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jueves, 18 de junio de 2015

SUSPENSO A LA ATENCIÓN AL PARTO EN ESPAÑA

A parte de la infinidad de testimonios de mujeres que cuentan lo mal que lo pasaron en sus partos (no sólo en las redes, si no en los parques, en la cola del pan, en las puertas de los colegios, etc) tenemos ahora nuevos datos que corroboran que la atención al parto en España deja mucho que desear. Se trata de un informe del Ministerio de Sanidad que analiza el éxito de la implantación de la Estrategia de Atención al Parto Normal que salió a la luz en el año 2007 y que desde entonces se ha ido ampliando y (supuestamente) difundiendo entre los profesionales y hospitales españoles.

Los resultados son claros y desalentadores: ..."tan solo un 15.5% de los hospitales
tienen en su protocolo todas y cada una de las recomendaciones analizadas.".

Es decir, que los profesionales siguen pasándose las recomendaciones de las autoridades sanitarias por el arco del triunfo, ocasionando con ello mucho daño a las mujeres con una medicalización excesiva e innecesaria del parto.

No en vano las conclusiones a las que el informe llega son siempre las mismas: la necesidad de "Llevar a la práctica la recomendación de la EAPN" e "Incluir dichas recomendaciones actualizando los protocolos". Más claro, agua.

Me indigna leer comentarios de profesionales que llevados por el corporativismo ignoran estas cifras y lo que significan, menosprecian los testimonios y el dolor de quienes somos conscientes de la mala atención sufrida en nuestras carnes, que a pesar de todo esto se atreven a afirmar que en España se trabaja bien y que opinan que decir en voz alta algo distinto solo persigue meter miedo a las embarazadas. Como comenté en otro post, son personas que niegan la realidad, que no se atreven a dar un paso adelante, a hacer autocrítica y reconocer que es necesario un cambio urgente y radical en la atención al parto. Estas personas aducen además que si de verdad la atención fuese tan inapropiada, las demandas contra los profesionales aumentarían exponencialmente. ¿Por qué esto no ocurre?

Porque las mujeres no somos conscientes de que nos están atendiendo mal,
porque no nos informan adecuadamente,
pensamos que lo que nos hacen es necesario
y que si la cosa se complicó fue por culpa de la mala suerte
o de nuestra incapacidad personal para dar a luz.

Me indigna el doble que se asegure que en España siempre se respeta la ley de Autonomía del Paciente cuando es un hecho que se realizan infinidad de maniobras sobre las mujeres de parto sin su conocimiento ni consentimiento. Las mujeres no pedimos (salvo raras excepciones) que nos hagan cesáreas innecesarias, no pedimos que nos adelanten el parto sin motivo, no pedimos que nos inmovilicen, no pedimos dar a luz tumbadas, no pedimos que nos pongan oxitocina sin necesitarlo para tener contracciones más dolorosas, no pedimos que nos rompan la bolsa, etc. Lo único que pedimos es la epidural para poder soportar todas esas perrerías innecesarias que tanto nos hacen sufrir y es eso lo único que nos permiten decidir y tener si lo pedimos.
En España en términos generales no se respeta dicha Ley en el entorno del paritorio, las mujeres no piden porque no saben que pueden pedir, no saben que pueden negarse a lo que no quieran y cuando están informadas y saben lo que quieren, en muchas ocasiones les cuesta encontrar un sitio donde respeten sus decisiones.

Que haya como muestra este informe y sólo por poner unos pocos ejemplos:
  • Un 46.6% amniotomias o amniorrexis artificiales (rotura de bolsa) cuando la recomendacion de la EAPN es no realizarlas de forma rutinaria. 
  • O que en el 87,4% de los partos vaginales se haya mantenido la posición de litotomia durante todo el expulsivo, cuando el % máximo de referencia estaría en torno solo al 30% debería hacer que a los profesionales relacionados con la obstetricia se les cayera la cara de vergüenza al suelo.
En lugar de eso se enrocan en defender lo indefendible, en llevar su prepotencia al límite y en sacar las uñas y pelear como gato panzarriba contra quienes se atreven a sacarles los colores. Me indigna y me avergüenza leer los alegatos de quienes defienden el sistema obstétrico español contra viento y marea sobre todo cuando se autodenominan profesionales respetuosos. Si los respetuosos están tan fuera de onda, miedo me da pensar en lo que opinan quienes ni siquiera se molestan en fingir que respetan a las mujeres, sus decisiones y sus partos. Claro que nunca lo sabremos de primera mano, porque están tan ocupados en cortar innecesariamente úteros y vaginas que no tienen tiempo de navegar por internet para dejar constancia de que hacen lo que les da la gana, ignorando deliberadamente las recomendaciones sanitarias.

Si estas embarazada y lees esto es probable que te asustes. No es mi intención causar desasosiego pero la realidad es esta y no es bueno para nadie ocultarla. Creo que es mejor saber y estar sobre aviso que confiar ciegamente en un sistema inadecuado y luego lamentarse de las consecuencias.

Si todo este tema es nuevo para ti, si no lo conoces en profundidad, quizá quieras creer que son “exageraciones”, “que los médicos saben”, “que lo que hacen es siempre por el bien del paciente” pero las conclusiones de este estudio son claras: si la gran mayoría de los profesionales trabajaran como debieran hacerlo, si lo hicieran con la evidencia científica en la mano y respetando la ley de autonomía del paciente, los resultados serían bien distintos, no habría tantas cesáreas, tantas episiotomías, tantas inducciones, etc.

