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jueves, 3 de agosto de 2017

VIAJAR A DINAMARCA CON NIÑOS (II)

Nosotros pasamos tres noches en Copenhague, dos en Aarhus (la segunda ciudad más grande de Dinamarca) y otras dos en Billund donde se encuentra el parque de Legoland.



Paso a relatar los lugares que visitamos cada uno de los días:



DÍA 1 - COPENHAGUE


PARQUE DE DYREHAVEN


Se encuentra al norte de la ciudad, en la Estación Klanpenborg, zona 5, a tan solo 15 minutos del centro. Se trata de un parque de alrededor de once kilómetros cuadrados en el que podemos ver grandes árboles, robles antiguos y más de dos mil ciervos y gamos. En la entrada se ofrecen paseos en coches de caballos para recorrerlo. Nosotros no lo cogimos y creo que fue un error, porque andamos un montón y nos cansamos mucho. El principal atractivo del parque es ver a los ciervos pastando libres a tu lado, y en su búsqueda llegamos hasta al palacete de Eremitagen. Cuando ya habíamos perdido la esperanza de ver nada, ahí estaban. La caminata había merecido la pena. Pero os recomiendo montar en las calesas para ahorrar energías, que se necesitan para seguir haciendo turismo.

Dentro del parque natural se encuentra el Bakken, el parque de atracciones más antiguo del mundo. Es una mezcla entre feria y parque como los que salen en los dibujos de Scooby Doo. Sus orígenes se sitúan hacia 1583, año en que se descubrieron en su actual ubicación unos manantiales de agua con supuestas propiedades curativas. Hasta allí empezó a acercarse mucha gente en peregrinaje y eso hizo que la zona se llenara de vendedores ambulantes y toda suerte de artistas. Abren de 12 a 12 en verano y la entrada es gratuita, pudiendo comprarse una pulsera para montar en todas las atracciones o tickets sueltos. Como no podía ser de otra manera la mascota del parque es un ciervo.

RUNDETARN 


Ya de vuelta al centro, visitamos La Torre Redonda, que es el observatorio más antiguo de Europa, construido en 1642, y que destaca por tener una escalerilla en espiral (sin escalones) que le otorga una gran originalidad y que nos conduce a una altitud de 35 metros, desde donde se obtienen unas magníficas vistas de la ciudad. Dicen que en la sala de la biblioteca, Hans Christian Andersen solía escribir sus cuentos de hadas.



MUSEO DE CUENTOS DE HADAS
DE HANS CHRISTIAN ANDERSEN


Se encuentra enfrente de la plaza del Ayuntamiento. Se trata de un museo interactivo que hace un recorrido por la vida y obra de Andersen, recreando con figuras animadas al autor y a algunos de sus cuentos más conocidos como “La Cerillera” o “El traje nuevo del Emperador”. La pega es que la información estaba en varios idiomas pero no en castellano, por lo que dependíamos de que mi señor esposo nos tradujera todo y se hizo algo pesado.

De aquí parte Stroget, la calle peatonal comercial más larga de Europa, donde se puede encontrar todo tipo de lugares para tomar algo y tiendas, incluida la tienda de Lego.



El edificio del Ayuntamiento es muy bonito y justo detrás nos encontramos con otra de las entradas al Tívoli, la que tiene enfrente una estatua de Andersen que hace las delicias de los turistas japoneses cámara en ristre, como puede observarse en la foto.




TÍVOLÍ


El Tívoli es la principal atracción turística de Copenhague. Recomendaban verlo por la noche, porque está muy bonito iluminado y para hacerlo tuvimos que esperar hasta las 9:30 que era cuando empezaba a anochecer. En verdad, el parque es precioso y está muy bien cuidado. Como llegamos tarde no tuvimos que esperar muchas colas, aunque nos montamos en pocas cosas porque cerraban a las 11:00. La pega es que en éste a diferencia del de Bakken, sí que cobran por entrar a verlo.









DÍA 2 - COPENHAGUE


CASTILLO DE ROSENBORG


No entramos dentro del Castillo, pero solo pasear por los jardines ya merece la pena. Además los chicos estuvieron recargando pilas jugando en un parque muy chulo que había allí de temática de Dragones.


LA SIRENITA


Esta es otra parada obligatoria. La Sirenita es el símbolo de Copenhague y la estatua danesa más fotografiada. Está hecha de bronce y se encuentra en Langelinie. Nosotros ya íbamos concienciados de que era pequeñita, por lo que no nos decepcionó. 

Por el camino a Nyhavn, nos encontramos la Iglesia de San Albano y la fuente de Neptuno que nos pareció preciosa. Vimos también a lo lejos la llamada Catedral de Mármol.


