando con las tonterías que vienen dentro de los huevos kínder.

Las caras de tíos, abuelos, padrinos y demás cuando tras gastarse un pastizal en un armatoste lleno de luces y sonidos, los niños prefieren meterse en la caja y fingir que es un coche, un barco o un tren, son todo un poema.


5. Familia, regalos y juguetes: fuente de conflictos más o menos encarnizados. Ellos se empeñan en comprarles muchas cosas a pesar de que tú les insinúes o les digas abiertamente por activa y por pasiva, que los niños no necesitan tanto y sobre todo que vosotros en casa no tenéis espacio para tanto cachivache. Una opción viable siempre que los regaladores se muestren dispuestos a colaborar, es cambiar los regalos físicos por otros como: entradas para espectáculos, suscripciones, tarjetas de socio, etc. En este enlace de Las Cebras Salen podéis encontrar ideas muy buenas.


6. Los juguetes ocuparán un espacio muy grande en tu casa, por lo que tienes que pensar bien donde y como ponerlos, pero ten en cuenta que si no están a la vista, los niños no serán conscientes de su existencia y no jugarán con ellos. Para esto es súper útil y acertada la filosofía Montessori. Usar estanterías abiertas, sin puerta, en lugar de cajones cerrados, para que estén a su vista y a su alcance, es fundamental para que los niños usen los juguetes. Ikea es el paraiso para llevar a cabo este tipo de decoración. En el blog Me Pica la Etiqueta podéis encontrar muchas ideas para diseñar la habitación de vuestros hijos.

Una habitación adaptada a su edad, tamaño y necesidades.

De todas maneras hay que asumir que los juguetes saldrán de sus estanterías y viajarán libremente por toda la casa, recalando sobre todo en el salón, pues a los niños no les gusta jugar solos en su habitación, prefieren hacerlo donde se encuentren sus padres o cuidadores.

Descubriremos también que no es fácil conseguir poner orden y que los juguetes retornen a su lugar de origen. Los niños son expertos en esparcirlos pero luego se suelen resistir a recogerlos. ¡Ánimo y paciencia!


7. Para que no se aburran de sus juguetes es buena idea ir alternándoselos, es decir, guardar unos pocos durante un tiempo para luego sacárselos y guardar otros diferentes en su lugar. Para los niños esto será como estrenar juguetes nuevos pues si pasan mucho tiempo sin verlos casi se olvidarán de su existencia.


8. Y digo “casi” porque basta que decidas con nocturnidad y alevosía deshacerte de algunos y tirarlos a la basura para hacer espacio, para que se acuerden justo de esos juguetes en concreto, los conviertan de repente en sus favoritos y la líen parda al enterarse de que ahora están en el vertedero municipal. ¡Nunca, nunca, nunca tires nada sin decírselo a ellos primero! Te pondrán todas las pegas del mundo, se resistirán y probablemente no te dejarán tirar demasiado, probablemente mucho menos de lo que querrías tirar tú, pero así evitarás dramas posteriores.


9. ¿A qué tipo de juguetes se les saca más partido? En mi opinión a estos:
  • Los juguetes tradicionales y de madera, como los de Hullitoys son una opción original que los niños no suelen pedir porque no suelen publicitarse en los medios, pero que luego dan muy buen resultado. La comba es un buen ejemplo. 
  • Los juegos de mesa permiten participar a toda la familia y favorecen que niños y adultos compartamos tiempo. En Lúdica Mundi tienen una gran variedad de este tipo de juegos.
  • El material deportivo, como por ejemplo una simple pelota de basket, obliga a los niños a salir a la calle, moverse e interactuar con otros niños cuando se trate de deportes de equipo.
  • Las construcciones, como los Lego, mejor de barril que con formas prediseñadas, para que puedan imaginar y llevar a cabo sus propias creaciones.
La comba: un clásico que no pasa de moda.

10. Hay que tener en cuenta que los juguetes no tienen sólo una función lúdica, de entretenimiento y diversión, sino también una función educativa. Jugando los niños practican el arte de vivir, aprenden a hacer “cosas de mayores” imitándoles. Cosas como cocinar, conducir, cuidar de otros, etc. Por eso tienen también mucho éxito todos los juguetes que imitan objetos reales pero a tamaño reducido como por ejemplo las cocinitas. Y como cualquiera podemos hacer cualquier cosa que queramos, los juguetes no tienen sexo o no deberían tenerlo. Los niños deben poder jugar libremente con lo que quieran independientemente de que sean chicos o chicas y sus padres tenemos que apoyarles como hace este padre del vídeo.




¿No os parece genial?

miércoles, 13 de abril de 2016

MERCADILLO DE JUGUETES DE MADRID

Hoy os traigo un plan de ocio familiar en el que los adultos disfrutaremos igual o más que nuestros niños. 




Se trata de la visita al Mercado del Juguete de Madrid, un mercadillo en el que podemos comprar, vender e intercambiar juguetes y que tiene la peculiaridad de albergar tanto juguetes nuevos, como antiguos y de colección. ¡La variedad de artículos existentes es increíble!