¿Estoy embarazada? ¿Que hago? Pues informarte y buscar un lugar donde las probabilidades de ser respetada sean mayores, sólo así podrás evitar convertirte en un número más de estas infames estadísticas.


DOULAS INJURIADAS, MATRONAS INDIGNADAS, MUJERES HERIDAS

De una época a esta parte, un sector de la matronería ha hecho frente común y desatado una guerra contra las doulas en particular y a mi entender contra las mujeres en general. 
Su discurso se centra en negar la existencia de mala praxis y violencia en la práctica de la obstetricia a pesar de las pruebas irrefutables que existen de ello como puede constatarse por ejemplo analizando los resultados del Informe del Ministerio de Sanidad al respecto de la implantación de la Estrategia de Atención al Parto Normal. Tildan a quienes critican su proceder de mentirosos o exagerados que quieren meter miedo a las embarazadas para sacar provecho económico de ello, ignorando empecinadamente las pruebas que justifican esas críticas.


En su obcecación por defender su honor ante todo y pese a todo, están perdiendo las formas y están haciendo un flaco favor a las mujeres ocultándoles la verdad de la atención al parto en nuestro país. Están desinformándolas, mintiendo a cerca de los procedimientos que se emplean en la atención al parto, injuriando a otros colectivos y profesiones y poniendo en duda la capacidad de las mujeres de, tras informarse, elegir lo mejor para ellas y sus bebés.

En lugar de ser sinceras y sacarlas de su error, dan palmaditas en la espalda a las mujeres que no se quejan de sus partos aún no habiendo sido respetados, perpetuando la farsa en la que nos hayamos inmersos y convirtiéndose así en cómplices indirectos de la mala praxis que dichas mujeres sufrieron. Al mismo tiempo ponen en duda los testimonios de quienes mostramos nuestro descontento con la atención que hemos recibido. Nos faltan pues doblemente al respeto.

La preparación al parto y la atención al parto normal es responsabilidad de las matronas. Es vuestra obligación hacer las cosas bien, informar adecuadamente a las mujeres, empoderarlas para que pierdan el miedo al parto, orientarlas hacia lo más sano. ¿Con la mano en el corazón podéis asegurar que de verdad lo estáis haciendo bien?

Yo di a luz a mi primer hijo hace más de 9 años. En las clases de preparación al parto me enseñaron a respirar (con ese tipo de respiración que termina hiper ventilándote y mareándote) y a pujar tumbada. Si eso no es adoctrinamiento no sé lo que es. No me dijeron que esa era la peor posición para parir y luego durante el parto tampoco me dieron ninguna opción de ponerme de otra manera. En las clases de preparación al parto no dijeron en ningún momento que la episiotomía pudiese evitarse, se daba por supuesta. Recuerdo que pusieron un vídeo de parto de los años 70 súper casposo, me niego a creer que no hubiera por entonces un material audiovisual mejor y más moderno. Me dijeron que la lactancia materna era lo mejor pero luego en el hospital nadie me ayudó con ella, a nadie le importaba si conseguía o no dar de mamar.

Me ingresaron estando de sólo 2 cm, cuando ahora sé que no se debe hacerlo antes de los 4 cm porque todavía no se está de parto. Nadie me lo había dicho. Me pusieron oxitocina desde el principio sin saber todavía si iba a ser o no necesaria. Me rompieron la bolsa sin pedir permiso ni avisar. La epidural me dio fiebre (nadie me había informado de que eso podía ocurrir). Mi niño sufría, usaron fórceps, me hicieron una episiotomía enorme que luego nadie me ayudó a cuidar y que se me infectó. Perdí mucha sangre, tuvieron que ponerme hierro, no encontraban la vena o lo que fuese para la vía, me pincharon varias veces, fue muy desagradable. Estuve una semana ingresada. Mi hijo 10 días. Nació con fiebre. Sospecharon de infección. No tenía nada. No existían política de puertas abiertas en la uci neonatal. Sólo podía estar con mi hijo una pocas horas al día. No hubo piel con piel. No fue posible la lactancia. Sufrí mucho.

Cuando tras todo esto me puse a investigar porque había pasado lo que había pasado me topé con mucha información en internet. Información que no me dieron en las clases de preparación al parto. Empecé a escuchar hablar de la OMS y sus recomendaciones. Leí el libro “La Revolución del Nacimiento” y por fin me enteré de como era un parto de verdad y lo que era bueno y malo hacer durante el mismo. En mi segundo embarazo ya no hice preparación al parto “tradicional”. No me hizo falta. Con todo lo que aprendí en internet gracias a mujeres que desinteresadamente proporcionan información a las embarazadas, pude tener un segundo parto bonito, sano y seguro, en el que ni mi niño ni yo sufrimos.

A día de hoy, a pesar del tiempo transcurrido desde el nacimiento de mi primer hijo, me consta que  tanto las clases de preparación al parto como la atención al mismo siguen dejando muchísimo que desear, y muchas mujeres sufren como lo hice yo. Un poco de respeto a todas ellas, por favor.

Matronas, trabajad bien de verdad y dejad de perder el tiempo con disputas y guerras estériles. No os vendría mal un poco más de autocrítica, menos orgullo y prepotencia. Hay un problema grave de salud en este país con este tema y ustedes son parte de ello. Mientras no dejen de mirarse el ombligo y apuesten de verdad por el cambio muchas mujeres y sus bebés van a seguir pasándolo mal. Estudien el informe del Ministerio de Sanidad sobre la aplicación de la estrategia y esfuércense por mejoras las cifras de los indicadores en lugar de criticar sin piedad y sin razón a quienes lo único que hacen es tratar de ayudar a que las mujeres tengan buenos partos, sean doulas o no.