NYHAVN


Nyhavn, con su canal y sus casas y edificios de colores, es una de las vistas de postal más típicas de Copenhague. Allí Hans Christian Andersen pasó la mayor parte de su vida, (18 años) escribiendo sus cuentos en tres de las casas que se asoman al canal. El día de su aniversario, el 2 de abril, se puede ver a un hombre disfrazado de este autor paseando por la calle. 

Se trata de un paseo marítimo, canal y zona de ocio que data del siglo XVII, que era notorio por la cerveza, los marineros y la prostitución. Actualmente está plagado de bares, cafeterías y restaurantes. Sirve como un "puerto patrimonial", y tiene muchos barcos históricos de madera. En la tienda de lego y en Legoland pueden verse reproducciones de este canal con todos sus detalles. 

Para conocer Copenhague es imprescindible realizar un paseo en barco de los que parten de Nyhavn. Aunque ninguno de los tours se realiza en castellano, compensa hacer el recorrido. El nuestro duró una hora y mi hijo pequeño se lo perdió íntegramente porque estaba tan cansado que se durmió nada más subir al barco. El mayor sin embargo disfrutó de lo lindo del paseo. A mí me llamaron mucho la atención los barcos-casa, cuyo interior podíamos ver a través de las ventanas al pasar.











CHRISTIANIA


Es la "Ciudad Libre de Copenhague", un experimento de estilos de vida alternativos y comunales. Christiania no pertenece a Dinamarca, sus habitantes no pagan impuestos y tienen sus propias leyes. Originariamente ocupada en 1970, en la actualidad alberga a unas 1.000 personas y varios centenares de perros. Nosotros no la vimos en profundidad porque estábamos cansados y además empezó a llover. Nos quedamos en la zona más turística de los puestos de droga, ropa y cafeterías ecológicas. Se supone que más cerca del canal hay una zona rural con pintorescas granjas y cabañas de madera. Mis hijos alucinaban al ver a la gente vendiendo y fumando marihuana. Lo malo es que no permiten hacer fotos. ¡Tendríais que haber visto sus caritas de susto! Aunque en la foto los veáis mimetizados con el entorno, en realidad estaban deseando salir por patas de allí.





























Al día siguiente abandonamos Copenhague para ir hacia la peninsula de Jutlandia pero haciendo una parada para pasar el día en la isla de Fionia.

En el próximo post: Castillo de Egeskov, Legoland, Centro Vikingo de Ribe y más...

martes, 1 de agosto de 2017

VIAJAR A DINAMARCA CON NIÑOS (I)

Este año hemos realizado nuestro primer viaje turístico en familia. Era un momento que nos daba miedo, porque pensábamos que este tipo de viajes no era muy adecuado para nuestros hijos, que suelen cansarse y aburrirse con facilidad si les sacas del parque o la piscina. Sin embargo, la experiencia ha resultado todo un éxito, tanto por las características del destino, como por la actitud de los chicos, que se han portado divinamente, soportando por ejemplo largas caminatas sin apenas protestar. Con 11 y 8 años respectivamente, creo que ya están preparados para este tipo de vacaciones, en las que hemos conocido otro país, su cultura, costumbres y tradiciones.

Todos hemos disfrutado mucho durante estos días en el país de la bicicleta y los vikingos. Es un lugar muy recomendable para visitar en familia porque los daneses tienen muy en cuenta las necesidades de los más pequeños a la hora de diseñar los espacios públicos. Vayas donde vayas siempre hay algo especialmente dirigido para ellos: zonas de juego en los jardines de los palacios, actividades en los museos, etc... y parques, muchos parques. Basta decir que hemos estado en tres parques de atracciones diferentes durante nuestra estancia de apenas 8 días.


10 CURIOSIDADES SOBRE DINAMARCA


Antes de empezar el relato de nuestro viaje, voy a dar unas pinceladas para retratar Dinamarca en términos generales. Esto es lo que vais a encontraros, si decidís viajar a tierras danesas.


1. Dinamarca se encuentra al norte de Europa, su capital Copenhague está a casi 2.500 km de distancia de Madrid. Se tarda unas 3 horas en llegar en avión y el aeropuerto está a tan solo tres paradas de tren de la Estación Central. Enfrente de esta nos encontramos con una de las numerosas entradas al parque de atracciones Tívoli, una de las paradas obligatorias en nuestro viaje. Dinamarca consta de una península llamada Jutlandia y dos islas principales: Fionia y Sealandia, donde se encuentra Copenhague. 



