domingo, 1 de mayo de 2011

SEÑOR MINISTRO: ¡FELIZ DÍA DE LA MADRE!

Hace unos días vi una película en la que el malo resulto ser un psicópata trastornado por culpa de su madre… No es que sea una trama demasiado original, pues son muchas las historias tanto en la vida real como en la ficción, en las que la infelicidad o los problemas de alguien son causados por su madre. Que la infancia y la relación con nuestros padres nos marcan, es algo que todo el mundo admite en menor o mayor grado. Las madres concretamente solemos ser las culpables de todo “lo malo”, o por lo menos nos sentimos así.
Sin embargo no es tan conocida ni publicitada la influencia positiva que puede tener un buen maternaje en nuestras vidas. Esto es algo injusto. La lógica me dice que no sólo seremos las causantes de traumas, sino que también tendremos algo que ver con las cosas positivas que sientan y terminen haciendo nuestros hijos.
Para mí, esta manera que tenemos de enjuiciar a la maternidad se parece a la filosofía del pensamiento cristiano, según la cual hemos de agradecer a Dios todas las “cosas buenas que nos da”, mientras que no podemos reclamarle por las desgracias que nos ocurren que serán obra del demonio, la mala suerte o el libre albedrío según el momento o la conveniencia de quién las analice, pero nunca culpa del “Todopoderoso”.
Pero en el caso de las madres, ocurre al revés. Que curioso que la madre siempre sea la mala y el padre siempre el bueno…
Demos a la madre lo que es de la madre: toda su responsabilidad y su poder. Las madres somos importantes, tanto para bien como para mal.

Cuando se mira la trayectoria de un delincuente, frecuentemente se hace referencia a que procede de un hogar desestructurado, que perdió a su madre de pequeño o que sufría malos tratos. No hay cosa que más le duela a una persona que sentir que no es amado por sus padres. Tener una buena relación con la madre es fundamental para la estabilidad de cualquiera, pues nos hace sentir valiosos y nos proporciona seguridad.La familia es nuestra guía para conocer el mundo, nos sirve de apoyo y nos ayuda a crecer. Esto es algo que nadie pone en duda, al menos abiertamente. Pero luego surgen noticias como esta:
http://www.lavanguardia.com/politica/20110429/54146911677/el-gobierno-cree-que-los-ninos-deben-ser-escolarizados-inmediatamente-despues-de-nacer-para.html

¿Hacía donde iría el mundo, si efectivamente todos los niños fueran escolarizados inmediatamente después de salir de las vaginas de sus madres? Me imagino la situación y me entran escalofríos. Las repercusiones para la salud física y emocional de ambos serían nefastas. Existe una obsesión enfermiza e irracional por separar a los niños de sus madres cuanto antes. En cada época y lugar las excusas para hacerlo varían, pero las consecuencias siempre son las mismas: sociedades enfermas y violentas, que confunden sus prioridades y se deshumanizan.

Las madres no somos perfectas, y necesitamos ayuda para criar a nuestros hijos, pero de ahí a sacarnos completamente fuera de la ecuación para “aumentar la productividad” del país va un trecho. Señores del gobierno: la productividad es otra cosa. Deberían procurar con su gestión que todos pudiéramos trabajar cuando, cuanto y donde quisiéramos, en lugar de pensar en institucionalizar a todos los niños como si fueran huérfanos.

Las madres somos algo más que meras incubadoras de futuros trabajadores y contribuyentes. Los niños son personas que necesitan contacto físico con sus progenitores para desarrollarse adecuadamente. El vínculo con los padres es necesario y sano, y éste difícilmente puede surgir cuando no se facilita que la familia pase suficiente tiempo junta, conociéndose y comunicándose. En definitiva, la escolarización para quien la necesite y quién la quiera, pero no por norma, pues los niños de esas edades con quién mejor estan es con alguien conocido y cercano, que les quiera y les proporcione una atención personalizada y de calidad.

Por muy malvadas, manipuladoras y neuróticas que nos pinten en las películas, las madres no solemos hacerlo tan mal. Somos necesarias y no tan fácilmente sustituibles. Espero que propuestas como esta nunca lleguen a materializarse y que nos dejen a las mujeres ejercer de madres mientras queramos hacerlo y que este día en el que se nos homenajea siga existiendo durante mucho tiempo.

Le recomiendo al señor ministro que por su cultura general y por el bien de nuestro país, se lea el siguiente libro: “La mejor guardería tu casa. Criar saludablemente a un bebé” de Eulália Torras de Beá.
Y ya de paso que se dé un paseo por Internet y descubra que nos parecen a las madres sus desafortunadas declaraciones.

http://criandoamando.blogspot.com/2011/04/escolarizados-nada-mas-nacer.html

http://creciendocondavid.blogspot.com/2011/04/de-la-sala-de-partos-la-guarde.html

http://grupomaternal.blogspot.com/2011/04/carta-abierta-al-ministro-de-trabajo-e.html

http://reeducandoamama.blogspot.com/2011/04/estimado-senor-ministro.html?spref=fb

http://blogs.elpais.com/mujeres/2011/04/el-para%C3%ADso-de-la-conciliaci%C3%B3n-est%C3%A1-en-noruega.html

https://www.facebook.com/pages/Exijo-una-rectificaci%C3%B3n-del-ministro-de-trabajo-Valeriano-G%C3%B3mez/211675672189814?sk=wall

y estos son solo unos pocos ejemplos…

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