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miércoles, 10 de febrero de 2016

NUESTRA EXPERIENCIA CON LAS ALTAS CAPACIDADES

Tengo dos hijos, los dos evaluados y catalogados como niños con altas capacidades. Hay quien dice que ahora se sobre-diagnostican las altas capacidades, que los métodos de evaluación no son acertados y los baremos bajos. Yo no soy una experta en este tema, sólo he leído algún que otro artículo y un libro, he acudido a unas charlas y he hablado con la orientadora del colegio que fue quien los evaluó y con otra madre que tiene también un niño con altas capacidades. Lo único que sé es que mis hijos son bastante listos y que por lo que parece las autoridades educativas están empezando a tomarse más en serio este tema, tanto a la hora de detectar los posibles casos, como en cuanto a llevar a cabo iniciativas para que el potencial de estos niños sea aprovechado y solucionar los posibles problemas de adaptación de los mismos al entorno escolar, tanto desde el punto de vista académico como social. Quizá por ello ahora se están diagnosticando más casos, porque en los colegios están más atentos a los posibles “síntomas” y se toman la molestia de estudiar a más chicos “por si las moscas” y terminan finalmente por “descubrirlos”.


Dignos rivales contra su abuelo en el Ajedrez.

Mis hijos tienen un coeficiente de inteligencia grande y están perfectamente adaptados al entorno. Su “alta capacidad” no les está suponiendo ningún inconveniente grave, ni en su escolarización, ni en su relación con otros niños, como le suele ocurrir con bastante frecuencia a niños de estas características. En nuestro caso, gracias a dios, la alta capacidad no ha venido asociada ni a fracaso escolar ni a problemas en su interacción con otras personas. Tienen gustos y aficiones compartidas con sus compañeros y son considerados uno más, independientemente de sus capacidades cognitivas.

No sé si simplemente hemos tenido suerte, si son un caso excepcional, o si en algo ha influido la manera de educarles en casa. Ellos, sobre todo el mayor, tienden al video juego y a la lectura, actividades solitarias y sedentarias. Yo se las permito pero las combino con salidas al parque y juegos con otros niños, porque considero fundamental que se socialicen. No les dejo ser presa de la pereza y dejarse llevar por lo fácil, les animo a practicar deporte, a que se muevan, a que cultiven el cuerpo además de la mente, pues dicen además que el ejercicio físico es vital para el desarrollo y mantenimiento de un cerebro sano y activo.

La verdad es que en el colegio no están haciendo nada particular con mis hijos. No hay casi adaptación. Quizá se aburren en clase, pero no es algo insoportable y aprovechan el tiempo que les sobra para hacer los deberes rápido y así no traer tarea a casa y poder disfrutar libremente de las tardes. Está claro que el “método educativo tradicional” no está pensado ni preparado para atender la diversidad, ningún tipo de diversidad, y menos aún si como ocurre en nuestro colegio faltan recursos, fundamentalmente personal. Pero como digo, mis niños no muestran signos de estar a disgusto, van bastante contentos y tranquilos al cole y yo confío en estar dándoles por las tardes aquello que puedan echar en falta en su formación por las mañanas. 

Os dejo un vídeo antiguo de cuando Jesús tenía dos años. Ya apuntaba maneras en esto de la informática y un talento precoz en el manejo del ratón, aunque a veces se le resistía un poco...


¿Tienes hijos con altas capacidades? ¿Qué tal tu experiencia?