2. Es un país muy llano en el que no hay una cuesta. Además los centros de interés turístico de Copenhague, la capital, están relativamente muy cerca unos de otros, por lo que no os costará mucho visitarlos andando y así os evitáis el transporte público que es carillo. Si tenéis pensado moveros en tren o autobús, considerad adquirir una CityPass.

3. Es el país de la bicicleta. Nada más llegar, nos encontramos un aparcamiento de bicicletas en la estación central, con cientos y cientos de ellas. La capital tiene carril bici en todas sus calles y encuentras bicis aparcadas en cualquier esquina, muchas sin ningún tipo de candado, protección o vigilancia. 


4. Su moneda es la corona danesa DKK y a día de hoy el cambio es de 1 euro = 7,5 DKK. Es un país carísimo. Nosotros lo sufrimos especialmente con la comida. Para que os hagáis una idea, una pinta de cerveza podía costar 9 euros y los menús de los restaurantes de comida rápida costaban alrededor de 2 euros más que en España y además llevaban menos cosas. Por eso, si vais ajustados de presupuesto, os recomiendo tirar de bocatas lo máximo posible. Los ingredientes los podéis comprar en supermercados Netto o Aldi, que tienen un horario bastante amplio, desde las 08:00 a.m. hasta las 22:00 p.m. Para emergencias, podéis ir a un Seven Eleven, los hay por todos lados. No hay problemas para encontrar fruta.

5. La comida más típica, los Smorrebrod, consiste en una rebanada de pan negro, generalmente de centeno, con mantequilla y diversos ingredientes fríos como pescado, queso en rebanadas, salchichas, carne o huevos (cocido o frito) y salsas de diferentes especies. A mi particularmente no me gustó nada de nada. Fuera de eso, el resto de la comida es de bastante calidad y muy bien presentada.

Nosotros nos enamoramos de unos gofres recubiertos de chocolate y virutas que iban pinchados en un palito. Estaban buenísimos y no nos duraron ni un asalto. También descubrimos el Cocio, una especie de Cacaolat que se toma bien frío y está delicioso. En cuanto al servicio, los camareros son amables y todos hablan inglés, aunque son bastante lentos. 

6. Los daneses tienen muy en cuenta a las familias y sus circunstancias. En algunos sitios los niños entran gratis y no prohíben la entrada de comida de fuera, sino que por el contrario, ponen a nuestra disposición merenderos, tanto al aire libre como cubiertos. Además, curiosamente el precio de la comida dentro de los lugares que visitamos no es más cara que fuera, por lo que si lo preferís podéis tomaros algo dentro en un puesto de perritos y así no vais cargando siempre con el picnic durante todas las visitas.

7. Tampoco faltan los baños públicos. Estemos donde estemos siempre habrá un “Toliletter” a mano a poca distancia, lo que es de agradecer.


8. Encontraréis alusiones a Hans Christian Andersen - escritor y poeta danés, famoso por sus cuentos para niños, entre ellos El patito feo, La sirenita y La reina de las nieves - y los Vikingos por doquier. Hay estatuas, museos y castillos repartidos por toda la geografía danesa. Os recomiendo visitar el Centro Vikingo de Ribe, una reconstrucción de una aldea vikinga. Por el contrario, La Casa de los Cuentos de Hadas de Andersen en Copenhague resultó un poco fiasco, fundamentalmente porque no contaba con información en castellano y nosotros no andamos muy allá con el inglés. En general, no esperéis encontrar mapas ni guías en nuestro idioma en ningún sitio.


9. Copenhague es la cuna del Tiger, una de mis tiendas favoritas. No podéis volver sin entrar en la tienda de tres plantas que hay en Stroget, la calle peatonal con tiendas más larga de Europa y traeros una caja de típicas galletas de mantequilla danesas. En la misma calle encontraréis una tienda Lego, donde podéis diseñar vuestros propios personajes juntando las piezas que más os gusten.

10. En cuanto al tiempo hemos tenido mucha suerte porque nos ha hecho muy bueno. Apenas ha llovido y la temperatura ha sido agradable. Recomiendan que vayas con muchas capas para ir modulando el vestuario según las circunstancias. Eso sí, si vais en invierno, preparaos para pasar mucho frío.

Nosotros pasamos tres noches en Copenhague, dos en Aarhus (la segunda ciudad más grande de Dinamarca) y otras dos en Billund, donde se encuentra el parque de Legoland.

Este es el primero de una serie de 4 post sobre nuestro viaje. Esos 8 días han dado mucho de si y tengo muchas cosas que contaros. Lugares, precios, recomendaciones y demás,  todo ello salpicado con las imágenes de una experiencia inolvidable para nuestra familia.

Si quieres conocer al detalle nuestro periplo por tierras danesas no te pierdas el próximo post…