La feria se realiza los sábados en diferentes centros de la Comunidad de Madrid. Nosotros vamos al que tiene lugar el primer sábado de mes en el Centro Comercial de la Ermita (Pº de la Ermita del Santo, 48). Si vais en coche el Centro Comercial tiene parking pero suele llenarse rápido. El metro más cercano es Puerta del Ángel y en la misma puerta paran los autobuses 17 y 25.

¿Por qué digo que los adultos disfrutaremos más incluso que los niños?


Pues porque el mercadillo reúne 50 expositores entre los que podremos encontrar muchos de los juguetes de nuestra infancia. Scalextric, Madelman, Geyperman, Nancy, Barriguitas, etc. Pasearse por allí es como meterse en una máquina del tiempo y volver al pasado. 

Podemos encontrar ropitas vintage para vestir a las muñecas y todo tipo de accesorios para ellas: carritos, cunitas, tacatás, etc. 





Podemos encontrar juegos míticos como el Cinexin, los Juegos Reunidos o construcciones Tente. Podemos ver las primeras maquinitas electrónicas que ahora nos parecen dinosaurios pero en su momento nos entretuvieron innumerables horas.





También hay libros antiguos, discos de vinilo, pegatinas de naranjito, muchas figuritas de personajes inmortales como los enanitos de Blancanieves o Zipi y Zape e incluso juguetitos de plástico de esos que venían con anisetes de colores dentro (evidentemente no aptos para su consumo actual, jeje). Es emocionante ver todos esos objetos que nos hacen recordar cuando nosotros éramos niños y nos hacen sentir nostalgia de épocas pasadas.






Pero en el mercadillo también hay juguetes actuales. Tienen mucha presencia tanto los Playmobil como los Lego. De ambos pueden adquirirse figuras y accesorios por separado y también conjuntos a su precio normal o rebajados si tienen alguna tara, la caja rota o algo por el estilo. ¡Es el paraíso para los coleccionistas!
Además cada mes se monta un diorama creado por la Asociación Madrileña de Coleccionistas de Clicks (AMCLICKS), que buscan difundir los valores educativos del juego. 

También hay lugar para dejar fluir nuestra vena más friky comprando camisetas de nuestras películas favoritas o incluso las típicas bufandas de las distintas casas de Hogwarts de Harry Potter hechas a mano por Dockillo.

En alguna ocasión visitan la feria personajes de Star Wars o Superhéroes de la Marvel que se hacen fotos con el público.

Nosotros siempre salimos de allí con algo nuevo, aunque sea alguna figura de plástico de segunda mano de Gormiti o similar, que son muy baratas.


Ya sabes si quieres pasar un sábado recordando los juguetes de tu infancia, adquiriendo las últimas novedades o simplemente pasar un rato solo o en familia ¡No puedes perderte el próximo día de feria! La entrada es gratuita y el horario de 10:00 a 14:30 horas. 


Como reza su eslogan: ¡No es una feria, es espectáculo!
Allí os esperan vuestros más tiernos recuerdos.

jueves, 29 de enero de 2015

LA FIEBRE DE LOS LEGO

De una temporada a acá lo que se lleva en mi casa es jugar a los Lego. Al principio eran Lego Star Wars, todo un conjunto de naves espaciales réplicas de las de la película. Venían con sus instrucciones y no tenían mucho más uso que montarlas y hacer batallas con ellas.


Los Reyes Magos que son muy listos decidieron regalarles a mis hijos un “cubo de constructor” con muchas piezas diferentes para que se dejaran llevar por la imaginación y construyesen lo que se les ocurriera. Sin duda, ésta es mejor opción que la primera porque da más juego.


Como podréis comprobar en las fotos están hechos todos unos artistas. Los Lego garantizan horas y horas de entretenimiento que no acaban nunca pues basta con deshacer lo hecho para volver a empezar a jugar.  Este es un juego atemporal y eterno, que gusta tanto a niñas como a niños y que tiene tanta vida útil como lo que tarden en perder todas las piezas.

Esa es quizá su única pega, que puedes encontrarte piezas tiradas por ahí, algunas muy pequeñas que se cuelan por cualquier sitio y que si no ves y las pisas descalzo puedes ver las estrellas. Aunque mis hijos ya son mayorcitos y suelen recogerlas bastante bien, así que no tengo mucha queja.

Hemos descubierto además la existencia de la LEGOFun Factory de H2O, también llamada “legoteca”, un espacio lúdico de 250m² para niños de 18 meses a 12 años. Consta de dos áreas bien diferenciada: una zona LEGO System para niños de 4 a 12 años y una zona LEGO Duplo para niños de 18 meses a 4 años acompañados de sus padres.
La LEGO Fun Factory está abierta todos los días del año, en horario de lunes a viernes de 17:00 a 21:00 horas y sábado, domingos y festivos de apertura de 12:00 a 14:00 y de 17:00 a 21:00 horas. La estancia máxima dentro de la LEGO Fun Factory es de 1 hora. Para entrar sólo es necesario darse de alta en el H2OClub.

Este sábado probablemente nos pasaremos por allí ¿os animáis a venir?